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domingo, 16 de marzo de 2014

El Salvador: la eterna polarización

La campaña para el ballotage, que se realizó el 9 de marzo, exhibió fisuras de la historia reciente salvadoreña. Los resultados ajustados entre los dos candidatos más votados en febrero y la insistencia de la derecha de un supuesto fraude electoral, polarizan a un país que parecía haber encontrado la confianza en su democracia. ARENA, partido perdedor en la contienda, tendrá que sincerarse y actuar de una forma políticamente responsable para no convertir a El Salvador en otra Venezuela.  
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Tres días después que se celebró la segunda vuelta, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) comunicó que el oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) obtuvo más votos en los comicios aunque esperará resolver los recursos pendientes, presentados por la oposición, para proclamarlo ganador. El candidato del FMLN, Salvador Sánchez, venció por 0,22%, unos seis mil votos en alrededor de tres millones. Sin embargo el partido de oposición, ARENA (Alianza Republicana Nacionalista), declaró que existió fraude por la presencia de votos dobles y presentó recursos, entre ellos una petición de nulidad.

El sistema electoral del país centroamericano obliga a la realización de un ballotage si ningún candidato obtiene el 50% en primera vuelta. Eso fue lo que sucedió en febrero cuando el candidato de izquierda Sánchez obtuvo 48%, diez puntos porcentuales por encima de Norman Quijano, ex alcalde capitalino durante dos períodos. La tercera fuerza política fue Unidad del ex presidente (2004-2009) de derecha Elías Antonio Saca, expulsado del partido ARENA, que alcanzó un 11%. Por primera vez apareció un gris entre tanta polarización entre los dos polos tradicionales: izquierda y derecha.

En estas últimas semanas el objetivo de ambos candidatos fue captar los votos de Saca, meta que parece haber logrado Quijano, a pesar que Sánchez declaró que había recibido el apoyo del ex mandatario. La polarización aumentó en los días previos a la elección y la campaña se fue tornando hacia los miedos del pasado. ARENA apeló a viejos recuerdos, reagrupando el voto de la derecha y relacionando al FMLN con la Venezuela chavista, que pasa por su peor momento. A Sánchez se lo tildó como un candidato bolivariano, acusación que el presidente Mauricio Funes se preocupó por desmentir. Seguramente las confrontaciones ideológicas llevaron a que la participación en esta segunda vuelta (61%) haya sido mayor que en febrero (53%), característica que no es común en El Salvador.

Superar las diferencias históricas: la necesidad de convivir

El FMLN, que nació como un grupo guerrillero, se convirtió en partido político tras la firma de los acuerdos de paz en 1992. Fue oposición durante 17 años hasta que Mauricio Funes ganó las elecciones con un 51% de los votos en 2009. Este periodista dejará la presidencia siendo el mandatario más popular desde que finalizó la guerra civil. A diferencia de Funes, que se presentaba como un candidato sobrio sin relación con la guerrilla, el vicepresidente y ahora candidato Sánchez, fue uno de los cinco máximos jefes del grupo guerrillero. A pesar de ello se puede afirmar que el FMLN alcanzó su madurez política, llevando adelante un gobierno pragmático, moderado y lejos de las políticas de la izquierda radical latinoamericana.   

La campaña de Sánchez embanderando la izquierda moderada y con un giro hacia el centro no convenció a un electorado que parece no olvidar que fue uno de los comandantes de la guerrilla. La derecha, sin un proyecto alternativo serio, dividida, con asesores investigados y necesitando urgentemente la renovación, apeló a los miedos y fantasmas (dignos de la Guerra Fría) para retornar al poder. Una vez derrotada, la derecha tradicional debería aceptar la oferta de diálogo de Sánchez para dejar atrás la historia de violencia y poder fortalecer una democracia que siempre ha sido débil. Sin embargo la opción de Quijano parece ser otra, ya que incluso mencionó a las Fuerzas Armadas como garantes de la jornada electoral.


