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jueves, 17 de abril de 2014

El choque de milicias en República Centroafricana

Las Naciones Unidas decidieron actuar en el conflicto que existe en este país desde hace un año. Aunque la mayoría de los especialistas afirma que es una intervención tardía, la misma podría ayudar para evitar una catástrofe mayor. Las disputas entre las milicias musulmanas y cristianas han llevado al segundo país más pobre del mundo a una situación de caos. El continente africano aún lucha contra este tipo de conflictos y la República Centroafricana es un ejemplo de ello.
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Esta semana el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) aprobó el despliegue de una misión de paz de 11.800 militares. La propuesta de Francia, antigua metrópoli, tiene como objetivo restaurar el orden y frenar el resurgimiento de la violencia sectaria. Actualmente existe en la República Centroafricana una misión de la Unión Africana y en breve la Unión Europea apoyará con un contingente para intentar aliviar a las fuerzas francesas presentes allí. Las fuerzas de paz de la ONU no llegarían hasta setiembre debido a las dificultades logísticas, la carencia de infraestructura y las necesidades de construir bases así como instalaciones sanitarias. Cabe recordar que la República Centroafricana no tiene salida al mar y es una nación con extensas fronteras sin control.

Hay cierto convencimiento que la ayuda humanitaria está llegando tarde ya que las masacres y el caos comenzaron meses atrás. Los enfrentamientos entre milicianos de Seleka y los Anti balaka se producen desde diciembre pero se han incrementado en los últimos días. El conflicto reciente se remonta a marzo de 2013 cuando se produjo una rebelión de 15.000 milicianos del grupo Seleka, apoyados por miles de soldados extranjeros. Se presume que la nación vecina Chad brindó apoyo para el golpe de Estado debido a la mala relación que había tenido con el entonces presidente Francois Bozize. El mandatario cayó a los pocos días que estalló el conflicto y tuvo que exiliarse en Camerún.

La rebelión de Seleka, grupo en su mayoría compuesto por musulmanes del norte, fue liderada por Michel Djotodia, quien había intentado años atrás llegar al poder a través de las urnas. Cuando asumió el mando suspendió la Constitución, disolvió el Parlamento y gobernó con decretos. La capital Bangui fue sinónimo de caos con ejecuciones, torturas y violaciones. Algunas facciones de Seleka atacaron a cristianos con impunidad y destruyeron la poca infraestructura que había en el país. En esta ola de violencia e inestabilidad es que surgieron en las aéreas rurales una milicia cristiana para proteger a los ciudadanos, denominada Anti balaka.

Violencia sectaria como moneda corriente

En enero de 2014 debido a la presión de Francia y otros países occidentales, Michel Djotodia abandonó el poder. El grupo Seleka se replegó en las provincias del norte y este del país tras la clave intervención del ejército francés. Catherine Samba-Panza, ex alcaldesa de Bangui, asumió con el objetivo de formar un gobierno de coalición y pedir la ayuda necesaria en las Naciones Unidas. Sin embargo el odio entre las milicias ya alcanzó un punto muy alto y peligroso. El grupo Anti balaka, nacido en los noventa, busca revancha por lo ocurrido durante la estadía de Seleka en el poder y siembran terror en las poblaciones musulmanas.


Amnistía Internacional habla de una tragedia de proporciones históricas, mientras que la ONU se refiere a una campaña de limpieza étnico religiosa. La milicia Anti balaka es ahora la mayor amenaza por las masacres que se están perpetuando en los enclaves musulmanes de esta nación ubicada en la frontera entre la África musulmana del norte y la cristiana del sur. La situación actual en este país de 4.5 millones de habitantes recuerda lo que ocurrió décadas atrás en Ruanda. Mientras algunas de las naciones africanas dejaron atrás los conflictos interétnicos, otras como la República Centroafricana aún tiene que lidiar con los millones de desplazados y con un conflicto importante entre milicias. 

jueves, 27 de marzo de 2014

El “triunfo” de Le Pen en las elecciones municipales

El abstencionismo, la caída de los socialistas y el crecimiento del Frente Nacional de Marine Le Pen son las principales conclusiones de la primera ronda de los comicios municipales en Francia. Mirando hacia el futuro es la consolidación de este grupo populista como la tercera fuerza política en un momento difícil para los dos bloques tradicionales. Por último se destaca el posicionamiento de Le Pen de cara a los comicios europeos que tienen a los euroescépticos como favoritos en el país galo.
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El domingo pasado se realizaron las elecciones municipales en Francia con resultados que sorprenden. La centro derecha, representada por la Unión por un Movimiento Popular (UMP), logró un 46% de los votos y alrededor de 250 alcaldes. La coalición conservadora se benefició del declive de los socialistas. La baja votación del Partido Socialista (37%) se lee como un voto castigo al gobierno de Francois Hollande. El golpe duro para las fuerzas de izquierda conlleva la necesidad de analizar las políticas que se vienen realizando por parte del presidente más impopular de los últimos tiempos (actualmente tiene un 18% de popularidad). El giro neoliberal con recortes del gasto público y un pacto por el empleo con la patronal son algunas de las políticas más criticadas de Hollande.

El Frente Nacional de extrema derecha fue la sensación de los comicios, aunque alcanzó tan solo un 4,5%. Su candidata Marine Le Pen explotó su mensaje populista, antisistema y nacionalista en un momento difícil para los bloques tradicionales (UMP y PS). La abstención fue la otra ganadora en los comicios. Un 38% de la población no salió a votar, cuatro puntos porcentuales más que en las elecciones de 2008. Esto es el fiel reflejo de la desconfianza en la clase política, principalmente en zonas urbanas. Una de las últimas encuestas asegura que el 88% de los franceses afirman que los políticos no se preocupan por sus problemas.

