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martes, 1 de octubre de 2013

¿Hasta dónde llega la libertad de expresión en Europa?

La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba, con un nacionalismo radical y un discurso populista. El asesinato de un militante de izquierda en Grecia y el informe sobre la calidad democrática en el continente brinda un capítulo más para el debate sobre el ascenso de la extrema derecha en Europa.
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A las constantes manifestaciones en Atenas por los despidos en el sector público y las políticas de austeridad del primer ministro Antonio Samaras, se sumaron protestas por el asesinato de un artista antifascista a manos de un militante neonazi. El autor del homicidio, un camionero de 45 años, confesó ser parte del grupo político Amanecer Dorado, quinta fuerza política de Grecia. A pesar que no es la primera vez que existen estos episodios de violencia, el hecho provocó una gran reacción tanto del gobierno como de las fuerzas políticas. Asimismo luego del suceso se observó una caída en el apoyo electoral de esta agrupación que en las elecciones de 2012 obtuvo 18 de los 300 escaños.

El gobierno tecnócrata griego, que en mayo discutía una nueva ley antirracismo, ahora busca cambios en el código penal con respecto a organizaciones criminales. Este movimiento tiene como objetivo implicar a Amanecer Dorado, grupo heredero de la extrema derecha tradicional con un crecimiento en las urnas de un 0.2% a un 7%. Endurecer las penas por odio racial, político o nacionalista es lo que se busca para cortar de raíz el problema de intolerancia actual. Los hechos más destacados en el último tiempo son: el asesinato en enero de un joven paquistaní, saludos nazis en el Parlamento, incidentes con trabajadores de Bangladesh y la segregación racial a alumnos gitanos en el norte del país.

La investigación que derivó en el arresto de 15 miembros de la organización entre ellos el líder máximo, el exmilitar Nikos Mijaloliakos, también sacó a luz las conexiones existentes entre la organización, la Policía y las Fuerzas Armadas, lo cual determinó la dimisión de dos altos cargos policiales y diversas suspensiones por la tolerancia con su violencia. Otra conclusión de la investigación es que aunque los militantes de Amanecer Dorado se definan como griegos nacionalistas y nieguen su conexión con el nazismo, la aparición de esvásticas y fotografías de Hitler en el domicilio de su cabecilla, marca la tendencia de la agrupación.  

Un problema que se extiende por el continente

Este asesinato en Grecia se da días después de la publicación de un estudio sobre la caída de la calidad democrática en diversos países de la Unión Europea, entre los cuales obviamente se encuentra la nación helénica y sobre la cual se pidió una investigación. En el continente se observan retrocesos en la lucha contra la corrupción y el respeto a las minorías (con un acento en la comunidad musulmana). Estas características que estaban asociadas a los últimos países que se incorporaron, principalmente de Europa del Este, ahora se ven en el resto de las naciones.

La amenaza en Francia sobre la expulsión de los gitanos, la radicalización del partido eurosceptico UKIP en el Reino Unido, el crimen organizado en Italia, el auge de la derecha autoritaria en Hungría y el acto de terrorismo en Noruega son algunos de los ejemplos de los últimos tiempos. Según estos informes el deterioro democrático se dio incluso desde antes que comience la crisis, cuando estaba instalada la bonanza. Esto supone que la causa del ascenso de la extrema derecha en Europa no solo está relacionada con temas económicos sino que refieren a aspectos históricos intrínsecos y la falta de respuestas a la globalización con fenómenos como la inmigración.

En épocas de crisis los votantes tienden a alejarse de los partidos tradicionales y apuntar a las agrupaciones de protesta. Si bien actualmente estos grupos populistas no gobiernan en ninguna nación de Europa occidental, el crecimiento en el continente genera un llamado de atención. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, reclamó en estos días la máxima vigilancia de los valores democráticos. La protección a los migrantes, víctimas de abusos, tendría que ser un problema para atacar con urgencia.

