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miércoles, 12 de marzo de 2014

La actualidad de la izquierda latinoamericana

La difícil situación que se vive en Venezuela, la contínua aceptación a la dictadura cubana, las protestas callejeras que se produjeron en Brasil así como el futuro de los gobiernos de Correa en Ecuador, Kirchner en Argentina y Morales en Bolivia plantean cierta incertidumbre con respecto a la ola izquierdista que se dio en Sudamérica a comienzos del siglo XXI.   
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Cuando murió Hugo Chávez en marzo de 2013 ciertos sectores de la academia realizaron pronósticos sobre el final de la Alianza Bolivariana (ALBA) y la futura decadencia de los gobiernos amigos de Venezuela. La mayoría afirmaban que los presidentes cercanos al ex mandatario sufrirían en cierta medida el deceso del comandante, ya sea por el apoyo económico que les brindaba, los beneficios que otorgaba o simplemente porque era el líder del Socialismo del siglo XXI. Resulta procedente entonces analizar cuál es la situación actual del bloque izquierdista. Su futuro no parece ser del todo provisorio, no por la muerte de Chávez (aunque pueda tener alguna influencia) sino por errores propios.

La situación que vive Venezuela no es novedad para nadie. Nicolás Maduro asumió la presidencia tras ganar unas elecciones reñidas y con una crisis de legitimidad importante. Fue electo para el período 2013-2019 con un 50.61% de los votos, un punto porcentual más que su contrincante Henrique Capriles. Venezuela es actualmente un país dividido, con problemas que se arrastran desde la época chavista como la inseguridad y con otros que se agregaron seguramente por la ausencia del líder de la “revolución”. En este 2014 con las protestas callejeras, todo se le ha ido de las manos a Maduro. El mandatario intenta de todas las formas posibles (represión y conferencia nacional para la paz) frenar las protestas sociales que se desarrollan desde hace casi un mes en Venezuela.

Raúl Castro, amigo fiel de la revolución bolivariana, salió en defensa de Maduro acusando (como siempre) a gobiernos extranjeros de los problemas internos. El argumento de que el “imperialismo” pone a la gente en las calles no es válido, basta con destacar que el pueblo egipcio sacó del poder a Mubarak, socio estratégico de Estados Unidos en aquella región. Cuba debería enfocarse en su transformación, en ir a fondo con algunas reformas que ha iniciado y buscar de una vez por todas los caminos hacia la democracia. Igualmente como quedó demostrado en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), la dictadura cubana sigue teniendo el aval de la izquierda latinoamericana. Acusar al imperialismo de los errores propios ya no es una opción válida en la era de la información.

Los desafíos del resto de los gobiernos izquierdistas

Evo Morales es otro de los mandatarios que no demora en acusar a las fuerzas extranjeras y a la oligarquía venezolana de financiar a los jóvenes que protestan en las calles. Sin embargo su situación es distinta, Bolivia fue alabada por el Fondo Monetario Internacional debido a un sólido crecimiento de la economía, principalmente gracias a la exportación de hidrocarburos. Morales es gran candidato a lograr una nueva victoria en las elecciones de octubre de este año. De no ocurrir ningún imprevisto obtendrá una tercera gestión de 2015-2020, completando 14 años en el poder. Si bien hay quienes creen que el proceso llevado adelante por Morales se basa más en la fuerza de su partido Movimiento al Socialismo (MAS) que en su persona, el mandatario tiene una posición preponderante y será difícil de reemplazar cuando no tenga posibilidades de ser reelecto.

El domingo 23 de febrero se realizaron elecciones municipales en Ecuador, con un gran revés para Rafael Correa. La oposición ganó las principales alcaldías y gobernará en las ciudades más grandes del país. Estos duros resultados para el oficialismo llevaron a Correa a emprender una reestructuración de su partido,  fruto de su primera gran caída en los comicios. La trascendencia que el propio presidente le dio a estas elecciones prenden las luces de alerta con respecto al futuro de Correa, no tanto por su figura sino por la confirmación de que el suyo se trata de un proyecto estrictamente personalista. La necesidad de la continúa reelección para seguir adelante con la revolución ciudadana puede convertir al gobierno de Correa en uno de tintes autoritarios, más de los que ya sus opositores le adjudican.