El 30 de marzo se desarrollará la segunda ronda de los comicios municipales, decisiva para las grandes ciudades: París, Lyon y Marsella. En la capital, Kosciusko Morizet, Ministra de Medio Ambiente en el mandato del ex presidente Nicolas Sarkozy, fue quien más votos logró (35%). Sin embargo un punto por debajo se ubicó la candidata socialista Anne Hidalgo. La franco española obtuvo un 34% y pactó para la segunda vuelta con Los Verdes que obtuvieron un 8%. El Frente Nacional conquistó un 6% en París y sus votos también serán clave en segunda ronda. Mientras que en Marsella, la gran catástrofe fue para los socialistas que obtuvieron un 20%, por detrás del Frente Nacional (22%) y el UMP (40%).

El ascenso del nacionalismo y populismo francés

El Frente Nacional superó las expectativas de todos. Marine Le Pen, como figura emergente, se convirtió en la tercera alternativa política de Francia. En 2012 esta agrupación nacionalista recibió el 18% de los votos, siete puntos porcentuales más que lo que logró su padre, Jean Marie, en 2007. Esto se debe a un cambio de perfil del partido. La figura del líder histórico se fue desgastando con sus continuos ataques a inmigrantes y judíos. En 2011 Marine asumió buscando cambiar esa imagen xenófoba del partido, intentando profesionalizarlo a través de la prohibición de comentarios racistas en público y una renovada agenda económica.


Para estos comicios Marine Le Pen salió en búsqueda de los votos del electorado joven. En las últimas elecciones municipales (2008) el Frente Nacional no había logrado ninguna alcaldía pero este año obtuvo dos en primera vuelta. En el feudo de Le Pen, Henin-Beaumont, ganaron la alcaldía en el primer turno al superar el 50% de los votos. El buen resultado en estos comicios refuerza a la eurodiputada de 45 años como favorita para las elecciones europeas que se desarrollarán en mayo. Quizás las municipales sean una foto de lo que pueda ocurrir en los próximos meses. 

martes, 1 de octubre de 2013

¿Hasta dónde llega la libertad de expresión en Europa?

La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba, con un nacionalismo radical y un discurso populista. El asesinato de un militante de izquierda en Grecia y el informe sobre la calidad democrática en el continente brinda un capítulo más para el debate sobre el ascenso de la extrema derecha en Europa.
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A las constantes manifestaciones en Atenas por los despidos en el sector público y las políticas de austeridad del primer ministro Antonio Samaras, se sumaron protestas por el asesinato de un artista antifascista a manos de un militante neonazi. El autor del homicidio, un camionero de 45 años, confesó ser parte del grupo político Amanecer Dorado, quinta fuerza política de Grecia. A pesar que no es la primera vez que existen estos episodios de violencia, el hecho provocó una gran reacción tanto del gobierno como de las fuerzas políticas. Asimismo luego del suceso se observó una caída en el apoyo electoral de esta agrupación que en las elecciones de 2012 obtuvo 18 de los 300 escaños.

El gobierno tecnócrata griego, que en mayo discutía una nueva ley antirracismo, ahora busca cambios en el código penal con respecto a organizaciones criminales. Este movimiento tiene como objetivo implicar a Amanecer Dorado, grupo heredero de la extrema derecha tradicional con un crecimiento en las urnas de un 0.2% a un 7%. Endurecer las penas por odio racial, político o nacionalista es lo que se busca para cortar de raíz el problema de intolerancia actual. Los hechos más destacados en el último tiempo son: el asesinato en enero de un joven paquistaní, saludos nazis en el Parlamento, incidentes con trabajadores de Bangladesh y la segregación racial a alumnos gitanos en el norte del país.

La investigación que derivó en el arresto de 15 miembros de la organización entre ellos el líder máximo, el exmilitar Nikos Mijaloliakos, también sacó a luz las conexiones existentes entre la organización, la Policía y las Fuerzas Armadas, lo cual determinó la dimisión de dos altos cargos policiales y diversas suspensiones por la tolerancia con su violencia. Otra conclusión de la investigación es que aunque los militantes de Amanecer Dorado se definan como griegos nacionalistas y nieguen su conexión con el nazismo, la aparición de esvásticas y fotografías de Hitler en el domicilio de su cabecilla, marca la tendencia de la agrupación.  

Un problema que se extiende por el continente

Este asesinato en Grecia se da días después de la publicación de un estudio sobre la caída de la calidad democrática en diversos países de la Unión Europea, entre los cuales obviamente se encuentra la nación helénica y sobre la cual se pidió una investigación. En el continente se observan retrocesos en la lucha contra la corrupción y el respeto a las minorías (con un acento en la comunidad musulmana). Estas características que estaban asociadas a los últimos países que se incorporaron, principalmente de Europa del Este, ahora se ven en el resto de las naciones.

La amenaza en Francia sobre la expulsión de los gitanos, la radicalización del partido eurosceptico UKIP en el Reino Unido, el crimen organizado en Italia, el auge de la derecha autoritaria en Hungría y el acto de terrorismo en Noruega son algunos de los ejemplos de los últimos tiempos. Según estos informes el deterioro democrático se dio incluso desde antes que comience la crisis, cuando estaba instalada la bonanza. Esto supone que la causa del ascenso de la extrema derecha en Europa no solo está relacionada con temas económicos sino que refieren a aspectos históricos intrínsecos y la falta de respuestas a la globalización con fenómenos como la inmigración.

En épocas de crisis los votantes tienden a alejarse de los partidos tradicionales y apuntar a las agrupaciones de protesta. Si bien actualmente estos grupos populistas no gobiernan en ninguna nación de Europa occidental, el crecimiento en el continente genera un llamado de atención. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, reclamó en estos días la máxima vigilancia de los valores democráticos. La protección a los migrantes, víctimas de abusos, tendría que ser un problema para atacar con urgencia.

