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jueves, 11 de septiembre de 2014

¿Hacia dónde va Turquía?

La potencia regional tiene desde hace pocos días un nuevo presidente: Recep Tayyip Erdogan. El ex primer ministro, cargo que ocupó durante 11 años, intenta cambiar el sistema parlamentario a uno semi presidencialista para de esa forma llegar al centenario de la nación (2023) como máxima figura política. Sus desbordes autoritarios y la búsqueda de permanecer en el poder opacan la primera etapa de Erdogan, elogiada por propios y extraños.

El 10 de agosto, en una especie de plebiscito hacia su persona, Erdogan ganó con el 51.8% las primeras elecciones presidenciales por voto directo. Los principales partidos de oposición (CHP y MHP) acudieron a los comicios liderados por Ekmeleddin Ihsanoglu, un académico de 70 años que logró atraer el voto de los islamistas más moderados, alcanzando un 38.4%. El tercer contendiente fue Selahattin Demirtas del Partido Democrático de los Pueblos y representante de los kurdos, que obtuvo el 9.7%.

La primera etapa de Erdogan fue alabada debido a que sometió al Ejército (clave en la historia política turca), triplicó el PBI del país, amplió las oportunidades de consumo, desarrolló infraestructura y mejoró las condiciones para la ciudadanía de ingresos bajos y medios. El ex alcalde de Estambul y líder del Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP) fue apoyado por sectores liberales debido a que dejó de lado el nacionalismo e inició las conversaciones de adhesión con la Unión Europea. Surgía un modelo de Turquía modernizadora y occidental.

Pese a ello la figura de Erdogan comenzó a dividir las aguas luego de las victorias de 2007 y 2011. Acusado de autoritario y de poseer una visión conservadora, el mandatario tuvo que soportar manifestaciones masivas en junio de 2013 y críticas internacionales por la violenta respuesta. El bloqueo de redes sociales y las presiones a la prensa fueron claves para un cambio en la concepción de su figura. El amplio espacio que le dio en el último tiempo al Islam también es objeto de crítica por parte de los sectores laicos.

Sin embargo en marzo el partido de Erdogan fue el vencedor de los comicios locales, a pesar del escándalo de corrupción que derivó en la dimisión de cuatro ministros. El mandatario acusó al movimiento de Fetula Gulen, autoexiliado en Estados Unidos, de hacer una campaña en su contra, desatando una purga contra policías, jueces y fiscales. En este sentido el politólogo español Eduard Soler identifica ciertas características de esta segunda etapa de Erdogan en el poder: un lenguaje insultante, la apelación a las conspiraciones, un enfriamiento de la política exterior y un freno al acercamiento con Europa.

En este contexto Erdogan volvió a ganar una nueva elección y asume una jefatura de estado que hasta el momento tuvo carácter simbólico. El mandatario aspira a cambiar la Constitución tras las elecciones generales de 2015 (que renovará el Parlamento) con el objetivo de transformar el régimen parlamentario, adjudicándole al presidente funciones como la de disolver el Parlamento o nombrar ministros. Para realizar las reformas, el AKP deberá contar con una mayoría parlamentaria. Por ello son claves los diputados kurdos y también el proceso de paz iniciado en este último tiempo. Los reclamos de derechos sociales y políticos de los kurdos seguramente entren en una cadena de dar y recibir con respecto a las aspiraciones de Erdogan.

Al asumir como presidente, el cargo de primer ministro de Turquía fue ocupado por Ahmet Davutoglu, hasta hace pocos días ministro de Exteriores. Erdogan necesita un jefe de gobierno que responda a él, al menos hasta que no reforme la Constitución. Aunque Erdogan en su último discurso prometió fortalecer la democracia es difícil pensar que el mandatario se alejará del curso que tuvo su gobierno en los últimos años. Si bien marcó como prioridades la integración con la Unión Europea, la aplicación de reformas democráticas y la consolidación del proceso de paz con los kurdos, cuando se emprende un camino hacia el autoritarismo, difícilmente se vuelva atrás. Los cambios de reglas constantes para beneficio propio no condicen con las principales teorías democráticas.

El panorama político turco es complejo. El enfrentamiento con los opositores, acusándolos de traidores e imponiendo el concepto de la lucha entre el pueblo (que él representa) y el enemigo, denotan una deriva populista. Erdogan representa una mezcla de convervadurismo, neoliberalismo en lo económico y antiliberalismo en lo político o quizás un populismo con un componente religioso. En este sentido cabe destacar algunos conceptos con respecto al populismo. Según el analista e investigador Anthony Painter, el ascenso del populismo de derecha es uno de los hechos más significantes del último tiempo en Europa. Un populismo que no busca remplazar la democracia sino cambiarla, oponiéndose a los pesos y contrapesos de la democracia liberal. 

En lo que refiere a Europa, el politólogo Germán Clulow citando a Matzoleni marca ciertas características centrales del neopopulismo europeo: la valorización excesiva del pueblo y el hombre de la calle como pieza central, demanda de participación política directa, desconfianza a las elites, la exaltación del líder como eje aglutinador y por último, un equilibrio precario entre la crítica y aceptación al sistema. En los últimos años se pueden observar algunas de estas características mencionadas en Erdogan. Principalmente esa apelación a la “nueva Turquía”, contrastándola con el pasado al que él no pertenece.


Populista o no, Erdogan se está alejando de aquel modelo de democracia musulmana que el mundo observó en una primera instancia. Resta esperar si los cambios realizados son simplemente para mantenerse en el poder o para avanzar fuertemente hacia un autoritarismo, aunque la primera sea ineludiblemente parte de la segunda. Debemos estar atentos al futuro de Turquía, clave por su rol estratégico en una zona conflictiva que incluye asuntos como Gaza, Siria, Irak y el Estado Islámico.

sábado, 12 de abril de 2014

Un llamado a la moderación en Hungría

A pesar de haber logrado un porcentaje de votos menor que en las últimas elecciones, el primer ministro húngaro Víktor Orbán triunfó en los comicios, mantuvo una mayoría de 2/3 e iniciará su segundo mandato consecutivo. El estilo autoritario, las diversas reformas para su conveniencia y el creciente nacionalismo, son algunas características del líder de este pequeño país de Europa
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El pasado domingo los húngaros eligieron un nuevo Congreso de 199 representantes. El partido oficialista Fidesz (Unión Cívica Húngara) obtuvo el 44% de las preferencias, ocho puntos menos que en 2010. Sin embargo el nuevo armado de las circunscripciones electorales, que formuló Orbán para debilitar a la oposición, le permitió lograr 133 asambleístas y mantener una mayoría calificada en la Cámara. Este populista de derecha iniciará un nuevo mandato en busca de profundizar la revolución conservadora. Presentándose como garante de la independencia del país frente a la Troika europea, Orbán apunta a los valores nacionalistas, del cristianismo y la familia.

El segundo lugar en las elecciones fue para la coalición de izquierdas “Unión”, grupo de cinco partidos del que forma parte el Partido Socialista. Esta fuerza política, debilitada por escándalos de corrupción en el pasado, consiguió el 25% de los votos. Los liderados por Atilla Mesterhazy han pagado caro su sumisión a las políticas neoconservadoras en los primeros años del nuevo siglo. El tercer lugar en las elecciones fue para la agrupación antisistema y neofascista, Jobbick. El grupo nacionalista encabezado por Gabor Vona tuvo un espectacular aumento, cuatro puntos más que en los comicios pasados. El partido ultraderechista Jobbick tiene como principal premisa el renacer de la nación. Los Verdes finalizaron en cuarto lugar con 5.1% mientras que el resto acumulado alcanzaron un 3% de las preferencias.

