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lunes, 2 de febrero de 2015

El desafío uruguayo: de Suiza a Finlandia

“¿Por qué los bebés de Finlandia duermen en cajas de cartón?” fue el título de una de las notas más leídas del portal británico BBC Mundo en 2014. El artículo explica las causas por las que el país nórdico posee una de las menores tasas de mortalidad infantil en el mundo y uno de los mejores sistemas educativos. Por estos índices y varios otros, Finlandia es referencia constante como modelo de desarrollo.

Algunos expertos aseguran que Uruguay está en la senda de convertirse en un país desarrollado. Es una visión muy optimista pero también es real. Sin embargo también se dice que nuestro país no puede ser como Noruega, Suecia o Finlandia en cinco o diez años. Quizás no podemos exigir indicadores de primer mundo a una o dos administraciones de gobierno. Pero, ¿es tan alocado pensar que en 15 años el Frente Amplio deba, al menos, sentar las bases del desarrollo?

La principal fuerza política actual de Uruguay llegó al poder en 2005 de la mano de Tabaré Vázquez. El primer mandatario de izquierda dejó el cargo con un 60% de aprobación gracias a diferentes logros alcanzados por su gobierno. El Frente Amplio inició una transformación del país. La reforma impositiva, el Plan Ceibal, la reducción de la pobreza y la reforma de la salud son algunos de los íconos principales de la primera presidencia frenteamplista.

Los desafíos que asumió la segunda administración los dejó claros el propio presidente José Mujica en su discurso de asunción en el Parlamento. “Educación, educación y educación” es una frase de aquel día que a todos nos quedó grabada. El “Pepe” tiene claro que en la educación e innovación se nos va la vida como país. Años después el propio Mujica reconoció los problemas en dicha área clave para el futuro del Uruguay. Y no es casualidad que Vázquez se haya comprometido a cambiar el ADN de la educación.

Finlandia, país de 5.3 millones de habitantes, se enorgullece de tener uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Sin embargo no es el que más invierte (menos del 7% del PBI), ni el que tiene mayor carga horaria ni el que manda más tareas domiciliarias. Sin embargo ocupa los primeros lugares en las pruebas PISA. La educación gratuita, el concepto de igualdad de oportunidades y la selección exigente del profesorado son algunas de las características del sistema educativo finlandés.

América Latina está muy lejos de las bases de este modelo finlandés. El Estado de Bienestar de los países nórdicos nunca llegó a nuestras tierras. Copiar y pegar un sistema resulta complejo ya que cada país tiene características distintas, pero siempre se puede aprender de experiencias ajenas para mejorar puertas adentro.

A pesar de los problemas en educación, el gobierno de José Mujica fue clave en materia de derechos. Uruguay aprobó el matrimonio igualitario, una medida de igualdad que posiciona al país a la misma escala de países desarrollados, y legisló sobre salud sexual, temas que se debaten en las sociedades más avanzadas. Otro de los logros de Mujica fue colocar a Uruguay en el mapa internacional. Por su forma de vida y por actitudes humanistas como la recepción de refugiados sirios, Uruguay fue reconocido.

Nuestro país entra en este 2015 en una situación muy distinta a la de 2005. Las mejoras económicas, la suba del salario y la cobertura social de sectores antes desprotegidos provocaron cambios en estos diez años. Como declararon los propios dirigentes frentistas la noche del balotaje, el voto fue de apoyo pero de compromiso. El votante depositó la confianza pero con el anhelo en seguir adelante. El fervor de la victoria no puede hacer olvidar los desafíos que aún restan afrontar.

Los índices de democracia, distribución del ingreso y pobreza del Uruguay son referencia en América Latina. Sin embargo, considerando que estamos frente a la región más desigual del mundo, deberíamos apostar a más, a mayor crecimiento económico y más igualdad de oportunidades.  

El politólogo Daniel Chasquetti imagina a Uruguay como la Finlandia de América Latina en el futuro (1). Este país nórdico dio un gran salto en dos décadas para ser uno de los lugares en donde mejor se vive. Nuestro país, con un sistema político fuerte y con amplios consensos en varios temas, debería proponerse ese horizonte. Si el primer gobierno del Frente fue el de las reformas y el segundo el de los derechos, el tercero tiene que consolidar el camino de Uruguay hacia un país de primer mundo.

