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miércoles, 28 de agosto de 2013

Informe Semanal: Tiempos de definición para Ucrania


El gobierno de Ucrania se encuentra en la disyuntiva de tener que elegir entre el bloque europeo y Rusia. Durante años se benefició del camino del medio pero las presiones de ambos lados son cada vez más grandes. El presidente del país, Victor Yanukovich, parece enfilarse hacia Europa, aunque para lograr una buena relación con Bruselas deberá solucionar el caso abierto de la ex primer ministra Yulia Timoshenko, que se encuentra en prisión. También Ucrania tendrá que lidiar con las represalias de Rusia, debido a que el presidente Vladimir Putin quiere mantener a Kiev bajo su órbita política a través de las estructuras regionales creadas.  
Unión Europea: la opción más democrática
Si bien desde Kiev se busca obtener acuerdos tanto con Rusia como con Europa, el ministro de Relaciones Exteriores, Leonid Kozhara, afirmó meses atrás que la integración como miembro de la Unión Europea es la base de su política exterior. Ucrania tiene como objetivo ser un país independiente próximo al sistema europeo, sin relegar soberanía ante Rusia. Por su ubicación en el cruce de rutas, los ucranianos quieren mostrarse atractivos a la inversión extranjera. Para ello es clave la firma de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Aunque Europa en este momento no este muy dispuesta a ampliar su espacio continental, el próximo noviembre en la reunión del Consejo podría firmarse un tratado de comercio con Ucrania. Este es un año clave para la relación entre ambos ya que en 2014 habrá elecciones en el Parlamento Europeo y un año después serán las presidenciales en Ucrania.
Para lograr una futura adhesión y mejorar las relaciones con Bruselas, Ucrania está cumpliendo con un plan de confecciones que incluye cambios en el sistema judicial, lucha contra la corrupción, reformas económicas y modificaciones en la legislación electoral. Sin embargo el punto clave a superar es el trato que se le da a Yulia Timoshenko. La ex primer ministra fue arrestada el 5 de agosto de 2011 y llevada a una prisión preventiva antes de ser sentenciada. Esta situación le generó problemas de imagen a Ucrania en el ámbito internacional y reclamos para su liberación por parte de Catherine Ashton y Hillary Clinton, entre muchos otros. En su momento Bélgica, Francia y Reino Unido amenazaron con boicotear eventos deportivos y cumbres que se realicen en territorio ucraniano. Timoshenko, considerada una rival de Rusia por sus políticas orientadas hacia Occidente, había tenido procesos legales en su contra pero fueron cerrados luego de las elecciones de 2004.
Destrabar el acercamiento
En octubre de 2011 Timoshenko fue culpable por extralimitarse en sus funciones en  la firma de un acuerdo de importación de gas con Rusia, que según dicen le provocó pérdidas al país por más de 200 millones de dólares. La ex mandataria fue culpada por abuso de poder y por establecer contratos altamente onerosos para Kiev. Por ello fue condenada a 7 años en una prisión en Jarkov. Hasta el momento, la mayor parte del tiempo Timoshenko estuvo en un hospital, en donde se la trata por un problema en su columna. Su persecución no finaliza allí, también fue acusada de complicidad en un asesinato por encargo hace más de diez años. Por último se le implicó una causa penal por haberle endosado al Estado una deuda que su corporación había contraído con el Ministerio de Defensa de Rusia. Las condiciones de su encarcelamiento fueron polémicas porque se acusó a la Policía de malos tratos, aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, situado en Estrasburgo, negó esa acusación.
Más allá de posibles errores que Timoshenko pueda haber cometido durante su estadía en el poder, el gobierno buscó eliminarla de la vida política para que no se presente a futuras elecciones y que el partido del presidente Victor Yanukovich tenga vía libre. Se puede decir que los distintos procesos fueron un ajuste de cuentas y una venganza política. La figura de Timoshenko es muy controversial, generando admiración y odio, pero la oposición a la Unión Aduanera rusa le trajo muchos enemigos del otro lado de la frontera. Es bueno recordar que en las elecciones de enero del 2010 el presidente Yanukovich superó en las urnas a Timoshenko con un 49% frente a 45%. Si bien al principio ella se negó a reconocer su derrota electoral, al tiempo retiró la impugnación ante los tribunales. Cabe destacar que los observadores internacionales valoraron positivamente los comicios.
Para destrabar la situación con la Unión Europea, Ucrania debería aceptar la demanda del Tribunal de Estrasburgo y excarcelar a Timoshenko. En las últimas semanas se anunció la posibilidad de dejarla en libertad, buscando un camino intermedio. El gobierno ya comenzó con la liberación de algunos funcionarios de aquel entonces, el ministro del Interior Lutsenko y el de Medio Ambiente Filipchuk, acusados por mal uso de fondos públicos. Con estas decisiones se intenta tender puentes con Bruselas. Una opción posible es dejar que Timoshenko se vaya a Alemania para tratar sus problemas de salud, sin embargo el oficialismo no quiere su retorno a la política y busca una fórmula para evitar su postulación a las elecciones de 2015. La opción de una condena económica sería con el objetivo de desestabilizar y dañar su economía, de forma tal que no pueda hacer campaña en contra del actual presidente.
