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jueves, 30 de abril de 2015

Restablecimiento de las misiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos

El 17 de diciembre de 2014 no fue un día cualquiera. Medios de comunicación anunciaban el final de una era y el comienzo de una nueva etapa. Títulos informativos sobre “el fin de la Guerra Fría en América” coparon los portales de innumerables páginas web. El objetivo que plantea este artículo es analizar el anuncio del restablecimiento de las misiones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, las repercusiones que tuvo el significante hecho, los avances de los primeros meses del 2015 y las perspectivas a futuro.

Dos anuncios, uno en Washington y otro en La Habana, dieron un gran paso hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, quebradas desde 1961. En un discurso desde la Casa Blanca, el presidente norteamericano, Barack Obama, reconoció el fracaso de las políticas de su país con respecto a Cuba. Remarcó que el aislamiento no ha funcionado y por ello pidió un debate honesto en el Congreso sobre el fin del embargo comercial a la isla. Paralelamente en la capital de Cuba, el presidente de dicho país, Raúl Castro, afirmó que las partes se habían comprometido a adoptar medidas para mejorar el clima bilateral pero que ello no significaba que el principal problema, el bloqueo económico, comercial y financiero, se haya resuelto.

Las comunicaciones se dieron horas después de que se concretara un intercambio de presos. Cuba liberó al contratista estadounidense Alan Gross, que llevaba más de cinco años de prisión en Cuba y a un espía de nacionalidad cubana que trabajaba para Estados Unidos y estaba preso desde hace veinte años. En el intercambio el gobierno norteamericano liberó a tres espías cubanos que estaban detenidos en Estados Unidos. El acuerdo es fruto de una negociación de más de un año que tuvo al Papa Francisco en un rol central y que se cerró con una conversación telefónica entre Barack Obama y Raúl Castro. Sin embargo más allá de los anuncios, el poderío del Partido Republicano en el Congreso es clave en el entendimiento de la relación entre Cuba y Estados Unidos, debido a que Obama no puede levantar el embargo por sí solo, debido a que para eliminar algunas sanciones se necesita la aprobación del Poder Legislativo.

Los anuncios fueron importantes ya que hasta el momento los intentos de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos habían fracasado, tanto por las presiones del exilio cubano para no realizar concesiones con la dictadura de los Castro, la detención de Alan Gross o por el desinterés de Cuba de perder el argumento del embargo como causa de los males del país.

Primeras repercusiones de los anuncios

El presidente Obama declaró que el cambio de política no implica abandonar la bandera de los derechos humanos y la democracia en Cuba, sino la búsqueda de una nueva estrategia a través de la apertura. En este sentido insistió en la importancia de las medidas facilitadoras del comercio y los viajes, lo cual puede hacer circular ideas que terminen desencadenando en cambios políticos en la isla. Además desde la Casa Blanca se insiste en que la apertura hacia Cuba es cuestión de interés nacional porque genera tensión con el resto de los vecinos de América Latina.

Raúl Castro elogió el gesto de Obama remarcando que la decisión merece el respeto y reconocimiento. La euforia oficialista cubana incluyó pasajes de diálogo como la propuesta de convivir en forma civilizada. En su discurso en la Asamblea el 20 de diciembre, Castro reconoció que la lucha para acabar con el bloqueo será larga y que necesitará continuos reclamos internacionales y de la sociedad estadounidense. En su alocución, Raúl Castro afirmó que estará presente en la séptima cumbre de las Américas y pidió respeto a Estados Unidos sobre el sistema comunista cubano.

Una de las primeras voces contrarias a los anuncios fue la del senador republicano Marco Rubio, hijo de cubanos, quien prometió realizar lo posible para bloquear el intento peligroso del presidente Obama de “abrillantar su legado a expensas del pueblo cubano”10. Sin embargo los tiempos han cambiado en el exilio cubano en Miami. Una encuesta elaborada en junio de 2014 por el Instituto de Investigación Cubano de la Universidad Internacional de Florida, expresó que la mayoría de la comunidad cubana pedía levantar el embargo a la isla. Un 52% se manifestó a favor, ocho puntos porcentuales más que en 2011.

El sondeo se realizó un mes después de que personalidades políticas, empresarios y ex cargos militares pidieran al presidente Obama una atenuación en el embargo. También la opinión se recabó luego de que una delegación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos viajara a La Habana para conocer las reformas económicas que lidero Raúl Castro y las oportunidades que se podían presentar.

Dentro de la disidencia cubana hubo reacciones distintas a los anuncios de Obama y Castro. Existieron opiniones que consideran positivos los acuerdos que facilitan los cambios políticos necesarios y apelan a futuros pasos concretos en relación a los derechos humanos. Pero también están aquellos que consideran un error de Obama el darle oxígeno a la dictadura cubana. En la isla celebraron la excarcelación de los presos más simbólicos y esperan con ansias de cómo puede cambiarle su situación el posible levantamiento del embargo. La expectativa es que haya más comercio y turismo relataron los ciudadanos a las agencias internacionales.

Por otra parte, la periodista y crítica del régimen castrista Yoani Sánchez expresó que con estos anuncios el castrismo había ganado y que se esperaban largas semanas en las cuales el gobierno de Cuba se proclamaría vencedor de la última batalla entre ambos países. En un artículo publicado en la web 14 y medio, cuestiona cuál será el próximo paso de La Habana una vez producido el intercambio de presos y por ende solucionado el principal obstáculo para el restablecimiento de las relaciones.

Desde los países de América Latina se aplaudió la decisión de Estados Unidos tanto por parte de los aliados de Washington como de aquellas naciones que tienen relaciones más tensas con la potencia del norte. Sin embargo la unanimidad no se reflejó en la Organización de Estados Americanos donde ante la posibilidad de emitir un comunicado afloraron viejas divisiones. La Cumbre de las Américas, que se realizará en Panamá en abril de 2015, será el escenario en donde se reunirán las principales figuras de los gobiernos americanos.

Primeros avances en la relación

La normalización de las relaciones entre los países abre la posibilidad a que empresas estadounidenses comiencen a acercarse al mercado cubano. Pese al empobrecimiento de la isla, los grupos consultores expresan que se empezó un camino irreversible en el desmontaje del embargo. Cuba importa más del 80% de los productos que consume y eso supone una gran oportunidad para el business, por lo que supone un 19 mercado de 11 millones de consumidores a pocos kilómetros de la costa sureste de Estados Unidos.

Las posiciones de la tercera generación de cubanos – americanos que remarcábamos anteriormente se suman a otros apoyos conservadores como el lobby empresarial de la Cámara de Comercio o el de la Federación de Oficinas Agrícolas Americanas. Ambas son defensoras del liberalismo económico y se encuentran en la búsqueda de que una nueva etapa permita aumentar las exportaciones de productos hacia Cuba. Sin embargo esto no supone un triunfo para la administración de Obama ya que la llave para levantar el embargo la tiene el Congreso, no dispuesto a darle la derecha al presidente afroamericano y en donde más se hacen oír las voces de los legisladores de origen cubano, tanto republicanos como demócratas.

Desde el anuncio de normalización también se produjeron una serie de episodios como el arresto a fines de diciembre de activistas y periodistas opositores al régimen cubano. Esto motivo un comunicado del Departamento de Estado norteamericano en el cual condena el acoso de La Habana por las detenciones arbitrarias para silenciar las críticas, perturbar reuniones pacíficas e intimidar a los ciudadanos. Además estableció que como parte de este proceso de normalización de las relaciones entre ambos países, Estados Unidos seguirá presionando al gobierno cubano para que cumpla con las normas y compromisos hemisféricos. El capítulo continuó a principios de enero cuando Cuba comenzó a liberar presos políticos como parte del compromiso con Estados Unidos de excarcelar una lista de 53 prisioneros, lo cual se completó el 12 de enero.