Fidesz mantiene su fuerza en el Congreso

Viktor Orbán fue primer ministro de Hungría desde 1998 a 2002. Si bien en aquel entonces ya mostraba sus tintes nacionalistas, llevó adelante un gobierno liberal y moderado. En su juventud se caracterizó por su lucha contra el comunismo, exigiendo elecciones libres así como la retirada de las tropas soviéticas. Orbán retornó al poder en 2010 prometiendo sacar al país de la crisis económica. Una de sus principales medidas fue la reducción de un 20% de las facturas de agua y electricidad. Con los años estabilizó la economía, actualmente estancada. Sin embargo la principal reforma de este “hombre de pueblo”, como le denominan sus seguidores, fue la nueva Constitución que ya sufrió cinco enmiendas.  La aprobación de 850 leyes marcan claramente la tendencia de Orbán.

Los principales cambios que implementó el primer ministro, aprovechando su mayoría de 2/3, apuntaron a la justicia, los medios y el sistema electoral. Orbán recortó los poderes del Tribunal Constitucional, quitando jueces que no eran de su agrado y poniendo gente de confianza del Fidesz. La ley de prensa, apodada ley mordaza por la oposición, limita las libertades y obliga a una cobertura equilibrada de los hechos. Por último, la nueva legislación electoral permitió el voto a húngaros nacionalizados que viven en países vecinos y modificó la estructura de las circunscripciones. Además de las mencionadas, se realizaron cambios que comprometen la independencia del Banco Nacional, penalizan a las personas que viven en la calle y establece como base el matrimonio heterosexual.

La Unión Europea está alerta por esta deriva autoritaria de Hungría. Aunque tiene poco poder para intervenir en cuestiones que no sean económicas, una institución que tanto luchó por la democracia en el continente debería prender las alarmas ante el crecimiento de este tipo de gobierno. El resurgir del antisemitismo, las marchas anti gitanas y la erosión de independencia de la justicia preocupan a Bruselas. Mientras tanto Orbán se aprovecha de la poca separación del poder político y el del Estado. Igualmente si bien mantuvo las mayorías, por el nuevo sistema electoral, la caída de ocho puntos puede ser leída como un llamado a la moderación por parte de sus compatriotas.   



jueves, 27 de marzo de 2014

El “triunfo” de Le Pen en las elecciones municipales

El abstencionismo, la caída de los socialistas y el crecimiento del Frente Nacional de Marine Le Pen son las principales conclusiones de la primera ronda de los comicios municipales en Francia. Mirando hacia el futuro es la consolidación de este grupo populista como la tercera fuerza política en un momento difícil para los dos bloques tradicionales. Por último se destaca el posicionamiento de Le Pen de cara a los comicios europeos que tienen a los euroescépticos como favoritos en el país galo.
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El domingo pasado se realizaron las elecciones municipales en Francia con resultados que sorprenden. La centro derecha, representada por la Unión por un Movimiento Popular (UMP), logró un 46% de los votos y alrededor de 250 alcaldes. La coalición conservadora se benefició del declive de los socialistas. La baja votación del Partido Socialista (37%) se lee como un voto castigo al gobierno de Francois Hollande. El golpe duro para las fuerzas de izquierda conlleva la necesidad de analizar las políticas que se vienen realizando por parte del presidente más impopular de los últimos tiempos (actualmente tiene un 18% de popularidad). El giro neoliberal con recortes del gasto público y un pacto por el empleo con la patronal son algunas de las políticas más criticadas de Hollande.

El Frente Nacional de extrema derecha fue la sensación de los comicios, aunque alcanzó tan solo un 4,5%. Su candidata Marine Le Pen explotó su mensaje populista, antisistema y nacionalista en un momento difícil para los bloques tradicionales (UMP y PS). La abstención fue la otra ganadora en los comicios. Un 38% de la población no salió a votar, cuatro puntos porcentuales más que en las elecciones de 2008. Esto es el fiel reflejo de la desconfianza en la clase política, principalmente en zonas urbanas. Una de las últimas encuestas asegura que el 88% de los franceses afirman que los políticos no se preocupan por sus problemas.

El 30 de marzo se desarrollará la segunda ronda de los comicios municipales, decisiva para las grandes ciudades: París, Lyon y Marsella. En la capital, Kosciusko Morizet, Ministra de Medio Ambiente en el mandato del ex presidente Nicolas Sarkozy, fue quien más votos logró (35%). Sin embargo un punto por debajo se ubicó la candidata socialista Anne Hidalgo. La franco española obtuvo un 34% y pactó para la segunda vuelta con Los Verdes que obtuvieron un 8%. El Frente Nacional conquistó un 6% en París y sus votos también serán clave en segunda ronda. Mientras que en Marsella, la gran catástrofe fue para los socialistas que obtuvieron un 20%, por detrás del Frente Nacional (22%) y el UMP (40%).

El ascenso del nacionalismo y populismo francés

El Frente Nacional superó las expectativas de todos. Marine Le Pen, como figura emergente, se convirtió en la tercera alternativa política de Francia. En 2012 esta agrupación nacionalista recibió el 18% de los votos, siete puntos porcentuales más que lo que logró su padre, Jean Marie, en 2007. Esto se debe a un cambio de perfil del partido. La figura del líder histórico se fue desgastando con sus continuos ataques a inmigrantes y judíos. En 2011 Marine asumió buscando cambiar esa imagen xenófoba del partido, intentando profesionalizarlo a través de la prohibición de comentarios racistas en público y una renovada agenda económica.


Para estos comicios Marine Le Pen salió en búsqueda de los votos del electorado joven. En las últimas elecciones municipales (2008) el Frente Nacional no había logrado ninguna alcaldía pero este año obtuvo dos en primera vuelta. En el feudo de Le Pen, Henin-Beaumont, ganaron la alcaldía en el primer turno al superar el 50% de los votos. El buen resultado en estos comicios refuerza a la eurodiputada de 45 años como favorita para las elecciones europeas que se desarrollarán en mayo. Quizás las municipales sean una foto de lo que pueda ocurrir en los próximos meses. 

martes, 15 de octubre de 2013

Aliyev continúa en el poder en Azerbaiyán

Los resultados de los comicios en este país del Cáucaso no son novedad. La dinastía Aliyev dirige al país desde hace casi cincuenta años y así lo hará en los próximos cinco tras la elección del actual presidente para un tercer mandato. La clave en estas elecciones no era saber el ganador sino conocer los reportes de los observadores internacionales para saber si estamos frente a otro caso de fraude.
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El partido oficialista Nuevo Azerbaiyán obtuvo el 85% de los votos. Este resultado le permite al mandatario Ilham Aliyev continuar en el poder, el cual ejerce desde 2003 cuando sucedió a su padre Heidar, ex agente de la KGB que dirigía al país desde 1969. Cinco años después de asumir, el actual presidente fue reelecto y en 2009 modificó la Constitución para poder presentarse a un nuevo mandato. Este es uno de los tantos aspectos de los cuales se queja la oposición reunida en el Consejo Nacional de Fuerzas Democráticas. Su líder, Jamil Hasanli, obtuvo 4,6% y denunció irregularidades durante los comicios. Mientras que el resto de los candidatos no superaron el 2%.

Las acusaciones de las ONG apuntan a las prohibiciones de realizar manifestaciones y la inexistente prensa independiente. Además, Human Rights Watch culpó al oficialismo de ejercer presiones a los funcionarios públicos durante la campaña mientras que Amnistía internacional pidió que Azerbaiyán deje de reprimir a su población. En lo que refiere a organismos internacionales, la Unión Europea había denunciado intimidación durante la campaña a los políticos opositores. Sin embargo algunos observadores alemanes declararon que las elecciones fueron plenamente democráticas y respondían a los estándares vigentes en su país.

El autoritarismo de una familia en el poder

Azerbaiyán, país laico pero de mayoría musulmana, es una república que fue ignorada durante años pero que en la última década recuperó cierto protagonismo debido a los contactos entre las multinacionales y el gobierno del presidente Aliyev. Esta nación del Cáucaso, que integró el Imperio Ruso a principios del siglo XIX y formó parte de la Unión Soviética desde 1918, se convirtió en un centro logístico con proyección en la región gracias a los oleoductos y gasoductos que permitieron el crecimiento de la burguesía petrolera. Esta nación de 9 millones de habitantes que une Asia y Europa tiene en su capital Bakú el mayor puerto de la región. Desde su independencia en 1991 el país intenta dejar de ser una economía planificada al estilo soviético para convertirse en una de mercado.