La represalia de Rusia
Las consecuencias para Ucrania del acercamiento a Europa es la reacción de Rusia. Moscú considera incompatible las relaciones económicas con ambos y si bien niega haber emprendido una guerra comercial, es claro que se intenta evitar el avance de Kiev hacia Occidente y un posible tratado de asociación con la organización continental europea. Las represalias se pueden observar  principalmente en el comercio, a través de suspensiones y trabas a los camiones que llevan mercancías hacia territorio ruso. El objetivo de Putin es llevar a Ucrania hacia su Unión Aduanera junto a Bielorrusia y Kazajstán, de la cual el gobierno de Kiev ya tiene rango de observador con una participación que incluye voz pero no voto. La Unión Aduanera es el mayor socio comercial de Ucrania, representando más del 50% del intercambio comercial.
Según Putin este proyecto es la única forma de que Ucrania sea competitivo, ya que Rusia es su principal socio. Seguramente Moscú continúe presionando a Yanukovich de aquí a noviembre. Lo que tiene para ofrecer Rusia es una integración económica a través del suministro más barato del gas. Lo que está haciendo Putin es poner a Ucrania entre la espada y la pared, obligándolos a elegir entre ellos o Europa.
Hace algunos meses el mandatario ruso viajó hacia Ucrania predicando la idea de “un solo pueblo”. Apeló a la unidad cultural y religiosa con Ucrania y Bielorrusia para la conformación de un espacio común. Durante su viaje en julio, aprovechando el 1025 aniversario de la cristianización de Rusia tras la conversión del príncipe Vladimir de Kiev, se entrevistó con el presidente Viktor Yanukovich pero sin lograr mayores resultados. Los intentos de mantener a Ucrania bajo su órbita traspasaron las líneas estatales e incluyó también el espacio religioso. La Iglesia cristiana ortodoxa es una de las entidades más ricas de Rusia con un papel privilegiado en la sociedad actual. Tras obtener su espacio ideológico ante el vació dejado por los comunistas, el Patriarca Kiril, afín a Putin, busca el liderazgo del espacio postsoviético, que por supuesto incluye Ucrania.
Arquitectos de su propio futuro
La situación política de los últimos años en Ucrania es inestable, marcada por el autoritarismo y la corrupción. En 2004 se formó un movimiento popular que se manifestó contra el fraude electoral. La denominada Revolución Naranja se produjo por protestas masivas ante las irregularidades en el recuento de votos que en aquel entonces derivó en la realización de una tercera cita electoral. Luego de esos comicios Timoshenko asumió como primer ministra en el gobierno de Yushenko pero al tiempo dejó el cargo por discrepancias. Retornó al cargo nuevamente en setiembre de 2007 hasta abril de 2010 cuando Yanukovich venció en las presidenciales.
En las últimas elecciones legislativas, celebradas en octubre de 2012, Timoshenko tuvo que votar en la cárcel. En dichos comicios se impuso el Partido de las Regiones del presidente ucraniano Yanukovich, contando con el apoyo de sus aliados comunistas. El partido Batkivshina, que reúne a los seguidores de Timoshenko, se ubicó en segundo lugar. Además de estas dos grandes fuerzas políticas lograron buenos resultados la agrupación del campeón mundial de boxeo Kiltscho (14%), el Partido Comunista (12%) y la extrema derecha Svoboda (12%). Si bien hubo acusaciones por abuso de recursos gubernamentales, el resultado reforzó al oficialismo para las presidenciales de 2015. 
El gobierno de Yanukovich, en un principio cercano y colaborador de Rusia, se valió del camino del medio en política exterior, manteniendo buenas relaciones tanto con Moscú como con Bruselas. Sin embargo José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, le dejó claro a Yanukovich que el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea era incompatible con el proyecto de asociación ruso. Rusia, que quiere oficiar como un intermediario entre Asia Central y Ucrania, le teme al acercamiento de Ucrania con la Unión Europea así como también al partido de Timoshenko, que planea revisar los acuerdos de venta de gas que se firmaron con precios ventajosos para Moscú.
Ucrania no quiere ser una marioneta de Rusia ni perder soberanía. Este país de 46 millones de habitantes posee una ubicación estratégica para llevar el gas y el petróleo a Europa, funcionando como eje entre dos zonas claves del mundo. Sin embargo se encuentra acorralado al no querer desprenderse totalmente de Moscú, por la importancia de este país en su economía. A su vez, además de luchar contra la presión de Putin, Yanukovich deberá seguir adelante con sus cambios económicos y democráticos para poder cumplir los requisitos de Bruselas. Ucrania aún está muy lejos de la Unión Europea, principalmente por los valores democráticos. Deberá en el corto plazo tomar decisiones claves para acercarse a Europa como la excarcelación de Timoshenko. Sin embargo los años que le lleve buscar la adhesión pueden ser muy costosos por la represalia rusa. 

