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martes, 4 de junio de 2013

Yemen: La lucha contra Al Qaeda

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La ministra de Derechos Humanos de Yemen, Hooria Mashour, inició una huelga de hambre por el incumplimiento del gobierno de no liberar a los detenidos en la revolución del 2011, cuando cayó el presidente Ali Abdulá Saleh. La funcionaria aduce que los encarcelados participaron de una revuelta pacífica. A ella se han sumado activistas políticos que protestan frente a las cárceles de la capital, Saná.
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La caída del mandatario Saleh, el cual fue exonerado de la persecución judicial, se dio finalmente en febrero de 2012. La transición política derivó en que las fuerzas políticas yemeníes dieran inicio a una inmensa conferencia nacional en marzo de 2013 , con 550 representantes de partidos y facciones, para dar cabida al acuerdo auspiciado por el Consejo de Cooperación del Golfo. El diálogo de seis meses tiene como objetivo redactar una nueva constitución que derivará en la celebración de elecciones presidenciales y legislativas en 2014. Además se buscan dar respuestas consensuadas a las aspiraciones secesionistas, reformas para combatir la corrupción y avanzar en los derechos de la mujer.

El sábado aviones no tripulados mataron a siete integrantes de Al Qaeda en Abyan, al sur de Yemen. Los drones, presuntamente norteamericanos, alcanzaron dos autos en el que viajaban los militantes. Tras la ofensiva armada de 2012, Al Qaeda fue desplazada a zonas montañosas desde donde prosiguen sus ataques contra las Fuerzas Armadas y servicio de seguridad. Este grupo terrorista aprovechó el debilitamiento del gobierno luego de la caída de Saleh, haciendose fuerte en el este y sur del país. Horas después del ataque aéreo, en la provincia de Hadramaout, un alto responsable de las fuerzas aéreas fue asesinado a tiros.

Yemen es una nación de 24 millones de habitantes, caracterizada por divisiones históricas. Es una especie de protectorado saudí con presencia militar de Estados Unidos. Ambas naciones colaboran en el combate al terrorismo de Al Qaeda, que se vale del tribalismo de la zona para hacerse fuerte en el sur. Los norteamericanos y saudíes contaron con el beneplácito de Saleh, el cual gobernó al país de 1978 a 2011. La población cansada del desempleo, pobreza y desigualdad, reclamaron cambios en las condiciones de vida y terminaron derrocando al régimen. Sin embargo, Yemen es el único país que salió de la Primavera Árabe a través de un acuerdo negociado, en el que se buscan cambios en los sistemas administrativos y de costumbre. Igualmente el país más pobre de la península arábiga necesita de un gobierno fuerte y estable por el aumento de la actividad de Al Qaeda. 

lunes, 18 de marzo de 2013

Avanza la transición política en Yemen

Dio inicio el diálogo nacional para redactar una nueva Constitución tras la caída de Alí Abdalá Saleh en febrero de 2012. 
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Este lunes comenzaron una serie de reuniones para definir el futuro político de Yemen, en las que participan más de 550 representantes de partidos y facciones. La hoja de ruta delineada por los países del golfo, también auspiciada por las Naciones Unidas, estableció un diálogo de seis meses para escribir la Carta Magna y convocar a elecciones en febrero del 2014. El plan elaborado en noviembre de 2011 en Ryad se fue retrasando por las divergencias políticas existentes en el país.
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Saná, capital de Yemen, amaneció con un clima distinto debido a que más de 60.000 efectivos policiales y militares controlaban la prohibición del porte de armas. En el Palacio Presidencial, con la asistencia de representantes de las Naciones Unidas, la Unión Europea y la Liga Árabe, dio inicio el diálogo convocado por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), organismo integrado por Arabia Saudita, Kuwait, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Catar y Bahrein. Los principales desacuerdos internos tienen su mayor reto en los separatistas del Sur, quienes reclaman autonomía y acusan al gobierno actual de discriminarlos. Para protestar contra el diálogo convocado, los insurgentes realizaron una huelga general en la ciudad portuaria de Aden. Además, contaron con el boicot de figuras políticas, quienes alegaron que los representantes invitados a las conversaciones no representaban al pueblo. Los rebeldes chiíes, que controlan la provincia de Saada (en la frontera con Arabia Saudita), también son un obstáculo al diálogo debido a que exigen mayor soberanía.  

La estrategia delineada por el CCG implicó la renuncia del presidente Alí Abdalá Saleh, la cual se efectivizó en febrero de 2012. Como parte del acuerdo, el ex mandatario se aseguró de ser exonerado de cualquier persecución judicial. En su lugar asumió su vicepresidente Abdo Rabu Mansur Hadi, ganador de los últimos comicios en los que fue único candidato. La crisis política en Yemen comenzó en enero del 2011 como parte de la denominada Primavera Árabe. La “Revolución Rosa” buscaba tumbar el régimen de Saleh a través de manifestaciones callejeras. La revuelta se consideró de carácter pacifista aunque se estiman que murieron alrededor de 2.000 personas. Las protestas comenzaron debido a que el partido de Saleh intentó impulsar reformas constitucionales que le permitiesen gobernar de por vida o brindarle el poder a su hijo, jefe del cuerpo de elite del ejército. De un momento a otro, este régimen aliado de Estados Unidos, quedó desestabilizado.

