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lunes, 25 de agosto de 2014

El vacío de poder en Irak

A casi ocho años de la muerte de Saddam Hussein y más de diez años de la invasión norteamericana, Irak continúa siendo noticia. El grupo ultra radical y violento Estado Islámico (ISIS) persigue minorías, instala el terror e intenta imponer un Califato sobre los territorios que controla, desde Siria a Irak. El exterminio de minorías religiosas es una de las primeras consecuencias del gran resurgimiento de los yihadistas en Irak.

El poderío del grupo armado Estado Islámico es uno de los resultados de la interminable guerra de Irak. Fundado en 2004 durante la ocupación norteamericana pero rebautizado en 2007, esta agrupación se fue radicalizando al punto de operar de forma independiente a Al Qaeda. Ubicada en los desiertos del sudoeste iraquí (provincias de Anbar y Niniv), el 10 de junio el Estado Islámico tomó la ciudad de Mosul, la segunda más importante de Irak.

Este movimiento yihadista sunnita es un grupo con ideas primitivas que busca establecer un régimen político perteneciente a otra era, utilizando el terror como un arma para acosar a los civiles. El Estado Islámico tiene presencia en Siria, diluyendo las fronteras con Irak y asumiendo el control de la ciudad de Raqqa. En estas zonas de Siria se ubican los grupos que están en guerra frente al gobierno de Bashar al Assad. Incluso los rebeldes “moderados” acusan a los integrantes del Estado Islámico de querer robarles la revolución. 

El Estado Islámico avanza hacia el Kurdistán iraquí y comienza a prender las alarmas en el mundo occidental. Es que allí habitan los kurdos, uno de los pueblos de Medio Oriente que nunca recibió una tierra propia en la participación post caída del Imperio Otomano. La mayoría de los kurdos son musulmanes sunnitas, representan casi el 20% de la población de Irak y poseen una fuerte voluntad de independencia. Situados en el noreste del territorio iraquí, los kurdos intentaron aislarse del conflicto político entre sunnitas y chiitas en la Irak post Saddam.

El avance del Estado Islámico hacia el Kurdistán concentra la atención por las atrocidades cometidas y debido a que la región, ubicada entre el mar Negro y Caspio, es una cuenca petrolífera importante. El control de la zona por parte de los kurdos, con su líder Masud Barzani y su ejército Peshmerga, constituye una tranquilidad para Estados Unidos y el mundo occidental. Es por ello que en estos días y con el objetivo de frenar el avance de los extremistas, el ejército norteamericano bombardeó algunas regiones y lanzó raciones básicas para las poblaciones atrapadas en las montañas.

Una de las minorías religiosas que están viendo sus derechos vulnerados son los Yazidíes. Considerados adoradores del diablo por parte de Estado Islámico, este pueblo intenta escapar a las montañas para no sufrir el terror de lo que el médico español Juan Sotomayor, en declaraciones al diario El Mundo de España, define como “genocidio medieval”. Se calcula que son casi medio millón de desplazados por el avance del Estado Islámico, una catástrofe humanitaria.

Una de las causas de la expansión del Estado Islámico es la falta de control de zonas aisladas en Medio Oriente. El gobierno de Irak, situado en Bagdad, controla solamente franjas de su territorio que es parte de un triángulo de poder (chiitas, sunnitas y kurdos) al que se han sumado los yihadistas. Los chiíes, que representan un 2/3 de la población, están en el poder desde 2006 con Nuri al Maliki como primer ministro. Los sunnies de la alianza Al Iraqya, políticamente en la oposición, reclaman desde hace años que son dejados de lado. La tercera punta del triangulo son los kurdos que dejaron el gobierno por no estar de acuerdo con las políticas de Al Maliki.  

Pero la cuarta pata, los yihadistas, apareció debido a que no todos los sunnies reaccionaron de la misma manera ante esta exclusión que sintieron por parte de Al Maliki. El vacío de poder hizo que el 2013 fuese el año más sangriento desde 2008, debido a los resentimientos religiosos. Es por ello que las presiones internacionales hacia Al Maliki, por la falta de apertura, llevaron a que el primer ministro dimitiera en las últimas semanas y abriese la cancha para que otro chií pueda llevar adelante políticas inclusivas y logre un gobierno de estabilidad nacional.

El nuevo mandatario Haidar al Abadi tendrá la difícil tarea de reconstruir un país afectado por las divisiones. Para ello deberá no solo negociar internamente sino internacionalmente. Irán, clave por el apoyo que brinda a la comunidad chií, y Estados Unidos, aliado de las fuerzas kurdas, serán claves. Es que estos países así como otros de la región, como Turquía, tendrán que asumir un rol preponderante para derrotar al Estado Islámico y ayudar a la construcción de un país estable.