jueves, 9 de agosto de 2012

El futuro de Asia Central


En el artículo denominado “El nuevo mundo de Asia Central” analizamos en términos económicos a las cinco repúblicas de la región: Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Llegamos a la conclusión que tiene un valor estratégico en el comercio mundial por ser una zona de tránsito de mercancías entre Europa y Asia Oriental. A futuro, cuando la infraestructura permita una mejor y más rápida circulación de los productos, su potencial se verá ampliado por la importancia de sus riquezas naturales. Los polos de poder que tienen grandes intereses económicos en Asia Central son tres: China, a través de los acuerdos comerciales; Rusia, que busca mantener la influencia económica histórica; y la Unión Europea, que considera a estos países como nuevos proveedores.

En este artículo nos proponemos desarrollar la política actual de las distintas naciones para comprender qué intereses encuentran allí los actores exteriores. La historia en común de las repúblicas, los líderes de la ex Unión Soviética, la reelección permanente, la presencia de movimientos musulmanes y las revueltas suscitadas, son aspectos que debemos conocer previamente. El retiro de las tropas aliadas de Afganistán, previsto para 2014, generará un vació de poder en Asia Central que será disputa de Rusia, China y Estados Unidos. El dominio, simpatía o buena relación con los gobiernos de las ex repúblicas soviéticas será clave para permanecer en una región peligrosa, amenazada principalmente por el terrorismo islámico. 

Países con una historia política común

La independencia de Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán se alcanzó hace 20 años de la misma manera. Su evolución política tiene muchos aspectos en común ya que los países siguieron siendo dominados por aquellos que lideraban las naciones bajo la órbita de la URSS. El autoritarismo conlleva a una permanencia en el poder de figuras conocidas.

Kazajstán proclamó la independencia con Nursultán Nazarbáyev en el poder. El líder desde la era comunista consiguió a través de una reforma constitucional su postulación consecutiva y gobernará al país por varios años más. La sospecha de asesinatos a opositores y los cuestionamientos a la transparencia de las elecciones por parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (organismo que el país presidió en 2010, con la promesa de transformaciones democráticas), marcan algunas características de sus mandatos. Por otro lado, China ha considerado justos y transparentes a los distintos comicios.

En Uzbekistán,  Islam Karimov asumió el liderazgo en 1989. Con el triunfo en las distintas elecciones y a través de los referéndums realizados, el poder continuó en manos de los sectores comunistas. En 2001, cuando Estados Unidos apareció como un defensor frente a los movimientos islámicos de la frontera con Afganistán, se acercó políticamente a Washington. Años más tarde, ante las presiones para las reformas democráticas, volvió a la influencia rusa. Actualmente Karimov, nervioso por el futuro de la zona sin las tropas norteamericanas, parece haber retomado un buen trato con la Casa Blanca. Para acentuar la buena relación, Estados Unidos levantó la prohibición de prestarle ayuda militar, dejando de lado la preocupación por los Derechos Humanos.

