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viernes, 1 de noviembre de 2013

La integración más allá de las ideologías

La Alianza del Pacífico es defendida por unos y atacada por otros. Se cuestiona si es el modelo de crecimiento e integración que debe aplicarse y los motivos que unen a los países. Sin embargo este fenómeno debe observarse dejando las ideologías de lado. En pocos meses el bloque parece demostrar que es una herramienta útil para la unión de las economías latinoamericanas, un aspecto no tan sencillo para otros procesos de integración, como el Mercosur.

Casi un año y medio transcurrió desde que en junio de 2012 los presidentes de cuatro países latinoamericanos (Colombia, Perú, Chile y México) acordaran la creación de un bloque regional en Atacama, Chile. Estas naciones, que representan un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de América Latina, se plantearon como objetivo el crecimiento comercial y el aumento de los contactos con la región de Asia Oriental. El bloque representa un mercado de 207 millones de consumidores y agrupa economías que tuvieron un gran crecimiento en los últimos años, con un modelo de apertura económica que se mantiene, más allá del partido que se sitúe en el poder. En este corto tiempo ya son siete las cumbres que se han celebrado, la última de ellas en Cali, Colombia. Unirse sin aislarse del mundo parece ser la meta y porque no el camino de los países latinoamericanos.

La última reunión en mayo apuntó a la integración regional en el área del comercio pero no excluyendo otros ámbitos como el turismo, aspectos diplomáticos e intercambio de información. Intentando dejar de lado la confrontación ideológica pero no la lucha contra la pobreza, se intentó abrir la puerta a nuevos socios, el primero será Costa Rica. Las metas crecen día a día con el principal objetivo de constituir un espacio libre de circulación de personas, servicios y bienes. Además los países ampliaron la red de oficinas comerciales conjuntas, dándole coordinación a las estrategias de exportación. Las becas para estudiantes, el visado único con validez para los cuatro países, la lucha contra la corrupción y la evasión de impuestos, también constituyen elementos fundamentales de la Alianza. Un claro ejemplo de los avances es que las negociaciones arancelarias llegaron a buen puerto, alcanzando el 100% de la desgravación (92% inmediata y 8% en plazos).

Los mandatarios de estos cuatro países buscan dar pasos sólidos para cumplir objetivos sensatos y no vivir situaciones como las de otras organizaciones latinoamericanas. El Mercosur, creado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, es el bloque más grande de Latinoamérica y este año concretó el ingreso de Venezuela. Sin embargo las barreras de protección que se imponen entre los socios y las disputas internas frenan el dinamismo de la organización. Tal es así que algunos políticos oficialistas en Uruguay y Paraguay gustarían de subirse al barco rumbo al Pacífico. Si bien los integrantes de la Alianza del Pacífico afirman que no intentan ser una alternativa de otros procesos, los países buscan tomar distancia del ALBA y de la hegemonía continental de Brasil, representada en el Mercosur. De esta manera, Chile, Colombia, México y Perú conformaron un bloque sólido que actualmente representa el 3.5 % del PBI mundial y la octava economía.

En las últimas semanas el presidente de Bolivia, Evo Morales, alzó su voz contra el bloque pacífico. Según el mandatario la Alianza del Pacífico es una conspiración proveniente desde el norte para dividir a la UNASUR. Las críticas de Morales también apuntan al modelo económico y la creación de un mercado de “consumidores”. Se podrá discrepar o no con la forma de llevar adelante la economía y se debatirá sobre las instituciones, la pobreza y la desigualdad del continente pero a nadie le quedan dudas de la necesidad de unir las economías de los países y brindarle un rumbo hacia el pacífico, congeniando con otras economías subdesarrolladas. En ese sentido la alianza demuestra mayores avances, sólidos y pragmáticos. Seguramente encontrar el camino del medio entre el infantilismo de izquierda que todo lo relaciona con Estados Unidos y el modelo neoliberal que tanta desigualdad trajo a tierras latinoamericanas, debería ser el objetivo de todo proyecto de unión latinoamericana.