Los grupos radicales tienen presencia histórica, la cual se acentúa en momentos de crisis. Si bien ahora se encarcela a los dirigentes de Amanecer Dorado, no se tendría que haber esperado que alguien muera para atacar el problema. El gobierno está dejando sin fondos públicos a la organización, la cual se queda sin su cúpula principal. Sin embargo este tipo de agrupaciones poseen otras vías de financiación relacionadas con empresarios del ámbito deportivo, el cobro de impuestos de seguridad a comercios y actividades ilícitas tales como el contrabando o la trata de blancas. Por ello para erradicarlas se necesita una política activa y el entendimiento de hasta donde llega la libertad de expresión en la democracia. 

domingo, 9 de junio de 2013

El crecimiento de la extrema derecha en Europa occidental

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La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba y que impulsan un nacionalismo radical con un discurso populista. Se pueden identificar varios grupos de países según la presencia de este tipo de agrupaciones. El crecimiento es fuerte pero con matices.
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La extrema derecha en Europa se observa en muchas corrientes, que van desde neonazis, neofascistas, conservadores agrarios, islamófobos y cristianos conservadores, entre otros. Existen agrupaciones opuestas a la democracia, principalmente antisemitas y antigitanos, que son las herederas de la extrema derecha tradicional. Ejemplo de ellas son el Amanecer Dorado de Grecia o el British National Party del Reino Unido. Por otra parte se observa una nueva derecha radical que surge en el norte del continente, de corte xenófoba, anti Estado. Estos grupos son críticos del Islam y poseen un discurso populista. Los Verdaderos Finlandeses y Liga Norte de Italia son representativas de estas agrupaciones. Otras poseen características de las dos anteriores, ya que buscan gobernar dentro de la democracia pero con ideas antisistema. Por último también se destaca el crecimiento en Europa Oriental, principalmente en Hungría, Rumania, Serbia, Croacia y Bulgaria, en donde se observan congregaciones relacionadas con el nacionalismo.

Panorama desigual en los grandes países

En las principales naciones de Europa Occidental se pueden observar dos tipos de situaciones. En los casos de Francia e Italia, agrupaciones de extrema derecha si logran representación parlamentaria, ya sea representación propia o pactando con sectores de centro derecha para lograr participación. En Alemania y España los grupos de extrema derecha no han logrado representación en el Poder Legislativo. Son absorbidos por partidos políticos de derecha, que poseen aspectos de centro y tintes extremistas en algunos casos.

En Francia, el partido Frente Nacional de la familia Le Pen es la tercera fuerza política del país. En 2007, bajo el liderazgo de Jean Marie, alcanzó el 10% de los votos. Cinco años después, su hija Marine, obtuvo un crecimiento de ocho puntos porcentuales. La coalición de Le Pen es un ejemplo al que aspiran agrupaciones de extrema derecha. En Italia, la Liga Norte no es tan poderosa. Consiguió un 8% de los votos y es el aliado xenófobo del Pueblo de la Libertad, sector derechista de Silvio Berlusconi.

En Alemania gobiernan los demócratas cristianos de Angela Merkel, de ideología liberal derechista. Los extremistas no tienen representación en el Bundestag. El partido Nacional demócrata obtuvo un 1.5% en los últimos comicios y no consiguió llegar al Poder Legislativo. Sin embargo esta agrupación ocupa escaños en diversos parlamentos regionales. Situación similar es la de España, donde el voto extremista lo absorbe el gobernante Partido Popular de Mariano Rajoy. España 2000 y Plataforma por Cataluña no lograron representación parlamentaria en las últimas elecciones.

La extrema derecha al Norte

En estas naciones caracterizadas por el Estado de bienestar y con la presencia de la izquierda en el poder durante muchos años, la extrema derecha alcanza una gran participación en los Parlamentos. Se destacan países en pleno crecimiento como Finlandia, Noruega y Suecia tiene un marcado ascenso. En el caso de Dinamarca, en los últimos comicios ha tenido un ligero retroceso.

En Finlandia la agrupación Verdaderos Finlandeses ha tenido un crecimiento de un 15% con respecto a las últimas elecciones. Actualmente posee 39 de los 200 escaños y es liderada por Timo Soini. En Suecia, los Demócratas Suecos ocupan el sexto lugar como fuerza política en el Parlamento, pero han tenido un crecimiento de 3% con respecto a las elecciones de 2006. En los últimos comicios consiguieron por primera vez obtener 20 parlamentarios. En Noruega, el Partido del Progreso es la segunda fuerza con 41 de los 169 asientos. Obtuvo un 23% en los comicios de 2009 y un leve crecimiento con respecto a la anterior elección.

En Dinamarca, el Partido Popular Danés obtuvo 12% de los votos en 2011, perdiendo un punto y medio porcentual con respecto a los comicios pasados. Actualmente es la tercera fuerza del país con 22 escaños de 175, por detrás de los socialdemócratas y los liberales.

Fuerte presencia en los pequeños parlamentos

En el resto de los países pequeños de Europa se encuentran situaciones disímiles. En Suiza, Grecia y Austria, los grupos extremistas de derecha crecen, mientras que tras haber tenido un poder importante en Bélgica y Holanda perdieron adeptos en los últimos comicios.

En Suiza el ultraderechista Partido del Pueblo de Toni Brunner es el más votado con 26%. Sin embargo no forma parte de la coalición gobernante. En Grecia, Amanecer Dorado es la quinta fuerza política, tras lograr 18 escaños de los 300. Si bien perdió asientos tiene gran fuerza, un 22% de los griegos simpatiza con el líder Nikolaos Michaloliakos. En Austria, el Partido de la Libertad es la tercera fuerza con 34 de los 183 diputados, con un crecimiento de un 6%, mientras que la Unión del futuro, otro partido de extrema derecha, alcanzó el mismo crecimiento, logrando 21 escaños. 

En el 2010, Vlaams Belang (Interés Flamenco) obtuvo un 7% de los votos en las elecciones de Bélgica, que le permitieron obtener 12 de 150 escaños. No obstante tuvo una caída de cuatro puntos porcentuales con respecto a la última elección. En Holanda el Partido de la Libertad fue votado por un 10% y es la tercera fuerza política pero viene en caída, ya que perdió nueve diputados. Cabe destacar que tiempo atrás su líder Geert Wilders forzó a dimitir al primer ministro Mark Rutte.