Aliyev es una figura que a Europa le garantiza la viabilidad de los proyectos de suministro de gas sin la necesidad de acudir a Rusia. El mandatario, promoviendo una política de buena vecindad, encontró el equilibrio necesario entre Europa, Rusia e Irán. El gas y el petróleo suponen el 50% de un PBI que se ha triplicado en los últimos tiempos. La ansiada diversificación, ineludible si Azerbaiyán quiere evitar convertirse en una nación petrolera, necesita de la Unión Europea. Los avances en estos últimos años provienen de las reformas de regulación de los negocios y la inversión que llega desde Estados Unidos, Reino Unido y Turquía.


Si bien a favor del presidente están los números macroeconómicos y el crecimiento del nivel de vida, las principales críticas a la cúpula dirigencial corresponden al reparto de las ganancias petroleras entre la clase dirigente. Esto genera graves contrastes sociales entre sectores sumergidos y las multimillonarias familias del régimen. Azerbaiyán comenzó la liberalización a través de la economía, el camino rápido y eficiente. Se presenta como un mercado de oportunidades que en su momento mostró cifras impresionantes como un crecimiento de 35% en 2006. Sin embargo la falta de libertades políticas y la existencia de un autoritarismo corrupto generan el cuestionamiento del despegue de esta pequeña nación caucásica.   

miércoles, 9 de octubre de 2013

Morir en la orilla

El sueño de un futuro mejor impulsa a ciudadanos de muchos países subdesarrollados a arriesgar su vida por ello. Algunos lo logran y viven para contarlo, otros quedan por el camino. Las corrientes migratorias y los estrictos controles de los países del primer mundo generan grandes barreras de protección a lo largo y ancho del mundo.   
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Podemos identificar tres grandes fronteras que terminan con la vida de muchos ciudadanos tercermundistas. El desierto y los coyotes que dividen Centro América con Estados Unidos, el bravo Mediterráneo que separa a los africanos del sueño europeo y por último, las pequeñas islas que se encuentran a mitad de camino entre el pujante sudeste asiático y Australia. Más allá de las nombradas también se imponen barreras a la entrada del este de Europa, hacia Sudáfrica, entre otras tantas.

Los cinturones de seguridad, la criminalización de la inmigración, el desamparo y el camino al exilio son todos aspectos que se relacionan con este proceso histórico de los refugiados. Con países desarrollados menos dispuestos a recibir extranjeros, los controles de las fronteras se están convirtiendo en frentes de batalla militarizados. El terrorismo y el aumento de la xenofobia son otros dos aspectos que entran en el debate sobre las barreras de protección. Más allá de los traficantes, quienes se aprovechan de la situación, las empresas que contratan mano de obra ilegal también deben hacer su mea culpa de los cientos de muertos que el agua o el desierto causan. Un proceso que el Papa Francisco acertadamente señala como la globalización de la indiferencia.

Estados Unidos y México

La reforma migratoria es un tema candente en Washington. Asiáticos y latinos protestan de manera pacífica en la denominada marcha por la dignidad y el respeto a los inmigrantes, exigiendo una vía para la legalización de lo que se estiman son 11 millones de indocumentados. Esta es la pata política de un problema que aqueja desde hace décadas a Estados Unidos: la llegada de inmigrantes ilegales que aunque no tengan papeles brindan servicios constantemente a la población norteamericana. Sin embargo la frontera Estados Unidos – México es testigo de miles de vidas que mueren en el camino.

El 2012 fue el año que se reportaron mayor cantidad de muertos (casi 500 según cifras oficiales) en la frontera terrestre más larga del mundo. Si bien los controles migratorios redujeron el número de personas que intenta cruzar, los medios ilegales se tornan más peligrosos y terminan con más vidas. Las causas son diversas, ahogamiento, deshidratación, insolación, persecución y lucha con las patrullas fronterizas. Esto no supone la muerte solo de mexicanos sino de centroamericanos que además deben cruzar todo México, con los peligros que ello supone. El contrabando de personas a manos de los carteles de drogas convierte el cruce en un pasaje con destino a la muerte.

Europa y el Mediterráneo

En los primeros días de octubre casi 100 inmigrantes indocumentados murieron tras el naufragio al sur de Sicilia, Italia, de una especie de barco en el que viajaban alrededor de 500 personas, entre ellas decenas de niños y mujeres embarazadas. Proveniente de Libia, la mayoría de ellos son de países como Eritrea y Somalia. Este tipo de barcazas plagadas de indocumentados llegan constantemente a la isla de Lampedusa (a un poco más de 100 km de la costa africana), desbordando los centros de acogida. Además de las nacionalidades que siempre se repiten, los últimos conflictos en Siria y Egipto han impulsado a muchos migrantes hacia el Mediterráneo.

Se estima que en el Canal de Sicilia, alrededor de 8.000 personas perdieron la vida en los últimos veinte años. Las nacionalidades van cambiando. A los desesperados por la pobreza extrema en el África Subsahariana, se le sumaron en los primeros meses de 2011 inmigrantes provenientes Túnez y Libia, países que perdieron estabilidad tras la Primavera Árabe. El agotamiento, los naufragios, la asfixia o la hipotermia son muchos más peligrosos que la vigilancia marítima europea o los malos tratos recibidos por los traficantes de personas.

Oceanía y la tercerización de los refugiados

Los disturbios internos en Filipinas, Myanmar o en partes de Indonesia expulsan miles de migrantes todos los años rumbo a Australia. Ante la constante llegada de inmigración ilegal el primer ministro australiano, Kevin Rudd, aseguró en julio que su país no cederá frente a las redes de traficantes que intentan vender sueños de legalidad. Esta nación de Oceanía posee mecanismos legales para recibir personas del exterior a través de visas de trabajo temporal o de estudio pero quiere frenar la inmigración ilegal. Junto a su homólogo de Papua Nueva Guinea, el mandatario aseguró que los refugiados con demanda de asilo serán enviados a centros de detención en este país situado al norte de Australia. Esto le causó críticas por parte de ONGs como Amnistía Internacional y denuncias por parte de ACNUR con respecto a las malas condiciones ofrecidas en los centros de refugiados.

Se estima que por año alrededor de 15.000 clandestinos desembarcan en las costas del gigante australiano, provenientes principalmente de Irán e Indonesia pero años atrás desde Irak o Afganistán. Cabe resaltar la cercanía que existe entre Indonesia y Christmas Island, el punto del territorio australiano más cercano al sudeste asiático. La mayor tragedia en costas australianas se dio en 2001 cuando 350 personas perdieron la vida al hundirse un barco. Se estiman que en las últimas dos décadas más de mil personas murieron ahogadas luego de pagar miles de dólares a mafias clandestinas para llegar a un país que crece a buen ritmo, ofrece buena calidad de vida y altos salarios.

Una respuesta global

Se estiman que 230 millones de personas viven y trabajan fuera de sus países de origen. Las historias de migrantes empujados por la violencia, la pobreza o la búsqueda de un futuro mejor para su familia tienen varios capítulos, algunos de ellos positivos y otros negativos. El trabajo esclavo o las atroces condiciones laborales contrastan con aquellos que tras estabilizarse en el exterior, logran sacar a su familia de una guerra y enviar remesas a su país de origen. Allí están las historias que se pueden contar sin embargo muchas otras quedaron en la orilla, al borde del sueño y que jamás podrán ser contadas.

Las soluciones a estos problemas deben ser globales y no remitir a un gobierno de turno de los distintos países. Mecanismos de acceso a visados legales es una solución que le brinda mayor transparencia a un fenómeno que tiene lados oscuros. El combate a las redes de tráfico humano pero también las sanciones a aquellas empresas que se benefician de los ilegales, son aspectos que los gobiernos tienen que tomar en cuenta y no mirar para otro lado. La selección de los migrantes, el miedo al extranjero y los campos agrícolas que emplean a trabajadores indocumentados son aspectos que necesitan ser debatidos.