En Turkmenistán, Saparmurat Niyázov, electo en 1991 con una nueva constitución presidencialista, fue el dictador más extravagante de la región.  Su régimen, centrado en el culto a la personalidad y el más cerrado de la zona, se prorrogó hasta su muerte en 2006. Las “elecciones multipartidistas” se realizaron en 2007 y dieron como vencedor al vice primer ministro de Niyázov, Gurbanguli Berdimuhamedow. El sucesor ha ido desechando ciertos aspectos absurdos de la conducción anterior, abriéndose un poco más al mundo. En materia de política exterior ha mostrado una neutralidad en todo momento, tanto con China, Rusia como Estados Unidos.

Tayikistán fue victima de una guerra civil entre 1992 y 1997 entre herederos del sistema soviético pre independencia y grupos islámicos. Emomali Rajmonov fue electo en 1994 y logró cierta estabilidad con apoyo ruso. En el 2000 renovó su mandato y reformó la constitución para permitir su reelección. Hasta hoy en día continúan ciertos conflictos aislados, principalmente en la zona de Pamir, en donde el gobierno busca ejercer su autoridad militar. Actualmente, el país que posee una frontera sur con Afganistán y cuenta con el apoyo de occidente, Rusia y China, tiene una precaria estabilidad institucional.

Askar Akaev fue quien lideró la jefatura del Estado cuando Kirguistán logró su independencia.  En 1996 incrementó los poderes presidenciales pero diez años después, el fraude en las elecciones provocó la “Revolución de los Tulipanes” que obligó al mandatario Akaev a dejar el país. El opositor Kurmambek Bakiev (cercano a Moscú) asumió tras ganar los comicios y fue reelecto en 2009, aunque los resultados fueron cuestionados por observadores occidentales. La famosa revuelta de Osh en abril de 2010, en contra del gobierno de Bakiev, derivó en su exilio y en el liderazgo provisional de Rosa Otunbaeva (inmediatamente reconocida por Estados Unidos).  Los conflictos entre kirguises y uzbekos en el sur generan inestabilidad en el pequeño país que tiene actualmente a Almazbek Atambayev como presidente.

Importancia estratégica en la nueva era: Occidente, Rusia y China

Rusia, China y Occidente (Estados Unidos y la Unión Europea) buscan influenciar en la política a través de tratados, organizaciones o aproximaciones a los gobiernos. Ninguno de los tres polos de poder quiere dejar librado al azar su interés político en Asia Central.

Cuando finalizó la Guerra Fría y los países de la Unión Soviética se independizaron se creó el llamado “Tratado de Seguridad Colectiva”. Convertido en organismo en 2002 para preservar la seguridad, es integrado por Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán (suspendió su participación un mes atrás). Moscú financia la alianza con un sueño lejano de convertirla en un tratado similar a la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN). 

China ha logrado hacerse un lugar en la región con su diplomacia económica, sin perder de vista los objetivos militares. En junio de 2001 se fundó la Organización de Cooperación de Shangai por seis países: China, Rusia, Kazajstán, Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán, con el objetivo de aumentar el nivel de seguridad regional. China y Rusia, líderes por naturaleza de esta organización, buscan coordinar intereses estratégicos y geopolíticos. A través de dicha cooperación,  Beijing busca la estabilidad de sus fronteras con Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, además de compartir el liderazgo en una zona de gran influencia histórica soviética.

En setiembre de 2001 los atentados en Nueva York colocaron a Afganistán y la zona de Asia Central como lugar clave para la geopolítica mundial. Estados Unidos y Europa, principalmente a través de la OTAN, invadieron la región. Las fronteras norte de Afganistán con Turkmenistán, Uzbekistán y Tajikistan, así como la cercanía con Kirguistán, les brindaron a estos países una importancia estratégica en términos militares. Por ello, Estados Unidos no tardó en abrir una base aérea en Uzbekistán y en Kirguistán. El derecho para sobrevolar por parte de Tajikistan, Turkmenistán y Kazajstán también fue clave para los movimientos norteamericanos.

