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jueves, 26 de septiembre de 2013

El terrorismo islámico golpea en África

El continente olvidado vuelve a estar en el punto de mira tras el ataque del grupo Al Shabab en Nairobi, Kenia. El interés de las potencias occidentales en controlar a los terroristas islámicos de la zona conlleva a la necesidad de formar gobiernos estables para no dar cabida a los radicales.
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El grupo Al Shabab (La Juventud), alineado a Al Qaeda, realizó en los últimos días un asalto a uno de los centros comerciales más exclusivos y concurridos de la capital de Kenia, propiedad de un judío israelí. Más de 60 personas murieron tras el ataque y secuestro del local, la mayoría eran pertenecientes a la colonia extranjera que frecuenta el lugar. Al Shabab posee alrededor de 8000 combatientes y realiza embestidas contra la presencia extranjera en el cuerno de África.

Nairobi es un centro regional económico y diplomático del este del continente, denominada la capital de África Oriental. Es la capital de un país de 34 millones de habitantes que ya sufrió ataques del yihadismo en 1998, cuando murieron más de 200 personas tras las explosiones en la Embajada de Estados Unidos. Con un crecimiento de 4% pero con problemas de desempleo, corrupción y disputas intertribales, el flamante presidente Uhuru Kenyatta (con un proceso abierto en el Tribunal Penal Internacional) ahora tendrá que lidiar con el terrorismo en su territorio.

Kenia está siendo castigada por Al Shabab debido a su implicación en el conflicto somalí. En el año 2011, el gobierno keniata implicó a sus Fuerzas Armadas para defender sus fronteras pero a los ojos de los islamistas pasaron a ser partícipes del problema, al igual que el otro vecino Etiopía. Estos dos países son aliados de occidente en el cuerno de África y por ende adversarios de los terroristas que buscan controlar Somalia.

Estados fallidos y terrorismo islámico

Somalia, vecino de Kenia, es uno de los tantos Estados fallidos que existen en África. Inmerso en una guerra civil desde hace 20 años, las potencias huyeron en varias oportunidades al no poder controlar la situación de un territorio complejo. En el Norte, ciudades abandonadas y semiautónomas a merced de los señores de la guerra, mientras que en el centro sur el control es de Al Shabab. El gobierno sólo es fuerte en la capital Mogadiscio. Con problemas constantes por la falta de instituciones estables, Somalia constituye una amenaza para la paz y seguridad en la región.

Actualmente en Somalia, el país más peligroso y corrupto del mundo, el gobierno lucha con el apoyo de Naciones Unidas contra distintas milicias. La principal es Al Shabab, grupo islámico de corte wahabi que se unió formalmente a Al Qaeda en 2012. Este grupo, considerado terrorista por la CIA, es heredero de las Cortes Islámicas (ala más joven y radical) expulsadas de la capital por las fuerzas etíopes en 2007. La firme presencia de este grupo provocó el apoyo y la colaboración de Estados Unidos e Israel con el presidente Mohamed, el cual con suerte controla la capital Mogadiscio.   

En el último tiempo Al Shabab está perdiendo bastiones en Somalia como las ciudades de Merca y Kismaayo, controlando actualmente una franja de territorio desértico. La mayoría de las bases piratas están destruidas y se multiplican las luchas con otros señores de la guerra asentados en el país. Sin embargo el temor de que ocurriese algo en Kenya estaba latente. El año pasado el servicio de inteligencia israelí, con el cual Nairobi tiene excelentes relaciones, desbarató un ataque contra diplomáticos israelíes en Kenya.

El problema del terrorismo islámico en África no solo abarca esta región oriental que incluye Somalia, Kenia, Tanzania y Etiopía. A comienzos de año se produjo una crisis importante en Mali por la incursión de yihadistas provenientes de Libia. En esa zona que incluye además a Níger y Argelia, entre otros, opera el grupo Al Qaeda del Magreb Islámico.  Más hacia el centro de África, en Nigeria, maniobra Boko Haram una potente agrupación que busca instalar la ley sharia en todo el país.  El golpe en Kenia y  la pérdida de más de 60 vidas confirman que el terrorismo islámico en África se mantiene firme. 