Para ello el Comité de la ONU de los Derechos de los Trabajadores Migratorios convocan a la ratificación del tratado por parte de todos los países, una convención vigente desde hace 10 años y solamente aceptada por 47 naciones, entre las cuales no se encuentran las naciones que más reciben trabajadores extranjeros (Estados Unidos, Europa y Australia). Quizás luego de los hechos como el que ocurrió en Italia en las últimas semanas, muchos no deberían olvidar que la inmigración también contribuyó y contribuye al desarrollo económico de su país.     

martes, 1 de octubre de 2013

¿Hasta dónde llega la libertad de expresión en Europa?

La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba, con un nacionalismo radical y un discurso populista. El asesinato de un militante de izquierda en Grecia y el informe sobre la calidad democrática en el continente brinda un capítulo más para el debate sobre el ascenso de la extrema derecha en Europa.
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A las constantes manifestaciones en Atenas por los despidos en el sector público y las políticas de austeridad del primer ministro Antonio Samaras, se sumaron protestas por el asesinato de un artista antifascista a manos de un militante neonazi. El autor del homicidio, un camionero de 45 años, confesó ser parte del grupo político Amanecer Dorado, quinta fuerza política de Grecia. A pesar que no es la primera vez que existen estos episodios de violencia, el hecho provocó una gran reacción tanto del gobierno como de las fuerzas políticas. Asimismo luego del suceso se observó una caída en el apoyo electoral de esta agrupación que en las elecciones de 2012 obtuvo 18 de los 300 escaños.

El gobierno tecnócrata griego, que en mayo discutía una nueva ley antirracismo, ahora busca cambios en el código penal con respecto a organizaciones criminales. Este movimiento tiene como objetivo implicar a Amanecer Dorado, grupo heredero de la extrema derecha tradicional con un crecimiento en las urnas de un 0.2% a un 7%. Endurecer las penas por odio racial, político o nacionalista es lo que se busca para cortar de raíz el problema de intolerancia actual. Los hechos más destacados en el último tiempo son: el asesinato en enero de un joven paquistaní, saludos nazis en el Parlamento, incidentes con trabajadores de Bangladesh y la segregación racial a alumnos gitanos en el norte del país.

La investigación que derivó en el arresto de 15 miembros de la organización entre ellos el líder máximo, el exmilitar Nikos Mijaloliakos, también sacó a luz las conexiones existentes entre la organización, la Policía y las Fuerzas Armadas, lo cual determinó la dimisión de dos altos cargos policiales y diversas suspensiones por la tolerancia con su violencia. Otra conclusión de la investigación es que aunque los militantes de Amanecer Dorado se definan como griegos nacionalistas y nieguen su conexión con el nazismo, la aparición de esvásticas y fotografías de Hitler en el domicilio de su cabecilla, marca la tendencia de la agrupación.  

Un problema que se extiende por el continente

Este asesinato en Grecia se da días después de la publicación de un estudio sobre la caída de la calidad democrática en diversos países de la Unión Europea, entre los cuales obviamente se encuentra la nación helénica y sobre la cual se pidió una investigación. En el continente se observan retrocesos en la lucha contra la corrupción y el respeto a las minorías (con un acento en la comunidad musulmana). Estas características que estaban asociadas a los últimos países que se incorporaron, principalmente de Europa del Este, ahora se ven en el resto de las naciones.

La amenaza en Francia sobre la expulsión de los gitanos, la radicalización del partido eurosceptico UKIP en el Reino Unido, el crimen organizado en Italia, el auge de la derecha autoritaria en Hungría y el acto de terrorismo en Noruega son algunos de los ejemplos de los últimos tiempos. Según estos informes el deterioro democrático se dio incluso desde antes que comience la crisis, cuando estaba instalada la bonanza. Esto supone que la causa del ascenso de la extrema derecha en Europa no solo está relacionada con temas económicos sino que refieren a aspectos históricos intrínsecos y la falta de respuestas a la globalización con fenómenos como la inmigración.

En épocas de crisis los votantes tienden a alejarse de los partidos tradicionales y apuntar a las agrupaciones de protesta. Si bien actualmente estos grupos populistas no gobiernan en ninguna nación de Europa occidental, el crecimiento en el continente genera un llamado de atención. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, reclamó en estos días la máxima vigilancia de los valores democráticos. La protección a los migrantes, víctimas de abusos, tendría que ser un problema para atacar con urgencia.

Los grupos radicales tienen presencia histórica, la cual se acentúa en momentos de crisis. Si bien ahora se encarcela a los dirigentes de Amanecer Dorado, no se tendría que haber esperado que alguien muera para atacar el problema. El gobierno está dejando sin fondos públicos a la organización, la cual se queda sin su cúpula principal. Sin embargo este tipo de agrupaciones poseen otras vías de financiación relacionadas con empresarios del ámbito deportivo, el cobro de impuestos de seguridad a comercios y actividades ilícitas tales como el contrabando o la trata de blancas. Por ello para erradicarlas se necesita una política activa y el entendimiento de hasta donde llega la libertad de expresión en la democracia. 

