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martes, 28 de mayo de 2013

Armas para los moderados

La Unión Europea levantó el embargo para la oposición siria
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La organización de los 27 abrió la vía para enviar armas a los rebeldes sirios. Sin embargo los Estados se comprometieron a no brindar equipos hasta al menos el 1° de agosto. El objetivo es dar una oportunidad a las negociaciones de paz, auspiciadas por Estados Unidos y Rusia enmarcadas en la Conferencia de Ginebra que se celebrará en junio. Desde Turquía, la oposición a Bashar al Assad se lamentó que se tenga que esperar hasta agosto para recibir el armamento.
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La Unión Europea decidió adoptar una posición más activa en el conflicto de Siria. El Consejo de ministros de Exteriores dirimió el tema durante 12 horas en Bruselas. Ante la imposibilidad de un acuerdo unánime, se firmó un compromiso intergubernamental fuera de la legislación comunitaria. Se prorrogó por un año todas las sanciones al régimen de Bashar al Assad, pero se dejó en manos de cada Estado la decisión de armar o no a la oposición. El levantamiento del embargo de armas para la Coalición Nacional Siria queda limitado a la exigencia de garantías para que las mismas no lleguen a grupos radicales, como el terrorista Frente Al Nusra. El mandato es que los envíos concretos de armamento tengan como objetivo la protección de civiles. Francia y el Reino Unido fueron las dos naciones que más presionaron para lograr este acuerdo. A ellos se les sumó España, que cambió su postura adoptada semanas atrás. Suecia, Austria, Rumania y República Checa no querían levantar el embargo para poder continuar por las vías políticas y diplomáticas.

Rusia, sólido aliado del régimen oficialista en Siria, argumenta que la decisión de la Unión Europea puede complicar la negociación de paz. Mientras tanto, Moscú suministra misiles antiaéreos a Bashar al Assad para contener una posible injerencia de fuerzas armadas externas. La diplomacia rusa argumenta que brinda material para proteger tropas e instalaciones, tras un acuerdo de sistemas firmado en 2010 con Siria. Rusia aún no pudo acordar con Estados Unidos posiciones en común con respecto a la celebración de la conferencia de paz. Desde Moscú se exige que la oposición siria lleve a Ginebra una delegación representativa, conociendo la división que existe entre ellos y la complicación que significa para los países occidentales. Tampoco Rusia quiere que se impongan decisiones desde fuera y resultados digitados al proceso de transición. Para ello solicita la participación de Irán, Egipto y Arabia Saudita, países claves en la región que no estuvieron presentes en la reunión de hace un año atrás.  

Múltiples actores

La Guerra Civil que comenzó en marzo de 2011 en Siria ya causó más de 70.000 víctimas y aproximadamente cinco millones de refugiados. El conflicto dio inicio por la violencia represiva del régimen de Bashar al Assad contra las protestas a su gobierno. El foco del enfrentamiento en estos días es en la ciudad de Qusair. El ejército sirio decidió recuperar este enclave estratégico, debido a que es una conexión de la capital Damasco con las localidades del noroeste. Las tropas de al Assad cuentan con el apoyo de milicias de Hezbola, grupo terrorista afincado en el Líbano. Mientras que la oposición es financiados por Catar y Arabia Saudita. En los últimos meses hubo acusaciones cruzadas por el uso de armas químicas en los distintos enfrentamientos. Los servicios de inteligencia franceses analizan muestras recogidas por dos periodistas de Le Monde, cuando acompañaban a una brigada de la oposición. Los testimonios, los problemas respiratorios y vómitos de sangre asegurarían el empleo de este tipo de armamento, lo cual cambiaría las reglas de juego.


El conflicto de Siria tiene varias puntas para analizar, debido a la complejidad de actores que participan en él. El régimen de Bashar al Assad se encuentra disminuido pero no ha cedido, como sí lo han hecho dictaduras como la de Egipto. El mandatario aún no pudo ser derrotado por dos grandes factores: en primer lugar porque posee un aparato gubernamental fuerte y el apoyo de Rusia, que hasta el momento no ha dejado caer el régimen y le provee armamento. Segundo, a diferencia del caso de Libia, la oposición está dividida entre el Ejército Nacional Sirio (apoyado por Estados Unidos y la Unión Europea) y el Frente Al Nusra (el cual juró lealtad al grupo Al Qaeda). Por esta razón las potencias occidentales no han armado a los rebeldes, ya que no se observa en ellos un compromiso por la democracia y los Derechos Humanos. Con esta nueva decisión la Unión Europea busca mandar un mensaje a Bashar al Assad para negociar la paz. El camino de la intervención tampoco esta descartada, Francia intenta encontrar armas químicas para acelerar las ofensivas directas, mientras que Israel se manifestó a favor de ataques preventivos. En definitiva la fortaleza histórica del partido de gobierno, la presencia de Rusia y la conformación compleja de la oposición juega a favor de Bashar al Assad, que aún no se da por vencido. 