Quizás por su hegemonía preponderante en los últimos 20 años, Estados Unidos debiera liderar las nuevas conversaciones. Washington con su invasión a Irak fue importante en el resquebrajamiento de esta nación. Ahora deberá tener un rol preponderante para allanar caminos, no solo combatiendo a los yihadistas y defendiendo sus intereses en la región, sino también para ayudar a Irak a llenar los vacíos de poder, que son una de las causas de la emergencia de estos grupos ultra radicales. Con vacíos de poder no solo me refiero a que el Estado esté presente sino a generar mejores condiciones de vida  para una población que en el contexto actual es muy vulnerable y fácil de atraer por parte de grupos como Estado Islámico. 

sábado, 7 de septiembre de 2013

La transformación del sistema internacional

La guerra civil en Siria y la posible intervención de Estados Unidos genera nuevamente la pregunta de si estamos frente a un mundo multipolar. ¿En las decisiones que se toman con respecto a los conflictos geopolíticos, podemos observar esa supuesta decadencia del poder norteamericano y el ascenso de potencias emergentes? Sin avances en la reforma de las Naciones Unidas, el pasaje de la bipolaridad del siglo XX a la multi polaridad del siglo XXI no es completo.
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Hace diez años atrás el gobierno de George Bush se embarcaba en la Guerra de Irak. Con el apoyo del primer ministro británico Tony Blair pero sin el aval de Naciones Unidas, Estados Unidos fue en búsqueda de las armas de destrucción masiva que nunca tuvo Saddam Hussein. Eran otros tiempos, sin crisis económicas y con un sistema unipolar consolidado, dominado por Washington y apoyado por Londres. La historia es conocida, hoy tenemos una Irak sumida en la violencia, sin rumbo cierto.

Diez años después, el régimen de Bashar Al Assad en Siria utilizó gas sarín (aún no está comprobado sino fue utilizado por los rebeldes de Al Qaeda), traspasando la línea roja que el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, había establecido. En estos días la comunidad internacional discute cuáles son las acciones que tomarán. Descartando iniciativas bélicas como la de Irak o Afganistán, el mandatario norteamericano busca apoyos para una acción limitada. Aquí radica la primera diferencia con respecto al sistema unipolar de las últimas décadas, Estados Unidos no se embarcará en una aventura de estas sin apoyo internacional.

En la reunión del G-20, foro de cooperación sobre temas relacionados con el sistema internacional financiero, el asunto de Siria fue inevitable. Allí, Obama obtuvo el apoyo de sus aliados que en materia de política exterior tienden a apegarse al rumbo norteamericano. Washington contó con el respaldo de los países de la Unión Europea: Francia, España, Italia, Alemania y el Reino Unido, organismo que no muestra avances en lo que refiere a una política exterior común independiente. La canciller de Alemania, Angela Merkel, fue la única que demoró su apoyo, pero finalmente se sumó a la declaración presentada en San Petesburgo. Además, Estados Unidos recibió el aval de históricos aliados como Japón, Corea del Sur y Australia. Turquía y Arabia Saudita, países deseosos de desbancar a los aliados de los chiítas iraníes en la región, fueron las otras naciones que se unieron a Estados Unidos. 

¿Y el resto dónde están?

Rusia es un aliado histórico del régimen sirio. Actualmente le provee armas y lidera la lucha diplomática en contra de un posible ataque de Estados Unidos. En estos días Putin se mostró contrario a un ataque y no brindará su apoyo en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por su asiento permanente y el poder de veto, Rusia tiene un poder de decisión importante en el sistema internacional actual. Es por ello que como segunda consideración decimos que la bipolaridad del siglo pasado EEUU-URSS, hoy se convierte en Washington y sus aliados europeos - Moscú.

China, potencia por excelencia en el siglo XXI, siempre mantiene una política de no interferencia en los asuntos internos de otras naciones. Por supuesto por un tema de conveniencia, para ellos es mejor que nadie opine sobre lo que hace la dictadura liderada por Xi Jinping. Pekín teje sus alianzas económicas con diversos mandatarios de todos lados del mundo pero evitando entrometerse en conflictos como el de Siria. La silenciosa conquista China es a través de inversiones y comercio. La tercer consideración que surge de este análisis es si Pekín (uno de los cinco permanentes en el Consejo de Seguridad de ONU) se aleja y evita entrometerse, estamos nuevamente ante una bipolaridad.

¿Cuál es la posición del resto de las naciones de este mundo multipolar? ¿Qué han dicho sobre la guerra civil de Siria la Unasur, BRICS, MIST, Unión Africana y Liga Árabe?

Brasil, potencia regional sudamericana, intenta liderar una región pero no la tiene fácil. Los países del pacífico miran hacia otro lado, pensando más en lo económico que en lo político. Igualmente la Unasur emitió una declaración apelado a la solución pacífica de controversias. Por su parte tanto el gobierno de Brasilia como el Argentina no apoyaron en el G-20 la postura norteamericana. India, otro miembro de los BRICS, e Indonesia, país con más musulmanes en el mundo, expresaron también su rechazo. Sin embargo ¿cuál es el peso de sus declaraciones?

En África hay demasiados problemas como para pensar en un sistema internacional más justo. Bastante injusta ha sido la historia con el continente negro. La multiplicidad de países dificulta la emergencia de un país líder como lo pudo ser en su momento Egipto, hoy destrozado, o en la actualidad Sudáfrica. Cabe destacar que el gobierno del país de Nelson Mandela pregona el diálogo en Siria. En el mundo musulmán, la lucha entre sunníes y chiíes se mantiente y toman posición con respecto a los distintos conflictos que surgen. Irán, Irak y grupos como Hezbola o Hamas enfrentados contra Turquía, Arabia Saudita y Catar.