La integración con Asia genera expectativa por ser un continente con problemas y desafíos similares pero  que además brinda oportunidades. Más allá de ideologías el continente asiático puede unir a los países latinoamericanos, por ello la importancia de la Alianza del Pacífico. Hay quienes ya denominan a Chile, Colombia, Perú y México como los tigres de Latinoamérica, haciendo un paralelismo con los países que lograron un gran crecimiento en Asia Oriental. Sin embargo es clave que las naciones que entren cumplan con los requisitos y objetivos para que no se desnaturalice la agrupación mientras crece. No caben dudas que este es el momento de América Latina para cerrar las brechas de la desigualdad en cada uno de los países. Para superar este problema endémico, la unión de las economías es clave y al parecer, la estrategia de la Alianza del Pacífico sería más adecuada que la de Mercosur.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Surinam y su acercamiento a Sudamérica

La ex colonia holandesa asumió en los últimos días la presidencia pro tempore de la Unasur. Además meses atrás se incorporó al Mercosur como miembro asociado del organismo. Surinam comienza a mirar hacia el sur pero qué sabemos nosotros de este joven país sudamericano. Gobernado por el antiguo dictador Desiré Bouterse, la pequeña nación alcanzará mayor grado de protagonismo en el próximo año.
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En la VII Cumbre de la Unasur realizada a fines de agosto en Paramaribo, capital de Surinam, el país anfitrión recibió la presidencia pro tempore 2013-2014 de manos del mandatario peruano Ollanta Humala. En la reunión los representantes de las doce naciones dieron la bienvenida nuevamente a Paraguay, tras haber sido suspendida en junio de 2012 y rindieron un homenaje al difunto mandatario venezolano Hugo Chávez, por la importancia de este como impulsor de los mecanismos de integración.

La reunión apuntó a la participación de la sociedad civil en los distintos países y a consolidar a Sudamérica como una zona de paz y seguridad. Se emitieron declaraciones con respecto al proceso de paz de Colombia y al Medio Oriente. Los Estados miembro manifestaron una extrema preocupación por la situación en Siria; realizaron un llamado a la paz y condenaron las intervenciones incompatibles con la Carta de las Naciones Unidas. En definitiva apelaron a una resolución pacífica de las controversias.

Una de las últimas acciones en conjunto de la Unasur fue el respaldo que varios países le brindaron al presidente boliviano Evo Morales por la negativa de ciertas naciones europeas para que sobrevuele sus territorios. El mandatario Bouterse fue uno de los primeros en apoyar a su homólogo. Ese mismo mes Surinam se incorporó como país asociado a Mercosur tras firmar en Montevideo los protocolos de Adhesión. De esta manera el organismo incorporó a todos los países de Sudamérica ya sea en carácter de miembro o asociado.

Surinam no solo es parte de la Unasur sino que también ratificó el protocolo adicional para promover el orden democrático. El tratado refiere a la plena vigencia de las instituciones democráticas y el respeto por los Derechos Humanos para la construcción de un futuro común de paz y prosperidad entre los Estados. Además el convenio prevé medidas como cierre de fronteras, suspensiones así como sanciones políticas y diplomáticas en caso de ruptura o amenaza del orden democrático. Por ello es importante conocer cuál es la situación política de esta nación de menos de 600.000 habitantes y con una participación de 0.1% del PBI sudamericano.

La turbulenta vida política de la pequeña nación

Surinam alcanzó cierto grado de autonomía en los años cincuenta pero no logró su independencia de los Países Bajos hasta noviembre de 1975. Heredando el sistema parlamentario holandés la situación política comenzó con sobresaltos ya que cinco años después de creada la nación una crisis económica derivó en un golpe de Estado, liderado por Desiré Bouterse,  contra el primer ministro Henck Arron. Los siete años que duró la dictadura tuvo como hecho más destacado el asesinato de opositores en 1982, conocido como “La Masacre de diciembre”. De ese suceso fue acusado Bouterse, que hoy es el actual presidente del país.