Sánchez debe esperar a que lo declaren oficialmente como ganador para comenzar a trabajar en la transición. Fortalecer el crecimiento económico (superar el 1.9% del PBI), continuar la lucha (o tregua) contra las maras para garantizar la seguridad ciudadana, superar la pobreza y mejorar la educación son algunos de los objetivos que tendrá para los próximos años. Además deberá lograr consensos en una nación dividida y con un sistema electoral que colabora con esta polarización entre la “oligarquía” y los “socialistas”. Estará en la madurez política de la derecha (principalmente) y en el pragmatismo de la izquierda continuar construyendo democracia en este pequeño país centroamericano, para no terminar como Venezuela.  

jueves, 30 de mayo de 2013

El perdón de Dios

Las maras hondureñas proponen frenar la violencia
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Dos de las pandillas más violentas de Honduras anunciaron el martes un acuerdo para alcanzar una tregua. Barrio 18 y Salvatrucha hicieron sus anuncios desde la cárcel de San Pedro Sula, en la región norte del país, en donde sus líderes cumplen las penas por sus crímenes. Las maras son grupos que se enfrentan por el control de las zonas de tránsito de drogas. El gobierno de Porfirio Lobo aseguró, ante este anuncio, que apoyará en todo lo que sea necesario para alcanzar la paz. 
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Los líderes de las maras, con el rostro cubierto, comunicaron la decisión de cero crímenes y cero violencia en las calles, pidiendo perdón a la población y hacia Dios. En una rueda de prensa, un portavoz anunció que la pandilla Salvatrucha quiere un cambio en la situación y plantearon la posibilidad de una tregua a nivel nacional. En el encuentro estuvo presente el arzobispo de la Iglesia Católica de San Pedro Sula, Romulo Emiliani, el gran mediador en las cárceles. El representante del Vaticano reconoció que este es un acuerdo con la sociedad hondureña y solicitó que los encarcelados puedan acceder a programas de rehabilitación. Emiliani exigió una reforma en el sistema carcelario, a través de la instalación de talleres, en los cuales el gobierno deberá alcanzar alianzas con privados y actores de la sociedad civil para poder lanzar una estrategia acorde. Los encarcelados pidieron ayuda al gobierno para la búsqueda de empleo y la reinserción en la sociedad, una vez fuera de la prisión.

Adam Blackwell, secretario de Seguridad Muldimensional de la Organización de los Estados Americanos (OEA), también fue un impulsor del acuerdo. El canadiense formó parte de las negociaciones de las maras de El Salvador con el gobierno de Mauricio Funes. El año pasado las pandillas, que poseen los mismos nombres que las hondureñas, firmaron una tregua que redujo los comicios en cuatro meses. Las maras salvadoreñas asesoraron a las del vecino país, a través de reuniones y llamadas telefónicas, para llegar a un compromiso. Honduras, junto a El Salvador y Guatemala, forma parte del triángulo del norte, zona por donde transita la cocaína desde Sudamérica a Estados Unidos. En los últimos años, la violencia creció por el crimen organizado y la presencia de los carteles de droga mexicanos, que utilizan estas naciones como ruta de tránsito. Si bien el gobierno de Lobo aseguró que está dispuesto a colaborar para alcanzar una tregua definitiva, remarcó que las instituciones seguirán fortaleciéndose para aumentar la capacidad para investigar los delitos. 

Cambio de gobierno a fin de año

Las pandillas operan en el país desde la década del sesenta. Iniciadas en Los Ángeles, Estados Unidos, muchos inmigrantes ilegales, devueltos a los países centroamericanos, trajeron consigo prácticas violentas que se fueron consolidando en los noventa. Aprovechándose de una inestabilidad política obtuvieron su lugar en la nación. Actualmente Honduras viene superando una crisis iniciada en junio de 2009 cuando las Fuerzas Armadas derrocaron a Manuel Zelaya, porque intentaba reformar la constitución para ser reelecto. El gobierno interino de Roberto Micheletti organizó elecciones que dieron la victoria a Porfirio Lobo. Su mandato finaliza este año, por ello el 24 de noviembre los hondureños deberán acudir a las urnas para elegir nuevo presidente y legisladores. A los comicios concurrirán cuatro nuevos partidos políticos. Xiomara Castro, mujer del ex presidente Zelaya, del Partido Libertad y Refundación es la principal favorita con un 29% de las preferencias. En segundo lugar se ubica Salvador Nasralla, del Partido Anticorrupción, ocho puntos porcentuales por debajo. Los aspirantes de los partidos tradicionales (Liberal y el gobernante Nacional) no llegan al 20% de las preferencias.