Como conclusión, si bien podemos observar la emergencia de potencias regionales u organismos con mayor poder político, mientras que no exista una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que refleje el sistema internacional actual y no la realidad del siglo pasado, lejos estamos de un mundo multipolar en lo práctico. A la hora de la toma de decisiones en este tipo de situaciones, poco importan los términos de Goldman Sachs y los estudios académicos. Hoy en día lo fundamental sigue siendo la importancia militar estratégica y geopolítica de los países. Las Naciones Unidas estancada en la historia pocas soluciones puede ofrecer.

   

martes, 28 de mayo de 2013

Armas para los moderados

La Unión Europea levantó el embargo para la oposición siria
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La organización de los 27 abrió la vía para enviar armas a los rebeldes sirios. Sin embargo los Estados se comprometieron a no brindar equipos hasta al menos el 1° de agosto. El objetivo es dar una oportunidad a las negociaciones de paz, auspiciadas por Estados Unidos y Rusia enmarcadas en la Conferencia de Ginebra que se celebrará en junio. Desde Turquía, la oposición a Bashar al Assad se lamentó que se tenga que esperar hasta agosto para recibir el armamento.
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La Unión Europea decidió adoptar una posición más activa en el conflicto de Siria. El Consejo de ministros de Exteriores dirimió el tema durante 12 horas en Bruselas. Ante la imposibilidad de un acuerdo unánime, se firmó un compromiso intergubernamental fuera de la legislación comunitaria. Se prorrogó por un año todas las sanciones al régimen de Bashar al Assad, pero se dejó en manos de cada Estado la decisión de armar o no a la oposición. El levantamiento del embargo de armas para la Coalición Nacional Siria queda limitado a la exigencia de garantías para que las mismas no lleguen a grupos radicales, como el terrorista Frente Al Nusra. El mandato es que los envíos concretos de armamento tengan como objetivo la protección de civiles. Francia y el Reino Unido fueron las dos naciones que más presionaron para lograr este acuerdo. A ellos se les sumó España, que cambió su postura adoptada semanas atrás. Suecia, Austria, Rumania y República Checa no querían levantar el embargo para poder continuar por las vías políticas y diplomáticas.

Rusia, sólido aliado del régimen oficialista en Siria, argumenta que la decisión de la Unión Europea puede complicar la negociación de paz. Mientras tanto, Moscú suministra misiles antiaéreos a Bashar al Assad para contener una posible injerencia de fuerzas armadas externas. La diplomacia rusa argumenta que brinda material para proteger tropas e instalaciones, tras un acuerdo de sistemas firmado en 2010 con Siria. Rusia aún no pudo acordar con Estados Unidos posiciones en común con respecto a la celebración de la conferencia de paz. Desde Moscú se exige que la oposición siria lleve a Ginebra una delegación representativa, conociendo la división que existe entre ellos y la complicación que significa para los países occidentales. Tampoco Rusia quiere que se impongan decisiones desde fuera y resultados digitados al proceso de transición. Para ello solicita la participación de Irán, Egipto y Arabia Saudita, países claves en la región que no estuvieron presentes en la reunión de hace un año atrás.  

Múltiples actores

La Guerra Civil que comenzó en marzo de 2011 en Siria ya causó más de 70.000 víctimas y aproximadamente cinco millones de refugiados. El conflicto dio inicio por la violencia represiva del régimen de Bashar al Assad contra las protestas a su gobierno. El foco del enfrentamiento en estos días es en la ciudad de Qusair. El ejército sirio decidió recuperar este enclave estratégico, debido a que es una conexión de la capital Damasco con las localidades del noroeste. Las tropas de al Assad cuentan con el apoyo de milicias de Hezbola, grupo terrorista afincado en el Líbano. Mientras que la oposición es financiados por Catar y Arabia Saudita. En los últimos meses hubo acusaciones cruzadas por el uso de armas químicas en los distintos enfrentamientos. Los servicios de inteligencia franceses analizan muestras recogidas por dos periodistas de Le Monde, cuando acompañaban a una brigada de la oposición. Los testimonios, los problemas respiratorios y vómitos de sangre asegurarían el empleo de este tipo de armamento, lo cual cambiaría las reglas de juego.


El conflicto de Siria tiene varias puntas para analizar, debido a la complejidad de actores que participan en él. El régimen de Bashar al Assad se encuentra disminuido pero no ha cedido, como sí lo han hecho dictaduras como la de Egipto. El mandatario aún no pudo ser derrotado por dos grandes factores: en primer lugar porque posee un aparato gubernamental fuerte y el apoyo de Rusia, que hasta el momento no ha dejado caer el régimen y le provee armamento. Segundo, a diferencia del caso de Libia, la oposición está dividida entre el Ejército Nacional Sirio (apoyado por Estados Unidos y la Unión Europea) y el Frente Al Nusra (el cual juró lealtad al grupo Al Qaeda). Por esta razón las potencias occidentales no han armado a los rebeldes, ya que no se observa en ellos un compromiso por la democracia y los Derechos Humanos. Con esta nueva decisión la Unión Europea busca mandar un mensaje a Bashar al Assad para negociar la paz. El camino de la intervención tampoco esta descartada, Francia intenta encontrar armas químicas para acelerar las ofensivas directas, mientras que Israel se manifestó a favor de ataques preventivos. En definitiva la fortaleza histórica del partido de gobierno, la presencia de Rusia y la conformación compleja de la oposición juega a favor de Bashar al Assad, que aún no se da por vencido. 