martes, 30 de abril de 2013

Los rebeldes vuelven a golpear en la capital de Siria

El régimen de Bachar Al Asad sufre dos atentados en el corazón de Damasco
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Este lunes el primer ministro sirio, Wael Al Halqi, sobrevivió a un ataque contra el convoy de automóviles en el que se trasladaba. En el distrito occidental de Mazzeh, la explosión causó varias victimas civiles pero el mandatario escapó ileso. 24 horas después ocurrió otro atentado en el que murieron 13 personas en una de las principales avenidas de la capital, Damasco. Ambos ataques se producen luego de la ofensiva del Ejército de Al Asad para recuperar bastiones en manos de sus opositores.
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En las últimas horas un coche bomba estalló en la hora pico en un barrio comercial e histórico provocando varios muertos y 70 heridos, muchos de ellos actualmente en estado crítico. El evento se produjo luego que el día anterior el régimen sufriera un ataque a Al Halqi, jefe de gobierno nombrado en agosto de 2012 tras la renuncia de Riad Hijab, por la represión contra la rebelión. No se producía un atentado de este tipo contra altos dirigentes desde julio de 2012 cuando la oposición mató a cuatro altos representantes de los servicios de seguridad. La explosión del lunes fue en Mazzeh, una zona donde se concentran las principales oficinas del gobierno y numerosas residencias de militares. El ataque supone la recuperación de las redes rebeldes cercanas al régimen. Semanas atrás en dicho distrito, el Frente Al Nusra asesinó al responsable gubernamental para la emergencia de civiles. Los avances del Ejército sirio en distintas ciudades, causando alrededor de 40 puntos de enfrentamiento, obliga a la oposición a golpear a través de atentados para contrarrestar la lucha.  

En el último tiempo las tropas de Al Asad ganaron una importante batalla para obtener el control de Otaiba,  localidad crucial para las vías de suministro de armas y alimentos de los rebeldes. Los ataques entre leales y detractores del régimen se han acrecentado, incluso con la denuncia del uso de armas químicas. En marzo Damasco solicitó al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, la investigación a los rebeldes, sin embargo han bloqueado la llegada de 15 inspectores que esperan en Chipre para poder ingresar al país. Informes de varios países, principalmente de Francia y Gran Bretaña, aseguran que el régimen sirio empleo gas sarín. La Coalición Nacional Siria se adhiere a esta afirmación y denuncia un ataque con armas químicas en Saraqeb, al norte del país, cerca de la frontera con Turquía. Testigos aseguran que al paso fronterizo llegaron refugiados con casos de asfixia por gases y que serán sometidos a exámenes médicos. La principal alianza de oposición se mostró dispuesta a recibir expertos para explorar en las zonas liberadas.

El riesgo de entrar en un callejón sin salida

Los británicos, a través del primer ministro David Cameron, aseguraron que el uso de armas químicas implica un crimen de guerra. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, optó por la necesidad de más pruebas para no repetir el mismo error que en Irak.  El canciller de Francia declaró que hay indicios que las armas pudiesen haber sido aportadas por ingleses y americanos. Rusia, otro actor clave, lanzó la advertencia que el argumento de la búsqueda de armas de destrucción masiva pueda ser utilizado como pretexto para derrocar a Al Asad. El Ministro de Información de Siria aseguró que aunque se dispongan de este tipo de armamento, el mismo no será utilizado. Los choques abiertos entre leales y detractores al régimen han recrudecido la guerra, que desde marzo de 2011 ya se cobró 70.000 muertos y cinco millones de refugiados. El enfrentamiento, causado por la violencia represiva de Al Asad contra las protestas pacíficas, parece no tener fin. La oposición, dividida entre el Ejército Nacional Sirio y el Frente Al Nusra – que juró lealtad a Al Qaeda -, acusó a las milicias gubernamentales de aniquilar más de 80 personas la semana pasada.

Desde comienzos de 2013 las detenciones de contrarios al régimen de Al Asad en Damasco se acentuaron, buscando frenar la capacidad de los insurgentes para infiltrarse en los círculos de poder. El carácter no uniforme de los opositores creó un exceso de precaución por parte de occidente, que se abstiene a una acción militar ya que implicaría movimientos complejos y mucho riesgo. Armar a los rebeldes también es peligroso debido a que no se observa el compromiso de estos con la democracia y los Derechos Humanos, mucho menos de los extremistas islamistas. Un ataque aéreo masivo como ocurrió en Libia podría derrotar al ejército de Al Asad pero las consecuencias podrían ser parecidas a la situación en Irak. La OTAN aclaró que no tiene intención de entrometerse en esta guerra y se resiste, aún frente a las pruebas que mostró Israel con respecto al uso de armas químicas. La utilización de este tipo de armamento sería una invitación a la intervención occidental pero ¿alguna nación asumirá el riesgo?