Los grupos radicales tienen presencia histórica, la cual se acentúa en momentos de crisis. Si bien ahora se encarcela a los dirigentes de Amanecer Dorado, no se tendría que haber esperado que alguien muera para atacar el problema. El gobierno está dejando sin fondos públicos a la organización, la cual se queda sin su cúpula principal. Sin embargo este tipo de agrupaciones poseen otras vías de financiación relacionadas con empresarios del ámbito deportivo, el cobro de impuestos de seguridad a comercios y actividades ilícitas tales como el contrabando o la trata de blancas. Por ello para erradicarlas se necesita una política activa y el entendimiento de hasta donde llega la libertad de expresión en la democracia. 

miércoles, 24 de julio de 2013

A dos años de la tragedia, la respuesta es más democracia

Noruega es uno de los países más prósperos del planeta, sin embargo no está ajeno a los problemas que vive el continente europeo. En este caso no son económicos sino sociales. El ascenso de la extrema derecha y los terroristas solitarios implicó un golpe duro al país nórdico hace dos años atrás. La democracia y el liberalismo fueron las armas usadas para combatir el dolor que causó la matanza de Utoya.              
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El 22 de julio de 2011, Noruega sufrió la tragedia más grave desde la Segunda Guerra Mundial. 77 personas fueron víctimas de dos ataques de Anders Bhering Breivik, un fundamentalista que hoy cumple una condena de 21 años de cárcel prorrogables indefinidamente. El extremista hizo estallar una bomba cerca de las oficinas del gobierno en Oslo que matando a 8 personas. Además fue el autor de una masacre en un campamento del Partido Laborista en la Isla de Utoya, a unos 40 minutos de la capital. Allí, vestido de policía, terminó con la vida de 69 jóvenes, la próxima generación de políticos de la agrupación.

Breivik, un joven de 34 años, acusaba al gobierno de ser blando ante la amenaza extremista en Noruega y Europa. Consideraba a los laboristas culpables de la diversidad racial, cultural y étnica del país nórdico. Breivik sentía que sus valores estaban siendo amenazados y es por ello que culpaba a los gobernantes de entregar la nación a los inmigrantes musulmanes. Perteneciente durante años al Partido del Progreso, de donde fue expulsado, encabezaba una cruzada contra los inmigrantes, a quienes atribuía el querer aprovecharse del sistema sin dar nada a cambio. Forjó su visión del mundo a través de páginas web de extrema derecha y escribió un manifiesto titulado “Una declaración europea de independencia – 2083”.

La Policía no conocía la existencia de este ultraderechista al momento del atentado. El debate sobre si el gobierno hace lo necesario para combatir este tipo de asesinos está instalado en la sociedad. La pregunta que surge es si las administraciones pueden evitar estos solitarios, individuos impredecibles y aislados. Durante los homenajes a las víctimas, que incluyó una misa recordatoria, el primer ministro Jens Stoltenberg recordó que su lucha contra este tipo de terrorismo es a través de más apertura, más democracia pero sin ser ingenuos. Cabe destacar que hace una semana, la Policía francesa arrestó a un neonazi noruego, relacionado con Breivik y acusado de estar preparando un atentado para continuar con su lucha. El problema sigue estando allí y hay que combatirlo.

Noruega como ejemplo de un problema continental

El crecimiento de nuevos movimientos con tendencias xenófobas se puede observar en varios países miembros. Antes de la Segunda Guerra Mundial fue el antisemitismo pero hoy los ultraderechistas poseen un sentimiento islamofobico. En Noruega son alrededor de 200.000 los musulmanes, la mayoría de ellos moderados. Sin embargo los extremistas ven a las personas de Medio Oriente como un grupo homogéneo. Internet es utilizado para debatir y juntar simpatizantes, así es que partidos de derecha se apoderan de su discurso y lo toman para captar votos. El Frente Nacional en Francia y el Amanecer Dorado en Grecia son algunos de los ejemplos. En Holanda, representantes de partidos de extrema derecha han tenido que dar explicaciones a la justicia por incitar al odio.

Noruega, país de 5 millones de habitantes, posee una de las sociedades más abiertas y democráticas del mundo. Es una nación rica en petróleo, madera y pescado, que ha rechazado ingresar a la Unión Europea en dos ocasiones (1972 y 1994). El populista Partido del Progreso, señalado como poseedor de tintes de ultra derecha, es la segunda fuerza del país, por detrás de los laboristas pero por encima del Partido Conservador. Alcanzaron un 23% en las legislativas de 2009 con un leve crecimiento con respecto a los comicios anteriores. Sin embargo la matanza de Utoya fue un duro golpe para esta agrupación contraria a la inmigración. En las elecciones regionales de setiembre de 2011 logró apenas un 11%.