martes, 21 de mayo de 2013

Un país dividido en tres

Chiítas, sunníes y kurdos buscan su lugar en Irak
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60 personas murieron tras una ola de ataques con coches bomba contra la comunidad chií. Una de las mayores explosiones se produjo cuando dos automóviles estallaron en la localidad de Basora, ciudad situada al sureste del país. Irak lleva varios días seguidos con incidentes entre las dos principales colectividades: chiítas y sunitas. En dicha nación operan varios grupos terroristas, entre ellos el Estado Islámico, milicia ligada a Al Qaeda. Sin embargo hasta el momento ninguno ha reivindicado los atentados. 
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El principal incidente de las últimas semanas, que encendió nuevamente la mecha, fue la matanza de manifestantes sunníes por parte de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Hawida. El gobierno del primer ministro, Nuri Al Maliki, debe reconocer que lo acontecido fue un error y pedir disculpas. A su vez tendrá que hacer concesiones para calmar los ánimos y volver a controlar la situación. Otro de los hechos destacados de los últimos días son los coches bomba instalados en mercados y estaciones de bus en las ciudades de Basora y Bagdad, que tuvieron objetivos chiítas. Por otra parte, el viernes en la localidad de Baquba, al norte del país, se produjeron atentados en las afueras de una mezquita sunita, el primer estallido se produjo cuando los fieles salían tras las oraciones y el segundo mientras la gente se aglomeraba. Otro hecho destacado fue la muerte de 22 policías en enfrentamientos registrados la noche del domingo en la provincia de El Anbar de mayoría suní; doce de ellos habían sido secuestrados horas atrás.

Irak se encuentra envuelto en profundas tensiones regionales y no es la primera vez que vive algo así. Si bien superó éste tipo de situaciones, el país nunca se pudo estabilizar. Los problemas radican en las líneas sectarias y étnicas de las principales comunidades: chiítas, sunníes y kurdos. El gobierno de Al Maliki, que suponía ser de unidad nacional, es acusado de ahondar los temas sin consultar a los otros grupos políticos y por ende no compartir el poder. Las quejas de los sunníes radican en que la administración ha hecho oídos sordos a sus pedidos de liberación de presos, leyes antiterroristas y empleo, entre otros asuntos. La fuerte división es riesgosa porque surge la posibilidad de una revuelta organizada por la unión corrientes tribales. El conflicto civil local dependerá de lo que suceda en el país vecino Siria, principalmente por la revuelta sunnita contra el gobierno de Bachar Al Asad. También influirá la posición del gobierno de Irán, el cual respaldó el acuerdo de 2010 para la integración y estabilización del país.

Siria e Irán y su influencia en el conflicto interno

Irak vive la peor crisis desde la caída de Sadam Hussein o incluso desde la constitución del Estado en 1921, como aseguran algunos analistas. Los chiítas del Partido Islámico Dawa gobiernan desde 2003, con la oposición de kurdos, molestos porque no se contemplan sus peticiones y sunníes, algunos de los cuales apostaron por la violencia. El texto constitucional votado en 2005 no solucionó los problemas sectarios e Irak quedó al borde de una guerra civil en los años siguientes. Las elecciones legislativas de marzo de 2010 arrojaron unos resultados reñidos entre la formación de Al Maliki y la alianza opositora Al Iraqiya de Asad Alawi. Tal fue la complicación que el gobierno asumió nueve meses después, una demora de tiempo récord. Tras la retirada de las tropas norteamericanas en diciembre de 2011, los conflictos aumentaron ante la falta de seguridad. 

El mes de abril fue el más sangriento desde 2008. Según las Naciones Unidas, la escalada de violencia se cobró 700 personas. En la última semana, los enfrentamientos y atentados entre las comunidades sunníes y chiítas causaron más de 200 víctimas. La oposición al primer ministro Al Maliki  exige su caída y un cambio de rumbo. Los kurdos, tranquilos en una Irak federal y consolidados en el norte, retiraron en marzo sus ministros y parlamentarios. Sin embargo su forma de expresar el rechazo al gobierno es distinta a los sunníes. Los extremistas de esta comunidad están descontentos por su marginación y enfurecidos por las políticas de exclusión social, instauraron el terror en la nación. El país se encuentra al borde de la guerra civil, lo que podría derivar en la división de Irak. Seguramente las elecciones generales de 2014 serán fundamentales, pero también interesa lo que ocurre con Bashar Al Asad en Siria, aliado de Bagdad y el apoyo que brinde el gobierno de Irán. Restan varios meses para que se diluciden estas situaciones, de mientras la violencia seguirá en Irak.   

