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jueves, 7 de agosto de 2014

¿Cuándo atacaremos las causas de este caos internacional?

Niños intentando cruzar la frontera que divide la violencia con la esperanza, mujeres llorando la muerte de sus hijos tras una explosión cercana y familias desconsoladas ante la caída de un avión que trasladaba casi trescientas personas. Centroamérica, Gaza y Ucrania, ejemplos e imágenes de un mes lleno de horror, impotencia y tristeza. 

Seguramente estas tres regiones del mundo sean las que hoy llaman más la atención pero tendemos a olvidarnos que en Siria, Libia, Irak, Afganistán y Nigeria siguen muriendo cientos de civiles. La falta de un liderazgo mundial puede ser una de las causas de este caos internacional o tal vez lo que el analista venezolano Moises Naim definió como “el fin del poder”, la lucha constante entre los grandes actores dominantes y los nuevos micropoderes que le desafían.

La carencia de instituciones que asuman responsabilidades nos lleva a un terreno peligroso. El debate sobre la reforma en las Naciones Unidas, tan olvidado en el último tiempo, deberá resurgir de forma urgente.  
El terrorismo y la exclusión social en África

El 11 de mayo de este año El País de Madrid publicó un artículo sobre la composición del grupo yihadista nigeriano que siembra terror en el África Occidental. El análisis titulado “La miseria nutre las filas de Boko Haram” remarca que los jóvenes del estado nigeriano de Borno, golpeados por el desempleo y la miseria, queman escuelas y vigilan soldados a cambio de dinero.

El gobernador de la región, con razón, relaciona la exclusión social con este tipo de actitudes violentas. La precaria educación y la pobreza hacen caldo de cultivo para grupos extremistas religiosos que no solo ofrecen dinero, sino que los convencen sobre un modo de vivir y pensar. Esta es la realidad del norte de Nigeria, un país de 160 millones de habitantes, la mayor economía de África. La falta  de oportunidades laborales, la corrupción y la no existencia de una razón por la cual vivir, convierten a la juventud en vulnerable.
El escape a la violencia en Centroamérica

Si a vulnerabilidad nos referimos, que mejor ejemplo que los niños centroamericanos que intentan cruzar solos la frontera con Estados Unidos. Intentando escapar a la intimidación de las maras, ciudadanos de Honduras, Guatemala y El Salvador se tardan semanas en cruzar a México para luego pasar la migra y reunirse con sus familias o luchar por el sueño americano. Este no es un conflicto geopolítico, tampoco se trata de grupos extremistas religiosos ni de enfrentamientos entre potencias regionales por temas comerciales. Es la economía más grande del mundo con una de las zonas más violentas en el patio trasero.  

La avalancha proveniente de Centroamérica desborda los centros de acogida norteamericanos y prende todas las alarmas. Las historias traumáticas así como la violencia de las maras son las novedades de último momento. Los gastos en reforzar la seguridad en la frontera son cada vez mayores así como el desembolso anual de los países centroamericanos para luchar contra estas organizaciones criminales. Se sigue gastando dinero para atacar las consecuencias en vez de ahondar esfuerzos por combatir las causas de esa violencia o esos movimientos migratorios desesperados.  
El nacionalismo en Eurasia

Distinto es el conflicto en Ucrania que a pesar de tener las mismas consecuencias, violencia y muerte de civiles, tiene un perfil geopolítico. La puja creciente entre Rusia y Europa por el territorio ucraniano terminó derivando en un peligro constante, tal es así que fue derribado un avión comercial de Malaysian Airlines, con un saldo de 300 civiles muertos. Es la impotencia ante una Rusia que no sabe de frenos y que deja expuesto los titubeos de la Unión Europea en materia de política exterior.

Putin marcó posición en el tema nuclear iraní, se fortaleció en la crisis de Siria y avanzó en el conflicto ucraniano. Rusia se muestra firme ante la falta de un liderazgo global, arma a los separatistas prorrusos e intenta lidiar con las sanciones económicas impuestas por Washington y la Unión Europea. Ante dicha situación, Moscú sale a pasear por el mundo buscando socios que miren más las balanzas comerciales que los Derechos Humanos. Es que el comercio lo es todo en el siglo XXI, la dependencia de Europa en el gas ruso imposibilita a Bruselas una posición dura ante Putin.
El histórico conflicto entre palestinos e israelíes

Conflictos geopolíticos y humanitarios se reproducen en Medio Oriente. La tensión entre Israel y Palestina, con este nuevo capítulo en Gaza, fue el foco de atención en el último mes. El extremismo de Hamas y la reciente incursión israelí dejó un saldo importante de civiles muertos. Uno de los tantos conflictos abiertos en la región: sectarismo en Irak, la guerra civil sin tregua en Siria y el caos total en Libia, luego de tres años de la caída de Khadafi.

Las soluciones escasean y la muerte de civiles aumenta. Una ecuación negativa de un mundo que no sabe de líderes ni de organizaciones con poder real. Un sistema en el que nadie quiere asumir el liderazgo y marcar la agenda, lo que Ian Bremmer, politólogo norteamericano, denominó el “mundo G-0”. Un Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, polarizado entre Estados Unidos y Rusia, que pide a gritos una reforma debido a que el otro gigante, China, aprovechándose de su creciente influencia en América Latina, África y los países árabes, se mantiene con la bandera de la “no intervención”.

Los espirales de violencia se reproducen en distintas regiones y no siempre por culpa de un grupo extremista religioso. Deberíamos preguntarnos ¿Por qué Hamas gobierna en Gaza? ¿Por qué los niños de Centroamérica cruzan solos hacia Estados Unidos? ¿Por qué Boko Haram es tan fuerte en el norte de Nigeria? ¿Por qué Honduras, El Salvador y Guatemala tienen índices de homicidios tan altos? ¿Por qué? Algún día nos tendremos que preocupar más por las causas que por las consecuencias.

En definitiva debemos entender que este caos internacional no solamente proviene del fanatismo religioso o la ambición nacionalista de determinados líderes. Existen también conflictos humanos, solucionables, relacionados más con la pobreza, la exclusión y la desigualdad que con lo peor de nuestra civilización. 

martes, 18 de marzo de 2014

Angola y el controversial progreso de África

Durante décadas los países de África tuvieron una historia y problemas en común. 55 naciones y alrededor de 150 millones de habitantes presos del hambre, la guerra y los conflictos fronterizos. Hoy el panorama es distinto, los desafíos pasan por la democratización y un crecimiento económico que permita dejar atrás un pasado oscuro. Sin embargo África no es homogénea y los niveles de avance son muy dispares. Angola es uno ejemplo para conocer los retos actuales del continente.
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Luanda, capital de Angola, es considerada como una de las ciudades africanas con una experiencia urbanística revolucionaria. Con el objetivo de convertirse en una especie de Dubai, según el deseo del presidente Eduardo Dos Santos, esta urbe ha ido cambiando rápidamente con una reconstrucción a toda velocidad. Autopistas, hoteles, autos lujosos y escenarios deportivos de primer nivel contrastan con un déficit de vivienda para la mayoría de la población. Esa es la foto de Angola: una mayoría se beneficia de las riquezas que provienen del subsuelo mientras la corrupción, la mortalidad infantil y el hambre campea como si nada.  