Tabaré Vázquez lo dejó claro en su primer discurso como nuevo presidente electo: no hay que pensar tanto en las futuras elecciones y hay que pensar más en las futuras generaciones. Ese concepto debe primar tanto en el oficialismo como en la oposición. Proyectos amplios, de mediano y largo plazo, que catapulten a Uruguay al primer mundo. Si es verdad que alguna vez fuimos la Suiza de América, por qué no ser la Finlandia de América y marcar el camino de desarrollo para la región.

(*) Lic.Diego Telias – @diegotelias
 Columnista, Investigador, Analista internacional – Licenciado en Estudios Internacionales en la Universidad ORT – Estudiante de la Maestría en Ciencias Políticas de UDELAR. Autor de Espacio Infoco http://espacioinfoco.blogspot.com/

(1) Chasquetti y la Finlandia de América
*Por qué los bebés de Finlandia duermen en cajas de cartón

* Pablo Ferreri: “Ponerse la meta de ser Noruega es muy bueno como horizonte”

domingo, 9 de junio de 2013

El crecimiento de la extrema derecha en Europa occidental

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La crisis económica de 2008 derivó en el ascenso de partidos antieuropeos, hostiles a la inmigración, de doctrina xenófoba y que impulsan un nacionalismo radical con un discurso populista. Se pueden identificar varios grupos de países según la presencia de este tipo de agrupaciones. El crecimiento es fuerte pero con matices.
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La extrema derecha en Europa se observa en muchas corrientes, que van desde neonazis, neofascistas, conservadores agrarios, islamófobos y cristianos conservadores, entre otros. Existen agrupaciones opuestas a la democracia, principalmente antisemitas y antigitanos, que son las herederas de la extrema derecha tradicional. Ejemplo de ellas son el Amanecer Dorado de Grecia o el British National Party del Reino Unido. Por otra parte se observa una nueva derecha radical que surge en el norte del continente, de corte xenófoba, anti Estado. Estos grupos son críticos del Islam y poseen un discurso populista. Los Verdaderos Finlandeses y Liga Norte de Italia son representativas de estas agrupaciones. Otras poseen características de las dos anteriores, ya que buscan gobernar dentro de la democracia pero con ideas antisistema. Por último también se destaca el crecimiento en Europa Oriental, principalmente en Hungría, Rumania, Serbia, Croacia y Bulgaria, en donde se observan congregaciones relacionadas con el nacionalismo.

Panorama desigual en los grandes países

En las principales naciones de Europa Occidental se pueden observar dos tipos de situaciones. En los casos de Francia e Italia, agrupaciones de extrema derecha si logran representación parlamentaria, ya sea representación propia o pactando con sectores de centro derecha para lograr participación. En Alemania y España los grupos de extrema derecha no han logrado representación en el Poder Legislativo. Son absorbidos por partidos políticos de derecha, que poseen aspectos de centro y tintes extremistas en algunos casos.

En Francia, el partido Frente Nacional de la familia Le Pen es la tercera fuerza política del país. En 2007, bajo el liderazgo de Jean Marie, alcanzó el 10% de los votos. Cinco años después, su hija Marine, obtuvo un crecimiento de ocho puntos porcentuales. La coalición de Le Pen es un ejemplo al que aspiran agrupaciones de extrema derecha. En Italia, la Liga Norte no es tan poderosa. Consiguió un 8% de los votos y es el aliado xenófobo del Pueblo de la Libertad, sector derechista de Silvio Berlusconi.

En Alemania gobiernan los demócratas cristianos de Angela Merkel, de ideología liberal derechista. Los extremistas no tienen representación en el Bundestag. El partido Nacional demócrata obtuvo un 1.5% en los últimos comicios y no consiguió llegar al Poder Legislativo. Sin embargo esta agrupación ocupa escaños en diversos parlamentos regionales. Situación similar es la de España, donde el voto extremista lo absorbe el gobernante Partido Popular de Mariano Rajoy. España 2000 y Plataforma por Cataluña no lograron representación parlamentaria en las últimas elecciones.