martes, 30 de abril de 2013

Los rebeldes vuelven a golpear en la capital de Siria

El régimen de Bachar Al Asad sufre dos atentados en el corazón de Damasco
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Este lunes el primer ministro sirio, Wael Al Halqi, sobrevivió a un ataque contra el convoy de automóviles en el que se trasladaba. En el distrito occidental de Mazzeh, la explosión causó varias victimas civiles pero el mandatario escapó ileso. 24 horas después ocurrió otro atentado en el que murieron 13 personas en una de las principales avenidas de la capital, Damasco. Ambos ataques se producen luego de la ofensiva del Ejército de Al Asad para recuperar bastiones en manos de sus opositores.
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En las últimas horas un coche bomba estalló en la hora pico en un barrio comercial e histórico provocando varios muertos y 70 heridos, muchos de ellos actualmente en estado crítico. El evento se produjo luego que el día anterior el régimen sufriera un ataque a Al Halqi, jefe de gobierno nombrado en agosto de 2012 tras la renuncia de Riad Hijab, por la represión contra la rebelión. No se producía un atentado de este tipo contra altos dirigentes desde julio de 2012 cuando la oposición mató a cuatro altos representantes de los servicios de seguridad. La explosión del lunes fue en Mazzeh, una zona donde se concentran las principales oficinas del gobierno y numerosas residencias de militares. El ataque supone la recuperación de las redes rebeldes cercanas al régimen. Semanas atrás en dicho distrito, el Frente Al Nusra asesinó al responsable gubernamental para la emergencia de civiles. Los avances del Ejército sirio en distintas ciudades, causando alrededor de 40 puntos de enfrentamiento, obliga a la oposición a golpear a través de atentados para contrarrestar la lucha.  

En el último tiempo las tropas de Al Asad ganaron una importante batalla para obtener el control de Otaiba,  localidad crucial para las vías de suministro de armas y alimentos de los rebeldes. Los ataques entre leales y detractores del régimen se han acrecentado, incluso con la denuncia del uso de armas químicas. En marzo Damasco solicitó al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, la investigación a los rebeldes, sin embargo han bloqueado la llegada de 15 inspectores que esperan en Chipre para poder ingresar al país. Informes de varios países, principalmente de Francia y Gran Bretaña, aseguran que el régimen sirio empleo gas sarín. La Coalición Nacional Siria se adhiere a esta afirmación y denuncia un ataque con armas químicas en Saraqeb, al norte del país, cerca de la frontera con Turquía. Testigos aseguran que al paso fronterizo llegaron refugiados con casos de asfixia por gases y que serán sometidos a exámenes médicos. La principal alianza de oposición se mostró dispuesta a recibir expertos para explorar en las zonas liberadas.

El riesgo de entrar en un callejón sin salida

Los británicos, a través del primer ministro David Cameron, aseguraron que el uso de armas químicas implica un crimen de guerra. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, optó por la necesidad de más pruebas para no repetir el mismo error que en Irak.  El canciller de Francia declaró que hay indicios que las armas pudiesen haber sido aportadas por ingleses y americanos. Rusia, otro actor clave, lanzó la advertencia que el argumento de la búsqueda de armas de destrucción masiva pueda ser utilizado como pretexto para derrocar a Al Asad. El Ministro de Información de Siria aseguró que aunque se dispongan de este tipo de armamento, el mismo no será utilizado. Los choques abiertos entre leales y detractores al régimen han recrudecido la guerra, que desde marzo de 2011 ya se cobró 70.000 muertos y cinco millones de refugiados. El enfrentamiento, causado por la violencia represiva de Al Asad contra las protestas pacíficas, parece no tener fin. La oposición, dividida entre el Ejército Nacional Sirio y el Frente Al Nusra – que juró lealtad a Al Qaeda -, acusó a las milicias gubernamentales de aniquilar más de 80 personas la semana pasada.

Desde comienzos de 2013 las detenciones de contrarios al régimen de Al Asad en Damasco se acentuaron, buscando frenar la capacidad de los insurgentes para infiltrarse en los círculos de poder. El carácter no uniforme de los opositores creó un exceso de precaución por parte de occidente, que se abstiene a una acción militar ya que implicaría movimientos complejos y mucho riesgo. Armar a los rebeldes también es peligroso debido a que no se observa el compromiso de estos con la democracia y los Derechos Humanos, mucho menos de los extremistas islamistas. Un ataque aéreo masivo como ocurrió en Libia podría derrotar al ejército de Al Asad pero las consecuencias podrían ser parecidas a la situación en Irak. La OTAN aclaró que no tiene intención de entrometerse en esta guerra y se resiste, aún frente a las pruebas que mostró Israel con respecto al uso de armas químicas. La utilización de este tipo de armamento sería una invitación a la intervención occidental pero ¿alguna nación asumirá el riesgo?

jueves, 11 de abril de 2013

Inestabilidad en el Líbano

El nuevo gobierno busca consensos en un país dividido entre prosirios y antisirios
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El presidente del Líbano, Michel Suleiman, espera la respuesta del primer ministro Tamman Salam sobre sus contactos en el Parlamento para formar gobierno. Tras días de consultas con los grupos políticos, el mandatario intenta solucionar las divergencias entre la coalición mayoritaria Fuerzas 8 de Marzo, que encabezada por Hezbolá busca un ejecutivo de unidad nacional, y la Alianza 14 de Marzo, que exige una administración de tecnócratas. Salam deberá organizar las elecciones legislativas previstas para el próximo 16 de junio pero que seguramente serán retrasadas.
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Tamman Salam fue electo primer ministro hace una semana en una votación parlamentaria con el apoyo de 124 de los 128 diputados de la Asamblea. Actualmente amenaza como presentar su dimisión en el caso que se extienda el mandato del Parlamento que finaliza en los próximos días. Salam, hijo del ex primer ministro Saed Salam, asume tras la dimisión el 22 de marzo del gobierno de Nayib Mikati, un hombre millonario que estuvo dos años en el cargo. El ejecutivo de Mikati renunció tras no poder lograr consensos con Hezbolá, respecto a la renovación del actual jefe de seguridad, caracterizado por su hostilidad hacia Siria. Salam, ex ministro de cultura, reconoce que su asunción se da en una etapa difícil del país que necesita de los esfuerzos de todas las partes involucradas. Formado en Gran Bretaña, este sunní moderado logró el apoyo de los parlamentarios afines al grupo chií Hezbolá. Salam es parte de una de las familias políticas históricas del Líbano, no tiene milicias a sus órdenes y se ha mantenido alejado de las controversias.