La situación del resto de las izquierdas en Sudamérica es diferente. En ChileMichelle Bachelet se apresta a un nuevo gobierno. El Frente Amplio en Uruguay es firme candidato para un tercer gobierno, de la mano del ex presidente Tabaré Vázquez. En Brasil, Dilma Rousseff es candidata a un segundo mandato luego de los comicios de octubre. Estos tres candidatos tienen algo en común. Parecería ser la última oportunidad de esta izquierda socialdemócrata para conformar a sus votantes y cumplir las expectativas de cambio profundo, principalmente la reducción de la desigualdad en Chile, la mejora en la educación en Uruguay y la transparencia en Brasil. Distinta es la situación del kirchnerismo en ArgentinaCristina Fernández dejará el cargo dentro de dos años y habrá que ver como se posiciona la izquierda en el futuro.

En definitiva la situación del bloque chavista no es auspiciosa a futuro pero no es algo que se deba a la muerte de Chávez sino a procesos internos. Obviamente que la desaparición física del ex mandatario influye en la política de su país y el momento actual. Quizás el mal momento que vive Venezuela complique a Cuba por las ayudas recibidas pero no se puede establecer una conexión entre el deceso de Chávez y la caída de las izquierdas sudamericanas. La Bolivia de Morales está en un buen momento y en Ecuador, Correa busca reforzar a su partido tras su primera derrota electoral desde que llegó al poder. 

El problema de la izquierda latinoamericana parece ser otro y refiere a la búsqueda del rumbo. Seguir defendiendo a ultranza la dictadura de Cuba y aceptar la represión a los estudiantes en Venezuela son visiones de política exterior dignas de la Guerra Fría y no de un mundo globalizado del siglo XXI. Incluso para defender algunas posiciones se llegan a contradicciones insólitas como la de una izquierda apoyando a un gobierno que reprime a la clase media, supuestamente manipulada por los Estados Unidos. Con respecto a esto cabe destacar que tanto a la oligarquía de los distintos países como a los intereses norteamericanos les debe caer simpático y seguramente no duden en colaborar para desestabilizar algunos gobiernos (lo han hecho en innumerables ocasiones) pero la izquierda parece abusar de ese pretexto para justificar problemas internos y errores propios.    

viernes, 1 de noviembre de 2013

La integración más allá de las ideologías

La Alianza del Pacífico es defendida por unos y atacada por otros. Se cuestiona si es el modelo de crecimiento e integración que debe aplicarse y los motivos que unen a los países. Sin embargo este fenómeno debe observarse dejando las ideologías de lado. En pocos meses el bloque parece demostrar que es una herramienta útil para la unión de las economías latinoamericanas, un aspecto no tan sencillo para otros procesos de integración, como el Mercosur.

Casi un año y medio transcurrió desde que en junio de 2012 los presidentes de cuatro países latinoamericanos (Colombia, Perú, Chile y México) acordaran la creación de un bloque regional en Atacama, Chile. Estas naciones, que representan un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de América Latina, se plantearon como objetivo el crecimiento comercial y el aumento de los contactos con la región de Asia Oriental. El bloque representa un mercado de 207 millones de consumidores y agrupa economías que tuvieron un gran crecimiento en los últimos años, con un modelo de apertura económica que se mantiene, más allá del partido que se sitúe en el poder. En este corto tiempo ya son siete las cumbres que se han celebrado, la última de ellas en Cali, Colombia. Unirse sin aislarse del mundo parece ser la meta y porque no el camino de los países latinoamericanos.