La situación de Portugal es parecida a la de estas naciones, ya que el Partido Nacional Renovador no posee representación. Tras años de dictadura derechista, esta ideología no tiene mucha cabida en la población. En los últimos comicios obtuvo tan solo un 0.3%.

Conclusiones

La crisis económica en Europa derivó en la presencia de grupos populistas que busca captar adeptos con un discurso que ataca a las minorías, principalmente a los extranjeros. De esta forma vuelven a tomar protagonismo las agrupaciones radicales de derecha que poseen aspectos fascistas y nazistas. Sin embargo, a diferencia de décadas atrás, hoy apuntan a los musulmanes que han llegado a territorio europeo.

En cada país la situación de estas agrupaciones es distinta. Si bien en algunas naciones ha estado muy cerca de gobernar, aún no lo hacen en ninguna y será difícil que ello ocurra, principalmente porque poseen un techo electoral. En épocas de crisis, los votantes se alejan de los partidos tradicionales y eligen partidos de protesta. Por ende la influencia en la política crece. La presencia de la extrema derecha en los parlamentos europeos ya es común desde los años noventa. Al ser un voto de protesta, se manifiesta y adquiere fuerza en momentos en que la crisis pega fuerte en el continente.     

lunes, 13 de mayo de 2013

La semana Infoco (6-10 de mayo)




















Marruecos enfrenta manifestaciones a favor de la independencia de la República Saharaui


La retirada de las tropas occidentales es uno de los tantos desafíos para Karzai


Tanzania se enfrenta a un problema creciente en el continente africano


La coalición oficialista que ganó las elecciones en Malasia lleva 56 años en el poder


El presidente de Francia enfrenta una crisis política tras un año en el gobierno  

domingo, 12 de mayo de 2013

Informe Semanal: La evolución de la Unión Europea

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El objetivo de esta nueva entrega semanal es investigar el proceso evolutivo de la Unión Europea. La celebración del Día de Europa, conmemorando el aniversario de la Declaración Schuman, abre un espacio de análisis sobre la situación actual del organismo. En el informe nos proponemos estudiar el origen de la Unión, su evolución en el tiempo, el crecimiento y sus adhesiones, la dirigencia actual, sus lineamientos y el futuro.
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El 9 de mayo se conmemoró un nuevo aniversario de la Declaración Schuman, un documento que dio inicio a la actual Unión Europea a través de la creación de la Comunidad del Acero y el Carbón. Con motivo de las celebraciones el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, recordó que Europa sigue siendo la mejor alternativa ante el nacimiento de corrientes populistas. El portugués, si bien reconoce los problemas y el pesimismo reinante con respecto a la organización, sostiene que es un momento para restaurar la confianza, fortalecer el euro y mejorar la sostenibilidad de las economías. Barroso manifestó que los discursos populistas brindan alternativas fáciles a problemas complejos pero que las políticas de la Unión Europea apuntan al largo plazo. El aumento de los euro escépticos en el continente es significativo en el último tiempo, es por ello que este momento es clave en estos sesenta años de integración europea.

Los primeros seis visionarios

El embrión de la Unión Europea es el acuerdo alcanzado entre franceses y alemanes, con respecto a la creación de la Comunidad del Acero y del Carbón (CECA). Con la búsqueda de evitar un nuevo conflicto entre ambos países, el proyecto apuntó a unir a las naciones en la producción de dos bienes. La declaración leída en mayo de 1950 por el ministro de exteriores de Francia, Robert Schuman, daba el punta pie inicial de una gran unión. El anhelo de terminar con los conflictos también logró la atención de Bélgica, Luxemburgo, Italia y Holanda, países firmantes del tratado que creaba la CECA. Ocho años después, estos seis países fundadores amplían su cooperación a otros sectores de la economía y firman el Tratado de Roma, fundando la Comunidad Económica Europea (CEE). Además también se creaba la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Con la CEE se establecía un mercado común y se construía una Europa política.

Los años sesenta, característicos por las revueltas estudiantiles en París, implicaron una etapa de crecimiento económico. La implementación de la Política Agrícola Común, para ejercer un control compartido de la producción de alimentos, uniformizó los precios agrícolas. Con el correr de la década, los seis países fundadores suprimieron los derechos de aduana y crearon las condiciones para el libre comercio. La consolidación del mercado común se dio tras la uniformización de los impuestos a los productos que se importaban de otros países. Esto permitió que el comercio entre las seis naciones crezca rápidamente. La fusión administrativa de la CEE, CECA y Euratom, se produjo con el Tratado de Bruselas, firmado en 1965. A través del acuerdo se constituyó un presupuesto de funcionamiento único. La Comunidad comenzaba a financiarse por recursos propios y no por contribuciones de los Estados miembros. 

El despegue y el crecimiento

En la década del setenta dio inicio la idea de crear una moneda única para garantizar la estabilidad. Para ello los seis constituyentes acordaron limitar los márgenes de fluctuación de sus monedas. En enero de 1973 se produce un punto de inflexión en el organismo tras la adhesión de tres miembros: Dinamarca, Irlanda y Reino Unido. En un contexto caracterizado por la crisis del petróleo se crea el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, garantizando la transferencia de recursos financieros hacia las zonas más pobres, con el objetivo de mejorar la infraestructura, atraer inversiones y crear empleo. La caída de las últimas dictaduras en Europa occidental - Portugal de Salazar en 1974 y España de Franco en 1975 - brindaba la posibilidad a otros países de adherirse a la comunidad. La consolidación del crecimiento europeo se produce a fines de los setenta, cuando la población elige los diputados del Parlamento Europeo, que se constituye por los grandes grupos políticos: conservadores, liberales, socialdemócratas y verdes. 