Autoritarismo o Democracia

Al igual que ocurre en otras zonas con predominio de gobiernos autoritarios,  la corrupción y los contrastes sociales abundan en Asia Central. El indicador de Freedom House, que mide derechos políticos y libertades civiles, considera a Kirguistán como un país parcialmente libre, mientras que al resto se los caracteriza como naciones sin libertades. Las élites de estas naciones aprovechan las ganancias de los hidrocarburos, concentrando la riqueza en un sólo sector de la sociedad, algo muy similar a lo que ocurre con otros tiranos en distintos partes del mundo. El recuerdo más cercano que tenemos es la primavera árabe, que aceleró la caída de ciertos dictadores que dirigieron países durante muchos años en base al autoritarismo y el apoyo de algunas potencias.

¿Hay intentos por buscar la democracia en Asia Central? ¿De dónde provienen o deberían provenir? ¿A quién le conviene? Queda claro que las potencias buscan aliados y poco parece importarles el tipo de gobierno que prime.  La hegemonía tradicional rusa y los intentos de liderazgo chinos no parecen brindarles una salida democrática a dichos países. En cambio, la búsqueda de acercarse a Europa por términos económicos puede suscitar reformas a favor de la democracia. Las alianzas con Estados Unidos por el futuro militar de la región puede ser otra esperanza, aunque habrá que ver cuál es el planteo norteamericano: avanzar en Derechos Humanos o asegurarse gobiernos afines para lograr estabilidad en las fronteras con Afganistán.  La experiencia indica que si lo consideran necesario para cumplir sus objetivos, las potencias favorecen regímenes autoritarios. Sin embargo, cuando la población reacciona ante sus propios líderes, la historia cambia.

jueves, 5 de julio de 2012

El nuevo mundo de Asia Central


Las potencias como Rusia, China, Estados Unidos y la Unión Europea, le comienzan a dedicar a la región de Asia Central un espacio importante en su agenda, especialmente en términos económicos y estratégicos. En el continente asiático, los países desarrollados como Japón y Corea del Sur, el despegue de China e India, los avances de Singapur, Malasia, Tailandia e Indonesia, y la riqueza petrolera de Medio Oriente son temas analizados arduamente por la academia  pero ¿cuál es el abordaje que se hace de Asia Central? En este artículo nos proponemos presentar cinco repúblicas de la ex Unión Soviética: Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. La región a la cual hacemos referencia es la menos favorecida del continente, principalmente por su geografía montañosa o desértica. Sin embargo, las riquezas naturales le brindan a futuro, una importancia clave en el comercio mundial.

Asia Central es una de las cinco partes en las que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) subdivide al continente que representa la tercera parte de la superficie terrestre del mundo. Allí es donde China está adquiriendo una gran jerarquía en materia comercial, casi igualando a Rusia, la otra potencia de la zona. Por su parte, Moscú busca defender sus intereses económicos, tanto por el acceso como por el control de los recursos energéticos. Mientras que Turquía y la Unión Europea no pierden de vista el crecimiento de estos países.

Cinco naciones con realidades distintas

En términos económicos, los cinco estados poseen aspectos similares pero no se presentan como uniformes. Kazajstán, noveno país en superficie en el mundo, se encuentra entre las primeras 50 economías. Uzbekistán y Turkmenistán se ubican alrededor del número 80, con un tamaño de economía equivalente a la de Ecuador. Kirguistán y Tayikistán son economías más pobres, de niveles africanos o apenas por encima de Haití.

Kazajstán es una de las economías más fuertes de la región gracias a sus enormes reservas de petróleo, gas, minerales y metales. El algodón, el trigo y la carne son sus otros productos locales. Uzbekistán, además de recursos petroleros y gasíferos, desarrolla la industria pesada (maquinaria agrícola), así como también la producción de arroz, trigo y algodón, al beneficiarse de un avanzado sistema de riego artificial. La explotación de oro blanco es otro de los rubros que caracterizan al país.

Turkmenistán también posee avances en petróleo y gas, aunque no cuenta con la logística necesaria para poder exportar su producción. Las plantaciones de algodón son fundamentales para una economía que lucha contra su clima desértico. El maíz y el arroz complementan los productos característicos del país. Por último, Kirguistán y Tayikistán son naciones de bajo desarrollo, dedicados a la actividad agrícola, sin grandes avances a nivel urbano e industrial.