La última reunión en mayo apuntó a la integración regional en el área del comercio pero no excluyendo otros ámbitos como el turismo, aspectos diplomáticos e intercambio de información. Intentando dejar de lado la confrontación ideológica pero no la lucha contra la pobreza, se intentó abrir la puerta a nuevos socios, el primero será Costa Rica. Las metas crecen día a día con el principal objetivo de constituir un espacio libre de circulación de personas, servicios y bienes. Además los países ampliaron la red de oficinas comerciales conjuntas, dándole coordinación a las estrategias de exportación. Las becas para estudiantes, el visado único con validez para los cuatro países, la lucha contra la corrupción y la evasión de impuestos, también constituyen elementos fundamentales de la Alianza. Un claro ejemplo de los avances es que las negociaciones arancelarias llegaron a buen puerto, alcanzando el 100% de la desgravación (92% inmediata y 8% en plazos).

Los mandatarios de estos cuatro países buscan dar pasos sólidos para cumplir objetivos sensatos y no vivir situaciones como las de otras organizaciones latinoamericanas. El Mercosur, creado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, es el bloque más grande de Latinoamérica y este año concretó el ingreso de Venezuela. Sin embargo las barreras de protección que se imponen entre los socios y las disputas internas frenan el dinamismo de la organización. Tal es así que algunos políticos oficialistas en Uruguay y Paraguay gustarían de subirse al barco rumbo al Pacífico. Si bien los integrantes de la Alianza del Pacífico afirman que no intentan ser una alternativa de otros procesos, los países buscan tomar distancia del ALBA y de la hegemonía continental de Brasil, representada en el Mercosur. De esta manera, Chile, Colombia, México y Perú conformaron un bloque sólido que actualmente representa el 3.5 % del PBI mundial y la octava economía.

En las últimas semanas el presidente de Bolivia, Evo Morales, alzó su voz contra el bloque pacífico. Según el mandatario la Alianza del Pacífico es una conspiración proveniente desde el norte para dividir a la UNASUR. Las críticas de Morales también apuntan al modelo económico y la creación de un mercado de “consumidores”. Se podrá discrepar o no con la forma de llevar adelante la economía y se debatirá sobre las instituciones, la pobreza y la desigualdad del continente pero a nadie le quedan dudas de la necesidad de unir las economías de los países y brindarle un rumbo hacia el pacífico, congeniando con otras economías subdesarrolladas. En ese sentido la alianza demuestra mayores avances, sólidos y pragmáticos. Seguramente encontrar el camino del medio entre el infantilismo de izquierda que todo lo relaciona con Estados Unidos y el modelo neoliberal que tanta desigualdad trajo a tierras latinoamericanas, debería ser el objetivo de todo proyecto de unión latinoamericana.


La integración con Asia genera expectativa por ser un continente con problemas y desafíos similares pero  que además brinda oportunidades. Más allá de ideologías el continente asiático puede unir a los países latinoamericanos, por ello la importancia de la Alianza del Pacífico. Hay quienes ya denominan a Chile, Colombia, Perú y México como los tigres de Latinoamérica, haciendo un paralelismo con los países que lograron un gran crecimiento en Asia Oriental. Sin embargo es clave que las naciones que entren cumplan con los requisitos y objetivos para que no se desnaturalice la agrupación mientras crece. No caben dudas que este es el momento de América Latina para cerrar las brechas de la desigualdad en cada uno de los países. Para superar este problema endémico, la unión de las economías es clave y al parecer, la estrategia de la Alianza del Pacífico sería más adecuada que la de Mercosur.

domingo, 26 de mayo de 2013

Informe Semanal: Alianza del Pacífico

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El objetivo de esta nueva entrega semanal es investigar la sociedad comercial creada por Chile, Colombia, Perú y México. Esta semana se realizó la VII Cumbre Alianza del Pacífico en la ciudad de Cali, lo cual abre un espacio de análisis con respecto a la integración latinoamericana. En el informe nos proponemos estudiar la creación de esta alianza, la situación comercial de cada uno de los países, la adhesión de Costa Rica y el futuro de esta asociación como alternativas a otros bloques comerciales.
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Los cuatro países fundadores de la Alianza del Pacífico se reunieron en Colombia en busca de acordar los detalles para bajar las trabas arancelarias, que incluirán en una primera fase el 90% del comercio. Los mandatarios Juan Manuel Santos de Colombia, Ollanta Humala de Perú, Sebastián Piñera de Chile y Enrique Peña Nieto de México fijaron el 30 de junio como próxima fecha para definir el acuerdo y especificar la lista de productos que serán excluidos. La Cumbre fue un impulso para esta alianza que apunta a la integración regional en el área del comercio pero no excluye otros ámbitos como el turismo, aspectos diplomáticos e intercambio de información. La puerta se encuentra abierta a nuevos socios y el primero en acceder será Costa Rica, por impulso de su mandataria Laura Chinchilla. Los países observadores ya son 16, lo que convierte a esta alianza en un verdadero éxito tras un año de creación. 