Grecia, tras la caída del régimen militar y el restablecimiento de la democracia en 1974, se convirtió en el décimo Estado en 1981. La incorporación de España y Portugal consolidó el proceso de la Comunidad, abarcando a todos los países del oeste de Europa, con la excepción de Suiza. De esta manera los Estados miembros se convertían en doce. La década del ochenta se caracterizó por la puesta en marcha de proyectos de desarrollo e innovación. Con la firma del Acta Única Europea se produce la primera gran reforma de los tratados constitutivos. El acuerdo modificaba principalmente las normas de funcionamiento de las instituciones y reforzaba el papel del Parlamento. Además se comenzó a prestar atención en la cuestión medio ambiental. La puesta en marcha de programas para estudiantes posibilitó el intercambio cultural europeo, aspecto clave para este proceso, que con la caída del muro de Berlín en 1989, permitió la expansión del organismo a toda Europa.

La Europa de los 27 y la consolidación

Los seis países fundadores – Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Bélgica y Holanda -, los tres primeros adherentes – Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, y las tres naciones dominadas por regímenes militares hasta los setenta – Grecia, España y Portugal, firmaron el Tratado de Maastrich que creó la Unión Europea en 1992. Sustituyendo a la Comunidad Europea, estos doce Estados establecieron normas claras para una política exterior y de seguridad común, así como también sentaron las bases para una moneda común y reforzaron la cooperación en materia de justicia. En 1995 la adhesión de la totalidad de la Europa occidental comienza a ser un hecho con la incorporación de Austria, Finlandia y Suecia. Ese mismo año se lanzan los acuerdos de Schengen en algunos Estados miembros, para crear una zona de libre circulación  de individuos. La década del noventa se cierra con la firma del Tratado de Ámsterdam, que apuntó a la creación de una política de empleo común y la adopción del Euro por once países (Grecia lo incorpora años después),  quedando Reino Unido, Dinamarca y Suecia por fuera del proyecto monetario.   

El desmembramiento de la Unión Soviética permitió el inicio de las negociaciones con los países de Europa central y oriental. Las reformas de las reglas de votación en la Unión, contempladas en el Tratado de Niza de 2001, fueron clave para la ampliación constante. En 2004 el organismo se expande hacia el este con la incorporación de diez naciones, dándole fin a sesenta años de división en Europa. De esta manera se adhirieron: Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia, República Checa, Eslovenia, Eslovaquia, Chipre y Malta. Este es el gran salto de calidad de la Unión, la incorporación de diez países de golpe produjo un cambio importante en el organismo. De mientras continuaban creciendo las candidaturas, en 2005 se incorporan Bulgaria y Rumania. Dos años después, los actuales 27 Estados miembros firmaron el Tratado de Lisboa, buscando aumentar la democracia dentro del organismo y enfrentar los desafíos del siglo XXI: cambio climático, seguridad y desarrollo sostenible.

Un momento clave para el futuro

Una crisis financiera de grandes dimensiones golpeó Estados Unidos y por ende la economía mundial cuando terminaba la primera década del nuevo siglo. Ante esta situación surgieron diversas teorías sobre el futuro del organismo. Si bien es claro que el potencial del mercado único europeo es muy alto y que constituye un motor de crecimiento a nivel mundial, las críticas a la conducción económica ponen en riesgo muchos de los logros alcanzados. La crisis tampoco impidió la futura adhesión de Croacia, que en los próximos meses se convertirá en el Estado miembro número 28. Hoy los candidatos a incorporarse al organismo son Turquía, Macedonia, Islandia, Montenegro y Serbia, también ha solicitado el ingreso Albania y son potenciales Bosnia Herzegovina y Kosovo. Actualmente Suiza no integra la Unión Europea, ya que sus ciudadanos han rechazado la posibilidad en diversos referéndums y Noruega, que si bien participa en varios de los programas, siempre se ha mostrado euro escéptica.

Europa vive un escenario apocalíptico en lo que respecta a su proceso de integración. En momentos en que la economía no camina firme, la sesión de soberanía hacia las instituciones comunitarias es criticada. Los problemas financieros implicaron protestas sociales, un incremento de la brecha entre países ricos y pobres y un auge del nacionalismo. Además, la situación agitó algunos temas como la libertad de circulación o las políticas de seguridad. La profundización de la Unión Europea volvió a ponerse en duda, una discusión que parecía haberse superado por la creciente solicitud de ingresos al organismo. La lógica del consenso no es la que opera hoy en Europa, la polarización entre defensores de unas u otras políticas es cada vez mayor. Sin embargo la mayoría de los ciudadanos siguen apostando por el proceso, principalmente por la paz y la democracia. La corriente que busca abandonar el organismo y unirse a las corrientes populistas, nacionalistas y xenófobas no tiene tanto poder. El debate con respecto a la evolución de la Unión Europea debe radicar en su funcionamiento pero de ninguna manera pensar en un retroceso.  

viernes, 10 de mayo de 2013

Un conflicto de larga data

Marruecos enfrenta manifestaciones a favor de la independencia de la República Saharaui
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La Policía marroquí detuvo ayer a seis individuos saharauis en la ciudad de El Aaiún, acusados de ejecutar actos de vandalismo en una marcha independentista realizada días atrás. Los detenidos en la capital administrativa del Sahara Occidental tienen cargos por cometer daños a bienes públicos e imponer terror a la población civil. Las protestas fueron lanzadas tras la ampliación del mandato de la misión de las Naciones Unidas, que no contempla la vigilancia de los Derechos Humanos en la región.
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La semana pasada, aprovechando la visita de periodistas extranjeros, los saharauis salieron a las calles con sus banderas y pancartas del Frente Popular de Liberación de Sagula el Hamra y Río de Oro, más conocido como Frente Polisario. La marcha causó ciertos disturbios dejando heridos a funcionarios del cuerpo policial. Si bien la manifestación había sido autorizada, en las horas siguientes las autoridades recorrieron varios domicilios para detener e intimidar a notorios independentistas. El gobierno de Marruecos y los saharauis se lanzaron acusaciones cruzadas, el gobierno intenta criminalizar a los manifestantes mientras que éstos sostienen que sus protestas se realizan de forma pacífica. Desde Rabat, capital del país, se cree que las manifestaciones son orquestadas desde el exterior, apuntando a Argelia, en donde se encuentran los campos de refugiados saharauis. En estos días el Frente Polisario está cumpliendo 40 años de lucha contra las autoridades marroquíes. Tras largas derrotas contra el gobierno español de Franco, los saharauis luchan desde 1975 contra Marruecos, quien anexionó el territorio ante la retirada de los europeos.  