Angola es uno de los países más ricos en recursos del continente africano. El petróleo junto a la extracción de diamantes le permitió al país un gran crecimiento desde 2002, con un aumento de 11% de media anual y pronósticos de 7% hasta el 2016. Miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) desde 2007, fue el segundo mayor productor tres años después y actualmente concentra alrededor del 90% de sus exportaciones en el oro negro. El despegue económico le permite atraer inversiones internacionales e incluso miles de inmigrantes, tanto de países vecinos como de la ex colonia, Portugal. Estos últimos cubren los vacíos en recursos humanos calificados, ingenieros, médicos, entre otros.

Hoy en día Angola tiene la posibilidad de elegir con qué países negocia, algo que no ocurría en la época colonialista. En este sentido China se presenta como socio estratégico, siendo el segundo comprador del petróleo angoleño. Las empresas de este país asiático son clave en las miles de obras de infraestructura, que abarcan carreteras, viviendas y edificios gubernamentales. El Banco Mundial utiliza el término “modelo Angola” para definir el intercambio de infraestructuras por petróleo. Las conexiones entre China y Angola datan de los acuerdos de 2004, con la participación clave del Exxim Bank y Sonangol, la empresa petrolera del país africano. Sin embargo los beneficios de estos intercambios claramente quedan en manos de las élites de este régimen autocrático.  

El déficit democrático en Angola

El crecimiento de la industria petrolera contrasta con los escasos avances en otras áreas. Angola, tercera economía del África Subsahariana, sufre la falta de manufactureras locales y ofertas de servicios, que claramente encarecen al país. Si bien el mercado sustituyó a la planificación socialista, la carencia de infraestructuras es uno de los tantos desafíos del gobierno de Dos Santos. Además de lo que suponen los retos económicos, Angola tiene un gran debe democrático. Para las elecciones que ganó el actual presidente en 2010, el oficialismo se benefició del monopolio de los medios de comunicación, la maquinaria electoral y la cantidad de partidos pequeños que se presentaron a los comicios.

Aunque estemos lejos de la democracia y Dos Santos modifique la Constitución a su favor, Angola logró una estabilidad política atractiva, fruto de la reconciliación nacional. Luego de la guerra colonial (1961-1975), en la cual el país obtuvo la independencia formal y dio fin a la dominación portuguesa, las facciones que lucharon por el poder iniciaron una guerra civil que finalizó recién en abril de 2002, siendo ésta la más duradera del continente. El conflicto dejó un daño económico y social muy grande. La tregua entre el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) de Dos Santos y la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA) se dio tras la muerte de Jonás Savimbi, líder de esta última mencionada.     

Angola como ejemplo de los desafíos continentales

Angola superó dos de los problemas endémicos de África, la guerra y las disputas territoriales pero los desafíos siguen siendo grandes. El despegue económico y el crecimiento demográfico de esta ex colonia portuguesa le posibilitan convertirse en un león africano que imite el camino que alguna vez trazaron los tigres asiáticos. El avance de Angola se enmarca dentro de un progresivo ascenso de la clase media que convertirá a África en uno de los mayores mercados del mundo. Sin embargo en un continente tan extenso no podemos homogeneizar y hay que tener en cuenta que los avances de los países serán dispares.

Hasta el momento las riquezas de África sirvieron para enriquecer a dictadores y multinacionales. El crecimiento es frágil si sólo se basa en la exportación de materias primas. Para la obtención de un futuro más próspero son fundamentales los cambios en la educación, formación, infraestructura así como las reformas políticas. La pacificación es fundamental si viene de la mano con la democratización y con transformaciones económicas a largo plazo. En África material no falta pero estará en los propios africanos aprovechar el potencial y poner al continente olvidado en un lugar digno. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Morir en la orilla

El sueño de un futuro mejor impulsa a ciudadanos de muchos países subdesarrollados a arriesgar su vida por ello. Algunos lo logran y viven para contarlo, otros quedan por el camino. Las corrientes migratorias y los estrictos controles de los países del primer mundo generan grandes barreras de protección a lo largo y ancho del mundo.   
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Podemos identificar tres grandes fronteras que terminan con la vida de muchos ciudadanos tercermundistas. El desierto y los coyotes que dividen Centro América con Estados Unidos, el bravo Mediterráneo que separa a los africanos del sueño europeo y por último, las pequeñas islas que se encuentran a mitad de camino entre el pujante sudeste asiático y Australia. Más allá de las nombradas también se imponen barreras a la entrada del este de Europa, hacia Sudáfrica, entre otras tantas.

Los cinturones de seguridad, la criminalización de la inmigración, el desamparo y el camino al exilio son todos aspectos que se relacionan con este proceso histórico de los refugiados. Con países desarrollados menos dispuestos a recibir extranjeros, los controles de las fronteras se están convirtiendo en frentes de batalla militarizados. El terrorismo y el aumento de la xenofobia son otros dos aspectos que entran en el debate sobre las barreras de protección. Más allá de los traficantes, quienes se aprovechan de la situación, las empresas que contratan mano de obra ilegal también deben hacer su mea culpa de los cientos de muertos que el agua o el desierto causan. Un proceso que el Papa Francisco acertadamente señala como la globalización de la indiferencia.

Estados Unidos y México

La reforma migratoria es un tema candente en Washington. Asiáticos y latinos protestan de manera pacífica en la denominada marcha por la dignidad y el respeto a los inmigrantes, exigiendo una vía para la legalización de lo que se estiman son 11 millones de indocumentados. Esta es la pata política de un problema que aqueja desde hace décadas a Estados Unidos: la llegada de inmigrantes ilegales que aunque no tengan papeles brindan servicios constantemente a la población norteamericana. Sin embargo la frontera Estados Unidos – México es testigo de miles de vidas que mueren en el camino.

El 2012 fue el año que se reportaron mayor cantidad de muertos (casi 500 según cifras oficiales) en la frontera terrestre más larga del mundo. Si bien los controles migratorios redujeron el número de personas que intenta cruzar, los medios ilegales se tornan más peligrosos y terminan con más vidas. Las causas son diversas, ahogamiento, deshidratación, insolación, persecución y lucha con las patrullas fronterizas. Esto no supone la muerte solo de mexicanos sino de centroamericanos que además deben cruzar todo México, con los peligros que ello supone. El contrabando de personas a manos de los carteles de drogas convierte el cruce en un pasaje con destino a la muerte.