A mediados de dicho mes una delegación de congresistas demócratas de Estados Unidos viajó a Cuba para comenzar a delinear el primer encuentro oficial luego del anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Uno de los legisladores fue el senador Patrick Leahy, quien ya se había entrevistado con Raúl Castro años atrás y que también fue parte del proceso de liberación de Alan Gross. La visita de este grupo se dio días después de que comenzaran a regir las medidas flexibilizadoras de Washington con La Habana y luego de la excarcelación de los presos.

Estas medidas flexibilizadoras que rigen desde el 16 de enero implican que los estadounidenses puedan viajar con mayor facilidad a Cuba, enviar remesas, comunicarse y comerciar determinados bienes hacia y desde la isla. La Casa Blanca aseguró que estos cambios permitirán a los estadounidenses ofrecer más recursos para apoyar al pueblo cubano. Si bien se mantuvieron algunas restricciones, los 20 norteamericanos podrán por ejemplo viajar sin necesitar licencia específica del Departamento del Tesoro y utilizar tarjetas de crédito estadounidenses. Según Washington estas medidas de flexibilización de restricciones comerciales y financieras (ampliación del envío de remesas, exportación de materiales de construcción y herramientas, exportación de productos de telecomunicaciones) ayudarán a emprendedores privados cubanos y al fortalecimiento de la sociedad civil.

Las primeras conversaciones oficiales se produjeron el 21 y 22 de enero en la capital de Cuba. Roberta Jacobson, secretaria de Estado adjunta para Asuntos Hemisféricos y asesora de John Kerry (jefe de la diplomacia norteamericana) en temas de América Latina, fue la encargada de dirigir la delegación estadounidense. Josefina Vidal, directora del departamento cubano dedicado a Estados Unidos, encabezó la comitiva local. Ambas coincidieron que el proceso de normalización completa será muy largo.

Las conversaciones migratorias fue uno de los principales puntos, un tema que representaba el único canal de comunicación oficial entre ambos países previo a su cancelación en 2013. Pero la cuestión clave fue la reapertura de embajadas en Washington y La Habana. El interés principal de Raúl Castro es que el restablecimiento supone un respeto recíproco del sistema político y económico de cada uno de los países mientras que la delegación norteamericana llegó a la reunión con una lista concreta de pasos para lograr la reapertura de misiones diplomáticas.

Con respecto a los temas migratorios, Cuba ofreció información sobre las reformas que se implementaron en la isla desde enero de 2013. A su vez la delegación expresó preocupación por la vigencia en Estados Unidos de la Ley de Ajuste Cubano, promulgada en 1966, que permite a los emigrantes cubanos que llegan por cualquier medio a Estados Unidos, obtener la residencia luego de estar un año en el país. A lo cual se sumó una política de Bush de brindar residencia a profesionales cubanos que abandonen misiones internacionales en terceros países.

En febrero el Departamento de Estado levantó restricciones sobre la importación de bienes y servicios desde Cuba con la condición de que solo podrán venderle productos a Estados Unidos los emprendedores privados, un sector en el que Washington confía debido a que dependen en menor medida del gobierno cubano. Con la publicación de la lista de productos que se pueden importar, el Departamento de Estado volvió a insistir en el concepto de que empoderar al pueblo cubano y la sociedad 21 civil es la clave en la política hacia Cuba.

En este contexto de avances lentos pero firmes, a mediados del segundo mes del año un grupo bipartidista de congresistas presentó un proyecto (denominado Ley de Libertad para la exportación a Cuba) para eliminar todas las restricciones que impiden el comercio con Cuba, esto quiere decir levantar el embargo comercial y financiero que existe desde 1961. El proyecto tiene como objetivo, según la senadora demócrata Amy Klobuchar, dar vuelta la página en la relación con Cuba. Esta nueva ley derogaría la norma vigente (Ley Helms-Burton que establece requisitos duros para levantar el embargo) sobre restricciones al comercio con la isla.

Perspectivas a futuro

La segunda ronda de negociaciones para la reapertura de las embajadas se celebró en Washington el 27 de febrero. Ambas delegaciones reconocieron la existencia de avances pero sin dar mayores detalles. Días después Obama en declaraciones a la agencia internacional Reuters expresó que veía posible la apertura de la Embajada de Estados Unidos en el corto plazo. El avance es de cara a la Cumbre de las Américas que se realizará en abril en Panamá.

En este sentido el gobierno cubano ha manifestado su intención de ser excluido de la lista de países que patrocinan el terrorismo. El objetivo de ambos parece ser el restablecimiento de las relaciones diplomáticas previo a la cumbre en Panamá, eso no supone aún la apertura de las embajadas, el cual no entraría en ese paquete de negociaciones pero sí que la isla sea quitada de la lista a la cual fue agregada en 1982 por la acusación de colaboración y respaldo a movimientos insurgentes durante la Guerra Fría.

Los avances de la relación entre Cuba y Estados Unidos han dado el primer gran paso y es difícil pensar en una vuelta atrás. Hay condiciones importantes que se fueron dando en los últimos años que permiten imaginar un nuevo capítulo en la historia de la relación entre ambos países. Algunas de ellas son: las reformas económicas de Raúl Castro, el papel de los cubanos americanos, la transformación del exilio, el interés comercial del lobby empresarial – agrario norteamericano y el impulso de un gobernante como Obama que plantea un cierto quiebre con respecto a las políticas del pasado.

En este sentido se desprenden varios puntos interesantes de destacar. La Cuba de 22 2015 no es la misma que hace 10 años atrás. Desde la llegada al poder de Raúl Castro en 2008 existieron avances en lo que refiere a aspectos económicos, ya no estamos en presencia de una Cuba empecinada en cerrarse al comercio, lo cual genera una ventana de oportunidad. Esto se complementa con un cambio en el exilio cubano, que se concentra principalmente en Miami. Los expertos aseguran que el apoyo a la oposición al embargo crece en la población más joven y entre aquellos recientemente llegados desde la isla, que han sufrido no solo la dictadura cubana sino también el embargo norteamericano.

Estados Unidos recobra legitimidad en los últimos años en su política de defensa de los valores de la libertad de expresión. Obama plantea que sancionando y bloqueando no se promueven la democracia y los derechos humanos, por lo cual proyecta un cambio de estrategia. Un grupo de políticos norteamericanos apoya esa visión, lo cual implica una oportunidad en una nueva relación con Cuba, pese a la oposición que tiene el presidente afroamericano en el Congreso.

Pero hay un aspecto culmine en este camino y es el paso final de este proceso, hacia dónde conllevará este posible restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. El líder cubano y Barack Obama estrecharon sus manos en la Cumbre de las Américas realizada en Panamá, planteando ambos un diálogo con paciencia. En dicho encuentro los mandatarios se pusieron de acuerdo para abrir embajadas en ambos países y Obama se comprometió a retirar a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo.

La participación del gobierno de Raúl Castro en la Cumbre plantea un tema definitorio y es la cuestión democrática en la isla. La Carta Democrática Interamericana y su cláusula impuesta desde 2001 es un corte difícil de asumir para Cuba. En este sentido, Castro ha reiterado en varias ocasiones que Estados Unidos debe respetar el sistema político cubano. Más allá que desde Washington no se vaya a presionar a Cuba, los norteamericanos esperan que los cambios económicos del último tiempo y las flexibilizaciones puedan desencadenar en modificaciones más profundas en la isla. Sin la excusa del embargo norteamericano, el régimen cubano deberá vitalizar su economía o enfrentarse a más demandas, internas y externas, por cambios en las libertades.