La fuerza de Hezbolá en la política libanesa es muy fuerte. Al igual que paso con Mikati, la anterior administración encabezada por Saad Hariri tuvo que renunciar cuando este partido-milicia le sacó su apoyo en 2011. Este grupo prosirio es acusado por el Ejército Libre Sirio (opositor al régimen de Bachar Al Asad) de desplegar miles de combatientes en Damasco. En las zonas fronterizas, Hezbolá ya se ha enfrentado con el Frente Al Nusra, enemigo de Al Asad y satélite de la organización terrorista Al Qaeda. Sin embargo Hezbolá, liderada por Hasan Nasrala, se ha manifestado a favor de una resolución política del conflicto y la introducción de reformas democráticas. La oposición a Hezbolá son las Fuerzas 14 de Marzo, un bloque pro occidental antisirio. Liderada por el ex mandatario Saad Hariri, cuenta con el respaldo de Estados Unidos, Europa, Catar, Turquía y Arabia Saudita, un peso pesado de la región. Además de estos dos bloques, el primer ministro Salam cuenta con los apoyos del líder druso centrista Walid Jumblat, quien encabeza un grupo clave para formar mayorías, y Yamaa Islamiya, rama libanesa de los hermanos musulmanes.

Asuntos externos que complican la estabilidad en casa

En octubre de 2012 el ejército libanés salió a la calle para reducir el riesgo de un nuevo conflicto civil tras el asesinato del jefe de inteligencia antisirio. Siria, país clave desde la independencia del Líbano en 1941, ocupó a su vecino durante tres décadas hasta el 2005. En ese año, luego del asesinato del primer ministro Radik Hariri, la Alianza 14 de Marzo ejerció presión para echar a las tropas sirias de su territorio. La importancia de Siria hoy se ve reflejada ante la llegada de 400.000 refugiados provenientes de dicho país. Israel también ocupó tierras libanesas durante más de veinte años, retirándose en el 2000. La historia contemporánea del Líbano no ha sido fácil. Desde los cincuenta a los setenta, Saed Salam gobernó en cuatro ocasiones marcando la política con la frase ni vencidos ni vencedores. Pero a partir de 1975 la nación sufrió 15 años de guerra civil que finalizaron con los Acuerdos de Taif. Los pactos determinaron el reparto del poder entre los distintos grupos: la presidencia sería cristiana, el jefe de parlamento chií y la jefatura de gobierno sunní.

Tamman Salam tiene dos objetivos fundamentales como primer ministro. El primero es acordar un sistema electoral para llevar a cabo una votación representativa de ciudadanos y facciones. Con una ley clara se deben celebrar elecciones legislativas en un futuro cercano, seguramente en junio de este año. La segunda meta es mantener al país al margen de la crisis siria. El mandatario expresó que continuará con la política de distanciamiento del régimen de Bachar Al Asad así como de sus opositores. Salam significa el regreso al poder de la clase política tradicional sunní, la vuelta de la moderación y el compromiso que había perdido el Líbano desde la caída del poderoso Saad Hariri. Hezbolá es factor clave para las intensiones del nuevo gobierno. Este grupo terrorista, cercano a Irán, tumbó al anterior gobierno de Mikati que promovía la neutralidad en el país vecino. La milicia, que se mantiene armada adjudicándose el papel de la resistencia antiisraelí, dio el apoyo al nuevo gobierno en su elección parlamentaria. Queda por descubrir si le brindará confianza a Salam, alejándose del conflicto sirio, o si el Líbano se mantendrá inestable en el corto plazo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Estados Unidos reafirma su alianza con Israel


Barack Obama visita tierra santa para reestablecer las relaciones con el primer ministro israelí
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El presidente de los Estados Unidos llegó este miércoles a Tel Aviv para iniciar una gira de cuatro días por Israel, Cisjordania y Jordania. En el Aeropuerto Ben Gurión fue recibido por el presidente israelí, Simón Peres y el reelecto jefe de gobierno, Benjamin Netanyahu. En los discursos brindados, Obama aclaró que los lazos entre ambos países son para siempre y que se siente orgulloso de ser el aliado más fuerte de Israel. La visita denominada “alianza irrompible” incluye tres reuniones entre los mandatarios.
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El presidente norteamericano ha sido criticado por no visitar Israel durante su primer mandato. Las relaciones con Netanyahu no fueron las mejores durante los últimos cuatro años, sin embargo Obama eligió que su primer viaje de la segunda administración sea a tierra santa. El trato entre los jefes de gobierno mejoró con la financiación de Estados Unidos del escudo de misiles y por el voto en contra de que Palestina fuese aceptada como Estado Observador de las Naciones Unidas. Los principales temas a tratar en estos días serán la guerra en Siria y la cuestión de Irán. Mantener la cautela de entregar armas a la oposición de Bachar Al Asad y buscar respuestas consensuadas para las ambiciones nucleares iraníes serán los principales objetivos. Además, la agenda del mandatario incluye visitas protocolares al Museo del Holocausto y el cementerio donde están enterradas figuras importantes para Israel como Isaac Rabin y Theodor Herzl. Al igual que lo hizo en Egipto, Obama brindará un discurso ante 600 estudiantes en el gran centro de convenciones.