Doce meses desde el comienzo

En junio de 2012 los presidentes de cuatro países latinoamericanos acordaron la creación de un bloque regional en la ciudad de Atacama, Chile. Estas naciones, que representan un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de América Latina, son los principales Estados hispanos con costas al Océano Pacífico. El objetivo principal de esta iniciativa es el aumento comercial y los contactos con la región de Asia Oriental. La alianza supone un mercado de 207 millones de consumidores y agrupa economías que han tenido un gran crecimiento en los últimos años, con una tasa mayor a los países del Mercosur. Chile, Colombia y México son de los países con economías más abiertas al exterior y caracterizados por haber firmado un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos. La coalición no apunta a la confrontación ideológica y si bien apunta directamente al comercio, no deja afuera la lucha contra la pobreza. Hasta el momento se han celebrado siete cumbres, lo que denota el éxito de la iniciativa.

El ex presidente de Perú, Alan García, fue el promotor e ideólogo de la alianza en abril de 2011. El actual mandatario incaico, Ollanta Humala, heredó el proyecto de su antecesor y le dio impulso. La misma situación ocurre en México, ya que al momento de crearse la confederación el presidente era Felipe Calderón del Partido Acción Nacional. El presidente colombiano Santos invitó en aquel entonces a nuevos socios, ya que la agrupación se presentaba como compatible con otros procesos de integración latinoamericanos. Los primeros dos países observadores fueron Costa Rica y Panamá pero la lista se amplió e incluso varias naciones quieren lograr esa calidad, entre ellos Francia, Portugal, Honduras, Paraguay, Ecuador, El Salvador y República Dominicana.

La apertura como principal objetivo

Las metas de esta alianza pragmática crecen día a día con el principal objetivo de constituir un espacio libre de circulación de personas y bienes. Los países se propusieron ampliar la red de oficinas comerciales, compartiendo las de Casablanca y Estambul, y dándole coordinación a las estrategias de exportación agrupadas en las organizaciones PromPerú, ProChile, ProExport y ProMéxico. También se elaboraron campañas de promoción de turismo de forma conjunta. Los lanzamientos de becas para estudiantes, así como el visado único con validez para los cuatro países, brindándole oportunidad de incluir temas culturales, clave para todo proceso de integración. Promover mecanismos para intercambiar información fiscal, la lucha contra la corrupción y la evasión de impuestos, también constituyen elementos fundamentales. Un paso importante fue la formación de una unión de los mercados bursátiles de Chile, Colombia y Perú. Los valores que le dan contexto a esto radican en la vigencia del Estado de derecho, la separación de poderes, el libre comercio, el respeto a la propiedad privada y el fomento de la competencia. También aparece como clave el fomento de la inversión extranjera y la seguridad jurídica. Los principios apuntan a generar bienestar, a través del empleo y la calidad de vida.

La reunión que supuso el traspaso de la presidencia temporal de Piñera a Santos contó con la presencia de los mandatarios de España, Mariano Rajoy y el de Canadá, Stephen Harper. Además no faltaron a la cita delegaciones de Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y Japón. La cumbre también sirvió como marco para la reunión de 400 empresarios. La presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, acordó abrir conversaciones formales de adhesión. El país centroamericano firmará este año un Acuerdo de Libre Comercio con Colombia, ya que una condición para ingresar es tener convenios de estilo con todas las naciones que conforman la unión. La mandataria dejó en claro que los países deben dejar atrás las ideologías y las consignas para asumir temas pendientes en torno al desarrollo. Otto Pérez, mandatario de Guatemala, expresó su interés en ingresar formalmente. Para finales de este año también se prevé el ingreso de Panamá, a impulso del presidente Ricardo Martinelli. Ecuador mostró un acercamiento a pesar de formar parte del eje bolivariano creado por el fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez.