Otras complicaciones en contra del entendimiento entre ambos países pueden llegar de la mano de los extremismos, tanto de la derecha conservadora republicana como de los defensores del socialismo del siglo XXI. Queda por saber si prevalecerá el 23 pragmatismo de los actuales mandatarios o si este relanzamiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos quedará empantanado por las presiones de visiones retrógradas de la geopolítica actual.

lunes, 25 de agosto de 2014

El vacío de poder en Irak

A casi ocho años de la muerte de Saddam Hussein y más de diez años de la invasión norteamericana, Irak continúa siendo noticia. El grupo ultra radical y violento Estado Islámico (ISIS) persigue minorías, instala el terror e intenta imponer un Califato sobre los territorios que controla, desde Siria a Irak. El exterminio de minorías religiosas es una de las primeras consecuencias del gran resurgimiento de los yihadistas en Irak.

El poderío del grupo armado Estado Islámico es uno de los resultados de la interminable guerra de Irak. Fundado en 2004 durante la ocupación norteamericana pero rebautizado en 2007, esta agrupación se fue radicalizando al punto de operar de forma independiente a Al Qaeda. Ubicada en los desiertos del sudoeste iraquí (provincias de Anbar y Niniv), el 10 de junio el Estado Islámico tomó la ciudad de Mosul, la segunda más importante de Irak.

Este movimiento yihadista sunnita es un grupo con ideas primitivas que busca establecer un régimen político perteneciente a otra era, utilizando el terror como un arma para acosar a los civiles. El Estado Islámico tiene presencia en Siria, diluyendo las fronteras con Irak y asumiendo el control de la ciudad de Raqqa. En estas zonas de Siria se ubican los grupos que están en guerra frente al gobierno de Bashar al Assad. Incluso los rebeldes “moderados” acusan a los integrantes del Estado Islámico de querer robarles la revolución. 

El Estado Islámico avanza hacia el Kurdistán iraquí y comienza a prender las alarmas en el mundo occidental. Es que allí habitan los kurdos, uno de los pueblos de Medio Oriente que nunca recibió una tierra propia en la participación post caída del Imperio Otomano. La mayoría de los kurdos son musulmanes sunnitas, representan casi el 20% de la población de Irak y poseen una fuerte voluntad de independencia. Situados en el noreste del territorio iraquí, los kurdos intentaron aislarse del conflicto político entre sunnitas y chiitas en la Irak post Saddam.

El avance del Estado Islámico hacia el Kurdistán concentra la atención por las atrocidades cometidas y debido a que la región, ubicada entre el mar Negro y Caspio, es una cuenca petrolífera importante. El control de la zona por parte de los kurdos, con su líder Masud Barzani y su ejército Peshmerga, constituye una tranquilidad para Estados Unidos y el mundo occidental. Es por ello que en estos días y con el objetivo de frenar el avance de los extremistas, el ejército norteamericano bombardeó algunas regiones y lanzó raciones básicas para las poblaciones atrapadas en las montañas.

Una de las minorías religiosas que están viendo sus derechos vulnerados son los Yazidíes. Considerados adoradores del diablo por parte de Estado Islámico, este pueblo intenta escapar a las montañas para no sufrir el terror de lo que el médico español Juan Sotomayor, en declaraciones al diario El Mundo de España, define como “genocidio medieval”. Se calcula que son casi medio millón de desplazados por el avance del Estado Islámico, una catástrofe humanitaria.

Una de las causas de la expansión del Estado Islámico es la falta de control de zonas aisladas en Medio Oriente. El gobierno de Irak, situado en Bagdad, controla solamente franjas de su territorio que es parte de un triángulo de poder (chiitas, sunnitas y kurdos) al que se han sumado los yihadistas. Los chiíes, que representan un 2/3 de la población, están en el poder desde 2006 con Nuri al Maliki como primer ministro. Los sunnies de la alianza Al Iraqya, políticamente en la oposición, reclaman desde hace años que son dejados de lado. La tercera punta del triangulo son los kurdos que dejaron el gobierno por no estar de acuerdo con las políticas de Al Maliki.  

Pero la cuarta pata, los yihadistas, apareció debido a que no todos los sunnies reaccionaron de la misma manera ante esta exclusión que sintieron por parte de Al Maliki. El vacío de poder hizo que el 2013 fuese el año más sangriento desde 2008, debido a los resentimientos religiosos. Es por ello que las presiones internacionales hacia Al Maliki, por la falta de apertura, llevaron a que el primer ministro dimitiera en las últimas semanas y abriese la cancha para que otro chií pueda llevar adelante políticas inclusivas y logre un gobierno de estabilidad nacional.

El nuevo mandatario Haidar al Abadi tendrá la difícil tarea de reconstruir un país afectado por las divisiones. Para ello deberá no solo negociar internamente sino internacionalmente. Irán, clave por el apoyo que brinda a la comunidad chií, y Estados Unidos, aliado de las fuerzas kurdas, serán claves. Es que estos países así como otros de la región, como Turquía, tendrán que asumir un rol preponderante para derrotar al Estado Islámico y ayudar a la construcción de un país estable.


Quizás por su hegemonía preponderante en los últimos 20 años, Estados Unidos debiera liderar las nuevas conversaciones. Washington con su invasión a Irak fue importante en el resquebrajamiento de esta nación. Ahora deberá tener un rol preponderante para allanar caminos, no solo combatiendo a los yihadistas y defendiendo sus intereses en la región, sino también para ayudar a Irak a llenar los vacíos de poder, que son una de las causas de la emergencia de estos grupos ultra radicales. Con vacíos de poder no solo me refiero a que el Estado esté presente sino a generar mejores condiciones de vida  para una población que en el contexto actual es muy vulnerable y fácil de atraer por parte de grupos como Estado Islámico. 

jueves, 7 de agosto de 2014

¿Cuándo atacaremos las causas de este caos internacional?

Niños intentando cruzar la frontera que divide la violencia con la esperanza, mujeres llorando la muerte de sus hijos tras una explosión cercana y familias desconsoladas ante la caída de un avión que trasladaba casi trescientas personas. Centroamérica, Gaza y Ucrania, ejemplos e imágenes de un mes lleno de horror, impotencia y tristeza. 

Seguramente estas tres regiones del mundo sean las que hoy llaman más la atención pero tendemos a olvidarnos que en Siria, Libia, Irak, Afganistán y Nigeria siguen muriendo cientos de civiles. La falta de un liderazgo mundial puede ser una de las causas de este caos internacional o tal vez lo que el analista venezolano Moises Naim definió como “el fin del poder”, la lucha constante entre los grandes actores dominantes y los nuevos micropoderes que le desafían.

La carencia de instituciones que asuman responsabilidades nos lleva a un terreno peligroso. El debate sobre la reforma en las Naciones Unidas, tan olvidado en el último tiempo, deberá resurgir de forma urgente.  
El terrorismo y la exclusión social en África

El 11 de mayo de este año El País de Madrid publicó un artículo sobre la composición del grupo yihadista nigeriano que siembra terror en el África Occidental. El análisis titulado “La miseria nutre las filas de Boko Haram” remarca que los jóvenes del estado nigeriano de Borno, golpeados por el desempleo y la miseria, queman escuelas y vigilan soldados a cambio de dinero.

El gobernador de la región, con razón, relaciona la exclusión social con este tipo de actitudes violentas. La precaria educación y la pobreza hacen caldo de cultivo para grupos extremistas religiosos que no solo ofrecen dinero, sino que los convencen sobre un modo de vivir y pensar. Esta es la realidad del norte de Nigeria, un país de 160 millones de habitantes, la mayor economía de África. La falta  de oportunidades laborales, la corrupción y la no existencia de una razón por la cual vivir, convierten a la juventud en vulnerable.
El escape a la violencia en Centroamérica

Si a vulnerabilidad nos referimos, que mejor ejemplo que los niños centroamericanos que intentan cruzar solos la frontera con Estados Unidos. Intentando escapar a la intimidación de las maras, ciudadanos de Honduras, Guatemala y El Salvador se tardan semanas en cruzar a México para luego pasar la migra y reunirse con sus familias o luchar por el sueño americano. Este no es un conflicto geopolítico, tampoco se trata de grupos extremistas religiosos ni de enfrentamientos entre potencias regionales por temas comerciales. Es la economía más grande del mundo con una de las zonas más violentas en el patio trasero.  