El retorno a la democracia en 1991, tras un breve período de inestabilidad, fue de la mano del bloque liderado por Ronald Venetiaan, que gobernó hasta 1996 y tras un gobierno de la oposición retornó en el 2000 hasta 2010. Los últimos comicios parlamentarios se realizaron en julio de 2010 y otorgaron la mayoría a la coalición “Mega Combinación”, la cual obtuvo 23 de los 51 asientos de la Asamblea. Esta agrupación incluye al Partido Nacional Democrático encabezado por Bouterse, que con el apoyo de Alianza Popular, partido del ex guerrillero Brunswik alcanzó la presidencia.

La crisis económica y el programa de austeridad manejado por el gobierno de Venetiaan así como el desgaste que conlleva 10 años en el poder derivaron en la victoria de Bouterse.  Si bien Surinam tuvo un crecimiento importante de la economía desde 2003 a 2008, los coletazos de la crisis tumbaron al gobierno. Durante la campaña, llena de miedos y acusaciones por los hechos del pasado, la población se manifestó preocupada por la vivienda, el desempleo y la corrupción. El voto joven, que representa el 60% del electorado, se inclinó hacia el ex dictador. La OEA, fiscalizadora de los comicios, no reportó irregularidades.

La mayoría del país considera que Bouterse es el único capaz de poder llevar adelante un gobierno multiétnico en este país poblado por cristianos, hindúes y musulmanes. Sin embargo el actual mandatario es un personaje controversial. En abril del año pasado el Parlamento votó una amnistía para aplazar el juicio contra él por los sucesos de 1982, de los cuales el ex dictador aceptó responsabilidad pero negó participación directa. Además Bouterse fue sentenciado en su ausencia a más de diez años de prisión en Países Bajos por narcotráfico, condena que no cumple por su inmunidad como jefe de Estado. 


Surinam es según el Latinobarómetro uno de los países en que la población apoya más la democracia. A pesar de cierto temor de la sociedad sobre un retorno a la época del crimen organizado, los votantes dieron apoyo a Bouterse. Las primeras acciones del gobierno derivaron en que en su último informe anual, la organización Freedom House redujera el puntaje de la nación debido al aplazamiento del juicio a los autores de la masacre de 1982. Surinam, un país aislado históricamente, demanda mayor atención por su presencia en la Unasur y como miembro asociado del Mercosur. 

jueves, 22 de agosto de 2013

Le marcaron la agenda

Horacio Cartes asumió hace pocos días como nuevo presidente de Paraguay. Su mandato, que tendrá varios desafíos, comienza con un ataque realizado por una pequeña guerrilla en una estancia. Seguramente este hecho marcará la actividad de los próximos meses. Al igual que durante la presidencia de Lugo, la propiedad y la concentración de la tierra vuelven a estar en el tapete, repitiéndose como el tema político por excelencia en este país del centro de Sudamérica.
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En abril de este año Horacio Cartes superó por diez puntos de ventaja a su contrincante del Partido Liberal, Efraín Alegre. De esta manera el Partido Colorado, una de las agrupaciones políticas más antiguas de Latinoamérica, obtuvo una mayoría holgada en el Congreso. Cartes, que gobernará hasta 2018, se presentó como la cara renovada de un partido tradicional, aunque no dudo en manifestar sus opiniones conservadoras tanto en el tema del aborto como en el matrimonio homosexual. Este hombre de negocios, del rubro financiero y tabacalero, fue objeto de denuncias por actividades ilícitas. Cartes deberá convencer a los paraguayos que las acusaciones contra él son falsas y que la investigación de Estados Unidos por presunto lavado de dinero no tenía fundamento.