Lineamientos consensuados

México busca expandir su agenda internacional más allá de los temas relacionados al narcotráfico. Peña Nieto recibirá al presidente de China, Xi Jinping, para acelerar las relaciones e intentar reducir el déficit comercial. Desde las últimas presidencias del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la década del noventa, continuadas por las administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, México ha firmado decenas de acuerdos comerciales. La nación apunta por la iniciativa privada y el intercambio comercial para la generación de empleo. Chile, desde la dictadura de Augusto Pinochet, posee una apertura hacia el exterior, que fue continuada por los gobiernos izquierdistas de la Concertación para la Democracia. El partido derechista de Piñera seguramente pierda las próximas elecciones previstas para noviembre de este año. La posible victoria de Michelle Bachelet no cambiaría en nada la participación de Chile en la Alianza del Pacífico, porque la política comercial trasciende agrupaciones políticas. 

Ollanta Humala asumió la presidencia en julio de 2011 tras ganar los comicios en segunda vuelta. Al mandatario se lo veía como próximo a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), sin embargo se lo ve cómodo en la alianza, con su objetivo de mantener relaciones amistosas con todos los países. Las políticas neoliberales de Perú vienen desde la época de Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Alan García. Humala, si bien ha intentado darle una impronta social a su gobierno, ha continuado contra todos los pronósticos con las políticas de apertura en materia comercial. Colombia, inmerso en las negociaciones de paz con las FARC, no descuida la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Santos continúa la estrategia utilizada por los últimos gobiernos con respecto a la firma de Acuerdos de Libre Comercio y apertura económica. En una mezcla de recuperar dignidad y relevancia en los escenarios mundiales, Colombia, tercer país más poblado de Sudamérica, se ve muy beneficiado por esta alianza.


La mejor opción a futuro

La alianza busca dar pasos prácticos para cumplir objetivos sensatos y no vivir situaciones como las de otras organizaciones latinoamericanas. El Pacto Andino, creado en 1969 entre Ecuador, Bolivia, Perú y Colombia, se encuentra fracturado por la negociación del acuerdo comercial con la Unión Europea. El Mercosur creado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, temporalmente suspendido, es el bloque más grande de Latinoamérica y este año concretó el ingreso de Venezuela. Sin embargo, las barreras de protección que se imponen entre los socios y las disputas internas frenan el dinamismo de la organización. Si bien Venezuela y Argentina son mercados atractivos para la Alianza del Pacífico, su modus operandi no coincide con las propuestas de libertad económica pautadas. Los integrantes de la nueva coalición afirman que no intentan ser una alternativa de otros procesos, pero la realidad es que buscan tomar distancia del ALBA y de la hegemonía continental de Brasil, representada en el Mercosur. 


La integración de América Latina y Asia genera expectativa. Esta alianza innovadora constituye una nueva unidad que permite un nexo entre Asia y el resto de las economías. China es el primer cliente del subcontinente y un gran consumidor de materias primas, hacia allí deben apuntar las naciones latinoamericanas. Es clave que los países que entren cumplan con los requisitos y objetivos para que no se desnaturalice la alianza ha medida que crece. Hay quienes ya denominan a Chile, Colombia, Perú y México como los tigres de Latinoamérica, haciendo un paralelismo con las naciones que lograron un gran crecimiento en Asia Oriental. Los cuatro países conforman un bloque que representa el 3.5 % del PBI mundial y la octava economía. El objetivo principal del éxito radica en neutralizar los sectores que se puedan ver desfavorecidos en cada uno de los Estados. No caben dudas que este es el momento de América Latina para cerrar las brechas de la desigualdad en cada uno de los países. Para superar este problema endémico, las estrategias de Alianza del Pacífico parecen ser las adecuadas.         