La avalancha proveniente de Centroamérica desborda los centros de acogida norteamericanos y prende todas las alarmas. Las historias traumáticas así como la violencia de las maras son las novedades de último momento. Los gastos en reforzar la seguridad en la frontera son cada vez mayores así como el desembolso anual de los países centroamericanos para luchar contra estas organizaciones criminales. Se sigue gastando dinero para atacar las consecuencias en vez de ahondar esfuerzos por combatir las causas de esa violencia o esos movimientos migratorios desesperados.  
El nacionalismo en Eurasia

Distinto es el conflicto en Ucrania que a pesar de tener las mismas consecuencias, violencia y muerte de civiles, tiene un perfil geopolítico. La puja creciente entre Rusia y Europa por el territorio ucraniano terminó derivando en un peligro constante, tal es así que fue derribado un avión comercial de Malaysian Airlines, con un saldo de 300 civiles muertos. Es la impotencia ante una Rusia que no sabe de frenos y que deja expuesto los titubeos de la Unión Europea en materia de política exterior.

Putin marcó posición en el tema nuclear iraní, se fortaleció en la crisis de Siria y avanzó en el conflicto ucraniano. Rusia se muestra firme ante la falta de un liderazgo global, arma a los separatistas prorrusos e intenta lidiar con las sanciones económicas impuestas por Washington y la Unión Europea. Ante dicha situación, Moscú sale a pasear por el mundo buscando socios que miren más las balanzas comerciales que los Derechos Humanos. Es que el comercio lo es todo en el siglo XXI, la dependencia de Europa en el gas ruso imposibilita a Bruselas una posición dura ante Putin.
El histórico conflicto entre palestinos e israelíes

Conflictos geopolíticos y humanitarios se reproducen en Medio Oriente. La tensión entre Israel y Palestina, con este nuevo capítulo en Gaza, fue el foco de atención en el último mes. El extremismo de Hamas y la reciente incursión israelí dejó un saldo importante de civiles muertos. Uno de los tantos conflictos abiertos en la región: sectarismo en Irak, la guerra civil sin tregua en Siria y el caos total en Libia, luego de tres años de la caída de Khadafi.

Las soluciones escasean y la muerte de civiles aumenta. Una ecuación negativa de un mundo que no sabe de líderes ni de organizaciones con poder real. Un sistema en el que nadie quiere asumir el liderazgo y marcar la agenda, lo que Ian Bremmer, politólogo norteamericano, denominó el “mundo G-0”. Un Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, polarizado entre Estados Unidos y Rusia, que pide a gritos una reforma debido a que el otro gigante, China, aprovechándose de su creciente influencia en América Latina, África y los países árabes, se mantiene con la bandera de la “no intervención”.

Los espirales de violencia se reproducen en distintas regiones y no siempre por culpa de un grupo extremista religioso. Deberíamos preguntarnos ¿Por qué Hamas gobierna en Gaza? ¿Por qué los niños de Centroamérica cruzan solos hacia Estados Unidos? ¿Por qué Boko Haram es tan fuerte en el norte de Nigeria? ¿Por qué Honduras, El Salvador y Guatemala tienen índices de homicidios tan altos? ¿Por qué? Algún día nos tendremos que preocupar más por las causas que por las consecuencias.

En definitiva debemos entender que este caos internacional no solamente proviene del fanatismo religioso o la ambición nacionalista de determinados líderes. Existen también conflictos humanos, solucionables, relacionados más con la pobreza, la exclusión y la desigualdad que con lo peor de nuestra civilización. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Retorno al punto cero

El 29 de abril era la fecha tope que planteó el Secretario del Estado norteamericano, John Kerry, para alcanzar acuerdos entre Israel y Palestina. Nada de ello ocurrió, siendo un nuevo fracaso en este proceso de paz que a esta altura no vislumbra solución. La reivindicación sobre la misma tierra, las posturas divergentes y una historia compleja son algunas de las cuestiones por las cuales esta vez Benjamin Netanyahu y Mahmud Abbas no lograron un acuerdo. 
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A pesar que los negociadores israelíes y palestinos afirman que hace cuatro meses que no hay conversaciones directas entre las partes, la semana pasada la clave fue el anuncio en rueda de prensa de la reconciliación entre la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y Hamas. La OLP se compone de varias formaciones políticas que lidera Abbas (también conocido como Abu Mazen). Hamas, que niega el reconocimiento de Israel de forma constante, gobierna en la Franja de Gaza y es considerado por Tel Aviv, Estados Unidos y Europa como un grupo terrorista. El primer ministro de esta región y líder de la agrupación es Ismail Haniyev, quien junto a Abbas anunció la convocatoria para elecciones en enero del 2015 y en el cual se eligiría la presidencia y el consejo legislativo de la Autoridad Palestina.

Esta aparente reconciliación pondría fin a la división existente desde 2007 entre la Franja de Gaza y Cisjordania. Se expresa como supuesta debido a que ya existieron acuerdos en 2011, tras reuniones en El Cairo y Catar, pero que nunca se terminaron de cumplir. El objetivo de ambos es formar un gobierno de unidad en cinco semanas, integrado por tecnócratas. El mismo sería liderado por Abbas o Din Al Shaer de Hamas, quien formó parte de aquel gobierno de unidad que se quebró cuando los islamistas tomaron el control de Gaza enfrentándose a los leales de Al Fatah. Hoy en día Hamas se muestra más debilitado, principalmente luego de la salida de los liderados por Mohamed Morsi en Egipto.

El fracaso de la mediación norteamericana

Ante el posible acuerdo palestino todas las partes reaccionaron. Kerry, que ya había amenazado con dejar su rol de mediador tras el estancamiento de las relaciones, expresó decepción por la decisión de Abbas. Mientras que Netanyahu, primer ministro israelí, anunció inmediatamente la cancelación de las negociaciones de paz, exigiéndole a Palestina que elija entre pactar la paz con Israel o con Hamas, no las dos juntas. El argumento es entendible en cierto punto pero también se argumento, durante estos meses, que Abbas no representaba a la totalidad del pueblo palestino. Entonces tampoco queda claro cuál es el camino. De esta manera la reunión prevista para la semana pasada entre los negociadores Tzipi Livni y Saeb Erekim fue cancelada.

El mandatario israelí tiene claro que con el mantenimiento del statu quo domina la agenda por la fuerza. Con este pacto con los terroristas, Abbas le da una buena excusa al premier israelí para echarle la culpa por el fracaso de las negociaciones. También es cierta la necesidad de un pueblo palestino unido a la hora de negociar con Israel, que exprese un compromiso completo con el establecimiento de la paz. Abbas acusa a Netanyahu de querer dialogar solo para evitar mayor presión internacional pero continuando la construcción de asentamientos. Mientras que el líder israelí culpa a su homólogo de acudir unilateralmente a las Naciones Unidas e incumplir los acuerdos.