En su asunción brindó un discurso con constantes referencias teológicas y con un mensaje reconciliador hacia sus países vecinos. El principal objetivo de su gobierno será la expansión de la bonanza agropecuaria de un país que avanza a buen ritmo. El crecimiento de la ganadería y la exportación de soja favorecieron a mejorar la situación económica en los últimos años. Sin embargo es clave que el gobierno siga apuntando a las inversiones extranjeras para mejorar las infraestructuras, introducir tecnología y modernizar el Estado. Además, Cartes tendrá el desafío de reducir sustancialmente la pobreza (situada en 32%), generando trabajo, mejorando la educación y también la salud para brindar igualdad de oportunidades a los habitantes de Paraguay.

Para mantener el buen crecimiento económico también será clave la estabilidad política del país. En este sentido Cartes optó por un gabinete de perfil técnico y por personalidades de la nueva camada del Partido Colorado prescindiendo de hombres fuertes de la agrupación, lo cual causó cierto recelo. Si bien el nuevo mandatario intenta desprenderse de ciertos vicios, en el caso que se aleje mucho de los pesos pesados podría quedar aislado, tal como le ocurrió al anterior mandatario Fernando Lugo. Un tema interesante en el corto plazo será el trato con los poderosos empresarios sojeros ante la posibilidad de imponer impuestos a las altas ganancias que han tenido en los últimos años.

El eterno problema: la propiedad de la tierra

El relacionamiento con la región es clave para un país que no tiene salida al mar. Aunque la UNASUR y el MERCOSUR levantaron la suspensión, tanto Ecuador como Venezuela no asistieron a la ceremonia de ascenso de Cartes. La situación más tensa es con Venezuela ya que el ex presidente Federico Franco declaró persona no grata a su homólogo Nicolás Maduro. A pesar que un cuarto de las exportaciones de Paraguay van hacia Brasil y Argentina, el gobierno se manifiesta a favor de la Alianza del Pacífico de la cual ya es observador. Este bloque que conforman México, Perú, Colombia y Chile es atractivo para una economía como la de Paraguay, aunque Brasil ya manifestó que este movimiento es incompatible con el MERCOSUR.

Los problemas de Paraguay con la región comenzaron tras la destitución de Fernando Lugo en 2012 y la asunción de Federico Franco. En junio de aquel año se produjo una condena política en la que el Partido Liberal le quitó el apoyo a Lugo y  se unió a los colorados. El aislamiento político del ex obispo supuso para muchos un golpe institucional. Los gobiernos de la región se apegaron a Lugo y condenaron el nuevo gobierno de Franco. En aquel entonces y aprovechando la suspensión de Paraguay, los países del MERCOSUR incorporaron a Venezuela, ingreso que estaba siendo trabado por el Parlamento paraguayo.

La salida de Fernando Lugo se da tras un enfrentamiento en el que murieron 11 campesinos y 6 policías en la hacienda de un empresario político. Increiblemente el mandato de Cartes comienza con un episodio que apunta hacia el mismo tema. Cinco guardias de una estancia del centro del país, a 370 kilómetros de Asunción, fueron asesinados días después de la asunción del nuevo presidente. Las autoridades adjudicaron el atentado al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), un pequeño grupo armado que opera en las regiones del centro y noreste del país. Además a fines de mayo se produjo el asesinato de un ganadero, Luis Lindstron, por el que fueron detenidos varios campesinos. Por estos últimos golpes el Ministro de Defensa advirtió sobre una posible militarización de la lucha contra el EPP, mientras que el Ministro del Interior aseguró que se está elaborando una nueva estrategia para combatir estos casos. Mientras tanto el gobierno anunció mano dura contra este tipo de situaciones que debilitan el proceso democrático. En este sentido ya se envió un proyecto para reformar la ley de Defensa.

Tras unas elecciones a la que la población no le dio demasiada importancia se abre un período de pruebas para Horacio Cartes. Además de llevar adelante un gobierno de oportunidades tendrá que asumir el problema eterno de Paraguay, la desigualdad y la tenencia de tierra. Una izquierda con poco arraigo y un Partido Liberal que apoyó el “golpe” a Lugo causó el retorno al poder del Partido Colorado, aquel que gobernó bajo la dictadura de Storessner. Con un personaje renovado al mando, el gobierno tendrá que atacar los mismos problemas de siempre.  