Dos son los hechos que han aumentado la tensión entre el gobierno marroquí y los independentistas saharauis. En febrero, un juicio militar contra 25 manifestantes, con condenas de más de dos décadas en prisión, supuso un gran golpe contra el movimiento. A estos sucesos, denominados Gdaim Izik, se suma la decisión de las Naciones Unidas de aprobar una prórroga al mandato de la misión en el Sahara pero sin brindarle competencia en la vigilancia a los Derechos Humanos, un reclamo de los saharauis. El proyecto inicial, promovido por Estados Unidos, incluía este pedido de los independentistas pero las presiones de Marruecos y el apoyo tanto de España como de Francia, dieron de baja al plan. En la región no hay libertad de movimiento y se necesita un permiso especial para ingresar. El gobierno marroquí a veces considera conveniente la expulsión de extranjeros o simplemente impiden su entrada. Las violaciones de Derechos Humanos continúan en el Sahara Occidental, es por ello que el grupo de oposición Unión Socialistas de Fuerzas Populares reclamó al gobierno la libertad de expresión, movimiento y manifestación en la zona.

Manifestaciones que pueden encender la mecha

El gobierno del primer ministro Abdelilá Benkirán afronta, desde su asunción hace 16 meses, situaciones parecidas a las que se están sucediendo en Egipto o Túnez. Cierto sector de la población, principalmente los bereberes (población autóctona del norte de África), luchan por preservar su identidad pre islámica y abogan por una religión tolerante. La tensión entre islamistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo, ganador de los comicios legislativos, y los sectores laicos de la sociedad civil, recrudeció en el último tiempo. Los intentos de islamización así como la restricción a la libertad de asociación, pusieron el tema en el tapete el año pasado. A esta situación se suma el conflicto histórico con los saharauis, quienes hace cuatro décadas declararon la República Árabe Saharaui Democrática en un territorio dominado por Marruecos. El gobierno marroquí intenta conceder amplia autonomía pero el Frente Polisario quiere un referéndum para definir el futuro de esta zona que fue colonia española. El enfrentamiento tuvo un punto de inflexión en 1991, cuando se declaró el alto al fuego y se transformó en un conflicto diplomático debido a  la creación de una misión especial de las Naciones Unidas.

Las últimas manifestaciones de los saharauis son un test para Marruecos con respecto a los Derechos Humanos y la apertura política. Al entramado interno entre islamistas y laicos, que cuenta con la mediación del Rey Mohamed VI, se le suma un problema que incluye otros actores: España, Francia, Argelia, Estados Unidos y la comunidad internacional. La frustración del juicio a independentistas y la resolución de las Naciones Unidas encendieron la mecha nuevamente en el Sahara Occidental. Las autoridades marroquíes consideraron que desnaturalizar el mandato actual de la misión internacional sería peligroso para la zona, incluso teniendo en cuenta que la propuesta venía desde Estados Unidos. Washington, que retrocedió con sus planteos, se comunicó con Mohamed VI en estos días y acordaron intensificar el diálogo con respecto a temas de seguridad. Las nuevas manifestaciones convocadas por grupos que militan a favor del gobierno chocarán con las celebraciones del aniversario del Frente Polisario. Si bien actualmente el conflicto es diplomático, no se descartan provocaciones entre las partes y un aumento de tensón en el Sahara Occidental.    

lunes, 6 de mayo de 2013

Hollande contra las cuerdas

El presidente de Francia enfrenta una crisis política tras un año en el gobierno  
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La izquierda radical salió a manifestar a las calles parisinas contra la política del mandatario francés, Francois Hollande. Las agrupaciones políticas, que hace doce meses le permitieron ganar las elecciones, convocaron a decenas de miles de personas para protestar contra la corrupción, las medidas de austeridad impuestas por Europa y la presencia de las finanzas en la política. Una encuesta revelada en estos días asegura que el 76% de la población desaprueba el primer año de la nueva administración.
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El Frente de Izquierda, liderado por Jean Luc Melenchon, y el Partido Comunista, son los principales críticos del gobierno de Hollande, aunque también participaron de la manifestación los ecologistas y los socialistas decepcionados. El secretario nacional de los comunistas, Pierre Laurent, recriminó a Hollande por haber perdido un año para cambiar la realidad gala. Criticó no haber empleado una auténtica política de izquierda tras 17 años de gobiernos conservadores. Por su parte, Melenchon subrayó que tras doce meses las pruebas deben finalizar, exigiendo la soberanía francesa sobre las instituciones europeas y el Fondo Monetario Internacional. Además reprendió la reforma laboral impuesta que facilita el despido. El desempleo se ubica en un número histórico, el punto más alto desde 1997 con 3.2 millones de personas en paro. El gobierno de Hollande solicitó un tiempo para llevar adelante sus ideas. Reconoció que el primer año fue para asentar las bases pero que llegó la hora de la movilización y la aceleración de los cambios. El tiempo se le acaba por todo el capital político que perdió.