miércoles, 6 de marzo de 2013

Falleció el mandatario de Venezuela Hugo Chávez

El vicepresidente Nicolás Maduro, visiblemente afectado, dio la noticia por cadena de radio y televisión
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El líder venezolano, referente de la izquierda latinoamericana del siglo XXI, falleció tras no poder superar la enfermedad que lo aquejaba. Sus informes de salud comenzaron a ser provistos por sus asesores desde el 10 de diciembre del año pasado al complicarse su situación. Su muerte a los 58 años tiene tintes misteriosos al no estar claro donde falleció. La ceremonia fúnebre será el viernes 8 en la Academia Militar de Caracas con la presencia de distintos jefes de estado. Elías Jaua, canciller venezolano, anunció que Nicolás Maduro asumirá de forma interina y que se realizarán elecciones en 30 días.
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Hugo Chávez comenzó su carrera militar a los 18 años y participó del Movimiento Bolivariano Revolucionario durante la protesta social denominada Caracazo en 1989. Años después intentó realizar, junto a sus compañeros del ejército, un golpe de estado. El fracaso lo condujo a la cárcel pero a su salida buscó alcanzar el poder a través de las urnas. Ganó las elecciones en 1998 y asumió el poder un año después en un país inmerso en una crisis económica y aquejado por la hiperinflación. Su liderazgo personalista y su carisma le permitieron comunicarse con ciertos sectores de la población. El lenguaje enérgico y colorido se hizo conocido a través de su programa radial Aló Presidente.  Revolucionó al país al cambiar la Carta Magna, el nombre y la bandera, entre otras cosas. Estableció un control absoluto en el orden social, político y económico para poder transformar Venezuela.

La fortaleza de su gobierno se centró en las misiones bolivarianas, insertas en un programa esperanzador de igualdad y progreso que calificó de “Socialismo del Siglo XXI”. En 2002 sus contrincantes lo quisieron tumbar con la misma estrategia que el utilizó una década antes, el golpe de estado. Chávez logró el mando de las Fuerzas Armadas y en 2004 logró la reelección con el 62% de las preferencias. Forjó alianzas con líderes extra región como Bielorrusia, Irán y Siria, países con gobiernos de tendencias anti occidentalistas. Centralizó el petróleo, la gran riqueza venezolana, a través de la empresa estatal PDVSA provocando el crecimiento de la recaudación petrolera, base para financiar sus programas. Las expropiaciones y nacionalizaciones también fueron moneda corriente durante sus mandatos. La falta de confianza en su régimen implicó la fuga de divisas y la necesidad de un control cambiario.  El deterioro en su salud no le permitió asumir nuevamente tras la victoria en las elecciones de octubre del 2012. Antes de partir hacia Cuba, Chávez marcó a Nicolás Maduro como su sucesor y le pidió a sus votantes que lo apoyen.

El futuro de Venezuela y de la región

Tras la muerte de Simón Bolívar en 1830, guía supremo de Chávez, Venezuela se separó de la Gran Colombia iniciando un siglo de caudillismo. En el siglo XX, la dictadura de Marcos Pérez Jiménez desde 1945 al 58 fue uno de los momentos políticos claves en la historia del país caribeño. Posteriormente se inició un período democrático encabezado por Romulo Bentancourt de Acción Democrática, coalición que alternó en el poder con el Partido Cristiano Social (COPEI). La figura de Carlos Andrés Pérez, la nacionalización del petróleo y las protestas a su gobierno en el Caracazo forman parte de la historia reciente. La asunción de Chávez y su 14 años como líder polarizó al país. Venezuela se encuentra partido en dos, situación que le permitió al líder fallecido ganar diez elecciones. Su sucesor Nicolás Maduro tiene todas las posibilidades de continuar en el gobierno como abanderado oficialista ante la figura de la oposición Henrique Capriles.  El futuro a mediano plazo es más difícil de predecir.