Europa y el Mediterráneo

En los primeros días de octubre casi 100 inmigrantes indocumentados murieron tras el naufragio al sur de Sicilia, Italia, de una especie de barco en el que viajaban alrededor de 500 personas, entre ellas decenas de niños y mujeres embarazadas. Proveniente de Libia, la mayoría de ellos son de países como Eritrea y Somalia. Este tipo de barcazas plagadas de indocumentados llegan constantemente a la isla de Lampedusa (a un poco más de 100 km de la costa africana), desbordando los centros de acogida. Además de las nacionalidades que siempre se repiten, los últimos conflictos en Siria y Egipto han impulsado a muchos migrantes hacia el Mediterráneo.

Se estima que en el Canal de Sicilia, alrededor de 8.000 personas perdieron la vida en los últimos veinte años. Las nacionalidades van cambiando. A los desesperados por la pobreza extrema en el África Subsahariana, se le sumaron en los primeros meses de 2011 inmigrantes provenientes Túnez y Libia, países que perdieron estabilidad tras la Primavera Árabe. El agotamiento, los naufragios, la asfixia o la hipotermia son muchos más peligrosos que la vigilancia marítima europea o los malos tratos recibidos por los traficantes de personas.

Oceanía y la tercerización de los refugiados

Los disturbios internos en Filipinas, Myanmar o en partes de Indonesia expulsan miles de migrantes todos los años rumbo a Australia. Ante la constante llegada de inmigración ilegal el primer ministro australiano, Kevin Rudd, aseguró en julio que su país no cederá frente a las redes de traficantes que intentan vender sueños de legalidad. Esta nación de Oceanía posee mecanismos legales para recibir personas del exterior a través de visas de trabajo temporal o de estudio pero quiere frenar la inmigración ilegal. Junto a su homólogo de Papua Nueva Guinea, el mandatario aseguró que los refugiados con demanda de asilo serán enviados a centros de detención en este país situado al norte de Australia. Esto le causó críticas por parte de ONGs como Amnistía Internacional y denuncias por parte de ACNUR con respecto a las malas condiciones ofrecidas en los centros de refugiados.

Se estima que por año alrededor de 15.000 clandestinos desembarcan en las costas del gigante australiano, provenientes principalmente de Irán e Indonesia pero años atrás desde Irak o Afganistán. Cabe resaltar la cercanía que existe entre Indonesia y Christmas Island, el punto del territorio australiano más cercano al sudeste asiático. La mayor tragedia en costas australianas se dio en 2001 cuando 350 personas perdieron la vida al hundirse un barco. Se estiman que en las últimas dos décadas más de mil personas murieron ahogadas luego de pagar miles de dólares a mafias clandestinas para llegar a un país que crece a buen ritmo, ofrece buena calidad de vida y altos salarios.

Una respuesta global

Se estiman que 230 millones de personas viven y trabajan fuera de sus países de origen. Las historias de migrantes empujados por la violencia, la pobreza o la búsqueda de un futuro mejor para su familia tienen varios capítulos, algunos de ellos positivos y otros negativos. El trabajo esclavo o las atroces condiciones laborales contrastan con aquellos que tras estabilizarse en el exterior, logran sacar a su familia de una guerra y enviar remesas a su país de origen. Allí están las historias que se pueden contar sin embargo muchas otras quedaron en la orilla, al borde del sueño y que jamás podrán ser contadas.

Las soluciones a estos problemas deben ser globales y no remitir a un gobierno de turno de los distintos países. Mecanismos de acceso a visados legales es una solución que le brinda mayor transparencia a un fenómeno que tiene lados oscuros. El combate a las redes de tráfico humano pero también las sanciones a aquellas empresas que se benefician de los ilegales, son aspectos que los gobiernos tienen que tomar en cuenta y no mirar para otro lado. La selección de los migrantes, el miedo al extranjero y los campos agrícolas que emplean a trabajadores indocumentados son aspectos que necesitan ser debatidos.


Para ello el Comité de la ONU de los Derechos de los Trabajadores Migratorios convocan a la ratificación del tratado por parte de todos los países, una convención vigente desde hace 10 años y solamente aceptada por 47 naciones, entre las cuales no se encuentran las naciones que más reciben trabajadores extranjeros (Estados Unidos, Europa y Australia). Quizás luego de los hechos como el que ocurrió en Italia en las últimas semanas, muchos no deberían olvidar que la inmigración también contribuyó y contribuye al desarrollo económico de su país.     

jueves, 26 de septiembre de 2013

El terrorismo islámico golpea en África

El continente olvidado vuelve a estar en el punto de mira tras el ataque del grupo Al Shabab en Nairobi, Kenia. El interés de las potencias occidentales en controlar a los terroristas islámicos de la zona conlleva a la necesidad de formar gobiernos estables para no dar cabida a los radicales.
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El grupo Al Shabab (La Juventud), alineado a Al Qaeda, realizó en los últimos días un asalto a uno de los centros comerciales más exclusivos y concurridos de la capital de Kenia, propiedad de un judío israelí. Más de 60 personas murieron tras el ataque y secuestro del local, la mayoría eran pertenecientes a la colonia extranjera que frecuenta el lugar. Al Shabab posee alrededor de 8000 combatientes y realiza embestidas contra la presencia extranjera en el cuerno de África.

Nairobi es un centro regional económico y diplomático del este del continente, denominada la capital de África Oriental. Es la capital de un país de 34 millones de habitantes que ya sufrió ataques del yihadismo en 1998, cuando murieron más de 200 personas tras las explosiones en la Embajada de Estados Unidos. Con un crecimiento de 4% pero con problemas de desempleo, corrupción y disputas intertribales, el flamante presidente Uhuru Kenyatta (con un proceso abierto en el Tribunal Penal Internacional) ahora tendrá que lidiar con el terrorismo en su territorio.

Kenia está siendo castigada por Al Shabab debido a su implicación en el conflicto somalí. En el año 2011, el gobierno keniata implicó a sus Fuerzas Armadas para defender sus fronteras pero a los ojos de los islamistas pasaron a ser partícipes del problema, al igual que el otro vecino Etiopía. Estos dos países son aliados de occidente en el cuerno de África y por ende adversarios de los terroristas que buscan controlar Somalia.

Estados fallidos y terrorismo islámico

Somalia, vecino de Kenia, es uno de los tantos Estados fallidos que existen en África. Inmerso en una guerra civil desde hace 20 años, las potencias huyeron en varias oportunidades al no poder controlar la situación de un territorio complejo. En el Norte, ciudades abandonadas y semiautónomas a merced de los señores de la guerra, mientras que en el centro sur el control es de Al Shabab. El gobierno sólo es fuerte en la capital Mogadiscio. Con problemas constantes por la falta de instituciones estables, Somalia constituye una amenaza para la paz y seguridad en la región.

Actualmente en Somalia, el país más peligroso y corrupto del mundo, el gobierno lucha con el apoyo de Naciones Unidas contra distintas milicias. La principal es Al Shabab, grupo islámico de corte wahabi que se unió formalmente a Al Qaeda en 2012. Este grupo, considerado terrorista por la CIA, es heredero de las Cortes Islámicas (ala más joven y radical) expulsadas de la capital por las fuerzas etíopes en 2007. La firme presencia de este grupo provocó el apoyo y la colaboración de Estados Unidos e Israel con el presidente Mohamed, el cual con suerte controla la capital Mogadiscio.   