Desde hace décadas, Noruega posee una tradición de política joven y campamentos de verano. A pesar de la tragedia, las nuevas generaciones de laboristas continúan participando en la política, predicando la sociedad cultural y la lucha contra el racismo. Varios sobrevivientes de Utoya serán candidatos en las próximas elecciones generales. En setiembre se realizarán los primeros comicios legislativos posteriores a la matanza. Si bien la reacción del gobierno laborista fue reforzar los dispositivos de seguridad pero sin restringir las libertades de los ciudadanos, afronta diversos cuestionamientos sobre la posibilidad de haber evitado la tragedia.


Las encuestas dicen que Jens Stoltenberg tendrá que dejar el cargo tras dos mandatos, debido al desgaste de los laboristas en el poder. La favorita es Erna Solberg del Partido Conservador, aprovechando el declive del Partido del Progreso, castigado por los medios luego de la tragedia. Sean los laboristas o los conservadores los próximos gobernantes de Noruega, la sociedad en su conjunto se debe un profundo debate sobre extremismo y cómo controlarlo. No es sólo la crisis económica la que hace resurgir a este tipo de xenofobia sino razones más profundas. Encontrar las raíces de este problema será uno de los desafíos de la próxima generación de gobernantes nórdicos. 

domingo, 9 de junio de 2013

El crecimiento de la extrema derecha en Europa occidental

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La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba y que impulsan un nacionalismo radical con un discurso populista. Se pueden identificar varios grupos de países según la presencia de este tipo de agrupaciones. El crecimiento es fuerte pero con matices.
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La extrema derecha en Europa se observa en muchas corrientes, que van desde neonazis, neofascistas, conservadores agrarios, islamófobos y cristianos conservadores, entre otros. Existen agrupaciones opuestas a la democracia, principalmente antisemitas y antigitanos, que son las herederas de la extrema derecha tradicional. Ejemplo de ellas son el Amanecer Dorado de Grecia o el British National Party del Reino Unido. Por otra parte se observa una nueva derecha radical que surge en el norte del continente, de corte xenófoba, anti Estado. Estos grupos son críticos del Islam y poseen un discurso populista. Los Verdaderos Finlandeses y Liga Norte de Italia son representativas de estas agrupaciones. Otras poseen características de las dos anteriores, ya que buscan gobernar dentro de la democracia pero con ideas antisistema. Por último también se destaca el crecimiento en Europa Oriental, principalmente en Hungría, Rumania, Serbia, Croacia y Bulgaria, en donde se observan congregaciones relacionadas con el nacionalismo.

Panorama desigual en los grandes países

En las principales naciones de Europa Occidental se pueden observar dos tipos de situaciones. En los casos de Francia e Italia, agrupaciones de extrema derecha si logran representación parlamentaria, ya sea representación propia o pactando con sectores de centro derecha para lograr participación. En Alemania y España los grupos de extrema derecha no han logrado representación en el Poder Legislativo. Son absorbidos por partidos políticos de derecha, que poseen aspectos de centro y tintes extremistas en algunos casos.

En Francia, el partido Frente Nacional de la familia Le Pen es la tercera fuerza política del país. En 2007, bajo el liderazgo de Jean Marie, alcanzó el 10% de los votos. Cinco años después, su hija Marine, obtuvo un crecimiento de ocho puntos porcentuales. La coalición de Le Pen es un ejemplo al que aspiran agrupaciones de extrema derecha. En Italia, la Liga Norte no es tan poderosa. Consiguió un 8% de los votos y es el aliado xenófobo del Pueblo de la Libertad, sector derechista de Silvio Berlusconi.

En Alemania gobiernan los demócratas cristianos de Angela Merkel, de ideología liberal derechista. Los extremistas no tienen representación en el Bundestag. El partido Nacional demócrata obtuvo un 1.5% en los últimos comicios y no consiguió llegar al Poder Legislativo. Sin embargo esta agrupación ocupa escaños en diversos parlamentos regionales. Situación similar es la de España, donde el voto extremista lo absorbe el gobernante Partido Popular de Mariano Rajoy. España 2000 y Plataforma por Cataluña no lograron representación parlamentaria en las últimas elecciones.