A medida que iban pasando los meses, los objetivos de Kerry en torno al proceso de paz se iban reduciendo. Se buscó un acuerdo marco para evitar la ruptura de conversaciones pero luego con el devenir de los hechos y las múltiples visitas a Tierra Santa, desde Estados Unidos se apuntó a continuar en la mesa de negociaciones como objetivo principal. Barack Obama se refirió al suceso como una pausa que sirva para evaluar la situación, una forma elegante de aceptar un nuevo fracaso. Resta esperar si avanzará la reconciliación política palestina, con la consolidación de Abbas como líder único, lo cual implicaría barajar y dar de nuevo. Aunque el resultado suma cero de la partida seguramente se volverá a repetir por varios años más. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Morir en la orilla

El sueño de un futuro mejor impulsa a ciudadanos de muchos países subdesarrollados a arriesgar su vida por ello. Algunos lo logran y viven para contarlo, otros quedan por el camino. Las corrientes migratorias y los estrictos controles de los países del primer mundo generan grandes barreras de protección a lo largo y ancho del mundo.   
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Podemos identificar tres grandes fronteras que terminan con la vida de muchos ciudadanos tercermundistas. El desierto y los coyotes que dividen Centro América con Estados Unidos, el bravo Mediterráneo que separa a los africanos del sueño europeo y por último, las pequeñas islas que se encuentran a mitad de camino entre el pujante sudeste asiático y Australia. Más allá de las nombradas también se imponen barreras a la entrada del este de Europa, hacia Sudáfrica, entre otras tantas.

Los cinturones de seguridad, la criminalización de la inmigración, el desamparo y el camino al exilio son todos aspectos que se relacionan con este proceso histórico de los refugiados. Con países desarrollados menos dispuestos a recibir extranjeros, los controles de las fronteras se están convirtiendo en frentes de batalla militarizados. El terrorismo y el aumento de la xenofobia son otros dos aspectos que entran en el debate sobre las barreras de protección. Más allá de los traficantes, quienes se aprovechan de la situación, las empresas que contratan mano de obra ilegal también deben hacer su mea culpa de los cientos de muertos que el agua o el desierto causan. Un proceso que el Papa Francisco acertadamente señala como la globalización de la indiferencia.

Estados Unidos y México

La reforma migratoria es un tema candente en Washington. Asiáticos y latinos protestan de manera pacífica en la denominada marcha por la dignidad y el respeto a los inmigrantes, exigiendo una vía para la legalización de lo que se estiman son 11 millones de indocumentados. Esta es la pata política de un problema que aqueja desde hace décadas a Estados Unidos: la llegada de inmigrantes ilegales que aunque no tengan papeles brindan servicios constantemente a la población norteamericana. Sin embargo la frontera Estados Unidos – México es testigo de miles de vidas que mueren en el camino.

El 2012 fue el año que se reportaron mayor cantidad de muertos (casi 500 según cifras oficiales) en la frontera terrestre más larga del mundo. Si bien los controles migratorios redujeron el número de personas que intenta cruzar, los medios ilegales se tornan más peligrosos y terminan con más vidas. Las causas son diversas, ahogamiento, deshidratación, insolación, persecución y lucha con las patrullas fronterizas. Esto no supone la muerte solo de mexicanos sino de centroamericanos que además deben cruzar todo México, con los peligros que ello supone. El contrabando de personas a manos de los carteles de drogas convierte el cruce en un pasaje con destino a la muerte.

Europa y el Mediterráneo

En los primeros días de octubre casi 100 inmigrantes indocumentados murieron tras el naufragio al sur de Sicilia, Italia, de una especie de barco en el que viajaban alrededor de 500 personas, entre ellas decenas de niños y mujeres embarazadas. Proveniente de Libia, la mayoría de ellos son de países como Eritrea y Somalia. Este tipo de barcazas plagadas de indocumentados llegan constantemente a la isla de Lampedusa (a un poco más de 100 km de la costa africana), desbordando los centros de acogida. Además de las nacionalidades que siempre se repiten, los últimos conflictos en Siria y Egipto han impulsado a muchos migrantes hacia el Mediterráneo.

Se estima que en el Canal de Sicilia, alrededor de 8.000 personas perdieron la vida en los últimos veinte años. Las nacionalidades van cambiando. A los desesperados por la pobreza extrema en el África Subsahariana, se le sumaron en los primeros meses de 2011 inmigrantes provenientes Túnez y Libia, países que perdieron estabilidad tras la Primavera Árabe. El agotamiento, los naufragios, la asfixia o la hipotermia son muchos más peligrosos que la vigilancia marítima europea o los malos tratos recibidos por los traficantes de personas.

Oceanía y la tercerización de los refugiados

Los disturbios internos en Filipinas, Myanmar o en partes de Indonesia expulsan miles de migrantes todos los años rumbo a Australia. Ante la constante llegada de inmigración ilegal el primer ministro australiano, Kevin Rudd, aseguró en julio que su país no cederá frente a las redes de traficantes que intentan vender sueños de legalidad. Esta nación de Oceanía posee mecanismos legales para recibir personas del exterior a través de visas de trabajo temporal o de estudio pero quiere frenar la inmigración ilegal. Junto a su homólogo de Papua Nueva Guinea, el mandatario aseguró que los refugiados con demanda de asilo serán enviados a centros de detención en este país situado al norte de Australia. Esto le causó críticas por parte de ONGs como Amnistía Internacional y denuncias por parte de ACNUR con respecto a las malas condiciones ofrecidas en los centros de refugiados.

Se estima que por año alrededor de 15.000 clandestinos desembarcan en las costas del gigante australiano, provenientes principalmente de Irán e Indonesia pero años atrás desde Irak o Afganistán. Cabe resaltar la cercanía que existe entre Indonesia y Christmas Island, el punto del territorio australiano más cercano al sudeste asiático. La mayor tragedia en costas australianas se dio en 2001 cuando 350 personas perdieron la vida al hundirse un barco. Se estiman que en las últimas dos décadas más de mil personas murieron ahogadas luego de pagar miles de dólares a mafias clandestinas para llegar a un país que crece a buen ritmo, ofrece buena calidad de vida y altos salarios.

Una respuesta global

Se estiman que 230 millones de personas viven y trabajan fuera de sus países de origen. Las historias de migrantes empujados por la violencia, la pobreza o la búsqueda de un futuro mejor para su familia tienen varios capítulos, algunos de ellos positivos y otros negativos. El trabajo esclavo o las atroces condiciones laborales contrastan con aquellos que tras estabilizarse en el exterior, logran sacar a su familia de una guerra y enviar remesas a su país de origen. Allí están las historias que se pueden contar sin embargo muchas otras quedaron en la orilla, al borde del sueño y que jamás podrán ser contadas.

Las soluciones a estos problemas deben ser globales y no remitir a un gobierno de turno de los distintos países. Mecanismos de acceso a visados legales es una solución que le brinda mayor transparencia a un fenómeno que tiene lados oscuros. El combate a las redes de tráfico humano pero también las sanciones a aquellas empresas que se benefician de los ilegales, son aspectos que los gobiernos tienen que tomar en cuenta y no mirar para otro lado. La selección de los migrantes, el miedo al extranjero y los campos agrícolas que emplean a trabajadores indocumentados son aspectos que necesitan ser debatidos.


Para ello el Comité de la ONU de los Derechos de los Trabajadores Migratorios convocan a la ratificación del tratado por parte de todos los países, una convención vigente desde hace 10 años y solamente aceptada por 47 naciones, entre las cuales no se encuentran las naciones que más reciben trabajadores extranjeros (Estados Unidos, Europa y Australia). Quizás luego de los hechos como el que ocurrió en Italia en las últimas semanas, muchos no deberían olvidar que la inmigración también contribuyó y contribuye al desarrollo económico de su país.     

jueves, 26 de septiembre de 2013

El terrorismo islámico golpea en África

El continente olvidado vuelve a estar en el punto de mira tras el ataque del grupo Al Shabab en Nairobi, Kenia. El interés de las potencias occidentales en controlar a los terroristas islámicos de la zona conlleva a la necesidad de formar gobiernos estables para no dar cabida a los radicales.
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El grupo Al Shabab (La Juventud), alineado a Al Qaeda, realizó en los últimos días un asalto a uno de los centros comerciales más exclusivos y concurridos de la capital de Kenia, propiedad de un judío israelí. Más de 60 personas murieron tras el ataque y secuestro del local, la mayoría eran pertenecientes a la colonia extranjera que frecuenta el lugar. Al Shabab posee alrededor de 8000 combatientes y realiza embestidas contra la presencia extranjera en el cuerno de África.