En el último tiempo Al Shabab está perdiendo bastiones en Somalia como las ciudades de Merca y Kismaayo, controlando actualmente una franja de territorio desértico. La mayoría de las bases piratas están destruidas y se multiplican las luchas con otros señores de la guerra asentados en el país. Sin embargo el temor de que ocurriese algo en Kenya estaba latente. El año pasado el servicio de inteligencia israelí, con el cual Nairobi tiene excelentes relaciones, desbarató un ataque contra diplomáticos israelíes en Kenya.

El problema del terrorismo islámico en África no solo abarca esta región oriental que incluye Somalia, Kenia, Tanzania y Etiopía. A comienzos de año se produjo una crisis importante en Mali por la incursión de yihadistas provenientes de Libia. En esa zona que incluye además a Níger y Argelia, entre otros, opera el grupo Al Qaeda del Magreb Islámico.  Más hacia el centro de África, en Nigeria, maniobra Boko Haram una potente agrupación que busca instalar la ley sharia en todo el país.  El golpe en Kenia y  la pérdida de más de 60 vidas confirman que el terrorismo islámico en África se mantiene firme. 

lunes, 22 de julio de 2013

Informe semanal: Estados Unidos no quiere dar ventajas

África, durante décadas conocido como el continente olvidado, hoy se encuentra en el punto de mira de la comunidad internacional. China avanzó primero, prometiendo no comportarse como las antiguas potencias coloniales. Estados Unidos, tarde y sin tanta necesidad comercial, no quiere quedarse atrás.

Apelando a la democracia y las instituciones, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, salió al cruce. El miércoles 26 de junio inició una gira por tres países africanos: Senegal, Sudáfrica y Tanzania. El objetivo principal del gobierno norteamericano fue fomentar el comercio y la inversión, ya que África es un mercado cada vez más atractivo. El mandatario fue acompañado de empresarios, inversionistas y altos cargos; entre ellos estuvo Michael Froman, representante de Comercio Exterior. La Casa Blanca buscó darle un perfil económico al viaje, aunque los temas de geopolítica internacional también estuvieron sobre la mesa.

Tres destinos, tres objetivos

Senegal: el terrorismo islámico en la región

La gira de Obama por África comenzó en Dakar, Senegal. Este país es un socio fundamental para Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo de corte islámico en el Magreb y a ello se debe esta visita. El incremento de los grupos radicales es uno de los problemas geopolíticos que vive el continente africano. Washington busca que esta situación no se reproduzca en los distintos países de África.

Obama visitó en primer lugar una de las democracias más sólidas del continente y una de las naciones más estables de la región. Bajo inmensos operativos de seguridad, el presidente se reunió con su homólogo Macky Sall, participó de un foro de agricultores y visitó la Casa de los Esclavos, para rendir tributo a los prisioneros que se embarcaron desde allí rumbo a Estados Unidos.

Senegal se encuentra rodeado de países como Mali, que sufre una crisis importante por la incursión de los yihadistas provenientes de Libia. Para frenar este avance de los terroristas, Níger, otra nación de la zona aquejada por este problema, acaba de aprobar un consentimiento para que los drones norteamericanos puedan ser estacionados en su territorio. Un caso representativo de la división política y guerra que pueden causar estos grupos es Nigeria. La potente agrupación Boko Haram, que busca instaurar la ley sharia en todo el país, tiene en jaque al gobierno de Goodluck Jonathan.  

Sudáfrica: un actor clave en África

En Sudáfrica, la segunda parada, Obama encontró un país sacudido por el crítico estado de salud del histórico presidente, Nelson Mandela. La Casa Blanca tuvo en cuenta la situación y el mandatario mantuvo una reunión con la familia del Premio Nobel de la Paz. El presidente norteamericano visitó Sudáfrica por ser un peso pesado en el continente, un país clave en términos geopolíticos.

Estados Unidos necesita mantener buenas relaciones con el gobierno de Jacob Zuma para estar al tanto de los diversos conflictos de África. Sudáfrica es importante para contrarrestar un segundo problema geopolítico que enfrenta el continente: los reclamos históricos y territoriales que derivan en conflictos como el sucedido en Sudán. Actualmente el gobierno de Zuma busca lidiar entre Sudán y Sudán del Sur, mientras movimientos rebeldes intentan derrocar al dictador de Sudán, Omar al Bashir.

Además de pertenecer al grupo de los BRICS (junto a Brasil, Rusia, India y China), Sudáfrica es una arteria principal en la promoción de la democracia y es considerado un mediador fundamental en los asuntos africanos. La histórica colaboración en las operaciones de pacificación en la región confirma lo dicho y el último ejemplo es el intento por mantener al gobierno de la República Centroafricana, tras la revuelta del grupo Seleka.

Tanzania: su  economía y sus vecinos.

En el tercer destino los objetivos fueron principalmente económicos, debido al crecimiento galopante de Tanzania. Sin embargo también es un lugar geoestratégico para detener el avance islámico radical en la región, principalmente del grupo Al Shabab, cercano a Al Qaeda.

Tanzania está situada en una zona importante del continente, el conflictivo cuerno de África. En dicha región se ubica Somalia, lugar del que las potencias occidentales –incluso Estados Unidos, en los 90’- han tenido que “huir” por no poder controlar la situación de un territorio complejo. Tanzania limita con Kenia, donde nació el padre de Obama, sin embargo la Casa Blanca evitó una visita a dicho país ya que la nación realizó elecciones meses atrás. En dichos comicios salió victorioso Uhuru Kenyatta, personaje que posee un proceso abierto en el Tribunal Penal Internacional. Cabe destacar que tanto Kenia como Tanzania sufrieron ataques contra la Embajada de Estados Unidos por parte de yihadistas islámicos en 1998.

En Tanzania, Obama se reunió con líderes empresariales en Dar es Salaam, la mayor ciudad y capital económica de la nación. Este país se destaca por el aprovechamiento de sus recursos naturales creando fondos especiales que permitan administrar la riqueza e invertirla en desarrollo social para despegarse del hambre, problema endémico de África.

Contrarrestar el avance chino

Con esta visita de Obama, el gobierno norteamericano busca equiparar los avances económicos y geoestratégicos de Beijing en África. Estados Unidos examina una estrategia distinta para mostrarse como alternativa. La importancia de la energía y el plan presentado por Obama durante su viaje puede ser una arista importante del plan de Washington.

En un comienzo, desde África se observaba a China como un contrapeso a la histórica influencia occidental, incluso por haber apoyado en su momento a los movimientos independentistas y por ser parte del “mundo subdesarrollado”. Sin embargo con el correr de los años también se teme que la potencia asiática comience una nueva etapa de colonialismo.