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Quién ganó y quién perdió en Bariloche


Como decíamos en el artículo anterior, el viernes 28 de agosto se celebró en Argentina una cumbre extraordinaria de la UNASUR con el objetivo de debatir sobre la presencia militar estadounidense en tierras colombianas. El hecho de que todos los presidentes sudamericanos concurrieran le brindó a la reunión un valor importante ya que dejó en claro la importancia del tema. Sin lugar a dudas las tres posiciones que establecíamos anteriormente a la cumbre se ratificaron en los discursos que cada uno de los presidentes expresó en Bariloche.

El “grupo opositor” al acuerdo Bogota – Washington presentó al presidente boliviano, Evo Morales, como el mandatario con el discurso más duro que insistió, hasta último momento, con incluir en la declaración una condena al acuerdo. En ese sentido, Chávez volvió a apelar a la palabra guerra para sembrar terror sobre la alianza y aprovechó para criticar nuevamente a Estados Unidos por sus planes militares en el continente. El líder ecuatoriano Correa, presidente pro tempore del organismo, pidió explicaciones a Obama y declaró que la presencia militar norteamericana “afecta la estabilidad en la región y constituye un grave peligro para la paz”. Los países que tuvieron una posición moderada fueron Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile; cada uno de ellos puso énfasis en diversos aspectos. Lula pidió invitar al presidente norteamericano para debatir el tema y pedirle garantías de que las tropas no operen fuera de territorio colombiano. Vázquez se manifestó en contra de la presencia militar extranjera pero afirmó respetar la soberanía de los Estados y la no intervención en asuntos internos. Por su parte, Fernando Lugo pidió transparencia a Uribe para conocer de forma detallada el acuerdo y comprender su alcance. Por último, Bachelet manifestó su preocupación por el tema y dio su apoyo a la convocatoria al Consejo de Defensa de la Unasur. Mientras tanto la anfitriona, Cristina Fernandéz, en su afán de presentarse como moderadora de la reunión y obtener cierto protagonismo, manifestó su desacuerdo e incitó a adoptar una doctrina uniforme para evitar decisiones unilaterales que perturben la paz. Alan García, presidente de Perú, solicitó a Uribe la explicación del acuerdo y especificó que si el mismo sólo se limita a territorio colombiano, el tratado no presenta ninguna amenaza para el resto de los países. Recordamos que dentro de Sudamérica, Perú es junto a Colombia los únicos países que poseen gobiernos caracterizados como de derecha y su presidente ha sido, en estos últimos meses, un defensor de la política exterior colombiana.


La declaración final de la cumbre no adoptó una decisión sobre la presencia militar de Estados Unidos en Colombia, algo que se puede observar como una victoria del presidente Uribe. El texto buscó construir un compromiso mutuo de defensa y de paz, rechazando el uso de la fuerza contra otro Estado. Además, los presidentes acordaron convocar al Consejo de Defensa de Unasur para analizar la estrategia militar norteamericana en la región. Considerando que Brasil y su presidente Lula fue el gran impulsor de este organismo se puede entender como un triunfo la posición brasileña mantenida en la reunión. Entonces cuando nos preguntamos quién ganó y quién perdió el viernes pasado, la respuesta es más que clara. Uribe logró su propósito de no recibir una condena explícita de sus colegas, mientras que Lula se afianza como líder de la región al ser el principal puente de diálogo con Estados Unidos y al ponerle freno a las propuestas radicales de Chávez, Morales y Correa. En definitiva, triunfó la cordura y no los discursos retóricos ni las posiciones radicales, a las que muchos temen o quieren que, aquellos que no están debidamente informados, le teman.