miércoles, 28 de agosto de 2013

Informe Semanal: Tiempos de definición para Ucrania


El gobierno de Ucrania se encuentra en la disyuntiva de tener que elegir entre el bloque europeo y Rusia. Durante años se benefició del camino del medio pero las presiones de ambos lados son cada vez más grandes. El presidente del país, Victor Yanukovich, parece enfilarse hacia Europa, aunque para lograr una buena relación con Bruselas deberá solucionar el caso abierto de la ex primer ministra Yulia Timoshenko, que se encuentra en prisión. También Ucrania tendrá que lidiar con las represalias de Rusia, debido a que el presidente Vladimir Putin quiere mantener a Kiev bajo su órbita política a través de las estructuras regionales creadas.  
Unión Europea: la opción más democrática
Si bien desde Kiev se busca obtener acuerdos tanto con Rusia como con Europa, el ministro de Relaciones Exteriores, Leonid Kozhara, afirmó meses atrás que la integración como miembro de la Unión Europea es la base de su política exterior. Ucrania tiene como objetivo ser un país independiente próximo al sistema europeo, sin relegar soberanía ante Rusia. Por su ubicación en el cruce de rutas, los ucranianos quieren mostrarse atractivos a la inversión extranjera. Para ello es clave la firma de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Aunque Europa en este momento no este muy dispuesta a ampliar su espacio continental, el próximo noviembre en la reunión del Consejo podría firmarse un tratado de comercio con Ucrania. Este es un año clave para la relación entre ambos ya que en 2014 habrá elecciones en el Parlamento Europeo y un año después serán las presidenciales en Ucrania.
Para lograr una futura adhesión y mejorar las relaciones con Bruselas, Ucrania está cumpliendo con un plan de confecciones que incluye cambios en el sistema judicial, lucha contra la corrupción, reformas económicas y modificaciones en la legislación electoral. Sin embargo el punto clave a superar es el trato que se le da a Yulia Timoshenko. La ex primer ministra fue arrestada el 5 de agosto de 2011 y llevada a una prisión preventiva antes de ser sentenciada. Esta situación le generó problemas de imagen a Ucrania en el ámbito internacional y reclamos para su liberación por parte de Catherine Ashton y Hillary Clinton, entre muchos otros. En su momento Bélgica, Francia y Reino Unido amenazaron con boicotear eventos deportivos y cumbres que se realicen en territorio ucraniano. Timoshenko, considerada una rival de Rusia por sus políticas orientadas hacia Occidente, había tenido procesos legales en su contra pero fueron cerrados luego de las elecciones de 2004.
Destrabar el acercamiento
En octubre de 2011 Timoshenko fue culpable por extralimitarse en sus funciones en  la firma de un acuerdo de importación de gas con Rusia, que según dicen le provocó pérdidas al país por más de 200 millones de dólares. La ex mandataria fue culpada por abuso de poder y por establecer contratos altamente onerosos para Kiev. Por ello fue condenada a 7 años en una prisión en Jarkov. Hasta el momento, la mayor parte del tiempo Timoshenko estuvo en un hospital, en donde se la trata por un problema en su columna. Su persecución no finaliza allí, también fue acusada de complicidad en un asesinato por encargo hace más de diez años. Por último se le implicó una causa penal por haberle endosado al Estado una deuda que su corporación había contraído con el Ministerio de Defensa de Rusia. Las condiciones de su encarcelamiento fueron polémicas porque se acusó a la Policía de malos tratos, aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, situado en Estrasburgo, negó esa acusación.
Más allá de posibles errores que Timoshenko pueda haber cometido durante su estadía en el poder, el gobierno buscó eliminarla de la vida política para que no se presente a futuras elecciones y que el partido del presidente Victor Yanukovich tenga vía libre. Se puede decir que los distintos procesos fueron un ajuste de cuentas y una venganza política. La figura de Timoshenko es muy controversial, generando admiración y odio, pero la oposición a la Unión Aduanera rusa le trajo muchos enemigos del otro lado de la frontera. Es bueno recordar que en las elecciones de enero del 2010 el presidente Yanukovich superó en las urnas a Timoshenko con un 49% frente a 45%. Si bien al principio ella se negó a reconocer su derrota electoral, al tiempo retiró la impugnación ante los tribunales. Cabe destacar que los observadores internacionales valoraron positivamente los comicios.
Para destrabar la situación con la Unión Europea, Ucrania debería aceptar la demanda del Tribunal de Estrasburgo y excarcelar a Timoshenko. En las últimas semanas se anunció la posibilidad de dejarla en libertad, buscando un camino intermedio. El gobierno ya comenzó con la liberación de algunos funcionarios de aquel entonces, el ministro del Interior Lutsenko y el de Medio Ambiente Filipchuk, acusados por mal uso de fondos públicos. Con estas decisiones se intenta tender puentes con Bruselas. Una opción posible es dejar que Timoshenko se vaya a Alemania para tratar sus problemas de salud, sin embargo el oficialismo no quiere su retorno a la política y busca una fórmula para evitar su postulación a las elecciones de 2015. La opción de una condena económica sería con el objetivo de desestabilizar y dañar su economía, de forma tal que no pueda hacer campaña en contra del actual presidente.
La represalia de Rusia
Las consecuencias para Ucrania del acercamiento a Europa es la reacción de Rusia. Moscú considera incompatible las relaciones económicas con ambos y si bien niega haber emprendido una guerra comercial, es claro que se intenta evitar el avance de Kiev hacia Occidente y un posible tratado de asociación con la organización continental europea. Las represalias se pueden observar  principalmente en el comercio, a través de suspensiones y trabas a los camiones que llevan mercancías hacia territorio ruso. El objetivo de Putin es llevar a Ucrania hacia su Unión Aduanera junto a Bielorrusia y Kazajstán, de la cual el gobierno de Kiev ya tiene rango de observador con una participación que incluye voz pero no voto. La Unión Aduanera es el mayor socio comercial de Ucrania, representando más del 50% del intercambio comercial.
Según Putin este proyecto es la única forma de que Ucrania sea competitivo, ya que Rusia es su principal socio. Seguramente Moscú continúe presionando a Yanukovich de aquí a noviembre. Lo que tiene para ofrecer Rusia es una integración económica a través del suministro más barato del gas. Lo que está haciendo Putin es poner a Ucrania entre la espada y la pared, obligándolos a elegir entre ellos o Europa.
Hace algunos meses el mandatario ruso viajó hacia Ucrania predicando la idea de “un solo pueblo”. Apeló a la unidad cultural y religiosa con Ucrania y Bielorrusia para la conformación de un espacio común. Durante su viaje en julio, aprovechando el 1025 aniversario de la cristianización de Rusia tras la conversión del príncipe Vladimir de Kiev, se entrevistó con el presidente Viktor Yanukovich pero sin lograr mayores resultados. Los intentos de mantener a Ucrania bajo su órbita traspasaron las líneas estatales e incluyó también el espacio religioso. La Iglesia cristiana ortodoxa es una de las entidades más ricas de Rusia con un papel privilegiado en la sociedad actual. Tras obtener su espacio ideológico ante el vació dejado por los comunistas, el Patriarca Kiril, afín a Putin, busca el liderazgo del espacio postsoviético, que por supuesto incluye Ucrania.
Arquitectos de su propio futuro
La situación política de los últimos años en Ucrania es inestable, marcada por el autoritarismo y la corrupción. En 2004 se formó un movimiento popular que se manifestó contra el fraude electoral. La denominada Revolución Naranja se produjo por protestas masivas ante las irregularidades en el recuento de votos que en aquel entonces derivó en la realización de una tercera cita electoral. Luego de esos comicios Timoshenko asumió como primer ministra en el gobierno de Yushenko pero al tiempo dejó el cargo por discrepancias. Retornó al cargo nuevamente en setiembre de 2007 hasta abril de 2010 cuando Yanukovich venció en las presidenciales.
En las últimas elecciones legislativas, celebradas en octubre de 2012, Timoshenko tuvo que votar en la cárcel. En dichos comicios se impuso el Partido de las Regiones del presidente ucraniano Yanukovich, contando con el apoyo de sus aliados comunistas. El partido Batkivshina, que reúne a los seguidores de Timoshenko, se ubicó en segundo lugar. Además de estas dos grandes fuerzas políticas lograron buenos resultados la agrupación del campeón mundial de boxeo Kiltscho (14%), el Partido Comunista (12%) y la extrema derecha Svoboda (12%). Si bien hubo acusaciones por abuso de recursos gubernamentales, el resultado reforzó al oficialismo para las presidenciales de 2015. 
El gobierno de Yanukovich, en un principio cercano y colaborador de Rusia, se valió del camino del medio en política exterior, manteniendo buenas relaciones tanto con Moscú como con Bruselas. Sin embargo José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, le dejó claro a Yanukovich que el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea era incompatible con el proyecto de asociación ruso. Rusia, que quiere oficiar como un intermediario entre Asia Central y Ucrania, le teme al acercamiento de Ucrania con la Unión Europea así como también al partido de Timoshenko, que planea revisar los acuerdos de venta de gas que se firmaron con precios ventajosos para Moscú.
Ucrania no quiere ser una marioneta de Rusia ni perder soberanía. Este país de 46 millones de habitantes posee una ubicación estratégica para llevar el gas y el petróleo a Europa, funcionando como eje entre dos zonas claves del mundo. Sin embargo se encuentra acorralado al no querer desprenderse totalmente de Moscú, por la importancia de este país en su economía. A su vez, además de luchar contra la presión de Putin, Yanukovich deberá seguir adelante con sus cambios económicos y democráticos para poder cumplir los requisitos de Bruselas. Ucrania aún está muy lejos de la Unión Europea, principalmente por los valores democráticos. Deberá en el corto plazo tomar decisiones claves para acercarse a Europa como la excarcelación de Timoshenko. Sin embargo los años que le lleve buscar la adhesión pueden ser muy costosos por la represalia rusa. 

martes, 2 de julio de 2013

Croacia les muestra el camino a sus vecinos

Croacia se convirtió este lunes en el 28° país de la Unión Europea. Superó un verdadero proceso riguroso y será un actor importante en la integración comunitaria de sus vecinos. Es fundamental que la reconciliación europea con los países balcánicos, devastados por las guerras de los noventa, se de en el marco de la institución continental. Croacia es un ejemplo para sus vecinos, que deberán trabajar mucho para lograr la adhesión.
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En una celebración multitudinaria en Zagreb, el presidente de la Unión Europea, José Manuel Barroso, dio la bienvenida a Croacia apuntando a su plena democracia. El presidente del país, Ivo Josipovic, recibió alrededor de 200 invitados internacionales en la sede del gobierno. Durante la ceremonia, el primer ministro Zoran Milanovic tendió la mano a los vecinos para integrarse junto a ellos a la institución continental. En Estrasburgo, la Eurocámara recibió a los diputados croatas, celebrando que el país retorne a la cultura y valores europeos.