Desde el liderazgo de Hu Jintao, China ofrece créditos y financia obras de infraestructura en el continente africano. Comprando materias primas, fundamentales para sostener su crecimiento económico, y vendiendo productos manufacturados, se convirtió en el primer socio comercial de África. Si bien desde Beijing se intenta evitar la injerencia en asuntos internos, la relación con gobiernos corruptos y autoritarios terminó siendo inevitable. Incluso se prestó ayuda militar a regímenes como el de Omar Al Bashir en Sudán, a quien además se le brindó ayuda diplomática en el seno de las Naciones Unidas. También se apoyó a Zimbabwe en la capacitación de las fuerzas de seguridad del régimen dictatorial de Robert Mugabe.

A pesar de que China no tiene problemas en tratar con este tipo de gobiernos tan cuestionados en occidente y si bien históricamente Estados Unidos apoyó dictadores en el continente, la Casa Blanca está apuntando a la buena relación con las democracias.

El presidente de China, Xi Jinping, viajó rumbo a África días después de su asunción. Una de sus paradas fue en la República Democrática del Congo, nación con grandes yacimientos petroleros y principal proveedor de madera para China. También visitó Sudáfrica, país socio en el BRICS, y Tanzania, en donde firmó alrededor de 16 acuerdos comerciales, culturales y de desarrollo. China confirmó proyectos de infraestructura para un país que tras los últimos yacimientos elevó las reservas de gas y se coloca como un actor clave del este africano.

El atraso en materia de infraestructura conlleva a que la potencia asiática deba apoyar también en la creación de ferrocarriles, puertos y oleoductos, para proveerse de las materias primas. En materia de comercio con África, China le lleva años luz a Estados Unidos. Los principales socios norteamericanos no están en el continente y si bien se busca un progreso en materia comercial, no es la clave para Washington.

La diferencia: el progreso de África y la democracia

Obama apeló a su experiencia personal para incitar a África a ponerse de pie y luchar por su futuro. Afirmando aquellos logros independentistas, el mandatario norteamericano imploró la creación de instituciones eficaces, confiables y transparentes para poder lograr sociedades democráticas y justas. Estados Unidos se quiere mostrar como una contribución hacia el desarrollo africano. En este sentido, el gobierno dio a conocer durante este viaje una nueva iniciativa para duplicar el acceso a la energía eléctrica, denominado “Power Africa”.

Estados Unidos busca enseñar el camino y diferenciarse de China, principal inversor en el continente. En sus giras por África, ambos mandatarios visitaron Sudáfrica y Tanzania. Sin embargo, Estados Unidos apuntó también a Senegal, país que celebró elecciones con resultados pacíficos y democráticos en 2012. Mientras, el gobierno chino se embarcó hacia la República Democrática del Congo, un socio conflictivo.

Si bien comercialmente se encuentra lejos de los logros alcanzados por Beijing, el gobierno de Washington no puede descuidar una región clave. Décadas atrás, el futuro era el sudeste asiático; hoy también lo es África en todo sentido; por el crecimiento económico y geopolítico de algunas naciones. La progresiva retirada en Afganistán le permite a la Casa Blanca reposicionarse en África, en donde claramente perdió terreno a manos de China. Sin embargo con este viaje, predicando la democracia en la región, Estados Unidos salió al cruce de la potencia asiática.

viernes, 19 de julio de 2013

Un gigante en movimiento, peligro en el norte de África

En Argelia se acerca un cambio de autoridades. Toda modificación supone oportunidades y más en un país con gran fortaleza e influencia en el norte de África. Los islamistas se relamen ante la posibilidad de que el presidente Bouteflika deje el poder en el corto plazo. Por un lado, los políticos buscarán recuperar la fuerza que su alianza mayoritaria, Argelia Verde, perdió en las legislativas de 2012. Por otro, los yihadistas, especialistas en tomar lugar en Estados débiles, esperarán el caos político para sacar provecho.
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En las últimas horas, el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, retornó a su país desde Francia, en donde estuvo seis meses internado. El mandatario de 76 años sufrió un accidente cerebral a fines de abril y fue trasladado a un hospital en Paris. Tras concluir un período de descanso y rehabilitación y siendo un secreto su verdadero estado de salud, el presidente volvió a casa, aunque todavía no está claro cuando retornará a las actividades. Su última aparición en público fue a mediados del mes pasado, cuando se lo vio muy debilitado junto al primer ministro y el jefe de las Fuerzas Armadas.

Luego de una década en la que se redujo la violencia interna y se mejoró la situación económica, Argelia vuelve a enfrentar desafíos y reivindicaciones de su población. El estado de recesión de sus clientes y los problemas estructurales que le impiden poder realizar reformas para fomentar la inversión, complican la economía de este gigante. Además, el gobernante Frente de Liberación Nacional, el cual revalidó el poder en los comicios legislativos de 2012, es acusado de querer imponer silencio para sortear posibles protestas sociales.

Bouteflika llegó al poder en 1999 tras la dimisión del general Liamine Zerval. Con el apoyo del ejército y tras la retirada de los seis candidatos, que lo acusaban fraude electoral, comenzó su primera administración. El mandatario, que inició su carrera política como ministro de Exteriores en 1963, pertenece a una generación de dirigentes que están al frente del país desde la independencia. Bouteflika fue reelecto en 2004 y luego en 2009, tras eliminar de la Constitución el límite de dos mandatos.

El veterano presidente se preparaba para luchar por un nuevo mandato en los comicios previstos para abril de 2014, sin embargo los problemas de salud se lo impiden. La oposición, expectante, pidió medidas extremas tras los rumores alarmistas sobre el mandatario. El islamista Movimiento para la Sociedad y la Paz solicitó elecciones anticipadas, previstas en el artículo 88 de la Carta Magna.

El yihadismo y la amenaza constante

Argelia, el país más poblado y con más peso económico del norte de África, sufrió en enero el secuestro de extranjeros en las instalaciones de la planta de gas de In Amenas, que dejó un saldo de 40 personas muertas, de las cuales la mayoría eran rehenes extranjeros. El grupo Firmantes del Batallón de Sangre, liderado por Mojtar Belmojtar, se adjudicó la violenta toma de rehenes como respuesta a las operaciones de occidente en Mali. Belmojtar, combatiente marginado de Al Qaeda,  es apodado “Mister Malboro” por sus implicaciones en el tráfico transfronterizo.

Belmojtar fue el fundador del Grupo Islámico Armado, agrupación que combatió al ejército argelino tras la anulación de las elecciones que los islamistas ganaron en los noventa. Vinculado a los ataques en el metro de Paris en los noventa, su objetivo actual es desestabilizar el país. La toma de rehenes en las plantas de gas hace perder atracción al territorio por el riesgo terrorista. En este sentido, la British Petroleum comunicó la postergación de sus proyectos por razones de seguridad.

Los islamistas sufrieron en 1992 un golpe de Estado por parte de los militares para impedir que el Frente Islámico de Salvación llegue al poder. Hasta ese año, el Frente de Liberación Nacional  había dominado la escena política al estilo del sistema soviético de partido único. La lucha contra Francia (1954-1962) en la época de la descolonización fortaleció al movimiento nacionalistas que junto a la cúpula militar gobernó durante décadas.