jueves, 27 de agosto de 2009

Bariloche recibe a la UNASUR


Hace dos semanas atrás, los representantes de los países que componen la Unión de Naciones Sudamericanas se reunieron en la ciudad de Quito. El motivo fue el cambio de la presidencia pro-tempore a la que accedió el mandatario ecuatoriano Rafael Correa. La reunión estuvo marcada por el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos que permite la presencia militar estadounidense en territorio cafetero. Algunos presidentes latinoamericanos, principalmente los de Venezuela, Bolivia y Ecuador, se plantaron firmes ante este convenio suscripto entre Bogotá y Washington. Esta situación generó una gira por parte del presidente colombiano, Álvaro Uribe, quién posee una alta popularidad en su país y se encamina a un tercer mandato (en caso de ser aprobada la reforma constitucional). La cumbre de la UNASUR en Quito finalizó con el ofrecimiento de Cristina Fernández de oficiar como anfitriona para una reunión en la cual se discuta este tema polémico y que además cuente con la presencia del mandatario colombiano, quién no asistió a la capital ecuatoriana.

Para comprender la reunión extraordinaria del 28 de agosto debemos entender la realidad política sudamericana y el posicionamiento de los distintos países ante la presencia de tropas norteamericanas en Sudamérica. El primer grupo claramente identificable es el liderado por Hugo Chavéz, presidente de Venezuela, que critica duramente esta alianza y califica a las bases “yanquis” como una declaración de guerra a su revolución bolivariana. Esta visión apocalíptica del tema es respaldada también por Ecuador y el presidente boliviano, Evo Morales. Estos tres mandatarios serán quienes cuestionen de manera más férrea la decisión de Uribe. Un conjunto de tres países, Uruguay, Chile y Brasil, que poseen gobiernos de izquierda moderados, han adoptado una posición de reconocimiento de la soberanía colombiana pero se han manifestado adversos a la presencia de tropas extranjeras en el subcontinente. Cabe resaltar que el presidente brasilero, Lula da Silva, buscando afianzar su liderazgo en la región, fue el impulsor del Consejo Sudamericano de Defensa. En esta ocasión, el mandatario pretende darle al organismo una mayor participación en el análisis de los acuerdos con países fuera de la región. Se puede adherir a este grupo moderado, Argentina y Paraguay, los cuales no se han definido claramente; consideramos muy difícil ubicarlos en el grupo de izquierda radical o moderada ya que sus discursos han ido variando y el acercamiento a uno u otro bloque se produce más por conveniencia que por ideología. El último grupo de países que participará en la cumbre son aquellos que denominamos de derecha, compuesto por el acusado Colombia y el Perú de Alain Garcia, que contaran con el apoyo de Panamá y México que son países observadores de la UNASUR. Sin lugar a dudas, Sudamérica ha quedado partida en tres grupos de países que adoptan distintas posiciones ante un tema tan controvertido.

Con respecto al acuerdo Estados Unidos – Colombia debemos decir que no estamos ante un hecho nuevo, Colombia recibe en el marco del Plan Colombia (combate al narcotráfico y al terrorismo) millones de dólares y ayuda militar por parte del ejército norteamericano. Entonces, ¿Qué es lo nuevo? Si bien Uribe y Obama han explicado que la utilización de las bases son para el mismo propósito, la realidad marca que Estados Unidos, junto a su aliado Colombia, quieren comenzar a mirar más de cerca a un personaje maniático que gobierna Venezuela hace alrededor de diez años. Los contactos que ha tenido Chávez con países como Irán y Rusia han prendido la señal de alerta en Washington que no parece estar dispuesto a aceptar a un enemigo tan cerca de su territorio. En definitiva, en Bariloche se encontrarán tres grupos de países que tendrán que negociar el mantenimiento de la paz que caracteriza al continente desde hace alrededor de treinta años. La misma no parece estar en peligro aunque muchos teman por el discurso retórico que utilizan algunos mandatarios. Sin embargo, no vendría mal abrir los ojos y empezar a seguir más de cerca los movimientos de los distintos gobiernos sudamericanos, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿necesitamos ayuda extranjera para ello?