Croacia se encuentra inmersa en una crisis económica, en recesión desde 2009 y posee una tasa de desempleo de 20%. La indiferencia de la ciudadanía con respecto al ingreso se debe a que el croata está preocupado por adquirir un trabajo. Además, el arduo proceso de integración conllevó a cierto desencantamiento. Hace 8 años el 80% de la población quería que la nación ingrese, hoy el número se redujo al 61%. El referéndum de adhesión, celebrado en enero de 2012, convocó al 43% del electorado. Considerando la participación, sólo un 29% de la población con derecho a voto optó a favor del ingreso. Sumado a esto, en abril la convocatoria para elegir representantes para el parlamento europeo fue la segunda más baja de la Unión Europea.

El gobierno del Partido Social Demócrata espera que la adhesión fomente la inversión extranjera que el país necesita para consolidar su desarrollo industrial. De un tamaño similar a Costa Rica, Croacia es un destino turístico popular entre los europeos. Sin embargo parte de la opinión pública está preocupada por el ingreso a una Unión Europea en crisis. Si bien hasta dentro de dos años Croacia no se incorporará al Espacio Shengen, ya se habla de un éxodo de trabajadores. Estas opiniones han incrementado el número de nacionalistas y euroescépticos.

Diez años pasaron desde el pedido de ingreso a la Unión Europea. Durante ese tiempo, Croacia realizó difíciles reformas de todo tipo, pero contó con la ventaja de una economía fuerte. Además se benefició de la alianza que mantiene con Alemania – líder continental - por cuestiones económicas y geopolíticas.  La reestructuración a todo nivel conllevó por ejemplo a realizar cambios en los astilleros, que subsistían por subsidios gubernamentales. Otro aspecto que se debió solucionar fue un litigio bancario entre Croacia y Eslovenia. Igualmente a pesar de las reformas, Zagreb debe continuar luchando contra la falta de transparencia. Cabe destacar que a fines del año pasado, la justicia condenó a diez años de prisión al ex primer ministro Ivo Sanader.

La salvación para toda una región

Croacia formó parte de la Yugoslavia socialista que lideró Josip Broz Tito, de la que una minoría siente nostalgia. Tito dirigió al país durante 35 años hasta su muerte en 1980. A comienzos de los noventa, Yugoslavia se desmembró y resurgieron los conflictos interétnicos. A partir de allí Zagreb fue escenario de la Guerra de los Balcanes. Franco Tudjman, presidente nacionalista y padre de la patria, proclamó la independencia, lo que derivó en meses de conflicto con un saldo de 20.000 muertos y 600.000 refugiados.

Los serbios locales deseaban seguir en Yugoslavia y con el apoyo del Ejército Popular Yugoslavo formaron la República Serbia de Krajina, conquistando un 30% del territorio del país. Esta situación duró hasta 1995 cuando el ejército croata logró el control sobre el grueso del territorio. Desde esa época, este país de 4.3 millones de habitantes – de mayoría católica – fue liderado alternadamente por dos grandes partidos, el Social Demócrata de centro izquierda y la Unión Democrática Croata de centro derecha.


Croacia es el segundo Estado de la ex Yugoslavia – tras Eslovenia - en culminar con éxito su proceso de adhesión a la Unión Europea. El resto de las ex repúblicas socialistas, participantes de conflictos bélicos en los noventa, buscan seguir sus pasos. Montenegro, por ejemplo, comenzó negociaciones en 2012. Otros países que quieren continuar el mismo camino son Macedonia y Serbia, este último señalado por la opinión pública por las masacres cometidas durante los conflictos. Bosnia, Kosovo y Albania todavía necesitan muchos cambios para poder aspirar a la adhesión. Estas naciones poseen problemas estructurales, tanto políticos, económicos y de seguridad. La Unión Europea aprendió de la experiencia de integración rápida de Bulgaria y Rumania y no está dispuesta a repetir el error. Por lo tanto si bien Croacia marcó el camino, la próxima adhesión no se prevé hasta 2020

lunes, 24 de junio de 2013

Examen manchado con sangre

Albania se enfrentaba este domingo a una gran prueba para su ingreso a la Unión Europea. Esta nación viene perdiendo desde hace años el examen, por no celebrar unas elecciones limpias. Según los primeros datos, la oposición encabezada por el Partido Socialista habría ganado los comicios. Sin embargo al cierre de las urnas, las dos coaliciones principales se adjudicaban la victoria. A esta contracción se le suma la muerte de un activista en las puertas de un colegio electoral. En estas condiciones es difícil que los profesores de Bruselas aprueben el examen.
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La Alianza para la Albania Europea, liderada por Edi Rama, obtuvo la victoria tras conseguir el 55% de los sufragios. La ventaja de esta coalición, conformada por 37 partidos de izquierda, se dio gracias a la imposición en la capital Tirana y en otras seis regiones. En la noche del domingo Rama se pronunció en la sede de su partido, afirmando que venció a las fuerzas de la destrucción. El candidato de 48 años, ex alcalde de la capital, había perdido los comicios de 2009. Con la promesa de una reforma fiscal y la creación de empleo, Rama terminó con la hegemonía conservadora.

El gobernante Partido Demócrata, liderado por el actual primer ministro Sali Berisha, fue derrotado tras alcanzar 40% de los votos. Integrantes de esta Alianza para el Empleo, Prosperidad e Integración, se habían adjudicado la victoria en la noche de la elección. Berisha, candidato de 68 años, buscaba su tercer mandato consecutivo para convertirse en el líder absoluto de la Albania post comunista. Fue presidente luego de la caída del muro hasta 1997, iniciando un período de apertura hacia el mundo y de predominancia conservadora hasta fines de los noventa.

La jornada electoral estuvo marcada por el asesinato de un activista del Movimiento Socialista para la Integración. El tiroteo ocurrió en las puertas de un colegio electoral en la ciudad de Lac, al norte de Tirana. En el hecho fue gravemente herido un candidato del Partido Demócrata, lo que derivó en acusaciones de ambas partes. Unos reprochando la actuación policial y los otros condenando un supuesto acto terrorista. Este suceso incrementó la tensión entre ambos bandos, rememorando la ola de protestas en 2011, en la que murieron cuatro manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad.

Una transición que no avanza

Albania es uno de los países más pobres de Europa y posee 2.8 millones de habitantes. Liberada del nazismo por los soviéticos en 1944 se convirtió en una República Popular Socialista, liderada por Enver Hoxha y sometida al régimen stalinista. La transición democrática, luego de la implosión de la Unión Soviética, está marcada por la violencia, la inestabilidad y el fraude electoral. Las del domingo fueron las octavas elecciones legislativas desde la caída del comunismo en 1991.

La población estaba convocada para renovar el Poder Legislativo, compuesto por 140 miembros.  En los últimos comicios, junio 2009, el Partido Socialista solicitó la apertura de las urnas, lo cual fue rechazado por los tribunales. La polarización entre conservadores y socialistas conllevan a una desconfianza extrema entre los partidos. Esta situación se pudo observar en la conformación de la Comisión Central Electoral, de la cual renunciaron tres miembros en los últimos meses.


La comunidad internacional analiza con detenimiento los sucesos en Albania. La votación del domingo 23 de junio fue observada por los aliados occidentales y la Organización para la Cooperación y Seguridad en Europa. Durante la campaña se apuntó hacia el gobierno, por el uso de la maquinaria del Estado para lograr beneficios electorales. Ambos partidos prometían el ingreso a la Unión Europea pero la decisión no es suya. La nación debe demostrar seriedad y limpieza, un rechazo a la violencia y la voluntad para realizar reformas necesarias. Que en la noche de la elección, los dos principales partidos se adjudicaran la victoria y la muerte de un activista no ayuda en nada. Hasta el momento nadie se ha pronunciado pero es difícil que desde Bruselas se apruebe el examen.    

domingo, 9 de junio de 2013

El crecimiento de la extrema derecha en Europa occidental

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La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba y que impulsan un nacionalismo radical con un discurso populista. Se pueden identificar varios grupos de países según la presencia de este tipo de agrupaciones. El crecimiento es fuerte pero con matices.
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La extrema derecha en Europa se observa en muchas corrientes, que van desde neonazis, neofascistas, conservadores agrarios, islamófobos y cristianos conservadores, entre otros. Existen agrupaciones opuestas a la democracia, principalmente antisemitas y antigitanos, que son las herederas de la extrema derecha tradicional. Ejemplo de ellas son el Amanecer Dorado de Grecia o el British National Party del Reino Unido. Por otra parte se observa una nueva derecha radical que surge en el norte del continente, de corte xenófoba, anti Estado. Estos grupos son críticos del Islam y poseen un discurso populista. Los Verdaderos Finlandeses y Liga Norte de Italia son representativas de estas agrupaciones. Otras poseen características de las dos anteriores, ya que buscan gobernar dentro de la democracia pero con ideas antisistema. Por último también se destaca el crecimiento en Europa Oriental, principalmente en Hungría, Rumania, Serbia, Croacia y Bulgaria, en donde se observan congregaciones relacionadas con el nacionalismo.