Tras el golpe de Estado de 1992 se desató una guerra civil hasta 1998 en la cual murieron aproximadamente 150.000 habitantes. Los islamistas intentaron conquistar con las armas lo que le fue arrebatado en las urnas. Durante el conflicto, el ejército realizó una lucha antiterrorista, lo cual fue bendecido por occidente a través de la colaboración de Washington. Luego de un gobierno de transición, Bouteflika asumió como presidente e inició una política de reconciliación nacional, concediendo amnistías e intentando la pacificación del país. Actualmente nos acercamos al fin de la era Bouteflika, una figura civil que el ejército colocó en el gobierno en un momento difícil para el país. Sin mayores sobresaltos, el mandatario logró gobernar Argelia e incluso sortear la Primavera Árabe en 2011. Sin embargo, ante la imposibilidad de continuar gobernando, el servicio secreto militar, columna vertebral del sistema y clave en la designación de altos cargos, deberá apuntar a una nueva figura.

El nuevo presidente deberá ser compatible con los políticos islamistas moderados, los nacionalistas y el Frente de Liberación Nacional. El sueño de lograr un partido fuerte de vocación religiosa, con el ejemplo turco, podría brindarle oportunidad a los islamistas moderados para llegar al poder. La exclusión de éstos en la política podría fomentar la radicalización, algo que están esperando con ansias los yihadistas.

Argelia se enfrenta a nuevos cambios en un ambiente de terrorismo difuso y cambiante. Las redes yihadistas en África (MUYO en Malí, Al Shabab en Somalia y Boko Haram en Nigeria como ejemplos) buscan extenderse en el continente y para ello esperan la oportunidad en países que no ofrezcan estabilidad. Argelia, por su importancia territorial y estratégica, no debería convertirse en uno.

lunes, 8 de julio de 2013

Un tirano en tiempos modernos

En este mes, la comunidad internacional vuelca su atención hacia Zimbabue. Un importante grupo de países de África austral, liderados por Sudáfrica, solicitaron al presidente Robert Mugabe el aplazamiento de las elecciones para preparar unos comicios más justos y libres. El dictador se opuso e incluso amenazó con retirarse de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC). No tiene alternativa. Si deja el poder que ejerce desde hace 33 años podría ser juzgado por los crímenes cometidos. Con 89 años continuará como presidente y seguramente morirá dirigiendo al país.
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Mugabe busca renovar su mandato en lo comicios que organizó para el 31 de julio. Con el aparato gubernamental a su favor seguramente logrará continuar en el poder, el cual ejerce desde hace 33 años. Su rival histórico, Morgan Tsvangirai, cuestiona la fecha de las elecciones ya que no fue consultado, violando el acuerdo de 2008. Tsvangirai se retiró de los comicios de aquel año por la violencia contra sus partidarios pero tras un acuerdo nacional, fue nombrado Primer Ministro.

En una cumbre extraordinaria celebrada en Maputo, Mozambique, la Comunidad de Desarrollo de África Austral solicitó el aplazamiento de las elecciones. Esta organización, integrada por 15 países y donde se destaca la influencia de Sudáfrica, aboga por cambios y reformas en Zimbabue. El apoyo de la Comunidad supone un gran triunfo diplomático de Tsvangirai, quien lidera el Movimiento por el Cambio Democrático. Mugabe por su parte rechazó una posible interferencia del gobierno sudafricano de Jacob Zuma.

Mugabe gobierna al país de forma autoritaria desde 1987 a través de su partido Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótica. Caracterizado por el lujo y el despilfarro, el gobierno vivió una decadencia económica en los noventa, que provocó una fuga masiva de habitantes hacia la vecina Sudáfrica. Recién en 2009 compartió de cierta manera el poder tras ceder a la oposición el cargo de primer ministro, lo que provocó un estado de tensión desde hace cuatro años.

El problema típico y la solución más violenta

La antigua Rodesia logró la independencia del Reino Unido en los ochenta. Tras once años de prisión, primero tomando las armas y luego apelando a la negociación, Mugabe liberó a su país del poder colonial. Sin embargo los problemas de fondo nunca fueron solucionados. El 1% de la población de raza blanca era dueño del 70% de la tierra cultivable. En vez de apelar a una reforma agraria, Mugabe realizó una política agresiva de desalojo de los granjeros blancos, a través de expropiaciones, para brindarle tierras a sus seguidores cercanos.

Zimbabue es una nación marcada por la violencia política desde hace años. Mugabe se encargó de acallar a las tribus rivales y la oposición política, la cual le exige reformas y garantías tanto para los medios de comunicación como para las fuerzas de seguridad. La tortura, el asesinato y la limpieza étnica son característicos del régimen de Mugabe. Incluso su ejército participó en la guerra del Congo (1998-2008), por solicitud de la nación vecina. En el campo de batalla sus soldados se encargaron de expropiar diamantes para su beneficio.

Zimbabue rechazó en abril la financiación de las Naciones Unidas para las elecciones. De esta manera evitó las condiciones que hubiesen sido impuestas, las cuales incluía una misión que reunía grupos de la sociedad civil. En su pasaje por Sudáfrica el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, criticó el acoso a los ciudadanos de Zimbabue y apeló a la celebración de unos comicios libres y justas. Las Naciones Unidas han reducido en el último tiempo las sanciones impuestas a este país que sufrió en 2008 una hiperinflación.


Mugabe es un tirano corrupto de los tantos que existieron y existen en el continente africano. Traicionó los ideales por los cuales accedió al poder, cuando liberó al país del antiguo poder colonial. Al igual que otros personajes de la historia intentará continuar en el poder hasta su muerte, debido a que perder la presidencia le implicaría ser juzgado por los crímenes cometidos. Ciertos trascendidos aseguraban que el mandatario se encontraba enfermo de cáncer y que su salud comenzaba a deteriorarse. Por más que su aparato gubernamental tenga todo armado para su reelección el 31 de julio, Zimbabue no demorará en desprenderse de Mugabe e iniciar una nueva etapa, en la que deberá atacar muchos problemas. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Tres décadas en el poder

Guinea Ecuatorial afronta unas elecciones legislativas que nada cambiaran

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Malabo, capital de este pequeño país africano, amaneció sitiada por miembros de las fuerzas de seguridad. En la Plaza de la Mujer se preveía una manifestación contra el presidente Teodoro Obiang Nguema, en el contexto de los comicios generales que se celebrarán el 26 de mayo. La convocatoria fue realizada por elPartido Democrático de la Justicia Social, un grupo de oposición que se encuentra en proceso de legalización y que no podrá participar de las elecciones.