Chávez no solo lideró Venezuela sino que fue un referente en América Latina. Obtuvo el apoyo y afianzó al régimen de Castro en Cuba, beneficiándolo con sus petrodólares. Logró aliados en la región como Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia) y Daniel Ortega (Nicaragua), con quienes creó la Alianza Bolivariana ALBA. Trató de liderar la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR), aunque los representantes de la izquierda moderada de Bachelet, Lula, Rousseff, Lugo, Mujica, Vázquez y Humala, marcaron algunas diferencias con él. Sus choques con Bush lo impulsaron a crear y potenciar una comunidad de naciones latinoamericanas que excluya a Estados Unidos de las conversaciones. Chávez hace meses que no se mostraba como un líder regional, seguramente por los vaivenes de su enfermedad, sin embargo sus aliados más cercanos dependen en cierta medida de los recursos del gobierno bolivariano. La muerte de Chávez supone un hito en la historia venezolana pero también tendrá repercusiones en la política latinoamericana.

domingo, 26 de abril de 2009

Obama se acerca al continente


La V Cumbre de las Américas que se realizó en Puerto España (Trinidad y Tobago) del 17 al 19 de abril reunió a los representantes de todo el continente americano, con la excepción de Cuba. Dicha reunión que es auspiciada por la Organización de Estados Americanos tuvo como centro principal la presencia del nuevo presidente de los Estados Unidos: Barack Obama. Además, la misma se realizó en el contexto de la crisis económica mundial y si bien la agenda establecía temas de seguridad y medio ambiente, Cuba se llevó toda la atención. ¿Qué se podía esperar de una Cumbre que reúne tantos representantes e intereses diversos? ¿Cuáles son las conclusiones que se pueden sacar del día después de la reunión?


En primer lugar, lo que debemos remarcar es que las reuniones de esta índole son cumbres que podríamos tildarlas de “simbólicas”. Si bien hay ciertos temas para manejar en la agenda y en los cronogramas, la Cumbre de las Américas busca homogeneizar políticas y encontrar objetivos comunes a largo plazo. No podemos esperar soluciones para temas específicos ni grandes propuestas con éxito inmediato. Clara demostración de ello es que la declaración final se elabora meses antes de la reunión y se busca lograr un documento de consenso. Por lo tanto, cuando nos proponemos analizar las consecuencias de esta reunión multilateral debemos ser cuidadosos a la hora de expresarlas. En definitiva, son reuniones que no buscan soluciones concretas pero que sí emiten señales.

En segundo lugar, la reunión previa de los presidentes integrantes de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, más conocida como ALBA, también fue un aspecto importante a destacar. Chávez y su grupo se congregaron los días previos a la Cumbre en la ciudad de Caracas para formar una posición de cara a la reunión. La defensa a Cuba y su plan “bolivariano” para el continente fueron los principales temas a tratar por el presidente venezolano, Evo Morales, Daniel Ortega y los mandatarios de Honduras y Dominica. Cuando el mundo entero esperaba una posición firme y dura en contra de los Estados Unidos, Chávez sorprendió por sus intercambios con el presidente norteamericano mientras que los otros mandatarios también se reunieron junto al hombre del momento. Queda claro que la artillería pesada que se preparó días antes no fue ejecutada y por lo único que se destacó el ALBA fue por abstenerse a firmar la declaración final conjunta.

Finalmente, uno de los aspectos claves de la reunión, sino el más importante fue la presencia del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Su disposición al diálogo, a escuchar las propuestas y las ideas de todos los mandatarios fue algo que destacaron los presidentes a posteriori de los acontecimientos. Desde la Casa Blanca se había anticipado que Obama no llevaría a la reunión ninguna propuesta en concreto, como anteriormente lo hicieran Clinton o Bush. El presidente se mostró en una actitud igualitaria frente a sus colegas y eso es de destacar. Sin desconocer que estamos ante la potencia más grande del mundo, lo que la mayoría de los presidentes de nuestro continente solicitan es un vecino del norte amigable, con propuestas interesantes y sin querer llevarse a todos por delante.



En conclusión, por más opiniones en contra que puedan existir a propósito de la cumbre por la no concreción de propuestas o la no firma de la declaración conjunta, la misma marca un nuevo comienzo de las relaciones América Latina – Estados Unidos. Debemos entender que con un personaje como Obama en el poder, el enemigo no son los Estados Unidos, el enemigo para el continente hoy en día tiene otros nombres como la pobreza, la desigualdad y la corrupción.