Nairobi es un centro regional económico y diplomático del este del continente, denominada la capital de África Oriental. Es la capital de un país de 34 millones de habitantes que ya sufrió ataques del yihadismo en 1998, cuando murieron más de 200 personas tras las explosiones en la Embajada de Estados Unidos. Con un crecimiento de 4% pero con problemas de desempleo, corrupción y disputas intertribales, el flamante presidente Uhuru Kenyatta (con un proceso abierto en el Tribunal Penal Internacional) ahora tendrá que lidiar con el terrorismo en su territorio.

Kenia está siendo castigada por Al Shabab debido a su implicación en el conflicto somalí. En el año 2011, el gobierno keniata implicó a sus Fuerzas Armadas para defender sus fronteras pero a los ojos de los islamistas pasaron a ser partícipes del problema, al igual que el otro vecino Etiopía. Estos dos países son aliados de occidente en el cuerno de África y por ende adversarios de los terroristas que buscan controlar Somalia.

Estados fallidos y terrorismo islámico

Somalia, vecino de Kenia, es uno de los tantos Estados fallidos que existen en África. Inmerso en una guerra civil desde hace 20 años, las potencias huyeron en varias oportunidades al no poder controlar la situación de un territorio complejo. En el Norte, ciudades abandonadas y semiautónomas a merced de los señores de la guerra, mientras que en el centro sur el control es de Al Shabab. El gobierno sólo es fuerte en la capital Mogadiscio. Con problemas constantes por la falta de instituciones estables, Somalia constituye una amenaza para la paz y seguridad en la región.

Actualmente en Somalia, el país más peligroso y corrupto del mundo, el gobierno lucha con el apoyo de Naciones Unidas contra distintas milicias. La principal es Al Shabab, grupo islámico de corte wahabi que se unió formalmente a Al Qaeda en 2012. Este grupo, considerado terrorista por la CIA, es heredero de las Cortes Islámicas (ala más joven y radical) expulsadas de la capital por las fuerzas etíopes en 2007. La firme presencia de este grupo provocó el apoyo y la colaboración de Estados Unidos e Israel con el presidente Mohamed, el cual con suerte controla la capital Mogadiscio.   

En el último tiempo Al Shabab está perdiendo bastiones en Somalia como las ciudades de Merca y Kismaayo, controlando actualmente una franja de territorio desértico. La mayoría de las bases piratas están destruidas y se multiplican las luchas con otros señores de la guerra asentados en el país. Sin embargo el temor de que ocurriese algo en Kenya estaba latente. El año pasado el servicio de inteligencia israelí, con el cual Nairobi tiene excelentes relaciones, desbarató un ataque contra diplomáticos israelíes en Kenya.

El problema del terrorismo islámico en África no solo abarca esta región oriental que incluye Somalia, Kenia, Tanzania y Etiopía. A comienzos de año se produjo una crisis importante en Mali por la incursión de yihadistas provenientes de Libia. En esa zona que incluye además a Níger y Argelia, entre otros, opera el grupo Al Qaeda del Magreb Islámico.  Más hacia el centro de África, en Nigeria, maniobra Boko Haram una potente agrupación que busca instalar la ley sharia en todo el país.  El golpe en Kenia y  la pérdida de más de 60 vidas confirman que el terrorismo islámico en África se mantiene firme. 

sábado, 7 de septiembre de 2013

La transformación del sistema internacional

La guerra civil en Siria y la posible intervención de Estados Unidos genera nuevamente la pregunta de si estamos frente a un mundo multipolar. ¿En las decisiones que se toman con respecto a los conflictos geopolíticos, podemos observar esa supuesta decadencia del poder norteamericano y el ascenso de potencias emergentes? Sin avances en la reforma de las Naciones Unidas, el pasaje de la bipolaridad del siglo XX a la multi polaridad del siglo XXI no es completo.
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Hace diez años atrás el gobierno de George Bush se embarcaba en la Guerra de Irak. Con el apoyo del primer ministro británico Tony Blair pero sin el aval de Naciones Unidas, Estados Unidos fue en búsqueda de las armas de destrucción masiva que nunca tuvo Saddam Hussein. Eran otros tiempos, sin crisis económicas y con un sistema unipolar consolidado, dominado por Washington y apoyado por Londres. La historia es conocida, hoy tenemos una Irak sumida en la violencia, sin rumbo cierto.

Diez años después, el régimen de Bashar Al Assad en Siria utilizó gas sarín (aún no está comprobado sino fue utilizado por los rebeldes de Al Qaeda), traspasando la línea roja que el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, había establecido. En estos días la comunidad internacional discute cuáles son las acciones que tomarán. Descartando iniciativas bélicas como la de Irak o Afganistán, el mandatario norteamericano busca apoyos para una acción limitada. Aquí radica la primera diferencia con respecto al sistema unipolar de las últimas décadas, Estados Unidos no se embarcará en una aventura de estas sin apoyo internacional.

En la reunión del G-20, foro de cooperación sobre temas relacionados con el sistema internacional financiero, el asunto de Siria fue inevitable. Allí, Obama obtuvo el apoyo de sus aliados que en materia de política exterior tienden a apegarse al rumbo norteamericano. Washington contó con el respaldo de los países de la Unión Europea: Francia, España, Italia, Alemania y el Reino Unido, organismo que no muestra avances en lo que refiere a una política exterior común independiente. La canciller de Alemania, Angela Merkel, fue la única que demoró su apoyo, pero finalmente se sumó a la declaración presentada en San Petesburgo. Además, Estados Unidos recibió el aval de históricos aliados como Japón, Corea del Sur y Australia. Turquía y Arabia Saudita, países deseosos de desbancar a los aliados de los chiítas iraníes en la región, fueron las otras naciones que se unieron a Estados Unidos. 

¿Y el resto dónde están?

Rusia es un aliado histórico del régimen sirio. Actualmente le provee armas y lidera la lucha diplomática en contra de un posible ataque de Estados Unidos. En estos días Putin se mostró contrario a un ataque y no brindará su apoyo en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por su asiento permanente y el poder de veto, Rusia tiene un poder de decisión importante en el sistema internacional actual. Es por ello que como segunda consideración decimos que la bipolaridad del siglo pasado EEUU-URSS, hoy se convierte en Washington y sus aliados europeos - Moscú.

China, potencia por excelencia en el siglo XXI, siempre mantiene una política de no interferencia en los asuntos internos de otras naciones. Por supuesto por un tema de conveniencia, para ellos es mejor que nadie opine sobre lo que hace la dictadura liderada por Xi Jinping. Pekín teje sus alianzas económicas con diversos mandatarios de todos lados del mundo pero evitando entrometerse en conflictos como el de Siria. La silenciosa conquista China es a través de inversiones y comercio. La tercer consideración que surge de este análisis es si Pekín (uno de los cinco permanentes en el Consejo de Seguridad de ONU) se aleja y evita entrometerse, estamos nuevamente ante una bipolaridad.

¿Cuál es la posición del resto de las naciones de este mundo multipolar? ¿Qué han dicho sobre la guerra civil de Siria la Unasur, BRICS, MIST, Unión Africana y Liga Árabe?