Si bien la población le atribuye los problemas de inseguridad al gobierno de Lobo, la cuestión de la violencia en Honduras tiene sus años. Este país centroamericano tiene la tasa más elevada de comicios en el mundo (87 por cada 100.000 según Naciones Unidas). San Pedro Sula, ubicada al norte de la capital Tegucigalpa, es el centro industrial del país y se considera que es la metrópolis con mayor cifra de asesinatos en el mundo. Las maras reclutan personas para cometer todo tipo de atrocidades: tráfico de drogas, de personas, secuestros, delitos sexuales, asesinatos, entre otros. Además, los comerciantes, taxistas y chóferes de ómnibus son asesinados si se oponen a pagar el denominado impuesto de guerra, un método de extorsión conocido en la zona. Estos grupos participan activamente en el tráfico de drogas que implica un tema transnacional, por lo cual es un proceso de pacificación que puede tomar años. Los acuerdos se han realizado con transparencia pero necesitan un respaldo político y de la sociedad civil para poder triunfar. Al igual que ocurre en El Salvador, el fin de la violencia sería un hecho histórico para Honduras.   

miércoles, 3 de junio de 2009

Nuevo desafío para la izquierda latinoamericana


El 1º de junio de 2009 ha quedado en la historia de El Salvador ya que ese día asumió, por primera vez en ciento ochenta años de vida de la nación, un presidente de izquierda. El periodista Mauricio Funes, candidato del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional fue el vencedor en los comicios del 15 de marzo de este año. Luego de tres intentos fallidos, El FMLN logró vencer a sus contrincantes conservadores del partido Alianza Republicana Nacionalista, más conocido como ARENA. Con el 51% de los votos, Funes se convirtió en el presidente de un país centroamericano que posee casi unos seis millones de habitantes.


Funes asumió en la jornada de ayer un desafío de grandes dimensiones. El Salvador, al igual que muchos otros países de América Latina, posee graves problemas en materia de salud, desarrollo social y seguridad pública. A todos estos inconvenientes se les suma la actual crisis económica en la que esta inmersa la mayoría de los países del mundo. La economía salvadoreña es muy dependiente de los Estados Unidos ya que la mitad del comercio exterior de dicho país es con los norteamericanos. Además, las remesas provenientes desde el norte poseen un peso importante en el PBI salvadoreño ya que se estima que el número es de alrededor del 20%. La población de este pequeño país se caracteriza por su juventud, casi el 35% de la misma se encuentra en la franja etaria de 5 a 19 años. Asimismo, se habla de medio millón de niños sin escuela. Otros números impactantes son los que refieren a la violencia, se considera que es uno de los países más violentos de América Latina ya que se perpetúan doce homicidios por día. Datos que brinda la CEPAL muestran que un 47.5% de la población vive en la pobreza y un 19% en la extrema pobreza, números que asustan.



Mauricio Funes tiene 49 años y es un periodista nacido en la capital del país, San Salvador. Fue el candidato por el FMLN, partido político que surge en la década del 80 como un organismo que coordinaba diversos grupos que participaron en la guerra civil durante el período 1980/92. El nuevo mandatario ha querido marcar cierta distancia con el pasado al asegurar que asume la presidencia haciendo un llamado a la unión nacional, sin odio y sin resentimiento. Acusando a los gobernantes del pasado por el deterioro generalizado del país, Funes afirmó en su discurso de asunción que la responsabilidad de la situación no es del pueblo salvadoreño sino de los dirigentes que han estado hasta hoy en el poder. Saber a quién echar las culpas exige un trabajo más pormenorizado del tema, lo que si no quedan dudas es que los números no mienten y que el pueblo salvadoreño esta sumergido en la pobreza y por algo es.



Lo que está claro es que la población de El Salvador ya se expresó y opto por un cambio de rumbo en la política y brindarle una oportunidad a nuevos dirigentes. El que deberá optar a partir de hoy es Mauricio Funes, me refiero a escoger entre que izquierda seguir, si la populista de Chávez o la progresista de Lula. Al parecer se inclinará por el segundo camino y por un cambio dentro de los límites democráticos. Deberá demostrar Funes que el modelo de Lula (al cual aludió en sus discursos), Vázquez y Bachelet entre otros, es aplicable a este pequeño país. ¿Podrá combinar políticas sociales con una estabilidad macroeconómica y con un modelo creíble, en un país azotado por la violencia y la pobreza? La respuesta no la sabemos. Tendrá cinco años para demostrar cual es el camino que eligió, ojala que sea un cambio democrático y a la vez que revolucione un país que sin lugar a dudas necesitaba un cambio.