El líder del Palacio de Elíseo actualmente posee una aceptación cercana al 27%, muy lejos del respaldo que lo llevó al poder. El Partido Socialista además pierde caudal electoral de cara a los comicios municipales y europeos de 2014. La intención de voto de la ultraderechista y xenófoba, Marine Le Pen, supera al actual mandatario. Hollande puede salvar su imagen a través de su postura en la Unión Europea, ya que los socialistas quieren a la organización continental pero no en las circunstancias actuales. Francia intenta no polemizar con Alemania pero reconoce que hay desacuerdos, debido a que los galos buscan una unión más solidara e integrada para salir de la crisis. Francia exige de cierta manera una Europa más cercana a los pueblos que a los mercados. La diferencia radica en criterios sobre liderazgo. Francia busca un acuerdo europeo sobre pilares fundamentales con cambios de los estatutos del Banco Central Europeo y los eurobonos. Además, la filtración de materiales del Partido Socialista criticando a la derecha alemana y el thatcherismo británico, dañan las relaciones de amistad.

La necesidad de una presión externa para lograr grandes cambios

La brutal caída de popularidad del presidente es un hecho inédito. Más allá de la crisis económica hay otros aspectos que complican la imagen de Hollande. La crisis moral en su gobierno, por los fondos en el exterior de sus colaboradores, obligó a tomar medidas para la publicación y control del patrimonio de los cargos electos. Las manifestaciones de la extrema derecha contra el matrimonio gay abrió otro frente político para Hollande. La difícil intervención militar en Mali para defender los intereses galos en el Magreb tampoco fue bien recibida por algunos sectores. El actual mandatario accedió al poder luego de superar a Nicolás Sarkozy con 51% de los votos en el balotaje. En la primera ronda el socialista le había ganado por tan sólo 1.5% al aspirante a la reelección. El Partido Socialista prometiendo una política de relanzamiento económico volvió al poder luego de casi dos décadas de gobiernos conservadores. La última administración de izquierda había sido la liderada por Francois Mitterrand de 1981 a 1995. 

Hollande planteaba una realidad distinta durante la campaña electoral, pero el rigor presupuestario impuesto por Bruselas redujo su margen de acción. Hoy en día Francia necesita urgentemente un cambio en Europa hacia el federalismo solidario. Para lograrlo buscará una política más agresiva y aliados para resistir las ideas alemanas. Las relaciones entre el gobierno de Hollande y el de la canciller alemana Angela Merkel atraviesan los peores momentos. Es fundamental para la Unión Europea el debate y la búsqueda de consenso de dos economías que suman el 50% el PBI europeo. En este sentido, Francia se alía con los países del sur y los alemanes quedan cada vez más solos. En toda Europa la crisis brindó la posibilidad para el ascenso del populismo y la oportunidad para la izquierda de imponer su modelo. En el caso de Francia, al Partido Socialista le quedan cuatro años en los que deberá demostrar que tiene una alternativa al neoliberalismo y las políticas de ajuste. Mientras tanto la población demanda una nueva Constitución y la imposición de la VI República.  

miércoles, 17 de abril de 2013

Las fronteras en África: un problema histórico

Burkina Faso y Níger resolvieron la disputa fronteriza mediante la ONU
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La Corte Internacional de las Naciones Unidas fijó la frontera entre Burkina Faso y Níger. Ambos países acudieron en julio del 2010 al organismo internacional con sede en La Haya para que resolviera el litigio. Las naciones buscaban evitar más tensiones por un límite poco preciso demarcado en la época colonial francesa. El tribunal encargado de decidir las controversias de los Estados, conforme al derecho internacional, delimitó la mitad de la frontera que ronda los 380 kilómetros.  
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Dos de los países más pobres de África acudieron a la Corte Internacional comprometiéndose a acatar cualquier sentencia. Burkina Faso defendía la línea fijada en 1927 por un decreto de Francia pero Níger protestaba en base a un mapa fechado en 1960 por el Instituto Geográfico del país galo. El organismo de la ONU, presidido por Peter Tomka, utilizó los dos documentos y tras investigaciones falló en consecuencia. El tribunal nombró a tres expertos para que concreten los detalles de la nueva frontera que va desde el límite astronómico de Tong Tong a Botou. La resolución pacífica del contencioso será ahora analizada en el resto de África. Varias compañías mineras están preparadas para buscar oro en diversos puntos de la frontera. La Corte remarcó además que las tribus nómadas afectadas por los cambios no deberán ser olvidadas por los gobiernos. Burkina Faso es presidida por Blaise Compaoré, quien luego de dar un golpe de Estado en 1987 ha ganado todas las elecciones. Níger tiene como presidente a Mahamadou Issoufu, quien llegó al poder en 2011 tras derrocar al anterior mandatario. 

Níger es desde hace un tiempo un país importante en la región. Los intereses franceses en dicha nación y la guerra en su vecino Mali, lo convierten en un actor importante del desierto africano. Las altas temperaturas del Sahara (desierto que ocupa ¾ partes de su territorio) y las sequías, han derivado en más de una hambruna. Rico en uranio, carbón, zinc, hierro y fosfato de sodio, Níger lucha contra las infiltraciones terroristas de la zona. Hace un tiempo fueron secuestrados varios técnicos franceses que trabajan en las empresas galas radicadas en la región. La apertura de este nuevo frente yihadista en África dio un giro significativo para Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo. En enero, los norteamericanos firmaron un acuerdo con Níger para garantizar la protección a los ciudadanos estadounidenses en el país. Parte del pacto es la instalación de una base de aviones no tripulados. China es otra potencia que fijó objetivos en este país que no tiene acceso al mar. La llegada de los chinos en el 2007 en busca de oportunidades ofrece alternativas al gobierno africano. Igualmente Francia sigue siendo el actor clave en un país en el cual se extraen el 8% de la producción mundial de uranio.