Brasil, potencia regional sudamericana, intenta liderar una región pero no la tiene fácil. Los países del pacífico miran hacia otro lado, pensando más en lo económico que en lo político. Igualmente la Unasur emitió una declaración apelado a la solución pacífica de controversias. Por su parte tanto el gobierno de Brasilia como el Argentina no apoyaron en el G-20 la postura norteamericana. India, otro miembro de los BRICS, e Indonesia, país con más musulmanes en el mundo, expresaron también su rechazo. Sin embargo ¿cuál es el peso de sus declaraciones?

En África hay demasiados problemas como para pensar en un sistema internacional más justo. Bastante injusta ha sido la historia con el continente negro. La multiplicidad de países dificulta la emergencia de un país líder como lo pudo ser en su momento Egipto, hoy destrozado, o en la actualidad Sudáfrica. Cabe destacar que el gobierno del país de Nelson Mandela pregona el diálogo en Siria. En el mundo musulmán, la lucha entre sunníes y chiíes se mantiente y toman posición con respecto a los distintos conflictos que surgen. Irán, Irak y grupos como Hezbola o Hamas enfrentados contra Turquía, Arabia Saudita y Catar.

Como conclusión, si bien podemos observar la emergencia de potencias regionales u organismos con mayor poder político, mientras que no exista una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que refleje el sistema internacional actual y no la realidad del siglo pasado, lejos estamos de un mundo multipolar en lo práctico. A la hora de la toma de decisiones en este tipo de situaciones, poco importan los términos de Goldman Sachs y los estudios académicos. Hoy en día lo fundamental sigue siendo la importancia militar estratégica y geopolítica de los países. Las Naciones Unidas estancada en la historia pocas soluciones puede ofrecer.

   

miércoles, 4 de septiembre de 2013

La interminable Guerra en Irak

Diez años después de la invasión estadounidense a Irak, la nación asiática continúa buscando su rumbo. La instauración de un nuevo sistema político y la redacción de una Constitución no le devolvieron la normalidad al país. El texto aprobado en 2005, tras un gobierno provisional, perpetuó la inestabilidad al presentar contenidos ambiguos. Durante años, la violencia sectaria mantuvo a Irak al borde de una guerra civil. Se considera que actualmente el país vive la peor crisis desde la caída de Sadam Hussein o incluso desde la constitución del Estado en 1921. Los chiítas del Partido Islámico Dawa gobiernan desde 2003, con la oposición de kurdos, molestos porque no se contemplan sus peticiones, y sunníes, algunos de los cuales apostaron por la violencia. Cabe destacar que la comunidad sunní fue beneficiada durante la era Hussein pero luego fueron desalojados del poder tras la invasión norteamericana.

Las elecciones de marzo de 2010 parecían traer un poco de calma al país, sin embargo el ajustado recuento entre el partido de Nuri Al Maliki y la alianza Al Iraqiya encabezada por Ayad Alaui, mantiene hasta hoy en día una división política. Al Maliki, venido a primer ministro tras tener el apoyo de los sectores chiíes (mayoría en el país), se impuso sobre Alaui, a quien acusaban de mantener afinidades con el partido Baaz, liderado en su momento por Sadam Hussein. Tal fue la complicación que el gobierno asumió nueve meses después, una demora de tiempo récord.

En materia política se observa un triángulo de poder: chiíes, que son dos tercios de la población y tienen como líder al primer ministro Al Maliki, suníes, quienes dominan diversas provincias y se agrupan en la alianza Al Iraqiya, y  kurdos, claves para lograr la estabilidad. Estas tres fuerzas deberán ajustar el acuerdo nacional para dar fin a la violencia en Irak.  

Los kurdos, tranquilos en una Irak federal y consolidados en el norte, retiraron en marzo de este año sus ministros y parlamentarios. La tensión es constante entre Bagdad y el ejecutivo autónomo del Kurdistán iraqui que tiene a Masud Barzani como líder. Su forma de expresar el rechazo al gobierno es distinta a utilizada por los sunníes. La opción de los kurdos fue boicotear las reuniones del gobierno de unidad nacional del líder chií Al Maliki.

La alianza Al Iraqiya, que apoya las manifestaciones realizadas por la población en las provincias sunníes, impulsó la dimisión de sus ministros de finanzas y agricultura. La decisión supuso una retirada del gobierno de este grupo liderado por Ayad Alaui.  La comunidad sunní está descontenta por su marginación y enfurecidos por las políticas de exclusión social. Las quejas radican en que la administración ha hecho oídos sordos a sus pedidos de liberación de presos, leyes antiterroristas y empleo, entre otros asuntos. Debido a esto los extremistas instauraron el terror en la nación y desde principios de año los atentados perpetuados por los insurgentes sunníes cercanos a Al Qaeda buscan desequilibrar al gobierno.

El crecimiento de la violencia en los últimos tiempos

El terrorismo en Irak aumentó desde la retirada de las tropas norteamericanas en diciembre de 2011. Esto se debe a que el proceso político, supervisado por occidente, se construyó sobre bases erróneas. La instauración de la separación de poderes y una nueva Constitución no derivó tan fácilmente en una democracia. Los líderes tampoco se han mostrado como los responsables adecuados para dirigir los asuntos de Irak en la situación actual. La población continúa manifestándose para expresar que sus vidas, incluso luego de la caída de Sadam Hussein, no han prosperado. La situación económica, el acceso a los servicios básicos y las relaciones sociales continúan en la misma senda.

El mes de abril de 2013 fue el más sangriento desde 2008. Según las Naciones Unidas, la escalada de violencia se cobró 700 personas. La oposición al primer ministro exigía su caída y un cambio de rumbo. La división constante del país podría derivar en la división de Irak. Seguramente las elecciones generales de 2014 serán fundamentales para el futuro. El conflicto civil local también dependerá de lo que suceda en el país vecino Siria, principalmente por la guerra civil entre Bachar Al Asad y la oposición. También influirá la posición del gobierno de Irán, el cual respaldó el acuerdo de 2010 para la integración y estabilización del país.

Tanto las milicias como los grupos armados aprovechan de las carencias y dificultades de los cuerpos de seguridad para atentar contra figuras políticas del país. Los actos de violencia salpican a diario la vida del ciudadano común de este país del suroeste de Asia. La parálisis política e institucional de Irak se cobra cada día más victimas en todos los puntos del país, incluida la capital Bagdad. Las ciudades con mayoría chií sufren una oleada de atentados en el último tiempo de los cuales muchos se adjudica la red Al Qaeda. El futuro de Irak sigue siendo incierto, como ocurre en muchos conflictos del siglo XXI se conoce el inicio de la guerra pero no su final.   

lunes, 22 de julio de 2013

Informe semanal: Estados Unidos no quiere dar ventajas

África, durante décadas conocido como el continente olvidado, hoy se encuentra en el punto de mira de la comunidad internacional. China avanzó primero, prometiendo no comportarse como las antiguas potencias coloniales. Estados Unidos, tarde y sin tanta necesidad comercial, no quiere quedarse atrás.

Apelando a la democracia y las instituciones, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, salió al cruce. El miércoles 26 de junio inició una gira por tres países africanos: Senegal, Sudáfrica y Tanzania. El objetivo principal del gobierno norteamericano fue fomentar el comercio y la inversión, ya que África es un mercado cada vez más atractivo. El mandatario fue acompañado de empresarios, inversionistas y altos cargos; entre ellos estuvo Michael Froman, representante de Comercio Exterior. La Casa Blanca buscó darle un perfil económico al viaje, aunque los temas de geopolítica internacional también estuvieron sobre la mesa.