martes, 5 de marzo de 2013

Kenia eligió nuevo presidente


El resultado provisional le otorga la victoria a Uhuru Kenyatta con el 55 % de los votos, superando por 15 puntos a Rail Odinga
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Luego de una jornada electoral con largas colas y una participación del 70%, Kenya eligió su futuro presidente por cinco años. Kenyatta sustituirá al actual mandatario, Mwai Kibaki, el cual estaba impedido de presentarse a una segunda reelección. La elección en este país de más de 34 millones de habitantes renovó por completo todo el aparato administrativo y gubernamental. Los comicios tuvieron hechos aislados de violencia aunque la tensión permanece por el recuerdo de la masacre de 2008. Los candidatos han realizado arduas campañas de sensibilización contra la violencia para evitar cualquier enfrentamiento luego que los resultados sean publicados.
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Las elecciones enfrentaban ocho candidaturas a conquistar el gobierno, sin embargo eran dos los aspirantes que tenían posibilidades de convertirse en el cuarto presidente del país. Uhuru Kenyatta, viceprimer ministro actual es el líder del partido Alianza Nacional y ministro de comercio y finanzas de Kibaki. Hijo del primer presidente de Kenia (considerado el padre de la patria), logró un pacto electoral uniendo a los dos mayores tribus del país: Kikuyu y Kalenjin. Al alcanzar un porcentaje mayor al 50%, Kenyatta uno de los hombres más ricos de su nación, evitó una segunda vuelta obteniendo una ventaja mayor a lo que pronosticaban las encuestas. En el mundo es conocido al ser imputado ante la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad, acusado de orquestar y financiar la matanza post electoral de 2008 en la que murieron 1300 personas. El juicio empezará en agosto con él ocupando el cargo de presidente de Kenia. 

El mayor contrincante de Kenyatta fue Rail Odinga, hijo de un dirigente independentista. Actual Primer Ministro lideró el Movimiento Democrático Naranja que forma parte de la Coalición de Reformas y Democracia. Con muchos años de experiencia en política, Odinga estuvo en el exilio por un intento de golpe de estado. Caracterizado por un discurso populista se presentaba como un socialdemócrata en busca de un capitalismo humano.  Este ha sido su tercer intento fallido en las elecciones ya que perdió en 1997 y en 2007.  El tercer candidato, Musalia Mudavadi, obtuvo 2,75% de los votos, mientras que el resto no consiguió superar el 1%.  Las elecciones se realizaron en un marco pacífico comparado con las anteriores, sin embargo en la jornada electoral 17 personas perdieron la vida tras los enfrentamientos entre la policía y asaltantes en la ciudad de Mombasa. Allí se produjeron dos violentos ataques atribuidos al grupo separatista Consejo Republicano de Mombasa (CRM).              

Incertidumbre para occidente tras elección de Kenyatta

Kenia busca dejar atrás cinco años de disputas intertribales, creciente desempleo y escándalos de corrupción. Luego de las últimas elecciones en 2007 se produjeron enfrentamientos entre los partidarios de Odinga de la etnia Luo que salieron a las calles a pedir justicia, acusando de fraude electoral al partido ganador de Kibaki. Los crímenes contra los partidarios derivaron en fuertes luchas tribales. Luego de la matanza se acordó un gobierno de coalición. Las figuras políticas en esta ex colonia inglesa no son muchas. Kenia tuvo tan solo tres presidentes desde su independencia en 1964. Jomo Kenyatta, padre del ganador, dirigió al país del 64 al 78. Su sucesor fue Daniel Arap Moi el cual instaló un régimen de partido único, lo cual provocó la suspensión de la ayuda humanitaria por parte de Estados Unidos. Las presiones internacionales obligaron a restaurar una nación pluripartidista hasta 2002 cuando le dejó el poder a Kibaki.

El objetivo del futuro presidente debe ser la reconstrucción de la imagen del país. Kenia es un centro regional económico y diplomático del este de África. El crecimiento de 4% en el último año así como la revitalización de la industria turística le posibilitan consolidarse en lo económico. En materia de política exterior, Kenya es un aliado vital para occidente en la lucha contra el extremismo islamita en la región. Al ser uno de los países más estable y desarrollado del continente, las potencias miran con atención el desenlace político. En un principio se ve con recelo al ganador Kenyatta, principalmente por las acusaciones que pesan en su contra. Habrá que ver hacia que lado se inclina su gobierno y como reacciona occidente ante su elección democrática.