La extrema derecha al Norte

En estas naciones caracterizadas por el Estado de bienestar y con la presencia de la izquierda en el poder durante muchos años, la extrema derecha alcanza una gran participación en los Parlamentos. Se destacan países en pleno crecimiento como Finlandia, Noruega y Suecia tiene un marcado ascenso. En el caso de Dinamarca, en los últimos comicios ha tenido un ligero retroceso.

En Finlandia la agrupación Verdaderos Finlandeses ha tenido un crecimiento de un 15% con respecto a las últimas elecciones. Actualmente posee 39 de los 200 escaños y es liderada por Timo Soini. En Suecia, los Demócratas Suecos ocupan el sexto lugar como fuerza política en el Parlamento, pero han tenido un crecimiento de 3% con respecto a las elecciones de 2006. En los últimos comicios consiguieron por primera vez obtener 20 parlamentarios. En Noruega, el Partido del Progreso es la segunda fuerza con 41 de los 169 asientos. Obtuvo un 23% en los comicios de 2009 y un leve crecimiento con respecto a la anterior elección.

En Dinamarca, el Partido Popular Danés obtuvo 12% de los votos en 2011, perdiendo un punto y medio porcentual con respecto a los comicios pasados. Actualmente es la tercera fuerza del país con 22 escaños de 175, por detrás de los socialdemócratas y los liberales.

Fuerte presencia en los pequeños parlamentos

En el resto de los países pequeños de Europa se encuentran situaciones disímiles. En Suiza, Grecia y Austria, los grupos extremistas de derecha crecen, mientras que tras haber tenido un poder importante en Bélgica y Holanda perdieron adeptos en los últimos comicios.

En Suiza el ultraderechista Partido del Pueblo de Toni Brunner es el más votado con 26%. Sin embargo no forma parte de la coalición gobernante. En Grecia, Amanecer Dorado es la quinta fuerza política, tras lograr 18 escaños de los 300. Si bien perdió asientos tiene gran fuerza, un 22% de los griegos simpatiza con el líder Nikolaos Michaloliakos. En Austria, el Partido de la Libertad es la tercera fuerza con 34 de los 183 diputados, con un crecimiento de un 6%, mientras que la Unión del futuro, otro partido de extrema derecha, alcanzó el mismo crecimiento, logrando 21 escaños. 

En el 2010, Vlaams Belang (Interés Flamenco) obtuvo un 7% de los votos en las elecciones de Bélgica, que le permitieron obtener 12 de 150 escaños. No obstante tuvo una caída de cuatro puntos porcentuales con respecto a la última elección. En Holanda el Partido de la Libertad fue votado por un 10% y es la tercera fuerza política pero viene en caída, ya que perdió nueve diputados. Cabe destacar que tiempo atrás su líder Geert Wilders forzó a dimitir al primer ministro Mark Rutte.

La situación de Portugal es parecida a la de estas naciones, ya que el Partido Nacional Renovador no posee representación. Tras años de dictadura derechista, esta ideología no tiene mucha cabida en la población. En los últimos comicios obtuvo tan solo un 0.3%.

Conclusiones

La crisis económica en Europa derivó en la presencia de grupos populistas que busca captar adeptos con un discurso que ataca a las minorías, principalmente a los extranjeros. De esta forma vuelven a tomar protagonismo las agrupaciones radicales de derecha que poseen aspectos fascistas y nazistas. Sin embargo, a diferencia de décadas atrás, hoy apuntan a los musulmanes que han llegado a territorio europeo.

En cada país la situación de estas agrupaciones es distinta. Si bien en algunas naciones ha estado muy cerca de gobernar, aún no lo hacen en ninguna y será difícil que ello ocurra, principalmente porque poseen un techo electoral. En épocas de crisis, los votantes se alejan de los partidos tradicionales y eligen partidos de protesta. Por ende la influencia en la política crece. La presencia de la extrema derecha en los parlamentos europeos ya es común desde los años noventa. Al ser un voto de protesta, se manifiesta y adquiere fuerza en momentos en que la crisis pega fuerte en el continente.