Panorama desigual en los grandes países

En las principales naciones de Europa Occidental se pueden observar dos tipos de situaciones. En los casos de Francia e Italia, agrupaciones de extrema derecha si logran representación parlamentaria, ya sea representación propia o pactando con sectores de centro derecha para lograr participación. En Alemania y España los grupos de extrema derecha no han logrado representación en el Poder Legislativo. Son absorbidos por partidos políticos de derecha, que poseen aspectos de centro y tintes extremistas en algunos casos.

En Francia, el partido Frente Nacional de la familia Le Pen es la tercera fuerza política del país. En 2007, bajo el liderazgo de Jean Marie, alcanzó el 10% de los votos. Cinco años después, su hija Marine, obtuvo un crecimiento de ocho puntos porcentuales. La coalición de Le Pen es un ejemplo al que aspiran agrupaciones de extrema derecha. En Italia, la Liga Norte no es tan poderosa. Consiguió un 8% de los votos y es el aliado xenófobo del Pueblo de la Libertad, sector derechista de Silvio Berlusconi.

En Alemania gobiernan los demócratas cristianos de Angela Merkel, de ideología liberal derechista. Los extremistas no tienen representación en el Bundestag. El partido Nacional demócrata obtuvo un 1.5% en los últimos comicios y no consiguió llegar al Poder Legislativo. Sin embargo esta agrupación ocupa escaños en diversos parlamentos regionales. Situación similar es la de España, donde el voto extremista lo absorbe el gobernante Partido Popular de Mariano Rajoy. España 2000 y Plataforma por Cataluña no lograron representación parlamentaria en las últimas elecciones.

La extrema derecha al Norte

En estas naciones caracterizadas por el Estado de bienestar y con la presencia de la izquierda en el poder durante muchos años, la extrema derecha alcanza una gran participación en los Parlamentos. Se destacan países en pleno crecimiento como Finlandia, Noruega y Suecia tiene un marcado ascenso. En el caso de Dinamarca, en los últimos comicios ha tenido un ligero retroceso.

En Finlandia la agrupación Verdaderos Finlandeses ha tenido un crecimiento de un 15% con respecto a las últimas elecciones. Actualmente posee 39 de los 200 escaños y es liderada por Timo Soini. En Suecia, los Demócratas Suecos ocupan el sexto lugar como fuerza política en el Parlamento, pero han tenido un crecimiento de 3% con respecto a las elecciones de 2006. En los últimos comicios consiguieron por primera vez obtener 20 parlamentarios. En Noruega, el Partido del Progreso es la segunda fuerza con 41 de los 169 asientos. Obtuvo un 23% en los comicios de 2009 y un leve crecimiento con respecto a la anterior elección.

En Dinamarca, el Partido Popular Danés obtuvo 12% de los votos en 2011, perdiendo un punto y medio porcentual con respecto a los comicios pasados. Actualmente es la tercera fuerza del país con 22 escaños de 175, por detrás de los socialdemócratas y los liberales.

Fuerte presencia en los pequeños parlamentos

En el resto de los países pequeños de Europa se encuentran situaciones disímiles. En Suiza, Grecia y Austria, los grupos extremistas de derecha crecen, mientras que tras haber tenido un poder importante en Bélgica y Holanda perdieron adeptos en los últimos comicios.

En Suiza el ultraderechista Partido del Pueblo de Toni Brunner es el más votado con 26%. Sin embargo no forma parte de la coalición gobernante. En Grecia, Amanecer Dorado es la quinta fuerza política, tras lograr 18 escaños de los 300. Si bien perdió asientos tiene gran fuerza, un 22% de los griegos simpatiza con el líder Nikolaos Michaloliakos. En Austria, el Partido de la Libertad es la tercera fuerza con 34 de los 183 diputados, con un crecimiento de un 6%, mientras que la Unión del futuro, otro partido de extrema derecha, alcanzó el mismo crecimiento, logrando 21 escaños. 

En el 2010, Vlaams Belang (Interés Flamenco) obtuvo un 7% de los votos en las elecciones de Bélgica, que le permitieron obtener 12 de 150 escaños. No obstante tuvo una caída de cuatro puntos porcentuales con respecto a la última elección. En Holanda el Partido de la Libertad fue votado por un 10% y es la tercera fuerza política pero viene en caída, ya que perdió nueve diputados. Cabe destacar que tiempo atrás su líder Geert Wilders forzó a dimitir al primer ministro Mark Rutte.

La situación de Portugal es parecida a la de estas naciones, ya que el Partido Nacional Renovador no posee representación. Tras años de dictadura derechista, esta ideología no tiene mucha cabida en la población. En los últimos comicios obtuvo tan solo un 0.3%.

Conclusiones

La crisis económica en Europa derivó en la presencia de grupos populistas que busca captar adeptos con un discurso que ataca a las minorías, principalmente a los extranjeros. De esta forma vuelven a tomar protagonismo las agrupaciones radicales de derecha que poseen aspectos fascistas y nazistas. Sin embargo, a diferencia de décadas atrás, hoy apuntan a los musulmanes que han llegado a territorio europeo.

En cada país la situación de estas agrupaciones es distinta. Si bien en algunas naciones ha estado muy cerca de gobernar, aún no lo hacen en ninguna y será difícil que ello ocurra, principalmente porque poseen un techo electoral. En épocas de crisis, los votantes se alejan de los partidos tradicionales y eligen partidos de protesta. Por ende la influencia en la política crece. La presencia de la extrema derecha en los parlamentos europeos ya es común desde los años noventa. Al ser un voto de protesta, se manifiesta y adquiere fuerza en momentos en que la crisis pega fuerte en el continente.     

martes, 28 de mayo de 2013

Armas para los moderados

La Unión Europea levantó el embargo para la oposición siria
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La organización de los 27 abrió la vía para enviar armas a los rebeldes sirios. Sin embargo los Estados se comprometieron a no brindar equipos hasta al menos el 1° de agosto. El objetivo es dar una oportunidad a las negociaciones de paz, auspiciadas por Estados Unidos y Rusia enmarcadas en la Conferencia de Ginebra que se celebrará en junio. Desde Turquía, la oposición a Bashar al Assad se lamentó que se tenga que esperar hasta agosto para recibir el armamento.
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La Unión Europea decidió adoptar una posición más activa en el conflicto de Siria. El Consejo de ministros de Exteriores dirimió el tema durante 12 horas en Bruselas. Ante la imposibilidad de un acuerdo unánime, se firmó un compromiso intergubernamental fuera de la legislación comunitaria. Se prorrogó por un año todas las sanciones al régimen de Bashar al Assad, pero se dejó en manos de cada Estado la decisión de armar o no a la oposición. El levantamiento del embargo de armas para la Coalición Nacional Siria queda limitado a la exigencia de garantías para que las mismas no lleguen a grupos radicales, como el terrorista Frente Al Nusra. El mandato es que los envíos concretos de armamento tengan como objetivo la protección de civiles. Francia y el Reino Unido fueron las dos naciones que más presionaron para lograr este acuerdo. A ellos se les sumó España, que cambió su postura adoptada semanas atrás. Suecia, Austria, Rumania y República Checa no querían levantar el embargo para poder continuar por las vías políticas y diplomáticas.