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En pocas semanas 290.000 habitantes de Guinea Ecuatorial acudirán a las urnas para renovar los 100 diputados de la Cámara de Representantes y 55 de los 75 senadores. El presidente Obiang instó a que se realice una campaña sin violencia y recordó que la carrera electoral debe ser una fiesta. El mandatario apeló al civismo y reconoció la invitación a observadores internacionales. El dictador sostiene que hasta el momento el proceso sigue un curso político natural y que no se han registrado grandes incidentes. Obiang solicita el voto por la coalición que reúne al gran Partido Democrático de Guinea Ecuatorial y a diez agrupaciones pequeñas. Sin embargo los comicios serán parte de un escenario armado para sostener esta dictadura de más de 34 años. Organizaciones como Human Right Watch denuncian constantemente serias violaciones de Derechos Humanos y libertades fundamentales en el país. La expulsión y amenazas a maestros y profesores, para reclamar el voto al oficialismo, son constantes.


Para mantener el orden y la paz que se vive en esta nación de África Subsahariana, el gobierno y la oposición acordaron en 2003 que las manifestaciones no debían estar sujetas a la autorización previa del régimen. Sin embargo el ejército armado con militares de todos los cuerpos de seguridad busca evitar la manifestación en la Plaza de la Mujer convocada por varios partidos de la oposición. Algunos de los organizadores han sido retenidos en sus domicilios y de otros, como Clara Nsegue Eyi, se desconoce el paradero. También ha habido detenciones como la del secretario general del Partido Unión Popular. El gobierno rechaza la concentración debido a que, según ellos, no se pueden celebrar actos políticos en este período preelectoral. Reporteros Sin Fronteras denuncian en los últimos días el bloqueo de las redes sociales y las páginas de Internet de la oposición, principalmente la del partido opositor Convergencia para la Democracia Social. El gobierno, acusado de acto de censura, atribuye la situación a un ataque informático de entidades exteriores.


Dos presidentes en 45 años de independencia


Guinea Ecuatorial se independizó de España en 1968 y desde aquel momento nunca tuvo unas elecciones libres, justas y democráticas. Su primer presidenteFrancisco Macías se declaró vitalicio y sólo fue derrocado por un golpe de Estado en agosto de 1979. La junta militar, encabezada por su sobrino Obiang, instauró un régimen militar totalitario que acosa y siembra el terror en sus ciudadanos. Este país de 1.2 millones de habitantes, principalmente cristianos, recién conoció la representación parlamentaria en la década del noventa. El Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, fundado por Obiang, posee el control monopólico de los fondos provenientes del petróleo, que hace tiempo sustituyó al cacao como principal fuente de ingreso. En todos los procesos electorales de esta nación se repite la misma situación: intimidaciones alegando intentos de golpe de Estado. Durante la campaña de los últimos comicios de 2009 se le negaron a los partidos el acceso igualitario a los medios de comunicación y el oficialismo logró un 95% de los votos.   


Con la excusa de una planificación para derrocarlo y terminar con su vida, el dictador Obiang instala un Estado de sitio en la capital y suprime los mítines en Bata, la ciudad más poblada. Las detenciones por motivos políticos, actos de acoso a opositores, falta de libertad de expresión, intimidación y restricciones a los observadores extranjeros, son características de la injerencia gubernamental en el proceso electoral. Guinea Ecuatorial se ubica en el lugar 166 de 179 países en lo que refiere a libertad de prensa. Además, cuando se acercan los comicios se limita Internet por el temor de sufrir la misma situación que los dictadores del norte del continente, en la denominada Primavera Árabe. Estas elecciones serán las primeras desde el referéndum en noviembre de 2011, en el cual se aprobaron con el 97% unas reformas constitucionales que ampliaron el poder de Obiang. Si bien el mandatario trata de alejarse de la imagen de dictador, los comicios en los que sólo participa su partido y una pequeña agrupación opositora dejan a las claras que Guinea Ecuatorial se encuentra lejos de la democracia. 

jueves, 18 de abril de 2013

Nigeria intenta derrotar a los islamistas radicales

El país se encuentra inmerso en una lucha constante contra el grupo Boko Haram
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El presidente Goodluck Jonathan estudia brindar una amnistía a los milicianos islamistas como gesto para que renuncien a la lucha armada. Para ello, el gobierno planea la creación de un grupo de 26 miembros, encabezado por el ministro Kabiru Turaki, para dar un paso clave hacia el desarme en un plazo de 60 días. Jonathan reconoció que no dialogará con los islamistas hasta que dejen las armas. El mandatario busca finalizar con la insurgencia que ha causado miles de muertos desde 2009 hasta la fecha.
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La comisión que intentará relacionarse de forma constructiva con los miembros de Boko Haram tendrá dificultades ante la falta de un liderazgo claro en la milicia. La ola de violencia no se ha podido frenar por la vía militar, es por ello que se busca definir un marco distinto para resolver el problema de inseguridad en Nigeria. El gobierno repetirá la estrategia utilizada en 2009, cuando se les otorgó una especie de perdón a los insurgentes del Delta del Níger, a los que se les ofrecieron dinero y entrenamiento en caso de deponer las armas. La diferencia radica en que los líderes de aquel grupo eran conocidos y mostraron disposición a la paz. Distinta parece ser la situación con Boko Haram, grupo creado en 2002 con fines sociales como la creación de escuelas y mezquitas. Con el paso de los años los insurgentes se fue radicalizando y cambiando sus reivindicaciones, apuntando ahora a imponer la ley sharia en toda Nigeria. Jonathan, un cristiano originario del sur, busca un acuerdo negociado tras la presión de los musulmanes del norte. Sin embargo Abubakar Shekau, líder de Boko Haram, se muestra reticente a un pacto.  

Los levantamientos de los insurgentes comenzaron en 2009, año en que la policía acabó con Mohammed Yusuf, cabecilla y fundador de Boko Haram. El grupo comenzó operando a través de individuos que se desplazaban en moto y disparaban a la población pero desde 2011 los ataques se intensificaron. Estos islamistas radicales atacaron en más de 100 oportunidades a escuelas, universidades, mercados y símbolos del Estado, utilizando vehículos cargados de explosivos. Se sospecha que el movimiento esta muy bien armado y al ser un enemigo invisible, complica la lucha de la policía. En marzo el ejército realizó una operación en Maiduguri, base espiritual de los rebeldes en el norte del país, en donde mataron 25 insurgentes. El ciclo de venganza continuó hace una semana cuando militantes de Boko Haram atacaron una comisaría en la ciudad de Babban Gida, causando nueve muertos. En el cinturón central de Nigeria, principalmente en el Estado de Kaduna, han ocurrido enfrentamientos entre cristianos y musulmanes a comienzos de este mes, también con una veintena de fallecidos. Las diferencias no sólo son políticas y religiosas sino que implican el choque de aldeas por los derechos de pastoreo.  