Soluciones pacíficas en una región compleja

Burkina Faso es una nación de migrantes con una economía que depende del algodón y clave en la promoción del diálogo en la región. Sin embargo el poseer más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza lo convierte en un lugar vulnerable para el terrorismo y la radicalización. Independizada en 1960 y denominada Alto Volta hasta 1983, el país fue gobernado por Thomas Sankara hasta el golpe de Estado que impuso como presidente a Compaoré, actual mandatario acusado de financiar rebeldes y apoyar a líderes corruptos de la región. Burkina Faso ha sufrido diversos levantamientos militares al igual que su país vecino. Níger fue gobernada durante diez años por Mamadou Tandja, personaje que llegó al poder tras las elecciones de 1999. Durante su mandato se erradicó la esclavitud aunque las organizaciones humanitarias señalan que aún se lucha contra ella. Sobre el final de la guerra con los tuaregs, Tandja buscó ampliar sus poderes y fue derrocado por quien hoy lidera al país: Mahamadou Issoufu.

La resolución pacífica de una controversia en una zona de conflicto ya es de por si un hecho destacable. Las fronteras en África constituyen uno de los mayores problemas. La herencia colonial ha desatado diversos conflictos y aquí radica la importancia de la participación de la Corte Internacional de las Naciones en este tipo de litigios. Tanto Burkina Faso como Níger expresaron su satisfacción por la resolución de una disputa heredada del colonialismo francés. Ambos son países que necesitan fronteras claras para evitar futuros conflictos. Burkina Faso ha sido señalado como un país vulnerable a las guerras externas y al terrorismo islámico. El caso de Níger es distinto. Allí se han asentado intereses franceses por las minas de uranio, claves para París por la seguridad energética. Los norteamericanos también se han situado en Níger al enviar fuerzas militares para apoyar a los franceses en su guerra contra Al Qaeda en Mali. El ejemplo de estas dos naciones africanas sirve para comprender que los africanos deben solucionar sus controversias fronterizas de manera pacífica, no sólo para evitar conflictos fronterizos sino también para evitar el movimiento de grupos rebeldes en su territorio. 

jueves, 7 de marzo de 2013

La ONU levantó el embargo de armas a Somalia


El país ubicado en el cuerno de África esta inmerso en una guerra civil desde hace 20 años
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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas votó por unanimidad (15 miembros) retirar temporalmente la sanción impuesta desde 1992. El organismo decidió levantar la prohibición de armas ligeras durante un año para permitirle al gobierno luchar contra las milicias islámicas. La decisión incluye la extensión del mandato de la Misión de la Unión Africana para Somalia (AMISOM). Según distintos parámetros internacionales, este país africano es uno de los más peligrosos y corruptos del mundo.
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El nuevo gobierno somalí del presidente Hassan Sheikh Mohamed, que dio fin a la transición política iniciada en 2004, presionó para que se le quiten los cargos y poder combatir a los insurgentes. El retiro del embargo por parte de las Naciones Unidas se realizará con mecanismos de supervisión para permitir un seguimiento continuo del flujo de armas y su uso. El gobierno deberá informar la situación cada cinco días para garantizar un desarrollo responsable de la seguridad y el control total de su territorio. El fin al bloqueo de armamento mostró la reticencia de Francia y el Reino Unido quienes finalmente aceptaron la resolución que permite la venta de armas livianas, rifles de asalto y lanza granadas pero no armamento pesado.  La misión AMISOM que cuenta con 18.000 efectivos se extendió debido a que la situación en Somalia constituye una amenaza para la paz y seguridad en la región.

La presencia de los terroristas de Al Shabab es dominante desde 2006. El grupo busca la instalación de un estado islámico de corte wahabi en Somalia. Los milicianos fueron expulsados de la capital Mogadiscio en agosto de 2011 tras luchas con el gobierno central. El año pasado anunciaron su unión formal con Al Qaeda y mantienen como objetivo desestabilizar los avances políticos del presidente Mohamed, que logró el reconocimiento y la colaboración de Estados Unidos. Las luchas en el país son constantes, en setiembre de 2012 el ejército local que cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas y las Fuerzas Armadas de Etiopía (país vecino) consiguió controlar el bastión terrorista de Kismayo, ciudad costera de Somalia.  Sin embargo en enero Al Shabab dio un duro golpe a Francia cuando dio muerte a dos soldados capturados en el intento fallido de rescate del rehén francés Dennis Allex, cautivo desde 2009.  

Un gobierno estable para garantizar la lucha contra los islamistas radicales

La guerra civil comenzó en 1992 tras la caída del régimen de Mohamed Siad Barré, quien gobernó al país durante 20 años. Desde su independencia en 1960, cuando se unificaron las colonias italianas y británicas de la región, Somalia no ha logrado estabilidad política. Ante la ausencia de Barré la nación quedó sin gobierno efectivo, plagado de milicias radicales islámicas, bandas de delincuentes y los denominados señores de la guerra. Una operación americana del presidente Bill Clinton intentó en 1993 poner orden pero fue un fracaso, obligando inmediatamente el retiro de tropas. En 2008 Etiopía también se lanzó a brindar apoyo al gobierno en su lucha de unificar el país. La sucesión de administraciones interinas finalizó con la elección del presidente Mohamed por parte del parlamento somalí. La elección no fue democrática y popular debido a la situación de seguridad, sin embargo fue aprobada y supervisada por las Naciones Unidas.

Las últimas noticias de Somalia han sido los ataques suicidas en estaciones de policía o en restaurantes del centro de Mogadiscio. Este país afectado por una violencia constante se divide en diversas regiones. Al norte se encuentran los estados abandonados y semi autónomos de Somaliland y Puntland. El sur y el centro lo controlan los islamistas radicales. El gobierno central mantiene su fortaleza en Mogadiscio y ciudades fronterizas con Etiopía. La misión de las Naciones Unidas no cuenta con la fuerza suficiente para estabilizar al país. Las operaciones que intentaron Estados Unidos y Francia fueron un fracaso. La invasión extranjera no parece probable en un corto plazo. Sin embargo el interés de occidente en controlar a los terroristas de Al Shahab, por su cercanía con Al Qaeda, ha crecido en el último tiempo. El objetivo de las potencias occidentales en África en el siglo XXI es lograr gobiernos estables para combatir a los islamistas radicales. Mali es un ejemplo claro, Somalia también podría serlo.