 El contacto con el exterior

En términos de comercio exterior, Kazajstán, país de 15 millones de habitantes, se enfoca actualmente en la diversificación, apuntando al transporte, las telecomunicaciones, la petroquímica y al área farmacéutica. Este objetivo se debe a que el 60% de las exportaciones actuales son de petróleo o derivados. Kazajstán fue el primer país de la ex Unión Soviética en recibir el grado inversor y actualmente es país observador de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En materia de exportación, China, con un 20% del mercado, es su principal comprador; Italia y Rusia le siguen en importancia. En materia de importación, Kazajstán se abastece de Rusia (43%), China (13%) y Alemania (6%), adquiriendo maquinaria y productos metálicos.

Uzbekistán exporta hidrocarburos, oro y algodón. Al igual que Kazajstán, China es su principal comprador con un 22% del mercado, mientras que Rusia y Turquía son sus otros dos grandes socios. Más de la mitad de las exportaciones de Uzbekistán van hacia esos tres países. En lo referente a las importaciones (maquinaria y productos alimenticios), las mismas provienen de Rusia, Corea del Sur y China. Turkmenistán, país que no integra la OMC ni es miembro observador de la misma, tiene un desarrollo menor, al tener las privatizaciones más limitadas. Las exportaciones también tienen como primer destino China, que casi alcanzan el 30%, mientras que otros destacados socios son Turquía y Emiratos Árabes. Los productos que más adquiere del exterior (maquinaria y químicos) provienen de Rusia, Turquía y China.

En lo que refiere a los principales rubros exportables, Kazajstán se ubica dentro de las 20 naciones con mayor venta de petróleo. Con respecto al gas natural, Turkmenistán se posiciona en el lugar 14, mientras que tanto Uzbekistán como Kazajstán entran entre los primeros treinta exportadores. El algodón, otro rubro importante en Asia Central, es exportado por los tres países (que se ubican dentro de los 20 mayores vendedores), destacándose Uzbekistán por ser el quinto mayor proveedor del mundo.

Zona estratégica y desarrollo en conjunto

Como lo muestran los números, China se posiciona de gran manera en este juego estratégico comercial. El oleoducto que desde 2009 conecta el noroeste de China con Kazajstán, así como los dos gasoductos desde Turkmenistán y Kazajstán, han sido fundamentales para el comercio entre Asia Central y China. En este escenario, Rusia pelea a dos frentes buscando por un lado frenar la influencia de China en estos países y por el otro evitando la competencia que significa Asia Central para sus exportaciones energéticas a Europa. 

Turquía es otro país que gana influencia en los últimos años por ser la nación que conecta Europa con esta zona del mundo. El comercio ha crecido a través de gasoductos u oleoductos que ligan sus ciudades con el Mar Caspio (vía Georgia y Azerbaiyán). Mientras tanto, la Unión Europea observa en Asia Central una región de donde puede acceder al gas natural (que mayoritariamente proviene de Rusia) para sustituir o diversificar sus proveedores.

Los esfuerzos en conjunto para lograr un desarrollo económico se pueden observar en la Cooperación Económica Regional de Asia Central (CAREC, por sus siglas en inglés), programa del Banco de Desarrollo Asiático de las cinco repúblicas de Asia Central, sumado a China, Azerbaiján, Afganistán, Mongolia y Pakistán. Los objetivos del mismo son promover la cooperación en la creación de corredores de transporte, optimizar las relaciones energéticas, incentivar la apertura del comercio y el ingreso de los países a la OMC.

Hoy no podemos afirmar que Asia Central sea una zona clave de la economía global. Las miradas se encuentran en China, India y el Sudeste Asiático, pero aquellos que ven más allá están descubriendo una región productora y exportadora de energía. Su ubicación, al ser un espacio de tránsito de mercancías entre Europa y Asia Oriental, le brinda un valor estratégico en el comercio mundial. Seguramente su potencial como región crezca a partir del momento en que la infraestructura permita una mejor y rápida circulación de los productos.  Es por ello que consideramos interesante comenzar a conocer un nuevo mundo, el de Asia Central.