Las autoridades americanas han bajado las expectativas con respecto al proceso de paz entre Israel y Palestina, ya que se prevén pocos avances. Si bien no se pierde de vista, por parte del Departamento de Estado, la idea de un Israel en paz con sus vecinos, las condiciones no parecen estar dadas para lograr acuerdos. Obama se entrevistará en Cisjordania con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas. En los territorios palestinos se produjeron manifestaciones contra el mandatario norteamericano exponiendo carteles que lo califican de persona no grata. Desde Washington se afirma que el presidente, que defiende las fronteras previas a la guerra de 1967, se limitará a escuchar. En la población palestina hay una mezcla de decepción y resentimiento por las oportunidades perdidas y por el silencio de Estados Unidos ante la expansión de los asentamientos judíos en territorios que la comunidad internacional considera propiedad de Palestina. El crecimiento de los colonos se potenció durante el mandato de Netanyahu, dificultando la posibilidad de acuerdos. La llegada de Obama al poder brindó esperanza a los árabes que actualmente se encuentran desilusionados debido a que no produjeron cambios. 

Irán, Siria y Palestina los temas para un nuevo comienzo de relaciones

Desde la creación de Israel hace 65 años, Estados Unidos es y ha sido el principal aliado, incluso siendo una de las primeras naciones en reconocer su independencia. Los últimos dos presidentes, Bill Clinton y George Bush, buscaron reactivar la paz en su segundo mandato, ya librados del peso de la reelección y centrados en la política exterior. En el 2009 Obama viajó a Egipto para tenderle la mano al mundo islámico, buscando aislar a los extremistas. Luego de la Primavera Árabe, Estados Unidos apoyó las aspiraciones de los revolucionarios. Con respecto a Palestina, el proceso de paz quedó congelado en 2010 por la expansión de los asentamientos y por el reciente ingreso de Palestina como Estado Observador de las Naciones Unidas, estrategia unilateral para declarar la soberanía. El comienzo del nuevo gobierno norteamericano y la formación de un renovado ejecutivo israelí suponen una oportunidad, aunque los líderes continúen siendo los mismos.

Las mismas caras pero en distintos contextos se reunen para reafirmar sus vínculos. Obama superó las principales cuestiones de política interna y se adentra más en los temas internacionales, mientras que Netanyahu, que pareció favorecer al candidato republicano en las elecciones norteamericanas, buscará recomponer su relación con el mandatario de Estados Unidos. El flamante ejecutivo que formó Bibi brinda un equilibrio entre derecha y centro, posibilitando de alguna forma retomar el diálogo. Sin embargo, la importancia de las fuerzas nacionalistas y el partido de Naftali Bennet, apoyado fuertemente por los colonos, dificulta las negociaciones. Con respecto a los otros asuntos, Obama asegurará a su aliado que brindará su apoyo en caso de que la guerra de Siria amenace impactar a Israel. Mientras que con respecto a Irán Washington opta por darle una oportunidad a las negociaciones, insistiéndole a Netanyahu a no atacar las instalaciones nucleares, que según Teherán tienen fines civiles.

viernes, 22 de febrero de 2013

Atentados en Siria dejaron más de 60 muertos

La principal explosión se produjo cerca de la sede del partido gubernamental Baaz y la embajada de Rusia
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La violencia que comenzó en marzo del 2001 por las protestas contra Bashar Al Asad recrudeció en estos últimos días. El miércoles se produjo un atentado con un coche bomba en Damasco que dejó un saldo de 53 muertos y 240 heridos. La lucha entre el gobierno y los rebeldes con sus respectivos apoyos externos han generado una tragedia humanitaria en Siria.  El atentado en la capital fue un duro golpe para el presidente, ya que si bien la oposición domina ciudades nunca había pegado tan cerca del corazón del régimen.
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La explosión en la zona densamente poblada de Plaza Shahbandar hirió a muchos civiles, entre ellos estudiantes y niños. La principal agencia oficial de noticias atribuyó el atentado a los rebeldes, calificados de terroristas, que combaten al presidente Al Asad. El mismo día se produjeron dos ataques con proyectiles mortero contra la sede del Estado Mayor de la Defensa y de la Comandancia General del Ejército. Este nuevo espiral de violencia extrema comenzó días atrás cuando el ejército sirio bombardeo uno de los distritos que los rebeldes controlan en la cuidad de Alepo, segunda urbe de Siria. El escenario constante de las calles de este país de Medio Oriente es el de enfrentamientos constantes, explosiones, ataques aéreos y atentados.