Tres destinos, tres objetivos

Senegal: el terrorismo islámico en la región

La gira de Obama por África comenzó en Dakar, Senegal. Este país es un socio fundamental para Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo de corte islámico en el Magreb y a ello se debe esta visita. El incremento de los grupos radicales es uno de los problemas geopolíticos que vive el continente africano. Washington busca que esta situación no se reproduzca en los distintos países de África.

Obama visitó en primer lugar una de las democracias más sólidas del continente y una de las naciones más estables de la región. Bajo inmensos operativos de seguridad, el presidente se reunió con su homólogo Macky Sall, participó de un foro de agricultores y visitó la Casa de los Esclavos, para rendir tributo a los prisioneros que se embarcaron desde allí rumbo a Estados Unidos.

Senegal se encuentra rodeado de países como Mali, que sufre una crisis importante por la incursión de los yihadistas provenientes de Libia. Para frenar este avance de los terroristas, Níger, otra nación de la zona aquejada por este problema, acaba de aprobar un consentimiento para que los drones norteamericanos puedan ser estacionados en su territorio. Un caso representativo de la división política y guerra que pueden causar estos grupos es Nigeria. La potente agrupación Boko Haram, que busca instaurar la ley sharia en todo el país, tiene en jaque al gobierno de Goodluck Jonathan.  

Sudáfrica: un actor clave en África

En Sudáfrica, la segunda parada, Obama encontró un país sacudido por el crítico estado de salud del histórico presidente, Nelson Mandela. La Casa Blanca tuvo en cuenta la situación y el mandatario mantuvo una reunión con la familia del Premio Nobel de la Paz. El presidente norteamericano visitó Sudáfrica por ser un peso pesado en el continente, un país clave en términos geopolíticos.

Estados Unidos necesita mantener buenas relaciones con el gobierno de Jacob Zuma para estar al tanto de los diversos conflictos de África. Sudáfrica es importante para contrarrestar un segundo problema geopolítico que enfrenta el continente: los reclamos históricos y territoriales que derivan en conflictos como el sucedido en Sudán. Actualmente el gobierno de Zuma busca lidiar entre Sudán y Sudán del Sur, mientras movimientos rebeldes intentan derrocar al dictador de Sudán, Omar al Bashir.

Además de pertenecer al grupo de los BRICS (junto a Brasil, Rusia, India y China), Sudáfrica es una arteria principal en la promoción de la democracia y es considerado un mediador fundamental en los asuntos africanos. La histórica colaboración en las operaciones de pacificación en la región confirma lo dicho y el último ejemplo es el intento por mantener al gobierno de la República Centroafricana, tras la revuelta del grupo Seleka.

Tanzania: su  economía y sus vecinos.

En el tercer destino los objetivos fueron principalmente económicos, debido al crecimiento galopante de Tanzania. Sin embargo también es un lugar geoestratégico para detener el avance islámico radical en la región, principalmente del grupo Al Shabab, cercano a Al Qaeda.

Tanzania está situada en una zona importante del continente, el conflictivo cuerno de África. En dicha región se ubica Somalia, lugar del que las potencias occidentales –incluso Estados Unidos, en los 90’- han tenido que “huir” por no poder controlar la situación de un territorio complejo. Tanzania limita con Kenia, donde nació el padre de Obama, sin embargo la Casa Blanca evitó una visita a dicho país ya que la nación realizó elecciones meses atrás. En dichos comicios salió victorioso Uhuru Kenyatta, personaje que posee un proceso abierto en el Tribunal Penal Internacional. Cabe destacar que tanto Kenia como Tanzania sufrieron ataques contra la Embajada de Estados Unidos por parte de yihadistas islámicos en 1998.

En Tanzania, Obama se reunió con líderes empresariales en Dar es Salaam, la mayor ciudad y capital económica de la nación. Este país se destaca por el aprovechamiento de sus recursos naturales creando fondos especiales que permitan administrar la riqueza e invertirla en desarrollo social para despegarse del hambre, problema endémico de África.

Contrarrestar el avance chino

Con esta visita de Obama, el gobierno norteamericano busca equiparar los avances económicos y geoestratégicos de Beijing en África. Estados Unidos examina una estrategia distinta para mostrarse como alternativa. La importancia de la energía y el plan presentado por Obama durante su viaje puede ser una arista importante del plan de Washington.

En un comienzo, desde África se observaba a China como un contrapeso a la histórica influencia occidental, incluso por haber apoyado en su momento a los movimientos independentistas y por ser parte del “mundo subdesarrollado”. Sin embargo con el correr de los años también se teme que la potencia asiática comience una nueva etapa de colonialismo.

Desde el liderazgo de Hu Jintao, China ofrece créditos y financia obras de infraestructura en el continente africano. Comprando materias primas, fundamentales para sostener su crecimiento económico, y vendiendo productos manufacturados, se convirtió en el primer socio comercial de África. Si bien desde Beijing se intenta evitar la injerencia en asuntos internos, la relación con gobiernos corruptos y autoritarios terminó siendo inevitable. Incluso se prestó ayuda militar a regímenes como el de Omar Al Bashir en Sudán, a quien además se le brindó ayuda diplomática en el seno de las Naciones Unidas. También se apoyó a Zimbabwe en la capacitación de las fuerzas de seguridad del régimen dictatorial de Robert Mugabe.

A pesar de que China no tiene problemas en tratar con este tipo de gobiernos tan cuestionados en occidente y si bien históricamente Estados Unidos apoyó dictadores en el continente, la Casa Blanca está apuntando a la buena relación con las democracias.

El presidente de China, Xi Jinping, viajó rumbo a África días después de su asunción. Una de sus paradas fue en la República Democrática del Congo, nación con grandes yacimientos petroleros y principal proveedor de madera para China. También visitó Sudáfrica, país socio en el BRICS, y Tanzania, en donde firmó alrededor de 16 acuerdos comerciales, culturales y de desarrollo. China confirmó proyectos de infraestructura para un país que tras los últimos yacimientos elevó las reservas de gas y se coloca como un actor clave del este africano.

El atraso en materia de infraestructura conlleva a que la potencia asiática deba apoyar también en la creación de ferrocarriles, puertos y oleoductos, para proveerse de las materias primas. En materia de comercio con África, China le lleva años luz a Estados Unidos. Los principales socios norteamericanos no están en el continente y si bien se busca un progreso en materia comercial, no es la clave para Washington.

La diferencia: el progreso de África y la democracia

Obama apeló a su experiencia personal para incitar a África a ponerse de pie y luchar por su futuro. Afirmando aquellos logros independentistas, el mandatario norteamericano imploró la creación de instituciones eficaces, confiables y transparentes para poder lograr sociedades democráticas y justas. Estados Unidos se quiere mostrar como una contribución hacia el desarrollo africano. En este sentido, el gobierno dio a conocer durante este viaje una nueva iniciativa para duplicar el acceso a la energía eléctrica, denominado “Power Africa”.

Estados Unidos busca enseñar el camino y diferenciarse de China, principal inversor en el continente. En sus giras por África, ambos mandatarios visitaron Sudáfrica y Tanzania. Sin embargo, Estados Unidos apuntó también a Senegal, país que celebró elecciones con resultados pacíficos y democráticos en 2012. Mientras, el gobierno chino se embarcó hacia la República Democrática del Congo, un socio conflictivo.

Si bien comercialmente se encuentra lejos de los logros alcanzados por Beijing, el gobierno de Washington no puede descuidar una región clave. Décadas atrás, el futuro era el sudeste asiático; hoy también lo es África en todo sentido; por el crecimiento económico y geopolítico de algunas naciones. La progresiva retirada en Afganistán le permite a la Casa Blanca reposicionarse en África, en donde claramente perdió terreno a manos de China. Sin embargo con este viaje, predicando la democracia en la región, Estados Unidos salió al cruce de la potencia asiática.