La extrema derecha al Norte

En estas naciones caracterizadas por el Estado de bienestar y con la presencia de la izquierda en el poder durante muchos años, la extrema derecha alcanza una gran participación en los Parlamentos. Se destacan países en pleno crecimiento como Finlandia, Noruega y Suecia tiene un marcado ascenso. En el caso de Dinamarca, en los últimos comicios ha tenido un ligero retroceso.

En Finlandia la agrupación Verdaderos Finlandeses ha tenido un crecimiento de un 15% con respecto a las últimas elecciones. Actualmente posee 39 de los 200 escaños y es liderada por Timo Soini. En Suecia, los Demócratas Suecos ocupan el sexto lugar como fuerza política en el Parlamento, pero han tenido un crecimiento de 3% con respecto a las elecciones de 2006. En los últimos comicios consiguieron por primera vez obtener 20 parlamentarios. En Noruega, el Partido del Progreso es la segunda fuerza con 41 de los 169 asientos. Obtuvo un 23% en los comicios de 2009 y un leve crecimiento con respecto a la anterior elección.

En Dinamarca, el Partido Popular Danés obtuvo 12% de los votos en 2011, perdiendo un punto y medio porcentual con respecto a los comicios pasados. Actualmente es la tercera fuerza del país con 22 escaños de 175, por detrás de los socialdemócratas y los liberales.

Fuerte presencia en los pequeños parlamentos

En el resto de los países pequeños de Europa se encuentran situaciones disímiles. En Suiza, Grecia y Austria, los grupos extremistas de derecha crecen, mientras que tras haber tenido un poder importante en Bélgica y Holanda perdieron adeptos en los últimos comicios.

En Suiza el ultraderechista Partido del Pueblo de Toni Brunner es el más votado con 26%. Sin embargo no forma parte de la coalición gobernante. En Grecia, Amanecer Dorado es la quinta fuerza política, tras lograr 18 escaños de los 300. Si bien perdió asientos tiene gran fuerza, un 22% de los griegos simpatiza con el líder Nikolaos Michaloliakos. En Austria, el Partido de la Libertad es la tercera fuerza con 34 de los 183 diputados, con un crecimiento de un 6%, mientras que la Unión del futuro, otro partido de extrema derecha, alcanzó el mismo crecimiento, logrando 21 escaños. 

En el 2010, Vlaams Belang (Interés Flamenco) obtuvo un 7% de los votos en las elecciones de Bélgica, que le permitieron obtener 12 de 150 escaños. No obstante tuvo una caída de cuatro puntos porcentuales con respecto a la última elección. En Holanda el Partido de la Libertad fue votado por un 10% y es la tercera fuerza política pero viene en caída, ya que perdió nueve diputados. Cabe destacar que tiempo atrás su líder Geert Wilders forzó a dimitir al primer ministro Mark Rutte.

La situación de Portugal es parecida a la de estas naciones, ya que el Partido Nacional Renovador no posee representación. Tras años de dictadura derechista, esta ideología no tiene mucha cabida en la población. En los últimos comicios obtuvo tan solo un 0.3%.

Conclusiones

La crisis económica en Europa derivó en la presencia de grupos populistas que busca captar adeptos con un discurso que ataca a las minorías, principalmente a los extranjeros. De esta forma vuelven a tomar protagonismo las agrupaciones radicales de derecha que poseen aspectos fascistas y nazistas. Sin embargo, a diferencia de décadas atrás, hoy apuntan a los musulmanes que han llegado a territorio europeo.

En cada país la situación de estas agrupaciones es distinta. Si bien en algunas naciones ha estado muy cerca de gobernar, aún no lo hacen en ninguna y será difícil que ello ocurra, principalmente porque poseen un techo electoral. En épocas de crisis, los votantes se alejan de los partidos tradicionales y eligen partidos de protesta. Por ende la influencia en la política crece. La presencia de la extrema derecha en los parlamentos europeos ya es común desde los años noventa. Al ser un voto de protesta, se manifiesta y adquiere fuerza en momentos en que la crisis pega fuerte en el continente.