La guerra civil que lleva más de dos años provocó la huída de 850.000 personas. Turquía y Jordania son los destinos principales de los refugiados sirios, se estima que alrededor de 5.000 personas se escapan por la frontera jordana. Los rebeldes no se muestran unidos, se puede distinguir entre el Ejército Libre de Siria y el Frente Al Nusra de yihadistas e islamistas, calificado de terrorista por Estados Unidos. Sin embargo estos grupos se hicieron fuertes en el noroeste del país (Alepo) y en la periferia de Damasco. También dominan en Dar´a (ubicada en el Golán cerca de la frontera con Israel), ciudad donde comenzó el levantamiento y las protestas tras la detención y tortura de adolescentes por parte del régimen. El objetivo y deseo principal de la oposición es alcanzar la capital, por eso la importancia del atentado registrado ayer. 

El futuro de Siria y la comunidad internacional

El gran aliado de Siria en el mundo es Rusia y ha quedado demostrado en los hechos. Las investigaciones con líderes sirios por crímenes de guerra parecerían no contar con el apoyo del gobierno de Moscú. A su vez tres resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para incrementar la presión contra Al Asad, fueron bloqueadas con el poder de veto que tiene el Kremlin. La conexión entre el partido Baaz que llegó al poder en 1954 y Rusia, proviene de la época de la Unión Soviética cuando se le brindó ayuda para impulsar el desarrollo económico y militar. La dinastía Al Asad se instauró en 1969 con Hafez, padre del actual gobernante. Ante su muerte asumió su hijo Bashar, brindando esperanza y una visión reformista. Sin embargo durante su mandato el habitante se encuentra en la misma situación pero con un cuadro más moderno y de apertura económica.

Rusia y la Liga Árabe surgen como facilitadores entre Siria y la oposición. Según el gobierno de Moscú, continuar con la lucha armada conlleva a la destrucción mutua. La visión de occidente no es clara, el principal objetivo es que el conflicto no desestabilice aún más la región. Surge la incógnita para Estados Unidos, Europa y Turquía (que aspira a liderar Medio Oriente) sobre cuál es el mal peor. En este momento se enfrentan en Siria el gobierno de Al Asad - considerado el eje del mal junto a Irán - y los rebeldes de Al Nusra, calificado como una organización terrorista cercana al grupo Al Qaeda, entre otros grupos. Parecen ser dos alternativas que no brindan ninguna seguridad para los intereses de occidente. Quizás por ello la principal atención tendría que ser frenar el espiral de violencia para no lamentar más víctimas civiles. 

miércoles, 1 de junio de 2011

El presidente de Siria anunció amnistía política

Luego de tres meses de protestas y en un clima de rebelión, Bachar el Asad estira su agonía con señales hacia el exterior.

Siria es uno de los países que en la actualidad protagoniza grandes manifestaciones sociales. La denominada primavera árabe, que comienza a finales del 2010 en Túnez y que luego se expandió por otros países del norte de África y el Medio Oriente, es el dolor de cabeza de la élite que gobierna Siria desde hace más de tres décadas. Para contrarrestar las manifestaciones que se vienen realizando en las distintas provincias y en la capital, Damasco, el presidente, Bachar el Asad, publicó un decreto que reduce las penas que tienen los presos del régimen. Esta decisión se toma después del pedido de la liberación de encarcelados y la presión ejercida por parte del G-8, reunido la semana pasada en Francia.

La dictadura del partido Baaz y la minoría alauí, secta chiíta, comenzó a gobernar el país en la década del setenta. El padre del actual presidente, Hafez al Asad, se encargó de conformar una élite política que con los años se fue uniendo con diversos empresarios multimillonarios del país, lo que le permitía liderar sin mayores sobresaltos. Sin embargo en 1982 debió enfrentar una gran revuelta de los Hermanos Musulmanes que finalizó con la mayoría de esta secta suniita en prisión. En el 2000 tras la muerte de su padre, Bachar el Asad asumió como jefe de Estado. Este oftalmólogo con estudios en Gran Bretaña se propuso realizar un mandato con reformas, etapa que se denominó “primavera de Damasco”. Distintas presiones dentro del propio gobierno o quizás la poca convicción en el movimiento reformista, llevó al presidente a dejar atrás los cambios propuestos.

Las manifestaciones en Siria comenzaron a fines de enero de este año, cuando sectores opositores a El Asad, motivados por los sucesos en países vecinos, exigían reformas sociales y políticas. El gobierno realizó detenciones masivas que organizaciones de Derechos Humanos estiman en 10.000 ciudadanos; a esto se le debe sumar las victimas, muy difíciles de calcular, que se ha cobrado la violenta represión. La escalada de enfrentamientos provocó que los manifestantes cambiaran su reclamo exigiendo definitivamente el cambio de timón en Siria y una ola de transformaciones democráticas. En este contexto, la comunidad internacional impuso bloqueos y sanciones con el objetivo de ejercer una presión económica al gobierno.

Un gran grupo de partidos opositores se encuentran por estos días reunidos en la ciudad de Antalya, Turquía. Los distintos políticos han calificado la medida del presidente como tardía. Como parte de la primavera árabe, el futuro político de Siria es predecible. Tarde o temprano, el gobierno autoritario tendrá que ceder ante su población y comenzar con una transición hacia una administración que emerja del voto de la ciudadanía. El camino dependerá del Bachar El Asad, de las decisiones de los organismos internacionales y de la mediación que pueda surgir. Por la fuerza o de forma negociada, el gobierno sirio se encuentra cerca de su final.