Desestabilizar al país para hacerse del poder

Nigeria esta compuesto al norte mayoritariamente por musulmanes y al sur por una población cristiana, rica por los recursos petrolíferos. Es un país integrado por más de 200 grupos tribales, lo que dificulta la convivencia pacífica. No podemos marcar que la lucha en esta nación sea entre cristianos y musulmanes, ya que la mayoría de los 80 millones de musulmanes son moderados y no comparten los ataques de Boko Haram. Este grupo, que en español significa “la educación no islámica es pecado”, reclama mayor atención al norte y acusa a los gobernantes del sur de corruptos. Buscan la caída del gobierno y la imposición de un Estado de anarquía para hacerse de un poder que no lograrán a través de las urnas. Nigeria vive una de sus peores crisis desde la Guerra de Biafra en los sesenta (1967-1970), enfrentamiento que causó alrededor de dos millones de muertos. La sucesión de gobiernos golpistas es característica desde que el país se independizó del Reino Unido en 1960. A fines de los años noventa y tras un gobierno provisional, los gobernantes accedieron a la presidencia por elecciones libres. Los tres mandatarios que gobernaron al país - Olusegun Obasanjo (en dos oportunidades), Umar Yar’Adua y Goodluck Jonathan -  pertenecen al Partido Democrático Popular de Nigeria.  

Jonathan accedió al poder con un 58% de los votos en las elecciones del 2011, venciendo a Muhamadu Buhari (musulmán del norte). Su gobierno se ha visto sobrepasado por las acciones de Boko Haram, que incluso tiene simpatizantes dentro del parlamento. Seguramente las fuerzas de seguridad necesitarán especialistas extranjeros ya que parecen incapaces de solucionar este problema. Los países occidentales han mostrado su preocupación por las conexiones que podrían tener los islamistas nigerianos con otros grupos de la región, incluido las células de Al Qaeda en el Magreb. El mes pasado el grupo islámico Ansaru, disidente de Boko Haram, ejecutó a siete rehenes extranjeros. Nigeria, país más populoso de África y mayor productor de petróleo del mundo, sufre tensiones políticas, religiosas y territoriales. Su estabilidad se encuentra amenazada y el gobierno de Jonathan debe contener los radicalismos. Es necesaria la implementación de una administración seria, con políticas inclusivas y una lucha contra la corrupción. Para a través de ello asegurar la celebración de unas elecciones democráticas y en paz en 2014.  

miércoles, 17 de abril de 2013

Las fronteras en África: un problema histórico

Burkina Faso y Níger resolvieron la disputa fronteriza mediante la ONU
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La Corte Internacional de las Naciones Unidas fijó la frontera entre Burkina Faso y Níger. Ambos países acudieron en julio del 2010 al organismo internacional con sede en La Haya para que resolviera el litigio. Las naciones buscaban evitar más tensiones por un límite poco preciso demarcado en la época colonial francesa. El tribunal encargado de decidir las controversias de los Estados, conforme al derecho internacional, delimitó la mitad de la frontera que ronda los 380 kilómetros.  
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Dos de los países más pobres de África acudieron a la Corte Internacional comprometiéndose a acatar cualquier sentencia. Burkina Faso defendía la línea fijada en 1927 por un decreto de Francia pero Níger protestaba en base a un mapa fechado en 1960 por el Instituto Geográfico del país galo. El organismo de la ONU, presidido por Peter Tomka, utilizó los dos documentos y tras investigaciones falló en consecuencia. El tribunal nombró a tres expertos para que concreten los detalles de la nueva frontera que va desde el límite astronómico de Tong Tong a Botou. La resolución pacífica del contencioso será ahora analizada en el resto de África. Varias compañías mineras están preparadas para buscar oro en diversos puntos de la frontera. La Corte remarcó además que las tribus nómadas afectadas por los cambios no deberán ser olvidadas por los gobiernos. Burkina Faso es presidida por Blaise Compaoré, quien luego de dar un golpe de Estado en 1987 ha ganado todas las elecciones. Níger tiene como presidente a Mahamadou Issoufu, quien llegó al poder en 2011 tras derrocar al anterior mandatario. 

Níger es desde hace un tiempo un país importante en la región. Los intereses franceses en dicha nación y la guerra en su vecino Mali, lo convierten en un actor importante del desierto africano. Las altas temperaturas del Sahara (desierto que ocupa ¾ partes de su territorio) y las sequías, han derivado en más de una hambruna. Rico en uranio, carbón, zinc, hierro y fosfato de sodio, Níger lucha contra las infiltraciones terroristas de la zona. Hace un tiempo fueron secuestrados varios técnicos franceses que trabajan en las empresas galas radicadas en la región. La apertura de este nuevo frente yihadista en África dio un giro significativo para Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo. En enero, los norteamericanos firmaron un acuerdo con Níger para garantizar la protección a los ciudadanos estadounidenses en el país. Parte del pacto es la instalación de una base de aviones no tripulados. China es otra potencia que fijó objetivos en este país que no tiene acceso al mar. La llegada de los chinos en el 2007 en busca de oportunidades ofrece alternativas al gobierno africano. Igualmente Francia sigue siendo el actor clave en un país en el cual se extraen el 8% de la producción mundial de uranio.

Soluciones pacíficas en una región compleja

Burkina Faso es una nación de migrantes con una economía que depende del algodón y clave en la promoción del diálogo en la región. Sin embargo el poseer más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza lo convierte en un lugar vulnerable para el terrorismo y la radicalización. Independizada en 1960 y denominada Alto Volta hasta 1983, el país fue gobernado por Thomas Sankara hasta el golpe de Estado que impuso como presidente a Compaoré, actual mandatario acusado de financiar rebeldes y apoyar a líderes corruptos de la región. Burkina Faso ha sufrido diversos levantamientos militares al igual que su país vecino. Níger fue gobernada durante diez años por Mamadou Tandja, personaje que llegó al poder tras las elecciones de 1999. Durante su mandato se erradicó la esclavitud aunque las organizaciones humanitarias señalan que aún se lucha contra ella. Sobre el final de la guerra con los tuaregs, Tandja buscó ampliar sus poderes y fue derrocado por quien hoy lidera al país: Mahamadou Issoufu.

La resolución pacífica de una controversia en una zona de conflicto ya es de por si un hecho destacable. Las fronteras en África constituyen uno de los mayores problemas. La herencia colonial ha desatado diversos conflictos y aquí radica la importancia de la participación de la Corte Internacional de las Naciones en este tipo de litigios. Tanto Burkina Faso como Níger expresaron su satisfacción por la resolución de una disputa heredada del colonialismo francés. Ambos son países que necesitan fronteras claras para evitar futuros conflictos. Burkina Faso ha sido señalado como un país vulnerable a las guerras externas y al terrorismo islámico. El caso de Níger es distinto. Allí se han asentado intereses franceses por las minas de uranio, claves para París por la seguridad energética. Los norteamericanos también se han situado en Níger al enviar fuerzas militares para apoyar a los franceses en su guerra contra Al Qaeda en Mali. El ejemplo de estas dos naciones africanas sirve para comprender que los africanos deben solucionar sus controversias fronterizas de manera pacífica, no sólo para evitar conflictos fronterizos sino también para evitar el movimiento de grupos rebeldes en su territorio.