Rusia, sólido aliado del régimen oficialista en Siria, argumenta que la decisión de la Unión Europea puede complicar la negociación de paz. Mientras tanto, Moscú suministra misiles antiaéreos a Bashar al Assad para contener una posible injerencia de fuerzas armadas externas. La diplomacia rusa argumenta que brinda material para proteger tropas e instalaciones, tras un acuerdo de sistemas firmado en 2010 con Siria. Rusia aún no pudo acordar con Estados Unidos posiciones en común con respecto a la celebración de la conferencia de paz. Desde Moscú se exige que la oposición siria lleve a Ginebra una delegación representativa, conociendo la división que existe entre ellos y la complicación que significa para los países occidentales. Tampoco Rusia quiere que se impongan decisiones desde fuera y resultados digitados al proceso de transición. Para ello solicita la participación de Irán, Egipto y Arabia Saudita, países claves en la región que no estuvieron presentes en la reunión de hace un año atrás.  

Múltiples actores

La Guerra Civil que comenzó en marzo de 2011 en Siria ya causó más de 70.000 víctimas y aproximadamente cinco millones de refugiados. El conflicto dio inicio por la violencia represiva del régimen de Bashar al Assad contra las protestas a su gobierno. El foco del enfrentamiento en estos días es en la ciudad de Qusair. El ejército sirio decidió recuperar este enclave estratégico, debido a que es una conexión de la capital Damasco con las localidades del noroeste. Las tropas de al Assad cuentan con el apoyo de milicias de Hezbola, grupo terrorista afincado en el Líbano. Mientras que la oposición es financiados por Catar y Arabia Saudita. En los últimos meses hubo acusaciones cruzadas por el uso de armas químicas en los distintos enfrentamientos. Los servicios de inteligencia franceses analizan muestras recogidas por dos periodistas de Le Monde, cuando acompañaban a una brigada de la oposición. Los testimonios, los problemas respiratorios y vómitos de sangre asegurarían el empleo de este tipo de armamento, lo cual cambiaría las reglas de juego.


El conflicto de Siria tiene varias puntas para analizar, debido a la complejidad de actores que participan en él. El régimen de Bashar al Assad se encuentra disminuido pero no ha cedido, como sí lo han hecho dictaduras como la de Egipto. El mandatario aún no pudo ser derrotado por dos grandes factores: en primer lugar porque posee un aparato gubernamental fuerte y el apoyo de Rusia, que hasta el momento no ha dejado caer el régimen y le provee armamento. Segundo, a diferencia del caso de Libia, la oposición está dividida entre el Ejército Nacional Sirio (apoyado por Estados Unidos y la Unión Europea) y el Frente Al Nusra (el cual juró lealtad al grupo Al Qaeda). Por esta razón las potencias occidentales no han armado a los rebeldes, ya que no se observa en ellos un compromiso por la democracia y los Derechos Humanos. Con esta nueva decisión la Unión Europea busca mandar un mensaje a Bashar al Assad para negociar la paz. El camino de la intervención tampoco esta descartada, Francia intenta encontrar armas químicas para acelerar las ofensivas directas, mientras que Israel se manifestó a favor de ataques preventivos. En definitiva la fortaleza histórica del partido de gobierno, la presencia de Rusia y la conformación compleja de la oposición juega a favor de Bashar al Assad, que aún no se da por vencido. 

viernes, 24 de mayo de 2013

Infiltraciones terroristas

Níger sufre los coletazos del conflicto en Mali
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20 soldados murieron en un doble atentado terrorista en el norte de Níger. Los estallidos con coches bomba, que dejaron también 60 heridos, fueron perpetuados por un grupo islamista. El primero se produjo contra una base militar en Agadez y el segundo en las instalaciones del grupo nuclear francés Areva, en la ciudad de Arlit. El grupo islamista maliense, Movimiento para la Unicidad y la Yihad en África occidental (MUYAO), reivindicó los ataques.

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Un terrorista suicida traspasó la frontera de la base militar de Agadez, la ciudad más grande del norte del país, y detonó sus explosivos. Luego del atentado que se produjo al amanecer, en el que murieron tres atacantes islamistas, se originó un tiroteo causando más víctimas. Los rebeldes tomaron soldados como rehenes y se atrincheraron en una casa. Aproximadamente a la misma hora, en la planta de uranio ubicada en la ciudad minera de Arlit, un grupo de personas burlaron la seguridad y consiguieron entrar en la zona con vehículos que supuestamente transportaban equipos de ayuda. Allí los muyahidines, originarios de Sudán, el Sahara Occidental Mali, atentaron contra el lugar sin causar daños en la planta explotada por la gigante multinacional francesa Areva. Se prevé que los responsables llegaron a esta ciudad a través del sur de Libia. Arlit era una zona en donde se asentaban los tuaregs, los cuales fueron desplazados de sus territorios por la llegada de estas empresas.


Mojtar Belmojtar, líder del grupo Firmantes de Sangre, aseguró que actuó en coordinación con la agrupación MUYAO. Este movimiento es una imprecisa coalición islamista que fue expulsada del norte de Mali. Belmojtar, que en enero tomó la planta de gas en Argelia y donde murieron decenas de rehenes, expresó que Francia busca huir de la zona, dejando un ejército de mercenarios en el lugar. Níger aporta 600 soldados a la Misión Internacional de Apoyo a Mali, que apoya la ofensiva iniciada por el ejército francés contra grupos islamistas armados. La Unión Africana condenó los atentados de este jueves y recalcó que brindará apoyo contra el crimen organizado transnacional, por ser una gran amenaza a la paz y la seguridad internacional. Por otra parte la Unión Europea, que colabora desde 2012 con expertos para entrenar y asesorar a las fuerzas nigerinas, expresó sus condolencias a las familias. El Ejército de Níger, el cual posee acuerdos de seguridad con Estados Unidos, carece de medios aéreos y electrónicos para controlar sus fronteras.


Un vecindario complicado


El conflicto actual en la zona surge en marzo de 2012 tras el golpe de Estado en Mali, que derrocó al presidente democrático Amadou Toumani Touré. Los militares aseguraban que el gobierno prestaba poca atención a la rebelión de los tuareg en el norte. Aprovechando el vacío en el poder, el Movimiento Nacional de Liberación de Azawad proclamó la independencia en las regiones septentrionales de Mali. Diversos grupos yihadistas se hicieron fuertes en la región derivando en la presencia francesa en la zona, principalmente para cuidar sus intereses en el vecino país de Níger. Allí en 2010, Al Qaeda para el Magreb Islámico secuestró a cinco franceses, de los cuales cuatro siguen aún retenidos. Por ello Mahamadu Issoufu, presidente del país tras las elecciones de abril de 2011, desplegó fuerzas de seguridad en la frontera con Mali, de donde provenían los islamistas. Níger, país independiente desde 1960 y uno de los más pobres del planeta, tiene serios problemas por los conflictos en las naciones vecinas.


Las fronteras de Níger lo convierten en un país fundamental, más allá de las riquezas minerales. El presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, solicitó ayuda a su vecino en la ofensiva militar que realiza contra el grupo de Boko Haram. Libia, luego de la caída de Gaddafi, es un nido para terroristas por la inestabilidad del país. Por otro lado, Argelia sufrió ataques a establecimientos franceses y en Mali hay ya instaurada una guerra contra los yihadistas. Ubicado en una zona conflictiva, Níger será en 2020 el segundo productor mundial de uranio. Allí radican los intereses económicos de Francia, uno de las naciones más nuclearizadas que importa todo el material que consume. Por ello es que el presidente galo, Francois Hollande, apoya a Níger en la lucha contra el terrorismo. Además de estar librando un conflicto en Mali, el gobierno de Francia preveía enviar fuerzas especiales a la zona para suministrar una protección adicional. Sin embargo la lucha contra estos grupos es complicada y por ello no se pudo evitar el primer atentado de este tipo en el territorio de Níger.