Divisiones históricas difícil de sanar

Las divisiones en este pobre país de 24 millones de habitantes son históricas. Su situación nunca fue muy clara, en la práctica es una especie de protectorado saudí y como consecuencia le abrió la puerta a la presencia militar de Estados Unidos. Los norteamericanos combaten el terrorismo de grupos extremistas como Al Qaeda, que se valieron del tribalismo para instalarse en la zona. La partición entre Sur y Norte es el problema endémico de Yemen. En 1967 se constituyó Yemen del Sur, dominado por el Frente de Liberación Nacional de orientación soviética. Durante años se produjeron incidentes fronterizos pero con la asunción de Ali Nasser Muhammad, un político de conciliación, se firmó el acuerdo con Yemen del Norte, nación liderada por Saleh desde 1978. La unión en mayo de 1990 estableció la ley islámica como fuente básica de legislación y Aden como capital comercial del país. Las divisiones no cesaron y ambas fuerzas se embarcaron en una guerra civil que finalizó en 1994 en favor de las tropas del Norte. Saleh, con el apoyo de su partido Congreso General del Pueblo, estableció un sistema republicano basado en su reelección y acompañado de una mafia incondicional.  

El diálogo que se inició este 18 de marzo inscribe una nueva página en la historia de Yemen. En la teoría se busca el cambio de sistemas, administración y costumbres del antiguo poder que gobernó durante más de treinta años. La necesidad de un gobierno firme y estable en Yemen se debe al aumento de la actividad de Al Qaeda. Si bien las Fuerzas Armadas lanzaron una ofensiva contra los feudos del grupo en distintas zonas del país, la transición política será fundamental para encarar una lucha seria contra el terrorismo. Los levantamientos en contra de Saleh apuntaron a lo político, exigiendo su caída, pero también protestando por las condiciones de vida deplorables que tiene a la población yemení azotada por el desempleo, la pobreza y la desigualdad. Ese castigado ciudadano yemení valora que su país es el único implicado en la Primavera Árabe que culmina con un acuerdo negociado. La convocatoria nacional al diálogo es un paso más en un proceso que sabremos si tiene un final feliz dentro de un año, cuando se realicen las elecciones parlamentarias y presidenciales. 

miércoles, 8 de junio de 2011

El presidente de Yemen se encuentra en estado grave

El ataque al palacio presidencial y el control de la ciudad Ta´izz por parte de opositores armados presagian el final de Ali Abdula Saleh.


El presidente de Yemen, Ali Abdula Saleh, se encuentra luchando por su vida en un hospital de las Fuerzas Armadas en Arabia Saudita, luego de dos intervenciones quirúrgicas. Las agencias internacionales afirman que el mandatario posee quemaduras en 40% de su cuerpo y una perforación en un pulmón. La razón de dichas heridas es el ataque perpetrado la semana pasada contra el palacio presidencial en la capital Saná. Si bien no están confirmados los detalles del asalto, la teoría que cobra más fuerza es la existencia de una bomba en la mezquita en la cual estaban rezando altos cargos del gobierno yemení. A esta situación se le suma el control de la ciudad de Ta´izz que lograron opositores armados luego de un enfrentamiento con las fuerzas fieles al presidente. 

Ali Abdula Saleh alcanza la presidencia de la República Árabe de Yemen (norte) en 1978, poniéndole fin a dos décadas de guerra civil. Tras el desplome de la Unión Soviética en el año 90, el mandatario fue el principal encargado de la unificación del país, acordando con dirigentes de la República Democrática Popular del Yemen (sur) – que se quedaba sin el apoyo comunista - el reparto de poder y la celebración de elecciones. Los resultados negativos para los dirigentes del sur provocaron una guerra civil en 1994 que finalizó con la hegemonía de Saleh en todo el territorio. A través del clientelismo y la manipulación, el gobernante se convirtió en el segundo en el mundo con más años en el poder, detrás de Muamar Gadafi.

Las protestas contra el gobierno de Yemen se producen en el contexto de la primavera árabe que se inicia a finales del 2010 en Túnez y posteriormente en Egipto. A fines de enero, miles de manifestantes salieron a las calles de Saná para oponerse a la reelección y la sucesión del presidente actual. Esta convocatoria de los grupos de oposición obligó a Saleh a ceder y expresar su intención de renunciar en 2013 sin transferir el cargo hacia su hijo. En este sentido, en abril se elaboró un plan por parte del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudita, Kuwait, Bahrein, Qatar, Omán y Arabia Saudita) para el traspaso pacífico del poder. Sin embargo el presidente se ha negado a dimitir, por lo cual ha tenido que lidiar con diferentes protestas y enfrentamientos entre su guardia republicana y distintos milicianos. La Organización de las Naciones Unidas afirmaba que a finales del mes de mayo cincuenta manifestantes perdían la vida en las represiones del gobierno en la plaza de la libertad de Ta´izz.

Con Ali Abdula Saleh en estado grave, Arabia Saudita, Estados Unidos y la Unión Europea trabajan para buscar una salida al conflicto y una transición pacífica. Mientras la población se manifiesta para expresar su rechazo al regreso del presidente, la comunidad internacional intenta lograr un acuerdo entre las distintas fuerzas de oposición al mandatario. Esta situación permitirá alcanzar estabilidad en un país que posee células terroristas de Al Qaeda. El final de Saleh parece indiscutible, la cuestión es saber cuál será el rumbo de este país sumergido en la pobreza.