jueves, 11 de abril de 2013

Inestabilidad en el Líbano

El nuevo gobierno busca consensos en un país dividido entre prosirios y antisirios
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El presidente del Líbano, Michel Suleiman, espera la respuesta del primer ministro Tamman Salam sobre sus contactos en el Parlamento para formar gobierno. Tras días de consultas con los grupos políticos, el mandatario intenta solucionar las divergencias entre la coalición mayoritaria Fuerzas 8 de Marzo, que encabezada por Hezbolá busca un ejecutivo de unidad nacional, y la Alianza 14 de Marzo, que exige una administración de tecnócratas. Salam deberá organizar las elecciones legislativas previstas para el próximo 16 de junio pero que seguramente serán retrasadas.
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Tamman Salam fue electo primer ministro hace una semana en una votación parlamentaria con el apoyo de 124 de los 128 diputados de la Asamblea. Actualmente amenaza como presentar su dimisión en el caso que se extienda el mandato del Parlamento que finaliza en los próximos días. Salam, hijo del ex primer ministro Saed Salam, asume tras la dimisión el 22 de marzo del gobierno de Nayib Mikati, un hombre millonario que estuvo dos años en el cargo. El ejecutivo de Mikati renunció tras no poder lograr consensos con Hezbolá, respecto a la renovación del actual jefe de seguridad, caracterizado por su hostilidad hacia Siria. Salam, ex ministro de cultura, reconoce que su asunción se da en una etapa difícil del país que necesita de los esfuerzos de todas las partes involucradas. Formado en Gran Bretaña, este sunní moderado logró el apoyo de los parlamentarios afines al grupo chií Hezbolá. Salam es parte de una de las familias políticas históricas del Líbano, no tiene milicias a sus órdenes y se ha mantenido alejado de las controversias.

La fuerza de Hezbolá en la política libanesa es muy fuerte. Al igual que paso con Mikati, la anterior administración encabezada por Saad Hariri tuvo que renunciar cuando este partido-milicia le sacó su apoyo en 2011. Este grupo prosirio es acusado por el Ejército Libre Sirio (opositor al régimen de Bachar Al Asad) de desplegar miles de combatientes en Damasco. En las zonas fronterizas, Hezbolá ya se ha enfrentado con el Frente Al Nusra, enemigo de Al Asad y satélite de la organización terrorista Al Qaeda. Sin embargo Hezbolá, liderada por Hasan Nasrala, se ha manifestado a favor de una resolución política del conflicto y la introducción de reformas democráticas. La oposición a Hezbolá son las Fuerzas 14 de Marzo, un bloque pro occidental antisirio. Liderada por el ex mandatario Saad Hariri, cuenta con el respaldo de Estados Unidos, Europa, Catar, Turquía y Arabia Saudita, un peso pesado de la región. Además de estos dos bloques, el primer ministro Salam cuenta con los apoyos del líder druso centrista Walid Jumblat, quien encabeza un grupo clave para formar mayorías, y Yamaa Islamiya, rama libanesa de los hermanos musulmanes.

Asuntos externos que complican la estabilidad en casa

En octubre de 2012 el ejército libanés salió a la calle para reducir el riesgo de un nuevo conflicto civil tras el asesinato del jefe de inteligencia antisirio. Siria, país clave desde la independencia del Líbano en 1941, ocupó a su vecino durante tres décadas hasta el 2005. En ese año, luego del asesinato del primer ministro Radik Hariri, la Alianza 14 de Marzo ejerció presión para echar a las tropas sirias de su territorio. La importancia de Siria hoy se ve reflejada ante la llegada de 400.000 refugiados provenientes de dicho país. Israel también ocupó tierras libanesas durante más de veinte años, retirándose en el 2000. La historia contemporánea del Líbano no ha sido fácil. Desde los cincuenta a los setenta, Saed Salam gobernó en cuatro ocasiones marcando la política con la frase ni vencidos ni vencedores. Pero a partir de 1975 la nación sufrió 15 años de guerra civil que finalizaron con los Acuerdos de Taif. Los pactos determinaron el reparto del poder entre los distintos grupos: la presidencia sería cristiana, el jefe de parlamento chií y la jefatura de gobierno sunní.

Tamman Salam tiene dos objetivos fundamentales como primer ministro. El primero es acordar un sistema electoral para llevar a cabo una votación representativa de ciudadanos y facciones. Con una ley clara se deben celebrar elecciones legislativas en un futuro cercano, seguramente en junio de este año. La segunda meta es mantener al país al margen de la crisis siria. El mandatario expresó que continuará con la política de distanciamiento del régimen de Bachar Al Asad así como de sus opositores. Salam significa el regreso al poder de la clase política tradicional sunní, la vuelta de la moderación y el compromiso que había perdido el Líbano desde la caída del poderoso Saad Hariri. Hezbolá es factor clave para las intensiones del nuevo gobierno. Este grupo terrorista, cercano a Irán, tumbó al anterior gobierno de Mikati que promovía la neutralidad en el país vecino. La milicia, que se mantiene armada adjudicándose el papel de la resistencia antiisraelí, dio el apoyo al nuevo gobierno en su elección parlamentaria. Queda por descubrir si le brindará confianza a Salam, alejándose del conflicto sirio, o si el Líbano se mantendrá inestable en el corto plazo.

viernes, 22 de febrero de 2013

Atentados en Siria dejaron más de 60 muertos

La principal explosión se produjo cerca de la sede del partido gubernamental Baaz y la embajada de Rusia
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La violencia que comenzó en marzo del 2001 por las protestas contra Bashar Al Asad recrudeció en estos últimos días. El miércoles se produjo un atentado con un coche bomba en Damasco que dejó un saldo de 53 muertos y 240 heridos. La lucha entre el gobierno y los rebeldes con sus respectivos apoyos externos han generado una tragedia humanitaria en Siria.  El atentado en la capital fue un duro golpe para el presidente, ya que si bien la oposición domina ciudades nunca había pegado tan cerca del corazón del régimen.
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La explosión en la zona densamente poblada de Plaza Shahbandar hirió a muchos civiles, entre ellos estudiantes y niños. La principal agencia oficial de noticias atribuyó el atentado a los rebeldes, calificados de terroristas, que combaten al presidente Al Asad. El mismo día se produjeron dos ataques con proyectiles mortero contra la sede del Estado Mayor de la Defensa y de la Comandancia General del Ejército. Este nuevo espiral de violencia extrema comenzó días atrás cuando el ejército sirio bombardeo uno de los distritos que los rebeldes controlan en la cuidad de Alepo, segunda urbe de Siria. El escenario constante de las calles de este país de Medio Oriente es el de enfrentamientos constantes, explosiones, ataques aéreos y atentados.

La guerra civil que lleva más de dos años provocó la huída de 850.000 personas. Turquía y Jordania son los destinos principales de los refugiados sirios, se estima que alrededor de 5.000 personas se escapan por la frontera jordana. Los rebeldes no se muestran unidos, se puede distinguir entre el Ejército Libre de Siria y el Frente Al Nusra de yihadistas e islamistas, calificado de terrorista por Estados Unidos. Sin embargo estos grupos se hicieron fuertes en el noroeste del país (Alepo) y en la periferia de Damasco. También dominan en Dar´a (ubicada en el Golán cerca de la frontera con Israel), ciudad donde comenzó el levantamiento y las protestas tras la detención y tortura de adolescentes por parte del régimen. El objetivo y deseo principal de la oposición es alcanzar la capital, por eso la importancia del atentado registrado ayer. 

El futuro de Siria y la comunidad internacional

El gran aliado de Siria en el mundo es Rusia y ha quedado demostrado en los hechos. Las investigaciones con líderes sirios por crímenes de guerra parecerían no contar con el apoyo del gobierno de Moscú. A su vez tres resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para incrementar la presión contra Al Asad, fueron bloqueadas con el poder de veto que tiene el Kremlin. La conexión entre el partido Baaz que llegó al poder en 1954 y Rusia, proviene de la época de la Unión Soviética cuando se le brindó ayuda para impulsar el desarrollo económico y militar. La dinastía Al Asad se instauró en 1969 con Hafez, padre del actual gobernante. Ante su muerte asumió su hijo Bashar, brindando esperanza y una visión reformista. Sin embargo durante su mandato el habitante se encuentra en la misma situación pero con un cuadro más moderno y de apertura económica.

Rusia y la Liga Árabe surgen como facilitadores entre Siria y la oposición. Según el gobierno de Moscú, continuar con la lucha armada conlleva a la destrucción mutua. La visión de occidente no es clara, el principal objetivo es que el conflicto no desestabilice aún más la región. Surge la incógnita para Estados Unidos, Europa y Turquía (que aspira a liderar Medio Oriente) sobre cuál es el mal peor. En este momento se enfrentan en Siria el gobierno de Al Asad - considerado el eje del mal junto a Irán - y los rebeldes de Al Nusra, calificado como una organización terrorista cercana al grupo Al Qaeda, entre otros grupos. Parecen ser dos alternativas que no brindan ninguna seguridad para los intereses de occidente. Quizás por ello la principal atención tendría que ser frenar el espiral de violencia para no lamentar más víctimas civiles.